30 ene. 2012

Mejores cervezas del mes: Enero'12.

Ya estamos a finales de enero así que vamos con Las Mejores Cervezas del Mes. Esta vez la cosa ha estado verdaderamente reñida ya que entre elaboraciones del Fes-t’hi, el no menos amplio repertorio navideño y el resto de joyitas que aguardaban su momento en la despensa, ha dado como resultado un “podium” abarrotado de buenas cervezas en el que por desgracia no han cabido algunas (pero me las guardo para febrero... ^^).

En cuanto a navideñas, aunque han sido muchas las probadas y por tanto podría dedicar un post únicamente para ellas, quería destacar tres nombres. El primero es una cerveza que teníamos guardada desde el año pasado, la Sierra Nevada Celebration 2010. Ofrece un precioso color ambarino/rojizo y leves reflejos amarillentos, muy limpia y apenas ligerísima turbidez (aunque la foto apunte lo contrario, al rato quedó impecable) y carbonatación apenas perceptible. En nariz es muy sugerente a la vez que equilibrada, con notas a lúpulo cítrico y resinoso sobre un fondo de bizcocho, caramelo y fruta (uva, lichi, melocotón…) muy conseguido. En boca se muestra más agresiva, con más fruta, más resina pero también frutos secos. Amargor pronunciado, notas herbales y sequedad final marcada. Carbonatación muy bien escondida. Pese al amargor, las maltas consiguen que tenga un trago fácil y relativamente equilibrado. Maravillosa.

Otra de navidad que me gustaría destacar es la danesa Evil Twin Soft Christmas, muy compleja en nariz, con chocolate, toffee, licor de café y dulce de leche, caramelo butterscotch, fruta oscura, regaliz… Impresionante. En boca posee una entrada peculiar, ácida y con bastante carbonatación, vuelven las mismas notas de toffee, caramelo y chocolate pero aparece más el café, acompañando unas notas de regaliz, fruta oscura y madura por doquier y un punto ligero a cereza. Textura sedosa, alcohol bien compensado (pese a ser bastante elevado, 10,9%). Gusta más a cada trago.

Y la última cerveza del trío de navideñas/invernales es St. Peters Winter Ale, una inglesa que me gustó muy mucho. Color marrón muy oscuro que deja entrever unos pocos reflejos marrones, coronado por una espuma cremosa de color beige, muy reducida pero persistente. En nariz ofrece notas a chocolate y ciruelas pasas, algo de frutos secos, tostados y caramelo, y muy poco toffee. Tras el espectáculo olfativo, en boca entra cremosa pero sorprendentemente carbonatada (quizás incluso demasiado y todo siendo inglesa), muy sabrosa, otra vez con el chocolate y las ciruelas marcando la línea principal, a lo que se añaden uvas pasas y regaliz. Amargor justa, final seco y amargo (a café y herbal). Una inglesa diferente pero muy recomendable, como todas las demás elaboraciones de St. Peters.

Otra cerveza de temporada que nos dejó verdaderamente asombrados fue la Anchor Bock, de la que no esperábamos mucho pero que se mete entre las mejores de enero con muchísima fuerza. En cuanto a la foto, un despiste ^^. Color marrón oscuro con reflejos más claros y espuma cremosa y persistente de color beige intenso. En nariz posee un perfil similar a la St. Peters anterior, con chocolate y ciruela como actores principales pero con un punto a frutos secos, regaliz y café muy interesante. En boca posee un trago cómodo, con carbonatación de burbuja pequeña nada molesta, nada dulzona, con tostados, nueces y un curioso fondo ligeramente amargo y herbal. Quizás desentone para aquel que espere una típica bock alemana bien dulzona pero fuera de las constricciones estilísticas en definitiva se trata de una cerveza muy redonda y muy bien hecha.

Aquellos que sigáis el Facebook quizás recordéis aquella Cantillon Iris que tomamos hace ya unos cuantos fines de semana. Y es que a pesar de que me apasionan la mayoría de las cervezas espontáneas, tengo que reconocer que siempre me encuentro con cervezas al respecto que me dejan boquiabierto. Es el caso de esta Cantillon, una cerveza que se presenta con una pequeña capa de espuma blanca que baja rápidamente y deja todo el protagonismo a un elixir de color anaranjado con una carbonatación mayor de lo que suele ser habitual en estas elaboraciones. En nariz aparece manzana ácida, algo de grosella, frutos secos y quizás algo de madera y queso maduro. En boca se muestra más fresca y lupulada de lo habitual, lógicamente ácida y muy seca, pero menos estridente y con menos fruta (manzana y limón) que otras lambic, con unas ligeras notas a madera cruda. Cuerpo medio y final seco y amargo duradero. Sencillamente maravillosa. Sin que sirva más que de apunte, es la primera cerveza a la que le doy un 10 en muchos meses.

Y para cerrar el post, no quería olvidarme de tres micros de la península. La primera, Marina de Blanes, por dos elaboraciones muy bien hechas siendo cervezas con poco cuerpo y ligeras: Summer Ale, cítrica, herbal, y levemente resinosa, conformando un trago fácil pero muy completo, y Mas Cremat, seca, torrefacta, con recuerdos a café, chocolate y frutos secos, maravillosa como cerveza de varias pintas.


