30 mar. 2010

Observando la Lluna de València (II).

En la entrada anterior os comentaba mis impresiones sobre la Lluna y la Lluna Bruna, así como el cambio a mejor que había notado respecto la primera vez. Hoy os voy a hablar de la Lluna Negra (que aún no había probado a diferencia de las dos anteriores) y la Lluna Morisca (una novedad de la que poco sé).

Lluna Negra. Estilo: Stout. ABV: 5,5%. Vol.: 33cl.

La Lluna Negra es una cerveza negra de alta fermentación, que intenta imitar a una stout. En cuanto al aspecto posee un color marrón oscuro (no llega a ser opaca) en la que se aprecia una ligera turbidez y bastantes sedimentos en el fondo. Espuma de color beige de rápida bajada. Los aromas típicos de tostados así como algo acaramelados, pero además posee un ligero recuerdo floral. En boca entra con muchísima carbonatación, que llega a molestar, con unas notas amargas que poco a poco se van acentuando según avanza el trago, bastante agradables eso sí. Sensación muy fluida y con cuerpo bastante ligero, sin que lleguen a destacar esas notas tostadas o de café tan propias y agradables de las stout. Final con recuerdos a las levaduras. Quizás se hecha en falta un tostado algo mayor que le confiera mayor cuerpo (el ABV no es precisamente bajo para este tipo de cervezas…).

Lluna Morisca. Cerveza con barrica y macerada con hierbas aromáticas. ABV: 6,5%. Volumen: 33cl.

La Lluna Morisca es una cerveza un tanto peculiar y experimental (almenos de momento…). Ha estado envejecida en roble y además posee una tercera fermentación en botella (esto último no lo conocía en otras cervezas o ahora mismo no lo recuerdo …). Además ha sido macerada con hierbas aromáticas de la sierra de la Vall de Travadell y su nombre intenta hacer un recuerdo a los moriscos que habitaban estas tierras antes de que se los expulsara hace 400 años. En cuanto a la cata, se trata de una cerveza de color marrón oscuro con destellos rubíes, con muy poca carbonatación (ya me dijeron en la visita que se les había quedado algo corta) y con una espuma beige que forma una fina corona. En cuanto al aroma, muy complejo. Primeramente aparecen notas muy sugerentes de regaliz (muy similares a las de Keks Bianyenca Red Ale), y seguidamente aparecen notas a barrica y ligeramente tostadas, junto con aromas herbales muy penetrantes y aromáticos (mi pareja y yo no llegamos a discernir de que hierbas se trataba y eso que somos biólogos…quizás algo de manzanilla y de tomillo). Ya en boca, cerveza muy peculiar para mi gusto. Posee notas bastante ásperas a la par que agrias y afrutadas que recuerdan a la barrica (y en concreto a barrica de vino, ya que recuerda vagamente a un vino añejo). Las notas herbales son demasiado intensas a la par que descompensadas, y aportan una amargor bastante intensa. Una cerveza algo difícil para mi gusto, cosa que me ha hecho plantearme guardar alguna botella un par de meses por ver si se doma aunque sea un poco, pero no se como saldrá el experimento…

La sensación general ha sido algo menos positiva que con la Lluna y la Lluna Bruna. Quizás están menos rodadas que estas últimas, y les falten algunos retoques como dar más tostados y cuerpo en la Negra, y en la Morisca algo menos intensidad de las hierbas (menor tiempo de macerado?) y menos tiempo en esas barricas. Pero eso ya va a mi gusto. A ver si alguno las probais y me decís que os han parecido.

28 mar. 2010

Observando la Lluna de València…

Hace unos días os hablaba de mi visita a los de Bodega Artesana, en el pequeño pueblo de Agullent. Este fin de semana he podido probar las cuatro diferentes Lluna que elaboran.

Antes de comentarlas, quería destacar una cosa. Y es que el pasado mes de octubre probé la Lluna y la Lluna Bruna, pero he de decir que en aquella ocasión me parecieron unas cervezas extrañas (por no decir mal hechas o en mal estado), ya que ambas sabían a humo (ahumado no, a humo) y a cenizas, así como algo agrias. La razón de querer conseguirlas de nuevo era para confirmar algunos comentarios positivos que me habían llegado últimamente, y así rechazar aquella imagen inicial tan negativa que me dieron. Y la verdad que ni yo ni mi pareja nos lo explicamos, ya que en esta segunda toma no tienen ningún recuerdo similar... Sólamente se me ocurre pensar o que se trató de algún error o de una mala tirada, o bien que algunos reajustes han sido los responsables de estas mejoras. Una vez dicho esto, vamos con la cata.

Lluna. Ale rubia con tercera fermentación en botella. ABV: 4,3%. Vol. 33cl.

