30 may. 2012

Mejores cervezas del mes: Mayo’12.


Estamos a punto de entrar en junio pero antes de ello, como suele ser costumbre ya, vamos con el post de las mejores cervezas que se han cruzado por mi camino a lo largo del mes. Antes de pasar a comentároslas tengo que decir que este ha sido un mes repleto de desencantos cerveceros. En algunos casos me dejaron simplemente indiferente pero en otros directamente fueron auténticos chascos. Lo más sorprendentemente (más que nada porque suele ser costumbre todo lo contrario), es que los desencantos no han sido cervezas artesanas de aquí sino cervezas importadas. Pero bueno, lo dejo únicamente como apunte ya que no voy a cambiar mi discurso de obviar las críticas negativas. Como he dicho en más de una ocasión prefiero recomendar positivamente que impedir que alguien pruebe algo si verdaderamente le apetece, así que me voy a centrar en las tres perlas de coloración bastante subida que este mayo han caído.

Quizás recordéis el post sobre las cervezas del este de Europa. En él os decía que una cerveza de esos lares me dejó boquiabierto, digna, como mínimo, de estar entre las mejores cervezas del mes. Se trata de una baltic porter, concretamente de la Zywiec Porter, una cerveza polaca. En cuanto al aspecto es inmejorable, con un color marrón oscuro que deja pasar unos ligeros reflejos granates y una preciosa espuma beige cremosa de buena retención. En nariz es verdaderamente cautivadora, con mucha fruta negra (ciruela, arándano, uva tinta…) junto con notas tostadas, a café y un punto de chocolate. Tras el goce olfativo, en boca no se queda atrás. Entrada sedosa, con carbonatación media y en la que aparecen otra vez los torrefactos y bastante café, así como leves destellos a chocolate negro amargo. En segundo plano vuelve a aparecer la fruta oscura, un punto ácida, así como notas balsámicas, mentoladas y a regaliz. También se distinguen claramente unas curiosas notas a tabaco (que no ahumadas). Amargor medio. Posgusto cálido y contundente por otra parte lógico dado el elevado contenido en alcohol (9,5%). En conclusión nos encontramos ante una cerveza contundente, corpulenta pero ni mucho menos desequilibrada. Una auténtica y muy grata sorpresa.


La segunda cerveza también se viste de color oscuro, concretamente de negro. Se trata de la francesa, o más concretamente bretona, Dremmwel Stout, una cerveza que me encontré por casualidad gracias al descubrimiento del amigo Txema a mitad del pasado abril y a cuyo local aún no le he dedicado un merecido post. En cuanto a la cerveza, como decía, se muestra con un negro prácticamente opaco en el que únicamente se dejan entrever unos ligerísimos reflejos de color entre cobrizo y granate. Espuma beige de burbuja minúscula y que forma una fina capa de mediana persistencia. En nariz muestra los lógicos torrefactos de una stout, así como una pizca de ahumado y vagos recuerdos a madera cruda y a tabaco (juro que no fumo, eh?). Al tomar bastante temperatura aparecen también recuerdos a regaliz y fruta oscura. En boca entra sedosa, con muchos menos torrefactos de lo esperado, notas agradables a café y chocolate, nada estridentes, amargor ligero y carbonatación muy bien integrada. Posgusto cítrico y seco de duración media. En conclusión nos encontramos ante una cerveza muy ligera, suave y que se deja tomar muy bien pero no por ello aburrida ni mucho menos plana.


Y la última extranjera del mes, después de los dos países anteriores hasta la fecha inéditos en la sección (Polonia y Francia), vamos con una norteamericana que me dejó sin palabras. Se trata de Founders Dirty Bastard, una cerveza cuyo estilo, scotch ale, por el momento me había dado más desencantos que alegrías. Presenta un precioso color granate muy limpio, que solamente se atreve a surcarlo un torrente comedido de burbujas pequeñas, todo ello coronado por una preciosa espuma beige que persiste en una fina capa. En nariz entra dulce, con mucho caramelo y fruta madura de tipo melocotón así como algo de plátano. También, y en segundo plano, aparecen notas a frutos secos (nuez) y un leve toque picante debido al alcohol. Cuerpo medio alto pero con el alcohol muy bien compensado. Cerveza impresionante, de trago largo y lento, muy sabrosa, dulzona pero para nada desequilibrada. Aprovechotambién para recomendaros la Founders Breakfast stout, que aunque la tomé ya hace tiempo es también magnífica.


En cuanto a artesanas de la península, la gran revelación fue la Agullons Barrica 2011, de la cual ya hablé largo y tendido en el anterior post. Ha habido otras medianamente interesantes pero con las dos semanas que nos esperan, primero en Benissa y posteriormente en Mediona, creo que el mes que viene ya habrá tiempo de sobra para hablar suficientemente de ellas.


Y esto es todo. A los despistados solo me queda recordaros que el próximo viernes día 1 empieza un largo e interesante fin de semana en el que se celebrará el 1er Aplec de Cervesa de Benissa, en el que pienso estar metido todo el fin de semana. Las razones de ello así como todo lo que acontezca allí ya os lo contaremos a lo largo de la semana que viene.