La segunda micro es La Cibeles, cuyas cervezas tan bien hechas me parecen dignas de elogio. La última que probamos fue la nueva IPA con dry-hopping, lógicamente muy sugerente en nariz, con notas cítricas, a fruta tropical y también algo de resina. En boca, fluida, cuerpo medio-bajo, mucha fruta pero amargor comedido. IPA muy bien lograda, sin estridencias y muy bien balanceada. Quizás el único pero fueron los excesivos sedimentos.


Y para finalizar, una Yria IPA, cerveza que aún no ha visto la luz pero que muy amablemente me adjuntaron en el pack que les compré por navidad. Tenía mis dudas al pensar que se trataría de alguna elaboración en fase de pruebas pero al encontrar una bomba de lúpulo muy jugosa, resinosa y marcadamente amarga pero que al mismo tiempo poseía una base malteada suficiente, todas las dudas quedaron despejadas. Al igual que con La Cibeles, quizás mejoraría el exceso de sedimentos (en este caso aún mayor), pero me muero de ganas por ver la versión definitiva!

Y así, con estas elaboraciones de la península que poseen el lúpulo como principal protagonista, damos por finalizado este mes. A ver que nos depara el febrero…

26 ene. 2012

Cómic, anime y cerveza.

Por el blog ya he dejado entrever en numerosas ocasiones mi afición hacia los cómics, viñetas, tiras cómicas o cualquier cosa que se le parezca, pero muy pocos conocéis mi afición por el manga y el anime, un hobby al que le dedico menos tiempo (y sobretodo dinero) que antes pero que aún así sigue alegrando de vez en cuando a un corazón cada vez más repleto de lúpulo.

Todo esto viene porque divagando por la red me topé con una de esas maravillas que cualquier cervecero que se precie y que además sea aficionado al anime japonés, y más concretamente a la obra de Hayao Miyazaki (director entre otras obras maestras de El viaje de Chihiro, La princesa Mononoke, Mi vecino Totoro…), desearía conseguir.

Hablo de una cerveza que se puede tomar en el Straw Hat Café, un restaurante anexo al museo que el Studio Ghibli posee en Mitaka, ciudad pegada a Tokio.

Etiqueta tomada de aquí.

Kaze no Tani, que es como se llama la cerveza de la que poco he podido averiguar en cuanto a estilo o ingredientes utilizados, hace referencia clara a la primera obra reconocida de Studio Ghibli, Nausicaä del valle del viento (en japonés Kaze no Tani no Nausicaä), pero en su etiqueta también encontramos varios guiños más a la obra del galardonado director japonés.

Foto tomada de aquí.

Según parece, en el restaurante no dejan llevarse las botellas sin abrir (imaginad a cuando podría ascender la jugosa botella en la reventa por internet…) así que para poder hacernos con ella no queda otra que visitar el museo Ghibli o aprovechar la visita de algún conocido al país del sol naciente.

Mientras tanto nos conformaremos con alguna otra cerveza japonesa de excelente calidad que ya tenemos por la península desde hace un tiempo. Así que... ¡Kampai! ... o lo que es lo mismo... ¡Salud!

23 ene. 2012

La Nucía tiene algo especial…

Hace ya unos meses, en nuestra primera visita al Restaurante Gambrinus de Teulada, Raúl, el cocinero, nos recomendó una visita a La Nucía, una población pegada a la turística Benidorm, en la provincia de Alicante. Allí por lo visto había un supermercado dentro del cual podríamos encontrar una selección interesante de cervezas así que sin pensarlo un segundo, para allá que nos fuimos.

Lo que en un principio imaginábamos como un supermercado con una selección bastante común de cervezas belgas, alemanas y quizás alguna curiosidad, se tradujo en algo imponente y más tratándose de un hipermercado de una población que no alcanza los veinte mil habitantes.

A simple vista lo primero que me llamó la atención fue encontrar varios botellones de 1,5 y 3 litros (de esto segundo había dos de Chimay azul, una de 2008 y otra de 2009, tentando al personal…), casi todos belgas, y un surtido bastante amplio e interesante de botellas de 75cl entre las cuales había Gouden Carolus Van der Keizer Roja, Deus, Gulden Draak, Chimay, Tripel Karmeliet, Binchoise, La Chouffe, Westmalle triple y dubbel


En cuanto a botellas de 33cl, tenían buena variedad de belgas y en menor medida de alemanas. Rochefort, Malheur, Chimay, De Dolle Dulle Teve, Reinaert, Achel, Hopus, Caracole, Cuvée des Trolls, Maredsous, Kasteel, Orval, Petrus y muchísimas más en cuanto a belgas. En cuanto a teutonas, varias Weihenstephaner, Gatz y Gaffel como Kölsch, algunas Flensburger y bastantes más pero de corte más humilde y de macros.


También había una sección bastante nutrida de cervezas norteamericanas (G.D. Yeti y Titan IPA; Sierra nevada Pale ale, Torpedo y Porter; Anchor Liberty Ale, Old Foghorn, Steam Beer y Porter; Flying Dog, Saranac, Left Hand…) y británicas como BrewDog, Porterhouse, Youngs, Sheperd Neame o St. Peters (6 distintas…), entre otras, y dos variedades de la irlandesa O’Hara’s. Algo asombroso ya que supermercados de ese calibre solamente los había visto en Bélgica.