Cerveza de color miel-anaranjada de mediana turbidez, con espuma blanca que persiste en una fina corona. Carbonatación bien integrada. Algunos sedimentos en el fondo. En cuanto al aroma, destacan sobretodo notas muy apetecibles a miel, junto con otras de confitura y fruta. Además existen otras notas herbales y ligeramente picantes a lúpulo junto con las notas a levadura. Ya en boca entrada con cuerpo ligero, bastante afrutado y con suaves notas al lúpulo. Final herbal y refrescante de persistencia media. Cerveza de trago fácil a la vez que expresiva y refrescante. Ya os adelanto que es la que más me ha gustado de las que elaboran, y le veo un buen potencial. Junto con mi pareja, nos dio la impresión de que quizás le sobra algo de agua, y que corrigiéndolo ganaría muchos enteros.

Lluna Bruna. Brown ale con tercera fermentación en botella. ABV: 4,8%. Vol. 33cl.

Coloración muy similar a la anterior, quizás menos turbia, y con una corona de color beige. En nariz se aprecian notas acarameladas y ligeramente malteadas, junto con notas afrutadas y a levadura, pero muy ligeras todas. Ya en boca es algo floja, posee poco cuerpo y las notas tostadas no se aprecian suficientemente, pero es verdad que los 4,8% tampoco permiten mucho más en cuanto a potencia gustativa. Pese a todo esto es una cerveza fácilmente tomable a la par que suave.


Ya para terminar, destacar que la sensación general ha sido muy positiva, ya que como he comentado, la experiencia anterior fue bastante decepcionante. Esto no hace más que reafirmarme en aquello que comenté hace poco en el blog de nuestro filósofo Max así como en el de las chicas de 2d2dspuma sobre la necesidad de ser o no ser indulgente durante los inicios de un proyecto. Aquellas primeras cervezas que probé hubieran merecido muchas críticas, pero la experiencia y las ganas de currar han acabado por dar buenos resultados y han hecho que cambie radicalmente mi opinión, cosa que quizás no hubiera ocurrido si mucha gente (yo incluido) nos hubiéramos ensañado con ellos. Con esto no pretendo cambiar la opinión de nadie, ni mucho menos, sólamente quería mostraros un caso que confirma lo que pensaba. Respeto la opinión de todos, esté o no de acuerdo con sus ideas, y pienso que cada uno es libre de decir lo que quiera. Faltaría más…
Un saludo para todos y espero que nadie se me mosquee, ya que no es mi intención.

25 mar. 2010

Una birra con mucha física...

Aquellos que seguís el blog frecuentemente habréis comprovado que suelo (o almenos lo intento) publicar cervezas que no sean muy comunes (no siempre es fácil). Y esto no es porqué solamente me gusten ese tipo de rarezas (evidentemente no), ni porqué quiera ser ningún guai ni nada de eso, sólamente es que dado que hay muchos blogs en los que se comentan cervezas, no se trata de que hablemos todos de las mismas, y siempre que puedo pillar algo distinto lo comento (aunque tengo que decir que casi siempre Elgolforastitas se me suele adelantar…Un saludo crack!

Todo esto viene porqué tengo muchas notas en la recámara por publicar y por desgracia mucho menos tiempo del que desearía para colgarlas. Por ello la cerveza que voy a comentaros, una tal Genie Bier (no creo que sea necesario decir quién es el de la etiqueta...), no tiene nada de nada que sea mínimamente diferente o especial respecto muchas industriales malas. De hecho es una típica lager pálida facilona, aguada y un poco metálica, pero como mi obsesión cervecera va ligada con las etiquetas curiosas, pues a esta le ha tocado hoy el salir a la palestra.

La verdad que no la he encontrado ni en la web del fabricante, Klosterbrauerei Neuzelle, y es que se trata de una típica rareza de coleccionista, cuyo interior es lo de menos, y lo único que vale realmente la pena es su etiqueta, muy cómica sea dicho también. He de darle las gracias a un crack de Torrent (pueblo de las afueras de Valencia) que me consiguió esta y otras cuatro (con el papa Ratzinger, Paris Hilton, Barack Obama y Marilyn Monroe) todas haciendo algún comentario cómico.

Por cierto, en la etiqueta dice (gracias al Google translate, que yo no entiendo ni pizca de alemán) algo como “Borrachera = cantidad x hora” haciendo un símil con la archiconocida fórmula de E=mc2 de Einstein.

A partir de la semana que viene a ver si aprovecho y pongo al día el blog de nuevo. Un saludo compañeros!

24 mar. 2010

"Estar a la Luna de Valencia"...o no?

Una expresión muy típica de mi tierra (Valencia) que se aplica cuando alguien está despistado o no se entera es la de "estás en la luna de Valencia". Me viene perfecta para introducir la visita que hice a Bodega Artesana aprovechando las vacaciones de fallas ya que esta es la situación que parece haber dejado atrás el mercado cervecero valenciano artesanal y parece que se está consolidando. De hecho, los de Bodega Artesana me comentaban que recientemente en la feria Biocultura, celebrada en Valencia, presentaron su Lluna Morisca y volaron todas sus existencias en un visto y no visto, y eso que esta cerveza no es precisamente una rubia facilita precisamente (por lo que me comentaron los elaboradores).