27 may. 2012

#FFdA nº1 o Finde Fondo de Armario.


Para celebrar (porqué un evento como tal es una festividad en toda regla) la primera edición del FFdA (Finde Fondo de Armario) que el buen amigo Birraire propuso para este mes, he elegido una única cerveza como representante, pero se trata de algo muy, muy especial.

Posiblemente más de uno viendo el nombre del blog se esté imaginando que vaya a sacarme de la chistera alguna cerveza con un perfil muy marcado a esas lindas florecillas verdes. En otras palabras y haciendo un guiño a unos colegas, con lúpulo a mansalva. Pero la verdad es que no. Una ocasión como tal merecía una cerveza diferente elaborada por alguien también único y compartirla con alguien no menos especial.

En primer lugar, la razón de tener en la despensa varios meses la cerveza que a continuación pasaré a describir, carece de cualquier explicación de tipo de místico o rocambolesca. Simple y llanamente, como tantas otras cervezas que tengo a la espera, responde a no querer desprenderme de un valioso tesoro, a sabiendas que con total seguridad en el momento de abrirla me iba a dar una gran satisfacción. No se trata de una cerveza con la que quisiera experimentar el paso del tiempo, sino que por lo general no suelo consumir lo último que compro, más bien voy nutriendo y completando la bodega para así tener de todo un poco entre lo que elegir a medio-largo plazo.

En segundo lugar, la razón de elegir ésta cerveza ha sido muy fácil y es básicamente por lo expuesto líneas más arriba, es decir, por el excesivo tiempo que llevaba en guarda. Concretamente habían pasado unos 5 meses desde que la compré y guardé a buen recaudo, pero la excusa brindada por Joan me vino como agua de mayo y nunca mejor dicho.

La cerveza elegida es la Agullons Barrica 2011, una mezcla de la ampliamente ovacionada Pura Pale de Ales Agullons con una Lambic de la cervecera belga 3 Fonteinen. Macerada con uva merlot, segunda fermentación y maduración en barrica de roble durante un año, guarda posterior de unos 15 meses... ¿Y qué decir de Carlos, el genio que la elabora? En fin, sobradas razones para esperar de ella un auténtico festín para los sentidos.


En cuanto al contenido podemos ver que posee un aspecto verdaderamente atrayente, con un precioso color cobrizo de turbidez media, espuma blanca muy abundante al menos en un inicio (al rato baja rápidamente formando un fino anillo) y una carbonatación copiosa de burbuja pequeña. En nariz le cuesta expresarse, comedida, sin mucha intensidad pero sugerente, con notas a manzana, frutos rojos, algo de levadura y pan, y en segundo plano, al tomar temperatura, aparecen notas a uva y a fruta más madura como ciruela amarilla y ligero melocotón. Ya en boca es donde aparece todo lo esperado, con una entrada muy carbonatada de burbuja minúscula y nada molesta, acidez importante que no desmedida, con las mismas notas a manzana verde, limón, grosella y frambuesa. Éstas rápidamente dan paso a notas que recuerdan a uva negra y piel de la misma, dando por momentos la sensación de tomar un vino tinto muy joven, con el característico toque afrutado y su marcada acidez. Cuerpo ligero, final astringente y con un marcado recuerdo derivado del paso por madera. Excelente.

A la pregunta de si la guarda ha merecido la pena, lo ideal hubiera sido poder compararlo con otra botella (¡cachis!) con una menor guarda o directamente sin ella, pero por desgracia no es así ;P. Así que la conclusión es que se trata de una cerveza muy redonda excelentemente equilibrada pese a estar hablando de una cerveza espontánea. Con lo que la respuesta es que sí, ha merecido la pena.

Sobre si cumple expectativas, he de decir que pese a su coste elevado (creo recordar que rondaba los 10€) y olvidándome de que se trata de una botella de tirada limitada, me parece una cerveza muy recomendable y que satisface y cumple sin ningún tipo de dudas, tanto si eres un amante exigente de las cervezas espontáneas como si eres un novel en estas lides salvajes.

Por si fuera poco, y como no me conformo con daros envidia únicamente con este auténtico joyón de Agullons, falta comentaros el escenario que he preparado para redondear el éxito a modo de brunch dominical.


Disfrutar de una cerveza como tal maridando con varios y muy ricos quesos y embutidos artesanos, con la inmejorable compañía de la reina Lúpula, tomando el sol sentados en la que eventualmente (y que siga siendo así…) está siendo mi terracita con preciosas vistas a las montañas del Maestrazgo castellonense de fondo… Eso sí que no tiene precio (y no tengo la afamada tarjeta de crédito del anuncio…).

Para terminar y como conclusión de este primer FFdA, solo me queda decir que ojalá todos los fines de semana fueran como este… Gracias Birraire por brindarnos esta excusa para desempolvar cervezones y esperemos que esta magnífica propuesta sea el inicio de una larga y fructífera serie de posts entre amigos cerveceros.

24 may. 2012

Nos vamos de festivales veraniegos...