Pero es que además de todo esto, por si el surtido no era suficientemente extraordinario, encontramos que además de varias curiosidades de países más o menos “exóticos”, en la parte posterior del pasillo que véis en una de las fotos anteriores, y junto a un surtido decente de macros españolas (entre las que destacaba la presencia de casi toda la gama de cervezas de La Zaragozana) había varias artesanas valencianas: Altura de Vuelo, Lluna, Montmirà, Sènia y Tyris. Un surtido inédito hasta el momento en cualquier hiper de la península.

Para aquellos que también os gusten los whiskies, ginebras, entre otros destilados, además de los vinos, la selección de éstos va acorde con lo ofrecido a nivel de cerveza.

Una visita totalmente imprescindible para todo aquél que viva cerca y/o pase por la zona.


Dirección: situado a 7km de Benidorm, en la rotonda nº4 en dirección Benidorm - La Nucía.

19 ene. 2012

Excentricidades con metafísica…

Para empezar la recientemente creada sección de las Reflexiones de un Hophead tengo pensado un tema que podría parecer un contrasentido viniendo de alguien que se jacta de ser un “adicto” al lúpulo y, en menor medida, a las cervezas llamémoslas especiales, rarezas o directamente frikadas. Pero hace un tiempo que vengo notando cómo lo que antes eran simples excentricidades aisladas de cuatro cerveceros con unas pocas ganas de protagonismo, ahora se ha convertido en algo más frecuente.

Muchos recordareis aquella batalla etílica que en ocasiones pareció tener tintes más históricos que lo que se esperaría de una simple disputa entre dos cerveceras. A un lado del ring, una escocesa y sus animales disecados como envoltorio, al otro, una bávara con un nombre casi imposible de pronunciar. El premio, ver quien iba más allá con el grado de alcohol. Lo mejor es que tras tanto alboroto vino una holandesa de la que casi nadie habló y sin levantar tanta polvareda se quedó (y así sigue a falta de algún nuevo iluminado) con el premio. Pero en el fondo todos sabíamos que el afán comercial y el aparecer en todos los corrillos cerveceros era realmente el premio deseado.

Al mismo tiempo que esta contienda tenía lugar, otros empezaban a apuntar con elaboraciones cuyo mayor estandarte era el tener la mano más larga con el lúpulo. Ya sabéis, la batalla por los IBUs… Y es que la barrera que no hace demasiado tiempo suponía el 100 en esa escala, en la actualidad la sobrepasa hasta el cervecero más “micro”, “nano” o “pico” que se precie. Lo mejor y más sorprendente, que existe un umbral reconocido de percepción sensorial a partir del cual, por mucho que lo rebasemos, no llegamos a percibir diferencias, sea cual sea el numerito de IBUs. Pero por lo visto eso no importa.

Además, y siguiendo con los IBUs, por si no fuera suficiente, ese número mágico que genera tanta atracción nos informa tan poco del amargor de una cerveza como lo pueda hacer su color, su turbidez, o la tipografía de su chapa o etiqueta. O sea, nada de nada. Y es que de sobras es conocido que los compañeros de olla de mi querida florecilla verde son tan importantes o más para aportar amargor que el hecho de que tenga 150, 500 o 32.46 IBUs.

Pero aún así la batallita sigue en pie y continua dando que hablar (y de comer) a muchos, supongo que a la espera de que alguien lance la cerveza con más “X” (tampoco se trata de dar ideas…) para que salga un segundo avispado con ganas de ir más allá que el primero y así tener un nuevo escenario de contienda dispuesto, abandonando la batalla de los alfa-ácidos sin pena ni gloria.

En definitiva, y por empezar a concretar, la cuestión por la que me decido a escribir este post y que realmente me llama más la atención no es si los IBUs acaparan más de lo que deberían como en otro tiempo lo hiciera el alcohol. Y es que en realidad todo esto no deja de ser la punta de un iceberg cada día más grueso en el que las rarezas, los números y en general la fachada toman más protagonismo que la cerveza en sí. ¿Os suena de algo una serie hecha con 7 barricas distintas (probablemente a día de hoy sean más)? ¿Y que tal la costumbre cada vez más extendida de las colaboraciones entre cerveceras cuanto más conocidas y extremas mejor (que últimamente tiende más hacia el ménage á trois que al ya clásico dueto entre cerveceras)? No se si me explico. Las singularidades, excentricidades, tiradas limitadas, cervezas caras, “experimentos”, y demás adjetivos que podrían agrupar a todo este tipo de elaboraciones siempre han existido, y en el fondo esto no es lo que me molesta ya que algunas veces hablamos de cervezas cojonudas. Lo que en realidad me cansa es que todo esto se convierta en una moda, en algo que se nos venda como la norma y no precisamente como lo que es, algo fuera de lo común.

Desde hace más o menos 2 años, coincidiendo con el último estirón que la cerveza ha dado (y lo sigue haciendo) por la península, veo estanterías de tiendas y cervecerías cada vez más repletas de este tipo de elaboraciones, en claro perjuicio de otras cervezas sobre el papel con un corte más humilde (por precio y/o publicidad, que no por calidad). Y al final, con tanta competencia haciendo malabarismos, parece que una cerveza no pueda destacar si no lleva asociada alguna peculiaridad.