Bueno, a lo que iba que me lío. La semana pasada visité a los de Lluna, nombre que significa (aunque creo es evidente) Luna en catalán, y me encontré con una gente encantadora y con ganas de hacer bien su trabajo. Dan mucha importancia al producto ecológico (de ahí lo de Biocultura) y de hecho traen los cereales de cultivo ecológico de Alemania porque por lo visto este es de los pocos sitios que lo trabajan. En cuanto a los lúpulos usados, cosa que me picaba la curiosidad, me dijeron que eran del tipo Perle y el Hallertau tradition.

Elaboran 4 cervezas, aunque la cuarta de ellas aún no la tienen ni en su web (la presentaron hace poco): una ale rubia (Lluna), una brown ale (Lluna Bruna), una stout (Lluna Negra) y la nueva una ale con 3 meses de barrica de roble y macerada con hierbas aromáticas (Lluna Morisca). De esta última me dijeron que han elaborado unos 400 litros con algo de recelo ya que pensaban que era algo peculiar. Como la tengo aún en la recámara, nada más la pruebe ya la publicaré y diré mi impresión.

Por cierto, para los coleccionistas, aunque de momento la chapa genérica sigue siendo la tónica (empezando, poco dinero...) Maria, una de los tres currantes de Lluna, me dijo que estaban planteándose ideas para una futura chapa. Bendito sea el día que lleguen ya que unas etiquetas tan curradas merecen una chapa en consonancia!!!

Bueno, ya para terminar os dejo unas pocas fotos y no me olvido de agradecer a David, Maria, Orestes y al pequeño Bernat su amabilidad y la charla tan agradable y distendida.
Arriba, David durante la elaboración de la Lluna Negra. Abajo la sala de guarda con los depósitos de inoxidable para la fermentación (no salen en la foto) y con los de guarda. Además podeis ver también alguna de las barricas de prueba.


Aquí abajo tenéis las cervezas embotelladas, etiquetadas y listas para vender.

22 mar. 2010

La Ronda #22: Espantos Tempranos.

Si el mes pasado fueron los compañeros de Hipos Urinatum los que proponían una reflexión de las cervezas que inicialmente nos gustaron mucho para luego ir perdiendo fuelle en nuestra memoria, este mes invita Max, nuestro filósofo cervecero, quien aprovecha esa Ronda anterior y le da la vuelta:

¿Cuál fue la cerveza, o tipo de cerveza, que al probarla por primera vez no les gustó para nada? ¿Cuál fue su reacción en aquella oportunidad? ¿Y cuánto tiempo tardaron en volver animarse a probarla y en qué circunstancias?

Más de una vez he comentado que mis inicios en el mundo de la cerveza fueron coleccionando etiquetas. Inicialmente, y como es lógico, las etiquetas (y por tanto las cervezas) eran mayoritariamente lagers alemanas y belgas (además de las típicas españolas, evidentemente), dado que son las que copan en gran medida los supers, hipers y demás,…

Esto, se quiera o no, condiciona las preferencias de uno, y es por ello que todo aquello con un color algo distinto, turbio, opaco,…y en definitiva algo distinto a lo que estaba acostumbrado era susceptible de plantearme una duda respecto de si me gustaría o no.

Dado que la ronda va en relación con estas primeras experiencias, y más concretamente con aquellas inicialmente negativas, yo pondría un caso que me marcó y condicionó mis gustos unos cuantos años. Se trata de la Guiness Draught (la típica Guiness de barril que suele haber en muchos pubs de por aquí), una cerveza con bastantes adeptos (aunque también detractores) que almenos a mi me causó rechazo una larga temporada. No me gustó dado que era una cerveza sin aquello que esperaba hace unos años en una cerveza (que fuera refrescante, trago fácil, etc.), y la Guiness me ofrecía un sabor extraño (por esos entonces no alcanzaba tampoco a mucho), tostado, muy densa en boca,… Le di varias oportunidades antes de asumir que estas cervezas negras (que es como las llamamos vulgarmente por aquí) no eran lo mío. La probé en situaciones más animadas, de marcha con amigos, en pubs mejores y peores, en situaciones más tranquilas, en casa y junto a mi pareja, y no había manera, hasta que decidí asumir que estas cervezas no eran mi estilo.

Pero cosas del paso del tiempo, en parte gracias a la dichosa colección y seguramente también por el hecho de ir adquiriendo gustos distintos con la edad, hace un tiempo me reconcilié con este estilo y ahora puedo afirmar con total rotundidad que me he vuelto un fan de las Stout (Imperial Stout, Dry Stout o los nombres que queráis), y de hecho una de las mejores cervezas que he tomado en los últimos meses fue la Nogne Imperial Stout. Ahora puedo decir que las stout me gustan mucho, pero puntualizo, y es que la Guiness la puedo tomar, pero nada más. Algo que antes hubiera sido impensable…

Tanto rechazo en principio para terminar igualmente enamorándome de las stout. Cosas de la vida…

20 mar. 2010

Alba: ale de pino y abeto.