Como ya sabéis, y sino aquí estoy para recordarlo a los despistados, dentro de poco más de una semana tendrá lugar el 1er Aplec de Cervesa Artesana en Benissa, algo que se echaba mucho en falta por la zona centro-levantina. Justo una semana después, unos cientos de kilómetros más al norte, tendrá lugar la 7ª edición de la Mostra de Cervesa Artesana de Mediona, un auténtico referente en toda la península y que año a año se supera con creces.

Pero la cosa no queda ahí ya que para el próximo mes de julio nos llegan dos festivales cerveceros que nacen con altas aspiraciones. Así que si teníais en mente unas vacaciones veraniegas faltas de cerveza, nada de nada.

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En primer lugar, y durante los días 14 y 15 de Julio, se celebrará la Primera Feria de Cerveza de Noblejas, población a poca distancia de la manchega ciudad de Toledo.

Localización. La feria tendrá lugar en la Plaza Mayor de Noblejas, un al lado de Ocaña (Toledo), situado a 60 Km. al sur de Madrid por la A4, autovía de Andalucía.

Horario. La feria estará abrirá el sábado y el domingo a las 12h. La hora de cierre será sobre la 1 de la madrugada para el sábado (el domingo aún no está confirmado).

Actividades paralelas y cerveceros asistentes. Aún por confirmar.

Organizadores: la toledana gente de Cervezas Yria.

Para más información sobre alojamiento, cómo llegar y para seguir las diferentes novedades que vayan saliendo aquí os dejo el blog de Yria y los dos posts informativos que han salido por el momento (1) y (2).

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Una semana después, el sábado 21 de Julio, unos cuantos kilómetros en dirección noreste, en la ciudad de Barcelona tendrá lugar La Fira del Poblenou.


Por el momento quedan muchas cosas por confirmar pero iros quedando con la fecha porque la cosa apunta a imperdible.

Locallización. C/ Llull, entre las calles Roc Boronat y la Rambla de Poblenou. Barcelona.

Horario. De 10 a 24h.

Cerveceros asistentes. Por el momento hay más de 15 cerveceros confirmados, pero tendremos que esperar aún un poco para saber los nombres de todos.

Organizadores: La Cervecita Nuestra de Cada Día.

Se están preparando múltiples actividades paralelas que se irán confirmando por su web, su página de Facebook o también por la página creada expresamente para el evento igualmente en Facebook.


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Solo nos queda desearles toda la suerte a todos los festivales venideros por igual, por fomentar la cultura de la cerveza y por conseguir que cada día aparezcamos un poco más grandes en ese mapamundi cervecero que no hace mucho veíamos desde la distancia. Por nuestra parte, haremos todo lo posible por asistir a todos ellos.

22 may. 2012

Kriptonita servida en un vaso de cerveza.


¿Alguien sabría decirme qué diantres es esto? Parad mucha atención y conteneros las ganas de leer el siguiente párrafo… ¡Hay premio para el que acierte!


Bueno, mentía. Con tanto recorte no hay presupuesto para premios así que sintiéndolo mucho paso directamente a la explicación.

No, lo de la foto no es un batido de lúpulo con dos mil y pico IBUs, aunque el cambio de color que en su día le di al blog hiciera creer a más de uno que algo así formaba parte de mi dieta matutina. Tampoco se trata de una pequeña muestra de la maltratada y contaminada hasta el extremo agua de l’Albufera de València, aunque doy fe que perfectamente podría serlo por su aspecto…

Evidentemente, se trata del contenido de una cerveza, bueno, más bien de la parte final de ésta con los posos que quedaban en el fondo de la botella. Tenéis que reconocerme que el aspecto no es para nada apetecible pero confiad en mi palabra (escribo el post días después de probarla y de momento mi salud sigue igual…) si os digo que el “experimento” no estaba para nada mal. Curiosa sí, pero merece la pena probarla.

A muchos seguro que os suena Danny Prignon. Es hablar de saisons y de cervezas belgas estacionales y su nombre suele sonar por alguna parte. Elabora cervezas muy curiosas, con ingredientes más o menos comunes en las cervezas belgas como la miel, el coriandro o el chocolate, pero también con regaliz, pimientas varias, chili, orégano, flores como el diente de león y… té verde, que es el caso que nos ocupa. Hablo evidentemente de Brasserie Fantôme, una cervecera que en su día (y así continúa la cosa) me maravilló enormemente con su inconmensurable saison y que hace unos días me sorprendió con esta Magic Ghost, una cerveza elaborada con té verde.


Se trata de una sour ale curiosa, empezando por el aspecto. Y es que al servirla en la primera copa me quedé esperando el peculiar color verde (notad la diferencia entre las diferentes fotos), pero de mitad botella hasta el final el color verde kriptonita apareció haciéndome plantear si “eso” servido en copa sería bebible.

 Ella no lo tenía nada claro…

Nos encontramos ante una cerveza con muchos recuerdos a manzana así como a limón y en menor medida a grosella y a fruta tropical como el physalis. También encontramos notas como a madera cruda, y una acidez importante que deja una sensación muy seca y astringente.


En definitiva, una frikada que va más allá de los aparentes artificios, muy pensada para el mercado yankie (auténticos fans de Fantôme) y quienes la encasillarían en ese artificio llamado funky beer pero a cuyo nombre no le termino de ver el sentido, aunque eso ya es tema de otro post…

18 may. 2012

La burbuja de la cerveza.