Y siempre que pienso en esto nunca termino de ver quien es el responsable, si los propios clientes que pedimos variedad, los dueños de las tiendas y las cervecerías por querer desmarcarse trayendo elaboraciones distintas, las propias cerveceras que elaboran productos cada vez más pensando en el envoltorio (entiéndase envoltorio como todo lo que no sea el líquido en sí) o todo ello junto. Supongo que esto sería otro dilema metafísico similar a aquel de si fue primero la gallina o el huevo. Así que para no darle más vueltas al tema, creo voy a dejar aquí este primer post de reflexión en voz alta.

¿Cómo lo veis vosotros?

18 ene. 2012

Reflexiones de un Hophead.

Como ya comenté a principios de mes, para este nuevo año tengo varias ideas que quería introducir en el blog. La primera de ellas es una nueva sección en la que me apetece opinar de algunos temas más o menos actuales o que simplemente me llaman la atención. Y es que creo que hay muchos temas interesantes que ya sea por indiferencia, falta de ganas o de tiempo, no tocamos en los blogs cerveceros hispano-hablantes, y quizás nos centramos demasiado en las reseñas de las diferentes cervezas que pasan por nuestras manos.

En cuanto a lo de llamarlo “sección”, como es el caso de otras que ya existen por el blog, es por dar un nombre común que ampare bajo un mismo paraguas a un grupo de entradas relacionadas y evitar que estén desordenadas como ocurre con otras que ya he publicado anteriormente en este sentido y que poco a poco retocaré y meteré también en esta sección.

Respecto al nombre, Reflexiones de un Hophead, reconozco que no me he estrujado mucho la cabeza así que si os animáis, se aceptan propuestas… ;P.


Espero darle continuidad y la intención es que os resulte interesante y/o entretenido. Y aunque se que os cuesta y espero equivocarme en que estas palabras posiblemente caigan en saco roto, quisiera pediros a aquellos que leéis pero no os atrevéis a dar vuestras opiniones, que no dudéis en hacerlo ya que todas las aportaciones resultan provechosas mientras que sean constructivas. Que siempre somos los mismos los que comentamos pero no los que leen…

Mañana la primera entrada al respecto.

16 ene. 2012

Half Acre Beer Company.

Ya estamos a mitad de mes y va siendo hora de poner al dia la sección de las etiquetas de cerveza. Esta vez había pensado en escribir sobre una cervecera estadounidense a la que hace un tiempo vengo siguiéndole los pasos, aunque por desgracia aún no la he visto por aquí. Su base se encuentra en Chicago, Illinois, y lanzó su primera cerveza al mercado en 2006.


Hablo de Half Acre Beer Company, cervecera que, como podréis ver a continuación, posee unas etiquetas verdaderamente preciosas. Según su web fue la primera craft de Chicago en utilizar las latas, y de hecho las tres únicas cervezas que elaboran a lo largo de todo el año se encuentran en este formato: Daisy Cutter (Pale ale), Over Ale (American Bitter) y Gossamer (Golden Ale).


Pero evidentemente esta sección va sobre etiquetas en papel, así que de las más de 25 elaboraciones que poseen, voy a comentar algunas de las que más me han gustado, puntualizando si se trata de cervezas habituales en su portafolio, colaboraciones con otras cerveceras o si fueron cervezas que lanzaron para un evento concreto y ahí quedaron.

< Especialidades >

- Lager Town. 6%. "Novemberfest".


- Double Daisy Cutter. 8%. Pale ale con mucho más lúpulo que la versión year-round de su Daisy Cutter Pale ale. Dos etiquetas distintas.

 

- Big Hugs. 10%. Imperial Stout. Han llevado 3 etiquetas distintas, una para cada año (2009, 10 y 11).

 
 

- Ginger Twin. 7%. India Red Ale.


- Sticky Fat. 7%. Stout.


- Callow Knife. 5%. Pale ale con lúpulos Falconer y Citra.


- Wild America. 10%. Barley wine.


- Thunder & Son. 12%. Brown ale.


- Ambrosia. 6%. Ale elaborada con trigo, naranjas e hibisco.


- Chocolate Camaro. 6%. Stout sedosa con notas a coco.


< Colaboraciones con otras cerveceras >

- The Invasion. 7%. Helles Bock elaborada con malta de Bohemia, lúpulos eslovenos y levadura California Common. Colaboración con Three Floyds.


- Shewolf. 7,5%. India Pale Ale. Colaboración con Three Floyds.


- Freedom of ’78. 7%. India Pale ale elaborada con lúpulo Citra, algo de trigo y 1000 libras de guayabas de Ecuador. Colaboración con Short’s Brewing. Elaborada en honor del grupo de rock Ween.


- Captain Fantasy. 7%. Saison elaborada con peras y lúpulo Sorachi Ace. Colaboración con Short’s Brewing.


- Small Animal Big Machine. 9%. Ale con cerezas y grosellas. Colaboración con Struise (Bélgica) y Pipeworks (USA).


< Cervezas que se elaboraron una sola vez >

- The Chairman. 9,5%. Imperial Red Ale. Dedicada a la gente de Lumpen Magazine. 3 etiquetas distintas.