Si hace unos días os comentaba una cerveza de tradición marinera, la Kelpie, hoy le toca el turno a Alba, una cerveza elaborada con ramitas de pino y abeto. Aunque parezca lo contrario, ambas están muy relacionadas ya que el estilo de esta última fue introducido por los Vikingos en Escocia del Norte a finales del s. XIX. Estas ales de pino y abeto eran muy usadas antiguamente por los marineros ya que les prevenía del escorbuto y de otras enfermedades.

Es la última cerveza que voy a comentar por el momento de Williams Bros. (la Fraoch está en camino) y es precisamente esta la que comento al final porqué fue la que más me gustó. Solamente queda por decir, antes de ver la cata, que el nombre hace referencia a la especie de pino utilizada en su elaboración (Pinus alba).

Alba Scots Pine Ale

País: Escocia.
Fabricante: Williams Bros Brewing Co.
Tipo: Ale de pino y abeto. ABV: 7,5%. Volumen: 33cl.

En cuanto al aspecto, es una cerveza de color ambarino/anaranjado, nada turbia y con una espuma ligeramente cremosa que acaba por desaparecer. En nariz destacan notas afrutadas (quizás algo a mermelada muy suave) y ligeramente herbales, pero nada del esperado aroma a hoja de pino. En boca, entrada de fruta madura, como a arándanos (no tengo ni idea que es lo que da estas notas), acompañadas de notas levemente resinosas y aromáticas que recuerdan al pino y abeto. Cerveza de cuerpo medio aunque a medida que avanza en boca da la sensación de ir perdiendo cuerpo. Paso por boca relativamente fluido. El ABV está muy bien integrado, y no da la sensación de tener esos nada desdeñables 7,5%. Me dio la sensación de una cerveza muy bien amalgamada y bien compensada en todos los sentidos, y eso que antes de tomarla no tenía muy claro si el pino o el abeto darían un sabor fuerte, pero nada de eso. Muy buena cerveza.

Se hace curioso no encontrar notas claramente amargas como en otras cervezas, aunque pueda parecer que el pino o el abeto macerados puedan darlas, pero he de decir que no se echan en falta ya que el resto de elementos en sí la hacen suficientemente apetitosa. Aunque este blog se llame como se llama, también me gustan cervezas nada amargas, sea dicho también...

18 mar. 2010

Kelpie: ale macerada con algas.

Antes de 1850, muchas tabernas costeras de Escocia fabricaban sus propias ales utilizando cebada que había crecido en campos fertilizados con algas. Con esta Kelpie, los fabricantes de Williams Bros. han querido recuperar este tipo de cerveza añadiendo algas pardas frescas tomadas directamente de la costa de Argyll, en el oeste de Escocia, y las han macerado junto con la cebada malteada y tostada.

Kelpie Seaweed Ale.

País: Escocia.
Fabricante: Williams Bros. Brewing Co.
Tipo: Ale negra con algas. ABV: 4,4%. Volumen: 50cl.

En cuanto a la cerveza en sí, posee un aspecto muy oscuro aunque no del todo opaco. Se aprecian algunos destellos rubíes y una espuma cremosa y de color entre beige y ocre. En nariz posee unas notas saladas no demasiado intensas junto a otras tostadas y malteadas de cereales. Ya en boca esa sensación salada prácticamente ni se percibe, y queda escondida bajo notas a café ligeramente amargo que dominan por completo el sabor. Posee un paso por boca relativamente fluido, lo cual unido al cuerpo medio-bajo, hacen de la Kelpie una cerveza ligera y suave.

En comparación con las otras dos de Williams Bros. que había comentado hasta el momento, la Grozet y la Ebulum, la Kelpie me deja con una ligera decepción, ya que quitando la curiosidad de ese punto salado, es una cerveza de trago demasiado fácil para mi gusto. Además, viendo el color esperaba un poco más de complejidad, aunque fuera a base de tostados y café.

17 mar. 2010

Grozet: ale de trigo y grosellas.

Nos encontramos ante una cerveza, el estilo de la cual se lleva elaborando en Escocia al menos desde el siglo XVI. Por esa época, en la elaboración participaban tanto monjes como mujeres conocidas como "alewives". Estas aprendían los métodos de elaboración de los monjes para elaborar posteriormente su propia cerveza.

Este estilo alcanzó gran prestigio en el s. XIX entre los literatos escoceses, entre los cuales se encontraba Sir Walter Scott. En ello tuvo mucho que ver Tibbie Shiels, una "alewive" que recuperó viejas recetas y quiso reimpulsar la tradición elaboradora de la mujer escocesa así como el uso de ingredientes autóctonos. Su producto estrella fue la Green Grozet, cerveza a base de cereales, hierbas silvestres y frutas maduras, la cual ofrecía en su posada cerca del lago St. Mary’s, al este de Escocia.

Una última curiosidad es que en la etiqueta aparece una versión moderna de los clásicos laberintos celtas, característicos del primer milenio, y que el nombre de Grozet proviene del vocablo gaélico Groseid.

País: Escocia.
Fabricante: Williams Bros. Brewing Co.
Tipo: Ale de trigo y 2ª fermentación con grosellas. ABV: 5%. Volumen: 33cl.