Tras un parón de dos meses me apetece retomar las Reflexiones de un Hophead para comentaros cómo veo ciertas tendencias de mercado y algunas semejanzas con otros sectores, concretamente el del mundo del vino. Como siempre, también quiero dejar claro que este post no pretende ser ningún ataque hacia nadie sino una opinión más como la de cualquier otro consumidor que se deja su cartera comprando cerveza. Escudos de batalla puestos, vamos pues allá.

Primeramente creo que está más que claro que cuando hablamos de precios cada uno es libre de marcar el suyo, del mismo modo que cada cual es libre de pagarlo o no. Quizás a más de uno le sobre esta trivialidad pero tampoco quería dejarla pasar. El problema viene cuando ciertas situaciones que se desmarcan de lo que debería considerarse como razonable (por anchos que sean los márgenes) se aceptan con cierta indiferencia y en ocasiones incluso excesiva indulgencia. De ese modo, sin mucho ruido pero pasito a pasito llega un momento en el que te paras a pensar y te das cuenta de que el panorama que conocías un año atrás es drásticamente distinto al actual, con muchos detalles positivos, pero también, y por qué no decirlo, algunos que no lo son tanto.

En los últimos años, o para ser más concreto en los últimos dos, en este país de países hemos dado un salto sustancial en todos los sentidos en lo que a cerveza se refiere. Hemos pasado de no tener a penas tiendas físicas a tener una buena ristra de ellas en muchos lugares. Lo mismo ocurre con tiendas online, bares/cervecerías, multitud de festivales a cual más interesante. ¿Y qué decir de las microcerveceras? No hay semana que no salgan dos o tres nuevas… Todo ello es increíble y más aún teniendo en cuenta la terrible situación económica que estamos atravesando y que parece no afectar en exceso a todo lo que esté tocado por esa panacea llamada cerveza. Hablando con varias personas y de forma independiente han coincidido en decirme que el potencial de la cerveza era tan alto en un territorio prácticamente virgen en cerveza que de ahí la respuesta y el crecimiento tan elevado que ha tenido en tan poco tiempo.

Sea como fuere, y aún estando más que contento por el crecimiento que hemos vivido, en ocasiones veo ciertas similitudes con el mundo del vino, algunos detalles que ahora son bien recibidos por muchos considerados cerveceros pero que en su día los veían detestables y de hecho no dudaban en criticarlos desaforadamente. Para el que no esté situado, hace aproximadamente 5 o 6 años vimos un incremento desmesurado de todo lo que tuviera que ver con el vino, con aperturas continuadas de locales llamados enotecas, enobares o como quiera que se los llame casi en cada esquina, había montones de eventos como catas, presentaciones y ferias, salían nuevas bodegas continuamente, se incrementaron ostensiblemente las webs especializadas, hubo una revolución absoluta en el tema del marketing y la publicidad… y más y más y más… Pero todo ello, aún dejando algo de bueno, se fue para abajo con la misma celeridad con la que subió. Algunos lo relacionaron con los primeros coletazos de la dichosa crisis, otros dijeron que se trataba de una burbuja insostenible ya que era inconcebible ver cómo te cobraban en un restaurante de tres al cuarto un vino multiplicado por 3, por 4 o incluso, y doy fe de ello, por 5 veces su precio en tienda. De todas formas lo que es seguro es que la oferta superaba a la demanda con muchas creces y eso que hablamos supuestamente de un país con cultura y pasión por el vino.

Pero vuelvo a la cerveza. Hace unos dos años y medio o por ahí que compro cerveza ininterrumpidamente en tiendas tanto físicas como, sobretodo, online. Por ello, en todo este tiempo me he ido fijando en las jugosas y atrayentes novedades pero también en sus precios, y he visto cómo éstos iban acrecentándose. Y no me refiero a que las mismas referencias hayan ido aumentando de precio, ya que gracias a la competencia realmente feroz que hay actualmente eso ha sido más bien al contrario. Lo que digo es que la media de precios de las cervezas disponibles en muchas tiendas ha ido subiendo euro a euro y dejando por irrisorias algunas barreras como la de los 3 o 4€ por una botella de 33cl. Y conste que mientras haya quien lo pague me parece perfecto, pero hay situaciones que al menos a mi me parecen un tanto desorbitadas y dignas de la imagen vergonzosa en términos económicos que se tiene últimamente de nosotros por Europa.

Por poner un ejemplo que ilustra bien esta evolución podríamos poner las cervezas estadounidenses que tenemos por nuestras tiendas, las cuales tengo constancia de que al menos en origen no son ni mucho menos caras. Desde que salen de la fábrica hasta aquí van subiendo céntimo a céntimo según pasan por transportistas, almacenistas y en definitiva por cada una de las manos. Al final de la cadena tenemos que tras los lógicos (en algunos casos) márgenes de ganancia, nos las venden al consumidor. Será más o menos discutible si su precio es excesivo o no, pero o bien lo pagas o te quedas sin probarla. No hay más.