 
 

- Mr. Ouroboros. 6%. Pale ale germano-estadounidense con mucho lúpulo Citra fresco (tipo harvest) y levadura tipo Kölsch.


- Meat Wave. 6%. India Pale ale. Elaborada en conmemoración del Chicago Craft Beer Week de 2011.


- Dripping. 5%. Saison pensada para el verano.


- Bairn Farmhouse. 6,5%. Belgian ale elaborada con limón y manzanilla. La primera incursión que hicieron en las levaduras belgas.


El diseñador de algunas de sus etiquetas es Phineas X. Jones, de Octophant. Como siempre, solo me queda desear que alguna distribuidora y/o gente de nuestras tiendas apuesten por algunas de estas cervezas que tan buena pinta tienen, por dentro y por fuera.

12 ene. 2012

Entrevista a Sven (The Drunk Monk).

Hace ya algunos meses que tenía algo descuidada la sección de las Entrevistas, pero tras nuestro paso por el The Drunk Monk de Mataró en diciembre y disfrutar de una tarde interesantísima con Sven se me ocurrió la idea de compartir con vosotros algunas preguntas sobre la genial persona que consigue que esta cervecería vaya más allá de ser un magnífico local al que ir a tomar cerveza. Espero os guste.

- ¿Cómo era el Sven antes del The Drunk Monk y cómo nace la idea de montar una cervecería?
Estudié Dirección Hotelera y trabajé como responsable de sala y maître en restaurantes de hoteles como Gran Hotel Havana y Rey Juan Carlos I de Barcelona. Con el paso de los años y habiendo adquirido una gran experiencia, decidí que ya era hora de volar solo, decidí cambiar de rumbo y montar un bar, ya no me interesaba la restauración, quería empezar de cero con un proyecto nuevo. La verdad que el Drunk Monk actual no tiene nada que ver con la primera época del bar, entonces no había tanto acceso a las cervezas que conocemos hoy en día, y como no tengo socios todo se ha hecho pasito a pasito, sin prisa, pero con las ideas claras: dar y ofrecer productos y servicio de calidad.

- ¿Y por qué Mataró?
Mataró es una localidad costera cerca de Barcelona, dejando de lado que está más cerca de mi domicilio, que nos ofrece una tranquilidad y un enclave mucho más agradable que una urbe como Barcelona. También hay que tener en cuenta que hace 11 años no eran lo mismo los precios por un local en Mataró que en Barcelona.

- ¿Cómo fueron los inicios de la cervecería?
Al principio muy lento, estábamos en una ciudad nueva, no nos conocía nadie, tampoco nuestra oferta era nada del otro mundo, pero poco a poco fuimos creciendo y centrándonos más en la cultura cervecera, también obtuvimos más contactos con amigos belgas que nos hacían llegar sus cervezas y así poder ofrecer una gama distinta de las que había en las grandes empresas de distribución nacionales.

- ¿Y desde entonces podrías contarnos un poco por encima la evolución que ha ido teniendo la cervecería a lo largo de sus más de 10 años de existencia?
El cambio ha sido brutal, empezamos con la Stella Artois de barril, y con la gama de Grimbergen también de barril, ¡ah! Y no nos olvidemos de Beamish. Esto duró un par de años, hasta que decidimos poner una columna de seis grifos, y tener dos cervezas fijas y cuatro itinerantes. Las neveras… bueno, empezamos con una y ¡ahora tenemos cuatro grandes y cuatro de medio cuerpo! Aún tengo guardadas cartas de cerveza de hace unos años y realmente la evolución ha sido espectacular, empezamos con unas cien belgas y actualmente tenemos 380 con referencias de Bélgica, EEUU, Escocia, Inglaterra, Dinamarca, Noruega, Suecia, Alemania, Holanda, Francia y Japón. Sólo cervezas de fábricas artesanales, no de industriales. Los gustos de los clientes han cambiado, pero es normal este cambio, nuestro paladar evoluciona constantemente y nos obliga un poco a querer descubrir nuevos sabores, así al principio había una preferencia por cervezas ligeramente dulces y ahora predominan las de mayor contenido de lúpulo.

- Hace poco nos enterábamos de liderabais eventualmente el listado de bares en Ratebeer ¿Como recibisteis la noticia?
Saltando de alegría, no te voy a engañar, ese día bebimos un poquito más de la cuenta. Realmente nos sorprendió esta noticia, pero creo que todos los que estamos en la lista de Ratebeer, y es igual si eres el primero o el último, luchamos por lo mismo: nuestra pasión por la cerveza. Y, desde mi punto de vista, no hay mejor ni peor bar, sino cada uno pone su granito de arena para que el mundo se dé cuenta de que la cerveza es algo más que una bebida saciante.

- En ese sentido no es nada extraordinario encontrar entre tus mesas algún cliente extranjero que te visite expresamente. ¿Te acuerdas de la primera vez que alguien de ese perfil visitó tu local?
Sí el primero fue un belga que vino expresamente a pasar unos días en Mataró para visitar nuestro local, el siguiente fue un chico inglés de Jersey, y les han seguido varios de Estados Unidos, Grecia, Italia, Francia,… Al principio nos sorprendíamos y nos preguntábamos porqué hacían tantos Km. para visitar nuestro local, pero por otro lado nos llenaba de orgullo.