Esta cerveza está elaborada a base de malta lager, trigo, lúpulo y dos plantas típicas de regiones pantanosas: el mirto de Brabante (un sustituto económico del lúpulo) y la ulmaria. Además posee una segunda fermentación con grosella escocesa madura (“Gooseberry”).

En cuanto a la cata en sí, posee un aspecto dorado transparente, y una corona blanca poco persistente. En nariz destacan sobretodo unas notas afrutadas junto a otras herbales ligeramente punzantes. Ya en boca, vuelven a aparecer estas notas frutales y herbales muy jugosas que van acompañadas de notas ligeramente amargas. Cerveza fluida en boca pero con cuerpo más elevado del que aparenta a simple vista. Final amargo a la par que refrescante ayudado por la carbonatación.

En conclusión, una cerveza bastante afrutada y refrescante, pero algo difícil de describir por no tener ninguna referencia previa sobre algunos de los ingredientes que contiene.

16 mar. 2010

Ebulum: cerveza con bayas de saúco.

Nos encontramos ante una cerveza con historia ya que por lo visto fue introducida en Escocia por druidas procedentes de Gales, allá por el s.IX. Eran cervezas tipo ale con bayas de saúco entre sus ingredientes y por lo visto eran relativamente comunes entre los festivales celtas de otoño.

Antes de comentar nada sobre la cerveza propiamente dicha, quiero cubrirme y destacar que es relativamente difícil describir un sabor si no lo has probado nunca antes. Y este es el caso que me ocupa frente a esta Ebulum, así como con las otras 3 que comentaré próximamente de Williams Bros.

Ebulum Elderberry Black Ale.

País: Escocia.
Fabricante: William Bros Brewing Co.
Tipo: Ale negra. ABV: 6,5%. Vol. 33 cl.

Dicho esto, y curándome en salud, vamos con la cata. En cuanto al aspecto, posee una coloración marrón muy oscura y opaca. La espuma es ligeramente beige y de poca persistencia, y la carbonatación apenas es perceptible. En nariz es una cerveza compleja y atractiva, con aromas a fruta madura (frutos rojos?), junto con otras notas tostadas. Destacar que esas notas afrutadas, supongo que aportadas por las bayas del saúco, predominan sobretodo en nariz y en boca apenas se perciben. Ya en boca, sensación inicial cremosa. Primero aparecen notas a chocolate negro ligeramente amargo, y posteriormente estas acaban siendo sustituidas por otras notas tostadas y a café. Cerveza de trago largo (persistente) y con un final suavemente amargo. Cuerpo medio, pero se toma bien y no es nada pesada.

Sensación final muy positiva. Destacar que no me resultó tan extraña como en un principio me suponía.

14 mar. 2010

Elaborando cervezas escocesas como hace unos siglos.

Aunque seguramente algunos conozcáis la Fraoch Heather Ale, una cerveza con prestigio más que sobrado entre las ales escocesas, su fabricante, Williams Bros Brew, elabora una serie de curiosas cervezas englobadas bajo el nombre de Historic Ales.

Con estas cervezas, los elaboradores quieren rendir tributo a estilos de cerveza bastante antiguos en estas tierras, del mismo modo que hacen con la Fraoch. En todas ellas se usan ingredientes relativamente habituales en las cervezas antes de la aparición del lúpulo en la escena cervecera y su posterior éxito y expansión. Se trata por tanto de cervezas conocidas como Gruit por el uso de ingredientes como hierbas, plantas y árboles, así como sus bayas y semillas, confiriendo así un amargor y un cuerpo muy característico. Merece la pena destacar también que este fabricante fue uno de los primeros en hacer renacer este tipo de cervezas desde finales de los 90 junto a otras pocas micros europeas y americanas.

Dentro de la serie de las Historic Ales podemos encontrarnos con la afamada Fraoch Heather Ale, pero también con la Kelpie (elaborada con algas), la Alba (con semillas de pino y abeto), la Ebulum (con bayas de saúco) y la Grozet (con “Myrica gale” o mirto de pantano, y “Filipendula ulmaria”). Toda una serie de cervezas bastante peculiares.

A lo largo de esta semana os las iré comentando, ya que por fin he conseguido un poco de descanso en el trabajo (hay que aprovechar que en Valencia son Fallas!).

11 mar. 2010

Evangelizando bávaros allá por el año 725...

Tranquilos que no voy a hablaros de beerevangelism ni nada relacionado. El hecho es que hace ya una temporadita, ni más ni menos que 1275 años (la semana pasada, vamos…), allá por el año 725, un tal San Corbiniano y doce compañeros más, fundaron un monasterio benedictino en la colina de Nährberg, (actualmente Freising, al norte de Munich). Este, posteriormente acabaría convirtiéndose en Weihenstephan (el de la foto), la fábrica de cervezas actualemente más antigua del mundo. Y con la Weihenstephaner Korbinian, cerveza que os comento a continuación, rinden un homenaje a este obispo evangelizador de bávaros (posteriormente Santo) que les vio nacer.