Salvando las distancias, podríamos poner otros ejemplos de cerveza importada, pero prefiero fijarme en las cervezas de aquí, las artesanas. Podríamos hablar largo y tendido sobre cuan “abusones” son aquellos que les suministran el material, que si también hay muchas manos de por medio, que si obligan a comprar cantidades enormes de suministros (botellas, chapas, etiquetas…), que si el de la tienda de turno se hace el agosto con ellos o tantas y tantas otras razones. También entiendo perfectamente que los precios de las artesanas no puedan competir con el de las macros (todos sabemos bien los porqués). Pero aún asumiendo todo eso y siendo sobradamente benevolente añadiendo céntimos, sigo sin encontrarle la lógica a lo que en algunos casos se pide.

En este sentido, ya he visto unas cuantas artesanas (ni dos ni tres ni cinco) superando los 10€ por una cerveza de 75cl (que vendrían a ser unos 4,4€ por un tercio), lo cual, poniéndole todos los peros en forma de tiradas limitadas, especiales o monsergas varias, me parece un tanto abusivo, y más aún si comparamos con otras cervezas importadas con un precio similar y de calidad no tan pareja. Que sí, que cada uno puede pedir lo que quiera pero cuando a ese uno se le suman adeptos y empieza a ser una tendencia más que un caso aislado nos encontramos, o al menos a mi me lo parece, con que nos estamos acercando (si no lo estamos ya) al peligroso bucle del "esos snobs del vino" de los que algunos dicen estar bien alejados. Yo no lo tengo tan claro.

Otro tema son las ferias de cerveza, en las cuales algunos se marcan unos precios que tampoco termino de entender más que nada porque si lo que se pretende es fomentar la cultura cervecera o incluso dar a conocer un producto, es un tanto incomprensible venderlo incluso por encima del precio que tienes en las tiendas. Otra cosa es que se quiera vender cerveza a los que tengan la cartera pudiente, en cuyo caso da igual vender cerveza, DVDs o réplicas a escala del aeropuerto de Castellón para poner encima del televisor del salón. En ese caso no tengo nada que objetar. Pero ver cómo los 3€ por una cerveza de aquí de 33cl o 6€ por una botella de 75cl son la norma me lleva a pensar que me estoy perdiendo algo.

Desgraciadamente mientras lo arriba expuesto para la cerveza de aquí siga siendo una realidad y al mismo tiempo pueda comprar botellas de reputadas y contrastadas cerveceras europeas a precios mucho más competitivos que las de aquí (lógicamente excepciones las hay), aquello de consumir producto local será un lema estupendo para una campaña de slowfood pero no una realidad que pueda atraer adeptos en masa (sin contar nacionalismos), y eso sin meter en el juego la calidad media de unas y otras, aspecto en el que por suerte vamos avanzando para bien, con paso lento pero firme.

Habrá quien, y con razón, me pueda decir que en otros países de Europa los precios están lejos de ser los de aquí, que aquí la cerveza es muy barata. Sí, por poner un ejemplo puede que en Reino Unido se paguen precios que aquí nos parecerían abusivos, pero dejando a un lado los sueldos medios, que alguien me diga cuanto cuestan aquí (con todos los portes e intermediarios que quiera) algunas de las reputadas craft británicas (Thornbridge, Kernel, Meantime, BrewDog…) y las compare con las artesanas. ¿O por qué no comparamos con lo que se cobra en cerveza autóctona en países como Alemania o Rep. Checa? Yo sigo sin entenderlo…

Sí, está muy bien querer que la gente de a pie conozca que la cerveza es más que un producto para apagar la sed, que debe experimentar y atreverse con cosas distintas pero mientras que algunos no den su brazo a torcer y miren solamente en hacer caja (que en el fondo y por mal que nos pese es la pura realidad), estaremos dando más razones si cabe a todos aquellos que creen que somos un tanto tendentes al modelo montaña rusa (ya sabéis, un día muy arriba y al siguiente todo por el suelo).

En fin, y para no terminar este post con un cierto regusto áspero (ya que espero que el post se entienda como pura crítica constructiva), quiero dejar constancia de que por suerte no todo es negativo ni muchísimo menos. Hay gente que aún queriendo sacar adelante su negocio en condiciones económicas que no son las mejores, siguen sin forzar los límites como sí lo hacen otros hinchando la pelota hasta casi hacerla estallar. Por el bien de la cerveza, actuemos con cierta responsabilidad. Ahora bien, si queremos otro bluf como el del vino, los gintonics o tantos otros, hagámoslo petar.

14 may. 2012

En los confines del este europeo.


Seguro que en más de una ocasión os habéis cruzado con alguna tienda de productos del este de Europa. Ya sabéis, esos bazares con surtidos realmente extensos y variopintos en los que no suelen faltar salazones de pescado, encurtidos y conservas varias, embutidos y carnes ahumadas, licores, destilados, kvas y, cómo no, cerveza. Los que me conocéis, sabéis de sobra que soy un cobaya incansable (digamos que el coleccionismo “me obliga” a ello…) y de tanto en tanto me gusta lanzarme a comprar cervezas sin tener demasiada idea de lo que me espera (bueno, a fuerza de probar ya hago mis humildes pinitos con el cirílico…).