- Y por contra, conozco bastante gente cervecera de Barcelona y alrededores que me comentan que hace mucho tiempo que no visitan tu cervecería o incluso que aún no lo han hecho nunca. ¿Cómo lo ves y a qué crees que es debido?
No somos un destino imprescindible, hay muchos locales en la provincia de Barcelona que son buenos, también deben de influir los controles de alcoholemia… también creo que hay gente que la distancia para ellos es una gran barrera (aunque hay otros que hacen 400 Km. para venir a visitarnos…). Supongo que a veces cuesta encontrar el momento o la compañía de hacer una viaje hasta nuestro bar. ¡¡Aunque espero que nos visten al menos una vez!!

- Cambiando un poco de tercio, parece que actualmente algunos países europeos con mucha tradición cervecera como Alemania y Rep. Checa no sigan el ritmo trepidante de novedades y evolución de otros como Italia, Dinamarca, Noruega e incluso Reino Unido, un país clásico y que según algunos es poco permeable a cambios pero nuevas fábricas excelentes demuestran lo contrario continuamente. ¿Como ves tú a los nuevos elaboradores belgas y cómo se reciben sus novedades entre la gente de Bélgica?
Sí, hay una revolución de cervezas de fábricas nuevas que están llenando el mercado con genialidades que obligan a los cerveceros tradicionales a no dormirse en los laureles. Bélgica mismo tiene una revolución sin ruido de nuevos fabricantes que no quieren inventar nada nuevo pero rediseñan los estilos ya existentes, es decir dar un toque más actual a una cerveza de larga tradición, reinventar una Triple, Quadruple o sencillamente sin incluirla dentro de una categoría. Dar un poco de aire fresco a un país de cultura cervecera muy tradicional, sí. Sus exportaciones son espectaculares (sobretodo con el mercado de EEUU) pero eso no quiere decir que el mercado dé un vuelco hacia otro lado. Incluso ahora creo que hay una sobresaturación de Triple, Dubbel y Blond en el mercado belga y se agradece cuando descubrimos algo totalmente distinto. Por otro lado hay un estilo de cervezas que casi desapareció en los años 90 y que ahora tiene un resurgir enorme (y por suerte para nosotros) que es el de las cervezas de fermentación espontánea, incluso con nuevos productores últimamente.

- Relacionado con esto, ¿cómo consigues conjugar en tu local la cerveza belga más clásica, las nuevas elaboraciones más innovadoras y toda esa generación de cervezas extremas, rarezas y/o “experimentos”?
Si no te gusta un estilo, o desconoces su origen, si no estás convencido, ¿cómo puedes venderlo? Creo que lo más importante es empezar por ti mismo y si hay algo que no te gusta no lo compres, porque al final esa cerveza se va a arrinconar en tu estantería y pasará por tu local sin gloria.

- ¿Podrías decirme un par de cervezas belgas con las que intentarías seducir a un cliente un tanto reticente a ellas?
Soy un gran aficionado de cervezas lámbicas, por lo que siempre intento introducir este tipo de cerveza, aunque sé que no es fácil. Creo no equivocarme si digo que descubrir por primera vez una Orval es una experiencia única, aunque cualquier cerveza trapense merece ser una referencia. En general las cervezas belgas tienen fama de ser un poco dulces, y sí, hay algunas que realmente lo son, aunque actualmente tienden a la baja y suben cervezas más secas, especiadas, con matices que realmente pueden hacer cambiar de opinión a cualquier bebedor de cerveza reticente a las belgas.

- ¿Cómo ves el panorama cervecero de aquí?
El panorama cervecero ha crecido muchísimo en los tres últimos años, sobretodo el sector de cervezas artesanas se ha disparado mucho. También el Homebrewing ha crecido, son muchos los que nos traen cervezas propias para probar. De los cerveceros artesanos hemos descubierto realmente algunos que nos sorprenden con sus cervezas, otros están empezando y hay que darles tiempo. Pero lo que sí que es realmente destacable es que ya no hay conformismo, es decir, hay ganas de fabricar y crear, ganas de participar en esta expansión de la cultura cervecera. Si destacamos que en Italia hay alrededor de 400 fábricas, también en Francia y en Suiza hay unas 300, ¿por qué no aquí? Aún queda mucho por hacer pero vamos por el buen camino.

- ¿Crees que se trata de una moda o fiebre pasajera o por el contrario ves algo esperanzador que te haga pensar que estamos ante algo a más largo plazo?
No creo que sea una moda, aunque muchos de los que empiezan se quedan a medio camino. Pero difícilmente se va a poder parar este tren, todos juntos hemos empezado a hacer nuestra propia revolución: la de destacar la cerveza como una bebida de categoría, de degustación, ya nada volverá a ser lo mismo. Nos hemos vuelto más exigentes, ya no nos conformamos con una caña, queremos cerveza hecha con pasión, artesana. Lo único que nos falta es que los grandes restaurantes de nuestra geografía, que tiene verdaderas enciclopedias de vinos e incluso cartas de agua, decidan incluir una carta de cervezas que no sean las mismas que conseguimos en el super de nuestro barrio, hacerles ver que la cerveza es un producto muy digno de la alta gastronomía.