Pero dejándonos de asuntos un tanto místicos, y por centrarme un poco en las cervezas, seguro que pocos seréis los que no hayáis probado nunca una Weihenstephan, ya sea las típicas de trigo o su más que merecidamente afamada Vitus (por cierto, otra de mis alemanas favoritas junto con la Schneider Aventinus que comentaba hace unos días). Pero entre la gente que me muevo, la Korbinian no es precisamente una de las más conocidas, o al menos no es tan fácil de encontrarla por cervecerías, y por ello quiero comentarla.

País: Alemania.
Fabricante: Bayerische Staatsbrauerei Weihenstephan.
Estilo: Doppelbock. ABV: 7,4%. Volumen: 50cl.

En aspecto, entra dentro del perfil de las Dunkel alemanas, color marrón oscuro con ciertos destellos rubí, y con una espuma beige cremosa. En nariz destacan notas malteadas (recuerdan a miel muy cargada de azúcar) y tostadas. Además se perciben ligeras notas a levadura y algo lácticas (estas últimas no corroboradas por mi pareja pero aún así lo dejo ahí…). En boca, sensación inicial muy untuosa y tostada, y poco a poco van apareciendo notas más amargas con recuerdos a café que ligan bien con las notas dulces acarameladas. Cerveza que se toma con relativa facilidad, aunque sus 7,4% y esas notas dulces puedan apuntar lo contrario.

Al final me dejó algo decepcionado, y no precisamente por ser una cerveza corriente o aburrida, ni mucho menos, pero me vino al recuerdo la Weihenstephaner Vitus, y aunque esta no tiene nada que ver en su estilo (weizenbock) ni en sus matices en nariz y boca, esto hizo que se me quedara algo corta la Korbinian. Quizás esperaba un poco más de complejidad, no se… Aún así, más pronto que tarde igual le doy otra oportunidad.

9 mar. 2010

Aventinus: el trigo hecho cerveza.

Hace ya algunos años, cuando empecé a probar cervezas que iban más allá de las típicas lager españolas, uno de los estilos que sin duda me marcó fue el de las cervezas de trigo. Por desgracia por estos lares no se prodiga mucha variedad de cervezas de este estilo, así que cuando descubro alguna weiss ligeramente por encima de la media, rápida e irremediablemente se gana mi corazón. Este es el caso de la Schneider Aventinus, una weissbier subidita de tono que está, y con mucha diferencia, entre mis alemanas favoritas.

País: Alemania.
Fabricante: G. Schneider & Sohn.
Estilo: Weizenbock. ABV: 8,2%. Volumen: 50cl.

En 1905, Matilde Schneider se hizo cargo de la fábrica de cerveza después de la prematura muerte de su marido, Georg Schneider III (no se ha vuelto ha repetir en los 138 años de vida de la fábrica que una mujer dirija la fábrica, algo por desgracia bastante habitual). La cerveza vio la luz para hacer frente a la creciente popularidad de las doppelbock (lagers), entre ellas la Paulaner Salvator, pero a diferencia de estas la Aventinus era una cerveza de alta fermentación. Su nombre, Aventinus, hace referencia a un historiador y filólogo bávaro del s. XV, Johannes Aventinus, el cual aparece en la etiqueta.

En cuanto a la cerveza propiamente dicha, posee un aspecto rubí oscuro, con una espuma compacta y persistente de color ligeramente beige. En nariz destacan unas notas acarameladas intensas pero nada cansinas y con un ligero fondo afrutado y un pelín picante. Realmente apetecible… Ya en boca, las mismas notas dulces y acarameladas, aunque también otras algo cítricas. Posee la típica textura cremosa de las Weissbiers, nada empalagosa además de refrescante. Final ligeramente amargo. Es la típica cerveza que tomas relativamente bien, sin hacer mucho caso del ABV, pero cuando te das cuenta ya estás en condiciones más que dudosas...

Una muy buena cerveza que a mi me gusta tomar sin acompañamientos demasiado intensos (a pesar que los requiere claramente) para poderla disfrutar en su plenitud. Ojalá se encontrara con mayor facilidad, ya que sería una cerveza que tomaría mucho más frecuentemente.

7 mar. 2010

Entre tulipanes y molinos (II).

Si la semana pasada os hablaba de dos holandesas muy decentes de la cervecera ‘T Ij, hoy le toca el turno a dos compatriotas suyas, la Oesterstout y la De Zeezuiper, pero en este caso elaboradas por otra cervecera, la Scheldebrouwerij.

De Zeezuiper. Estilo: triple belga. ABV: 8%. Volumen: 33cl.

Se trata de una cerveza de color miel algo anaranjada con una espuma ligeramente beige de poca persistencia. En nariz, las típicas notas de una triple belga, pero con típicas no me refiero a notas bastante alcohólicas y dulzonas cansinas como en muchas triples, sino esas notas afrutadas, dulces (caramelo candy) y algo tostadas, todas ellas bien integradas sin que nada destaque por encima del resto. En boca, entrada afrutada (fruta madura) densa y cremosa con una carbonatación media-alta, así como algo especiada. Poco a poco aparecen unas notas algo alcohólicas y ligeramente tostadas, para terminar en un punto amargo muy suave.