Por desgracia, y hasta el momento, muchas de las cervezas probadas en este sentido no me han convencido especialmente. Hablo mayoritariamente de eurolagers muy planas, regidas por un mismo patrón, ligeras pero faltas de carácter, algunas veces demasiado aguadas, otras muestran algún sabor extraño, cuando no tienen una carbonatación un tanto descontrolada… En definitiva, que cumplen su función como refrescante y nutren al coleccionista con chapas y etiquetas, pero poco más.

Pero por suerte, y sería injusto no reconocerlo, no todo es un vasto desierto carente de interés, ni mucho menos, o al menos algunos ejemplos probados y sobretodo las recomendaciones por parte del amigo Embracing en sus viajes por los confines del este europeo, me dan a entender que hay esperanzas. Un ejemplo de ello es una cerveza que probé hace menos de una semana, la cual con total seguridad publicaré entre las mejores de este mes, pero cada cosa a su debido momento…

Así que el post de hoy es en realidad una pregunta abierta para todos aquellos que os hayáis lanzado con las cervezas rusas, lituanas, ucranianas, polacas, rumanas, búlgaras… y así saber si hay alguna que os haya sorprendido o que directamente consideréis imperdible. Nada más, espero ansioso vuestras recomendaciones.

10 may. 2012

Stillwater, un gypsy brewer en Baltimore.

Como recordareis, y si no aquí dejo el post para los desmemoriados, con motivo del Fes-t’hi de Vilanova que tuvo lugar en diciembre pudimos conocer a Brian Strumke. Sus cervezas, las Stillwater Artisanal Ales, han ido ganando adeptos incesantemente hasta convertir a su mentor en uno de los más respetados y valorados del mundo.


Salvando las distancias, su filosofía de trabajo es similar a la de los gemelos Mikkel y Jeppe (Mikkeller y Evil Twin respectivamente), es decir, elaborar y experimentar con diferentes fábricas de alrededor del mundo, lo que algunos vienen a llamar como gypsy brewers. En este sentido, y aunque la mayor parte de sus elaboraciones las hace en D.O.G. Brewing (Maryland, USA), encontramos colaboraciones con la gente de Struise, Alvinne, Mikkeller, Emelisse, Fanø

Pero además del contenido, si por algo son también conocidas sus cervezas es por las preciosas etiquetas que las engalanan. Así que este mes, la sección de las etiquetas va dedicada a ellas.

As Follows. Belgian strong ale. 9%. Elaborada en DOG Brewing (USA).


Autumnal. Farmhouse ale belga con lúpulos alemanes (Perle, Spalt y Hallertau). 7.2%. Elaborada en DOG Brewing (USA).


A Saison Darkly. Especiada con hibisco, esquisandra y escaramujo sobre una base de maltas oscuras y caramelizadas. 8%. Es la nº2 de las Import Series y está elaborada en Sint Canarus (Bélgica).


Bronze Age. Farmhouse ale con cebada y espelta. 6%. Colaboración con Hof Teen Dormaal (Bélgica).


Cellar Door. Witbier con salvia y lúpulos Citra y Sterling. 6,6%. Elaborada en DOG Brewing (USA).



Channel Crossing. Desde Baltimore, Stillwater y Oliver Breweries se unen para hacer cual canal de la Mancha entre Bélgica y Reino Unido con una cerveza que tiene como base las maltas inglesas (pale ale, crystal, chocolate y wheat) así como las pilsen belgas, y en cuanto a lúpulos tiene First Gold, East Kent Goldings, Bramling Cross y Saaz. 6.7%. Elaborada en Pratt Street Ale House, también conocida como Oliver Breweries (USA). Posteriormente a ésta han elaborado 3 versiones más: Vol.2 (mezcla de Nut brown ale y Dubbel belga), Vol.3 (Belgian Barleywine) y Vol.4 (Extra Special Bitter con un toque belga).


Debauched. Traditional ale elaborada con enebro, Brett y con un toque ahumado, haciendo una interpretación de una supuesta saison vikinga. 6.7%. Es la nº5 de las Import Series y está elaborada en Fanø (Dinamarca).


Débutante. Farmhouse ale con espelta y centeno, y con brezo, madreselva e hisopo. 6,4%. Elaborada en DOG Brewing (USA).


Existent. Os dejo la traducción de la etiqueta: “Nos esforzamos para definirnos a nosotros mismos a través de nuestra pasión y sinceridad al tiempo que aceptamos que no todos los aspectos de la vida son fácilmente explicables. Para manifestar esta ideología se presenta una cerveza intrigante, profunda y oscura, aparentemente seca, con un toque a lúpulo terroso y suave aroma tostado. Una cerveza para que la definas tu... "Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti". Nietzsche. 7,4%. Elaborada en DOG Brewing (USA).



Folklore. Ale oscura, rica y profunda, con levadura belga, lúpulos terrosos, cuerpo ligero y con un toque ahumado. 8.4%. Elaborada en DOG Brewing (USA).


Holland Oats. Elaborada con avena tostada y appelstroop (una especie de sirope de manzana). 6.6%. Colaboración con Emelisse (Holanda).