- Siendo belga y conociendo a tanta gente del sector, ¿nunca te picó el gusanillo de la elaboración de cerveza?
¡Zapatero a tus zapatos! Me encanta la cerveza, beberla y venderla, pero no me siento con suficiente paciencia para elaborar una cerveza propia, para eso tengo un montón de amigos fabricantes que me deleitan con sus creaciones.

- Y volviendo con tu local, ¿podrías desvelarnos alguna novedad que podamos disfrutar próximamente en The Drunk Monk?
Una de nuestras prioridades es la renovación de toda nuestra instalación de cervezas de barril, que la estamos modernizando y… ¡pasaremos de 7 a 15 cervezas de barril! Por otra parte seguiremos buscando y trayendo verdaderas joyas que sorprenderán a más de uno.

- Y, para terminar, una petición personal, ¿no te has planteado la idea de montar una especie de club o como quieras llamarlo para cerveceros o coleccionistas y que así la gente que vive lejos pueda comprar algunas de esas cervezas que vas consiguiendo y que solamente los más afortunados que viven cerca del Drunk Monk las pueden disfrutar?
Ja, ja, sí, ya sé por qué me lo dices…..pero soy un poco egoísta, creo que realmente hay cervezas que son para disfrutar en nuestro local. Al Drunk Monk llegan en plena garantía de que han viajado bien, pero ninguna empresa de correo o transporte se hace cargo de esto, entonces si una cerveza que, a parte de su valor económico, tiene un gran valor gustativo, se pierde, se rompe, o… ¿vale la pena? Prefiero no jugármela y que se la tomen en nuestro local. A parte de que soy el primer interesado a conocer a gente como tú, que tanto hacen por la difusión de la cultura cervecera, y que en 5 minutos es como si nos conociéramos de toda la vida. Eso… no tiene precio.


Sven, compartir un solo segundo contigo, con la pasión que demuestras por la cerveza, las infinitas ganas de mejorar y reinventarte continuamente, de aportar tu infinito granito de arena y todo ello con una humildad y una cercanía asombrosa pese a estar bien arriba, todo eso si que no tiene precio. Un placer y nos vemos de nuevo muy pronto.

9 ene. 2012

Cazuelita de pescado y marisco con queso y witbier.

Estas navidades aprovechamos la posibilidad de la concentración de comidas y cenas para dar rienda suelta a nuestra afición como cocinillas cerveceros y así de paso nutrir un poco la sección de El Lúpulo Cocinero con varias entradas que iremos publicando en las próximas semanas. Una de las que más nos convenció fue una cazuelita de pescado y marisco cocinado con cerveza witbier y que detallo más abajo.

Como casi siempre en las recetas de esta sección y mientras no se indique lo contrario, los ingredientes están puestos para 2 personas, así que haciendo los correspondientes cambios en principio debería salir igual para más comensales.

Ingredientes.



- 150 g. de bacalao.
- 1 filete de lenguado.
- 2 vieiras (grandes).
- 50 g. de camarones (ya peladosl).
- 8 mejillones.
- 10 cl. de cerveza witbier.
- 10 cl. de nata líquida para cocinar.
- 10 cl. de caldo de pescado y marisco.
- 30 g. de queso Comté.
- Sal y pimienta.

Elaboración.

- Primero limpiamos los mejillones y los cocemos al vapor en una olla hasta que abran las valvas. Retiramos las conchas y reservamos la carne.
- Por otro lado tomamos las vieiras ya limpias (con la parte roja o “coral” retirada) y las cortamos a rebanadas transversales. Nos servirán para cubrir por encima así que las reservamos igual que los mejillones para más adelante.
- Tomamos el bacalao y el lenguado ya limpios (si no queréis hacer el trabajazo, podéis pedir que os los limpie directamente el pescadero), sacamos los lomos y los filetes respectivamente y los desmigamos.
- Seguidamente ponemos el bacalao y el lenguado en el fondo de una cazuela de barro o cualquier recipiente apto para el horno. Lo rociamos con la cerveza witbier, la nata y el caldo y salpimentamos. En cuanto al caldo de pescado y marisco, aunque vamos a utilizar muy poca cantidad, lo propio sería preparar uno casero ya que se nota muchísimo la calidad respecto a uno de compra. Además los caldos de pescado y marisco son muy socorridos para preparar cualquier otro plato.
- Precalentamos el horno a 180ºC 10 minutos y después ponemos a hornear las cazuelitas otros 10 minutos aproximadamente.
- Sacamos las cazuelitas y añadimos los camarones ya pelados, los mejillones cocidos y disponemos las vieiras cubriendo la mezcla. Por encima añadimos abundante queso Comté (a nosotros nos gusta mucho el toque de este queso pero cualquiera similar al Gruyère podría servir).
- Gratinamos las cazuelitas unos minutos hasta que veamos que esté a punto y servimos.



En cuanto al maridaje, pensamos utilizar una tripel cítrica, floral y especiada, así que nos decidimos por la italiana Birrificio del Ducato Winterlude.


Ésta tripel, seductora en nariz con unas atractivas notas florales, y en boca afrutada y levemente especiada, con una carbonatación maravillosamente bien integrada, un punto de amargor necesario, suficiente cuerpo y sobretodo un equilibrio digno de elogio, nos dio un maridaje muy redondo que nos dejó boquiabiertos. Probablemente alguna pils herbal y cítrica, alguna witbier belga o weiss alemana afrutada y especiada pero no demasiado corpulenta, o incluso el punto más malteado de alguna bière de garde podrían funcionar también excelentemente.

Desde aquí os animamos a que os lancéis con esta sencilla receta porque os aseguro que el resultado merece mucho la pena.

5 ene. 2012

Unos Reyes más o menos inesperados.

A principios del pasado mes de diciembre tenía el antojo de que éste año no iba a poder conseguir muchas cervezas de navidad. Aunque alguno piense que estoy bastante mal de la cabeza (y no se engaña mucho...) viendo el surtido que terminamos consiguiendo, en el fondo tengo una explicación razonable y es que no normalmente suelo repetir cervezas (habiendo tantas elaboraciones por probar y tantas etiquetas que coleccionar solamente me falta ir repitiendo…) y si recordáis el atracón que nos dimos las navidades pasadas lo lógico es pensar que pocas novedades iban a caer. Pero por suerte mis dotes adivinatorias son tan pobres que la oferta existente fue bárbara y terminamos con un surtido bastante completito.

Aún así, como lo mío con la cerveza roza la enfermedad, por si no tuviéramos bastante repleta la recámara, varios regalos de buenos amigos, algunas pequeñas compras y un intercambio suficientemente jugoso han hecho que estas navidades fueran con diferencia las más cerveceras de todas las que recuerdo.

El primer regalo vino cuando aún estábamos medio digiriendo los atracones etílico-gastronómicos de las comidas y cenas navideñas. Cómo bien recordaréis (si es que tanto alcohol navideño no os ha dejado fundida la memoria...), en diciembre visitamos el Drunk Monk de Mataró y lo pasamos de escándalo entre otras razones por su capitán, Sven. Pues estas navidades nos llegó un regalo suyo, de esos que ni queriendo podría obviar en el blog. Hablo ni más ni menos de la famosa caja con 6 de las nuevas botellas de Westvleteren XII serigrafiadas que además vienen acompañadas con dos copas con el nuevo diseño.

 
 
Arriba podéis ver algunos detalles, como las serigrafías, las copas y la nueva chapa.

Habiendo escuchado y leído mucho sobre ese pack y sobre el posible precio que puede llegar a alcanzar en tiendas y reventas, todas las palabras de agradecimiento que podamos darte Sven son muy pocas. Como ya dije en su momento, hay razones suficientemente cautivadoras por las que cualquier distancia en coche se hace corta, y sin duda el capitán belga de Mataró es una de ellas.

Días después, y cuando aún no nos habíamos recompuesto del regalazo anterior, recibimos un par de cajas de un buen amigo coleccionista de Madrid. En una de las dos cajas (concretamente en la única que conocía a medias su contenido), venían cuatro cervezas de navidad nada habituales de ver por aquí: tres Hornbeer (una microcervecera de la que curiosamente ya hablé en la sección de etiquetas) y una Amager Secret Santa, todas ellas danesas. En la otra caja (la inesperada), había varias artesanas, unas cuantas rarezas y mucha breweriana. ¡Ay Jorgecito, cómo te quiero!


Días después, y casi cerrando el año, me reuní con otro amigo coleccionista, en este caso de la terreta, el gran Txema, con el que a parte de los ya tradicionales trapicheos coleccionistas regados con alguna interesante cerveza, pude conseguir dos auténticas perlas. La primera es ésta maravillosa botella Stark Turia serigrafiada que aún no tenía en mi colección. Cómo conoces mi obsesión por las Turia, mestre!


La otra joya, en este caso con menor valor histórico pero igualmente tocando la fibra sensible, es la edición especial que La Zaragozana dedica al último trabajo de Amaral, “Hacia lo Salvaje”. Se trata de 12 botellas de Ambar 1900 en cuyas etiquetas, además de unos preciosos animales dibujados por Borja Bonafuente Gonzalo, aparecen fragmentos de las canciones.

 

Para que no penséis que todo son regalos (que me vais a terminar aborreciendo... ;P), termino con dos compras. La primera venida desde Ocaña, Toledo, desde donde me llegó un paquete que los chicos de Yria prepararon para estas navidades. En su interior había dos ejemplares de su Golden Ale y otras tantas de la Brown ale, una IPA que aún no ha visto la luz y a la que le tengo buenas ganas, dos mermeladas de cada una de sus dos variedades y breweriana diversa en forma de un vaso, una camiseta y varias etiquetas. Una razón más para ponerme al día con las interesantes cervezas que se están gestando por el centro de la península.


Y para terminar, justo ayer recibí esta edición especial de la cerveza artesanal Illa de Menorca.


Por lo visto se trata de una tirada limitada a 1000 unidades que en principio únicamente se debería poder comprar en Menorca y cuya etiqueta ha sido diseñada por Torrent Vivó. No dudé en adquirir un pack con 6 botellas así que los que estéis leyendo esto y os interese alguna de las 5 que tengo para intercambiar ya sabéis… ;P.

Y con estas cervezas doy por cerrado un post repleto de compras de última hora y algún que otro regalito de esos maravillosos reyes cerveceros repartidos por la geografía cervecera. Como me decía alguien, donde estén los buenos amigos que se quiten los Reyes Magos…