En mi opinión, se trata de una buena triple belga, y es que el alcohol está muy bien integrado y ayuda a aportar complejidad más que a hacer pesada la cerveza.

Oesterstout. Estilo: Stout. ABV: 8,5%. Volumen: 33cl.

Otra cerveza del mismo fabricante pero en este caso bastante más atípica que la anterior ya que según ellos, ha sido filtrada con conchas de ostras. En cuanto al aspecto, se trata de una cerveza de color marrón bastante oscuro pero no opaca del todo, con una espuma de color entre ocre y beige. En aromas destacan unas notas saladas muy curiosas que recuerdan al agua de mar. A estas notas se le unen otras más tostadas y acarameladas típicas de una stout, pero nada amargas. En nariz la sensación fue algo similar a una salsa soja pero bastante rebajada de sal. Ya en boca, cerveza densa, con cuerpo y con una carbonatación relativamente baja, en la que destacan más todas esas notas tostadas (recuerdan vagamente a café), y con un final suavemente amargo.

Cerveza realmente curiosa, que aquellos que tengan la oportunidad no deberían obviar. El maridaje con ostras debe de ser espectacular, así que si alguien prueba que cuente…

4 mar. 2010

Entre tulipanes y molinos.

El fin de semana pasado probé 2 pequeñas joyitas holandesas, y todo gracias a que las compañeras de 2d2d siempre están de búsqueda... A ojos cerrados habría jurado que se trataba de dos cervezas belgas, dada la textura cremosa, el sabor afrutado así como algo dulce. Pero primer error ya que están elaboradas en Holanda. Para aquellos que no os gustan mucho las belgas o las consideran aburridas o repetitivas, quizás tampoco os sirva que sean holandesas si al fin y al cabo son similares a las belgas, pero si queréis una recomendación amistosa, darle aunque sea una oportunidad a estas cervezas belgo-holandesas (belgas de corazón y holandesas de nación).

Las dos cervezas que voy a comentar, la Ij Vlo Speciale y la Ij Struis, son elaboradas junto con otras por un pequeño fabricante, Brouwerij ‘t Ij, situado en la misma ciudad de Amsterdam. Este elabora cervezas desde el año 1985, lo cual también puede sernos indicativo de que su trabajo es algo más novedoso o almenos ligeramente diferente que el de otros fabricantes con más tradición. Quizás es mucho suponer y puede que después no sea así, pero almenos a mí en un principio me genera un mínimo de curiosidad por probarlas.

Ij Vlo Speciale. ABV: 7%. Volumen: 33cl.

En cuanto a la Vlo Speciale, antes de comentar nada sobre su contenido destacar la pequeña pulga de la etiqueta, que por lo visto es lo que significa Vlo en holandés. Además, por lo que he leído en su web, se trata de una cerveza que se puede conseguir esporádicamente en su pub. En cuanto al aspecto, es una cerveza de coloración entre ambarina y marrón con una espuma muy densa de color beige. En nariz, cerveza compleja en la que destacan por encima de todo unas notas avinagradas (muy similares a cervezas del tipo Rodenbach o Duchese de Bourgogne) junto a otras notas de barrica así como ligeramente dulces. Ya en boca, entrada densa, con una carbonatación que aumenta la sensación de cremosidad. Aparecen notas a tostados, a madera, barrica, que acompañan esas notas avinagradas realmente apetitosas (si es el caso de que te gusten esas cervezas que como ya supondréis es mi caso). Junto con estas notas, aparecen, muy suavemente, otras más dulces pero nada pesadas. El sabor acaba virando hacia un final amargo y seco, muy sentido, de elevada persistencia. En mi opinión tenía alguna nota tipo aceitunas de esas caseras aplastadas (amargas, secas y avinagradas). Quizás no os la he sabido transmitir muy bien, pero si las cervezas agrias o ásperas son las vuestras, como es mi caso, adelante con esta sin dudarlo. Si no, pues tampoco pasa nada, ya que este tipo de cervezas suelen generar reacciones algo dispares según el gusto adquirido que se tenga.

Ij Struis. ABV: 9%. Volumen: 33cl.

Dado que he sido un poco ventajista con la anterior, y más que nada por no extenderme demasiado, voy a ser algo breve con esta otra, ya que me sorprendió menos. Se trata de una cerveza de coloración muy similar a la anterior (quizás algo más oscura pero poco). En nariz destacan por encima de todo notas a caramelo, a cereal y ligeramente afrutadas, estas dos últimas muy suaves. En boca, en primer lugar aparecen esas mismas notas dulces y afrutadas, que debido a la carbonatación llenan rápidamente la boca. Posteriormente aparecen notas más tostadas así como algunos pequeños recuerdos a café, con una textura más cremosa. A diferencia de la anterior no posee ningún rastro amargo. Buena cerveza.

3 mar. 2010

Una señorita vestida de azul.

Primero que nada darle las gracias a Txema por regalarme esta cerveza. Debo decir que las ánsias por conseguirla eran elevadas hace unos meses, dado que las Rosita de edición limitada no son muy fáciles de conseguir, y en este caso menos aún ya que inicialmente fue elaborada pensando en su venta en exclusiva en el Hotel Arts de BCN. Pero para alegría de muchos, hace poco ampliaron su distribución y así poder llegar a un rango de público mayor, cosa que se agradece.

Muchos seguramente ya conoceréis los productos de Cerveses La Gardènia, una de las primeras micros catalanas (vio la luz allá por el 2007), y quizás incluso conozcais la Rosita Blue, pero dado que no existen muchas referencias sobre esta por internet he decidido escribir un comentario.

Rosita Blue. ABV: 5,5%. Volumen: 33cl.

Aunque la presentación de la botella es realmente preciosa (botella azul y etiqueta muy lograda), si nos detenemos en su contraetiqueta, vemos que está elaborada con miel, haba tonka y lima kafir, ingredientes poco habituales en la elaboración de cervezas. Pasando a la cata propiamente dicha, posee un aspecto amelado de mediana turbidez y una fina corona de espuma persistente. Carbonatación media-baja bien integrada. En aromas muy afrutada y cítrica, en la que destacan unas suaves notas a piel de albaricoque (y me atrevería a decir que a nísperos) junto con un punto de naranja confitada, todo esto acompañado además por un punto ligeramente especiado. Realmente en nariz ya se había ganado mi voluntad. Ya en boca progresa desde unas notas inicialmente florales (violeta) y muy cítricas que llenan la boca (ayudadas por la carbonatación), para posteriormente expresar unas notas más confitadas (albaricoque, membrillo), y termina por dejar un final amargo con ligeras notas a piel de naranja.

Sólo por el hecho de poseerla en la colección ya hubiera tenido más que suficiente, pero es que además que me ha sorprendido y muy gratamente, por su complejidad pero al mismo tiempo por lo fácil que se toma. Incluso me atrevería a decir que ha sido la que más me ha gustado de las Rosita que he podido probar (aún no conozco la Picant y la más lejana con pétalos de rosa). Gracias Txema otra vez por el regalo, eres un crack.

1 mar. 2010

Artesanales en Toledo.

Los que soleis leer el blog, u os pasáis simplente por ver alguna novedad o cerveza que no conocíais, sabéis de sobra que es raro que tarde más de 2 días en publicar. Esta última semana me ha costado más de lo normal llevar el blog al día y todo responde a cuestiones de curro (antes tenía demasiado tiempo libre…aunque nunca es demasiado, verdad?).

Una vez dadas unas explicaciones que seguramente no os interesen demasiado, pero que igual quería hacer ya que me gusta publicar lo máximo que puedo, vamos con unas cervezas artesanales hechas en la antigua capital de España. Y es que el elaborador, Fernando Campoy hace referencia a la histórica tradición monárquica existente en Toledo con el nombre de Regia, palabra que añade a otro vocablo latino, Domus, haciendo referencia la elaboración prácticamente casera de dichas cervezas.

Inicialmente el tal Fernando empezó interesándose de un modo similar al mío, por una colección de cervezas del mundo. Pero hace unos 5 años el proyecto de hacer una cerveza empezó a gestarse, en gran parte gracias a sus estudios de Químicas. Y así llegamos hasta la actualidad, en la que ya elabora dos cervezas.

Domus Regia - Ale Tostada– ABV: 4.3%. Volumen: 33cl.

Cerveza de color miel oscura, con una espuma ligeramente beige de poca persistencia. Posee muchos sedimentos en el fondo. El aroma es muy suave y floral a lúpulos, el cual es acompañado por las notas a levaduras, como en tantas y tantas artesanales. En boca posee un amargor pronunciado. La entrada es muy carbonatada, y llena la boca fácilmente sin mucho sabor, pero con el paso por boca acaba dejando un final más intenso, entre amargo y picante, de persistencia media-corta. Sensación final relativamente seca. Buena cerveza.

Domus Summa – Ale - ABV: 7,2%. Volumen: 33cl.

Cerveza de color más tostado y oscuro, con una espuma ligeramente beige, de rápida bajada. En nariz destacan unas suaves notas tostadas y dulces a miel, que acaban desembocando en una sensación algo afrutada. En boca esas notas tostadas se intensifican, dejando el sabor a café suave, el cual a su vez aporta un tenue amargor. Inicialmente es más bien tostada (el dulzor apenas sobresale, a pesar de la sensación en nariz), pero al coger algo de temperatura las notas acaban virando hacia toques más de regaliz. Carbonatación menor que en la Domus Regia. Aunque es una cerveza bastante decente en mi opinión, me quedo más con la primera, por su sensación refrescante a la par que amarga.

Ejemplos como estos nos demuestran que existe luz fuera de las micros catalanas, que aunque estoy muy orgulloso de muchas de ellas, hasta el momento acaparan la mayor parte del mercado de las micros. Con esto a ver si otras zonas se animan y aportan otro punto de vista (además de alguna alegría para los coleccionistas también, aunque en este caso no sea por el tapón corona, para los que os interesen…).