Jaded. Belgian strong ale con notas florales, a pimienta y nuez. 10%. Elaborada en De Struise (Bélgica). Es la nº3 de las Import Series.


Of Love & Regret. Es la nº1 de las Import Series y en ella Brian hace una interpretación líquida de la primavera, utilizando como base el trigo y la cebada alemana, lúpulos herbales y plantas como brezo, manzanilla, diente de león y lavanda. 7.2%. Elaborada en ’t Hofbrouwerijke (Bélgica).


Two Gypsies Our Side. Farmhouse ale lupulada hecha en colaboración con Mikkeller y elaborada en DOG Brewing (USA). 7,5%.


Rauchstar. Otra colaboración con Mikkeller en este caso elaborada en las instalaciones de Fanø (Dinamarca). Según sus propias palabras “como una barbacoa heavy metal en un bosque de pinos”. 9.4%.


Rule of thirds. Triple belga lupulada generosamente con Styrian Goldings, Hallertau Mittelfruh y Amarillo. 8%. Es la nº4 de las Import Series y está elaborada en Sint Canarus (Bélgica).


Stateside Saison. Saison que combina la tradición de las maltas europeas y los lúpulos de USA y Nueva Zelanda. 6.8%. Elaborada en DOG Brewing (USA).



Además de las anteriores Stillwater tienen bastantes más cervezas en su portafolio, algunas de ellas "simplemente" versiones con diferentes tipos de barrica, otras con la misma cerveza como base pero con diferentes plantas o hierbas añadidas… Pero en resumen, y cómo habéis podido comprobar, Brian es un cervecero que pese a sus orígenes se aleja bastante de modas y experimenta con gran maestría usando hierbas, especias y cereales poco frecuentes, pero también con lúpulos sin tanta demanda por parte de los elaboradores actuales, algo que he de reconocer que me encanta. Y así terminamos este pequeño homenaje gráfico a Brian y sus maravillosas Stillwater.

6 may. 2012

1er Festival de Cervesa de Benissa.


Como ya anticipamos hace unas semanas en éstas dos entradas (1) (2), el primer fin de semana de Junio tendrá lugar en la población de Benissa (Marina Alta, Alicante), el 1er Festival de Cervesa de Benissa. Son varias las actividades que faltan por cerrar así como la asistencia de varios cerveceros, pero dada la cercanía del evento y que son varias las personas que me han preguntado por la localización, horarios y demás, aquí os dejo toda la información que está confirmada.

FECHA: 1, 2 y 3 de Junio.

LOCALIZACIÓN:

El festival se celebrará en la Plaça Germans Ivars de Benissa y algunas actividades concretas tendrán lugar en el Taller d’Ivars, un espacio pegado a la plaza.

Ir a enlace de Google Maps (la plaza en la que tendrá lugar el festival está pegada a la calle Cervantes).

ACTIVIDADES:

> Viernes 1 de Junio <

- 19:00h. Inauguración oficial del festival.
- De 19:00 a 24:00h. Degustaciones en la plaça Germans Ivars.
- 20:00 h. Cata/degustación de cervezas artesanas internacionales al Taller Ivars. Asistencia bajo reserva (abajo tenéis más información).

> Sábado 2 de Junio <

- De 12:00 a 17:00 h i de 19:00 a 24:00 h. Degustaciones en la plaça Germans Ivars.
- 12:00h. Concurso "millor cervesa valenciana de l'any". Al taller Ivars.
- De 17:00 a 19:00 h. Jornada de intercambio de coleccionismo cervecero. Al taller Ivars.
- 19:00 h. Debate del panorama cervecero artesanal. Al Taller Ivars.
- 20:00 h. Concierto de música a cargo de la “Colla de Xirimiters” en la plaza.

> Domingo 3 de Junio <

- 12:00h a 17:00h. Degustaciones en la plaça Germans Ivars.
- 12:00h. Concurso de homebrewers. Taller Ivars.
- 17:00h Clausura del festival.

ASISTENTES:

Faltan aún algunos cerveceros por confirmar. Tan pronto esté el listado de los asistentes los publicaremos por aquí.

De momento, a parte de varias micros de Valencia, Castellón y Alicante están confirmadas algunas micros del resto de la península ibérica. Además, los asistentes podrán encontrar un stand con referencias en botella y en barril de 5 prestigiosas fábricas artesanas europeas: De Molen, Alvinne, Struise, BrewDog y De Dolle Brouwers.

CATA.

La degustación que tendrá lugar el viernes 1 de Junio a las 20h tiene un coste de 15€ e incluye una presentación de las 5 fábricas europeas arriba mencionadas (Alvinne, Struise, De Molen, De Dolle y BrewDog) así como la degustación de 5 de sus cervezas. Al finalizar, además, cada participante recibirá un obsequio aún por concretar. El número máximo de asistentes a este evento es de 25 personas y las entradas están puestas a la venta por diferentes puntos de Benissa y Teulada pero si alguien está interesado en asistir puede mandarme un mail a la siguiente dirección: lupuloadicto@hotmail.com.


Y esto es todo por el momento, cualquier novedad así como el listado definitivo de cerveceros asistentes lo publicaremos aquí mismo esperemos que en un plazo máximo de 15 días.

3 may. 2012

Steinbier. Piedras incandescentes hechas cerveza.


Hace algunos años ya, cuando a penas contaba con un bagaje de 25 o 30 cervezas diferentes probadas, recuerdo una tarde en la que, fisgoneando entre las neveras del local que terminaría enganchándome perdidamente a este maravilloso mundo, me topé con una cerveza muy curiosa, la Leikeim Steinbier. El propietario me contó la historieta que tenía detrás y quedé asombrado. Con el tiempo descubrí otros estilos también peculiares pero aquella anécdota no se me olvidó y por eso, rememorando viejos tiempos al tiempo que continuamos con la sección de los estilos históricos, volvemos a Centroeuropa para conocer algo más de este peculiar estilo llamado Steinbier.

 Arriba a la izquierda, la etiqueta de la Leikeim que tomé hace un tiempo. A la derecha, la misma tras un “singular” lavado de cara que posee actualmente.

En cuanto a su etimología, Steinbier se traduciría literalmente del alemán como “cerveza de piedra”. Ello se explica porque en la época medieval no siempre se disponían de cubas metálicas para elaborar cerveza y en su lugar se utilizaban tinas de madera. Éstas, lógicamente, tenían el problema de que no se podían calentar a la llama directa por lo que a los cerveceros de la época se les ocurrió la solución de añadir rocas de granito incandescentes directamente al líquido para así calentarlo. Esto, intencionadamente o por pura casualidad, aportó ese mágico e inconfundible toque acaramelado y ligeramente ahumado a la cerveza.


Arriba, momento en que las rocas son añadidas al líquido. Abajo, el método utilizado entre otras por la cervecera Leikeim, consistente en una especie de cesta que sostiene las rocas incandescentes, por lo que es más fácil retirar las rocas posteriormente.

 

Según algunas fuentes, inicialmente las primeras steinbier eran cervezas de fermentación alta, se elaboraban en temporadas muy concretas y tenían fechas de consumo más bien reducidas. Con el desarrollo de la tecnología, los ejemplos de fermentación baja empezaron a ser más frecuentes hasta copar prácticamente todo el mercado, como es el caso de muchos de los ejemplos que aún persisten. Otra peculiaridad es que en su elaboración inicialmente se utilizaban avena y trigo como cereales, y con el tiempo estos fueron siendo sustituidos paulatinamente por la cebada.

Geográficamente por lo visto la cuna de las Steinbier es Carinthia, una región en el sur de Austria que queda en contacto con los Alpes. Allí las Steinbier tuvieron cierta presencia hasta principios del s.XX, momento a partir del cual los avances tecnológicos dejaron obsoletos a métodos tan rudimentarios de elaboración y por tanto dejando prácticamente en el olvido un estilo tan peculiar. Pero además, las Steinbier también tuvieron relevancia en el suroeste de Alemania, en Franconia y en los países escandinavos.

 Arriba, mapa de la situación de Carinthia, en Austria.

Ya en la actualidad, persisten muy pocos ejemplos al respecto. En la región de Bamberg, por ejemplo, existe una cervecera, Allgauer, que hasta hace muy poco elaboraba una Steinbier utilizando un tipo de roca arenisca llamada grauvaca, en lugar del clásico granito. Ponían las rocas en una jaula metálica y las calentaban al rojo vivo, para luego sumergirlas en el mosto. Como en las demás steinbier, la ebullición era casi instantánea y la consecuencia era un toque acaramelado por contacto con los azúcares disueltos, así como un ahumado muy característico. La producción de esta cerveza, de nombre Rauchenfelser, pasó a manos de otra cervecera, la Privatbrauerei Franz Joseph Sailer, quienes en la actualidad han dejado de elaborarla. Una auténtica pena.

 Arriba, un precioso posavasos de la Rauchenfels Steinbier.

En USA, a través de varias microcervecerías como también y sobretodo por el nutrido universo homebrewer, dicho estilo goza de una presencia relativamente mayor. Existe una fábrica, la Boscos Brewing Company, que aún sigue utilizando el método original para elaborar la Flaming Stone, la steinbier que lleva en su carta desde 1993. Calientan piedras de granito en un horno de leña hasta que alcanzan los 700ºC, luego las sumergen en el wort (mosto o cerveza sin fermentar), caramelizando sus azúcares y consiguiendo el toque tan propio de este estilo. También en USA existen otros cerveceros que han elaborado en algún momento su versión del estilo, por ejemplo los de la californiana Port Brewing, cuya etiqueta os dejo a continuación.


Pero también en su país originario, Austria, más concretamente en Salzburgo, desde 2009 existe un restaurante, el Urbankeller, donde se puede probar una Steinbier elaborada con rocas de las montañas colindantes, aunque en realidad la cerveza es elaborada por la cervecera austríaca Gusswerk.

 Arriba la steinbier del Urbankeller.

Así que ya sabéis, si algún día tenéis ocasión de probar alguna Steinbier, aunque diste bastante de las originales que tanta fama gozaron hace un tiempo, pensad en la larga historia que este curioso estilo tiene tras de sí.

Algunas de las fuentes consultadas para información y fotos: