28 jun. 2012

Mejores cervezas del mes: Junio'12.


Pocos días después de entrar en el verano y a falta de poco para cerrar un mes de junio en el que el calor está apretando que da gusto, es hora de hacer balance y ver cuales han sido las mejores cervezas que se han cruzado en nuestro camino durante estos 30 días tan intensos. Y es que al extenso repertorio de cervezas artesanas bebidas primero en Benissa y poco después en Mediona, hay que sumarle un no menos interesante muestrario de cervezas foráneas y locales bebidas en casa, así que la tarea para elegir las mejores se presentaba a priori bastante complicada. Por ello, y para no ser demasiado repetitivo ya que en su momento detallamos ampliamente las experiencias vividas y bebidas en ambos festivales, he pensado comentar únicamente las cervezas que he tomado en casa y dejar para el final una especie de corolario con las artesanas que  me dejaron más gratamente sorprendido en ambos eventos. Así que no me extiendo más y vamos con las elegidas.

La primera de ellas es una cerveza a la que le tenía muchísimas ganas y que pudimos conseguir en Benissa gracias a la gente de Yria. Se trata de la alemana Uerige Doppelsticke, que servida en el característico vaso tipo becher (o al menos es lo más parecido a ello que tenía por casa) muestra un bonito color marrón con reflejos color miel y granate, carbonatación y turbidez media, todo ello coronado por una espuma esponjosa y de burbuja media/grande de rápida formación y buena retención. En nariz se muestra muy compleja y con gran intensidad, percibiéndose notas malteadas sugerentes, chocolate, frutos secos, pero también pasas y en un segundo plano el inconfundible y apetecible toque de lúpulo teutón, entre leñoso y algo herbal. Surcando todo lo anterior aparecen pinceladas cítricas, a hoja de tabaco y también un punto alcohólico más en el fondo. En boca entra ligeramente cremosa, contundente y con el alcohol tomando protagonismo pero sin desbordar. Acompañan notas malteadas agradables, caramelo y frutos secos, un punto a café, y a lo largo del trago aparecen las citadas notas a lúpulo que ayudan a dejar una sensación final algo cítrica, áspera y seca. Amargor medio y cuerpo medio-alto. En conclusión una cerveza robusta que quizás pegaría más con otras épocas menos cálidas pero que aún así disfruté como un auténtico enano. Sin duda una de las mejores cervezas alemanas que he tenido ocasión de tomar.

Más acorde con esta calurosa época tomamos la reconocida y neozelandesa Epic Mayhem, gracias al gran detalle de un buen amigo barcelonés. Se trata de una cerveza cuyo color va del ambarino al dorado viejo, con una carbonatación de burbuja pequeña, turbidez baja, y que forma una abundante espuma beige de burbuja minúscula y bajada lenta. En nariz se muestra menos explosiva de lo que imaginaba, pero al mismo tiempo es muy sugerente, repleta de fruta cítrica, limón, naranja, melocotón, manzana, y algo de fruta tropical con su toque especiado característico. En boca entra suave, con una carbonatación pronunciada y chispeante pero no molesta. Vuelven a aparecer las mismas notas afrutadas descritas con anterioridad, cítricas y de fruta tropical, a las que se juntan unas atractivas notas resinosas. Amargor que va de menos a más sin llegar a ser excesivo. Una cerveza verdaderamente redonda y que puede funcionar estupendamente tanto para disfrutarla lentamente como para tomarte dos o tres pintas sin quedar excesivamente perjudicado (6,2%).

Siguiendo con el lúpulo vamos con una cerveza a la que le tenía bastantes ganas, pero al mismo tiempo algo de respeto por si a caso no quedaba satisfecho dado su elevado coste (rondaba los 10€ la botella de 75cl.). Me refiero a la Guinea Pigs 95, una cerveza de la cual había leído muchas reseñas y quería comprobar por mi mismo cuan ciertas eran. En aspecto tengo que reconocer que me embaucó con facilidad, con un precioso color ambarino rojizo y reflejos anaranjados, turbidez media, y una espuma cremosa abundante, de burbuja pequeñísima y muy buena retención. En nariz se ofrece verdaderamente atractiva, con el lúpulo como lógico protagonista obsequiando con notas a fruta tropical, piña, mango, así como resina y un punto de naranja, sobre un buen fondo malteado en el que se perciben notas a caramelo, bizcocho y ligero chocolate. Muy sugerente e interesante. En boca entra ligeramente cremosa, con carbonatación fina que deja una sensación chispeante. El claro protagonista vuelve a ser el lúpulo, resinoso y con notas a naranja y limón, que dejan un amargor importante a lo largo de todo el trago. Por detrás, además del toque que le da la madera, se encuentra una buena base malteada que vuelve a sustentar todo el lúpulo, en forma de frutos secos, bizcocho y ligero caramelo. Cuerpo medio-alto. Final amargo, seco y resinoso. En mi opinión se trata de una cerveza que aparenta ser una bomba de lúpulo (en cierta medida lo es…) pero que sorprende por lo bien atada que está, escondiendo espectacularmente bien el alcohol y sin cansar en ningún momento. Un auténtico cervezón. ¡Enhorabuena chicos!

Y como creo que ya está bien de verborrea, vamos con el corolario de artesanas citado arriba del todo en el que quiero dejar constancia de aquellas cervezas que me dejaron más que satisfecho en Benissa y Mediona.

- Reptilian Marranada 2.0 (barril). Aunque hace no demasiado tiempo que las sour/wild ales no gozaban de muchos adeptos, auténticas joyas como esta de Isaac o la Setembre del gran Carlos de Agullons están empezando a cambiar las preferencias de muchos. Una pena su naturaleza experimental y que no podamos volver a reprobarla de momento (Isaac, algo podremos hacer al respecto…). En mi opinión una de las mejores de Mediona.

Arriba, el alma mater con el barrilete mágico.

- Cotoya Siderale (barril). Cómo homenajear a la sidra asturiana con una cerveza de forma verdaderamente magistral.
- Guinea Pigs Flow (barril). En Benissa pudimos dar buena cuenta de la barbaridad que es esta cerveza. Una botellita espera pacientemente a ser consumida con la tranquilidad que da una buena mesa, alejados del trajín habitual de los festivales.
- Naparbier Janis Porter y Naparbier Pilsner (barril). Creo que no deber haber nadie en toda la península que no haya quedado deslumbrado ante la maestría de estos cracks pamplonicas tan majos. Particularmente se me acaban las palabras para describir el gozo que siento cada vez que pruebo algo suyo.
- Spigha Voramar (barril). Si la tuviera de cerca de mi casa sería sin duda una de las cervezas que repetiría día tras día durante el verano.
- Marina Vinya Hops (barril). Una curiosidad que podría haberse quedado simplemente en eso si no fuera por el buen hacer de estos hermanos de Blanes. Me muero de ganas por poderla tener en botella.


- Domus Europa. Cómo olvidarse de los lúpulos americanos y hacer una cerveza lupulera cojonuda.
- Yakka. Una de las más gratas sorpresas de Benissa con un buen nivel y amplio portafolio.

Y con este batiburrillo artesano-cervecil damos por terminado este mes. Veremos qué nos depara el próximo julio. A los que os vayáis de vacaciones, a disfrutar. Los que no, aquí nos tendréis dando el lúpulo... ;P

25 jun. 2012

Amiata, un birrificio en el corazón de la Toscana.


En la bonita población toscana de Arcidosso, rodeada de castañedos y viñedos, se sitúa Birra Amiata, la cervecera a la que quiero dedicar la sección de las etiquetas de este mes. Este pequeño birrificio nace en 2006 cuando los hermanos Claudio y Genaro Cerullo dan el paso definitivo dejando atrás sus pinitos como productores caseros y tornándose empresarios.


En cuanto a su nombre, Amiata, hace referencia al imponente monte con el mismo nombre que sirve de atalaya de toda la región. En su portafolio encontramos únicamente cervezas de fermentación alta y de inspiración belga, todas sin filtrar y sin pasteurizar. Con cada una de ellas se hace algún tipo de homenaje a su entorno, con nombres que hacen referencia a leyendas locales o utilizando productos de la zona como castañas, miel o azafrán.

Vamos pues con las diferentes cervezas y las atractivas etiquetas del conocido ilustrador Alberto Ruggieri, las cuales adornan las cervezas desde el año 2010, dando una imagen, bajo mi humilde opinión, mucho más cuidada que las aburridas etiquetas anteriores.

Sobre estas líneas, el disseño antiguo de las Amiata.

Aldobrandesca. Cerveza de trigo con pequeños porcentajes de cebada y centeno, con coriandro, cardamomo y piel de naranja. 4,5-5,5%. Segunda fermentación en botella con levadura de vino. El nombre de la cerveza hace referencia a una conocida familia de origen lombardo, los Aldobrandeschi, los cuales aparecen mencionados por ejemplo en la Divina Comedia de Dante. La receta, según ellos, es de origen medieval y utiliza todos los granos de cereal que tenían las familias en casa.


Bastarda Rossa. Cerveza de castañas. 6,5-7%. El nombre de Bastarda le viene dado por la variedad de castañas locales utilizadas, las cuales suponen el 20% de los azúcares fermentables. Existe otra versión, la Bastarda Doppia, con el doble de castañas (40%) y que alcanza los 8,5%, así como una versión en barrica, la Vecchia Bastarda, de la que os hablo más detalladamente al final.

 

Caronte. Porter con café y ginseng en la cual se utilizan 10 variedades de maltas y lúpulos ingleses. 5,5-6,5%. Aunque pudiera parecer que esta cerveza hace referencia al barquero de las almas en la mitología clásica, en realidad está dedicada a un tal Mirko Santi, quien tenía el apodo de Caronte por sus ojos encendidos y su comportamiento energético, y de ahí los ingredientes tonificantes.


Cinabro. Barleywine elaborada con 11 tipos de malta, lúpulos americanos y copos de cebada. 9,5-10,5%. El nombre de la cerveza hace referencia a la tradición minera de la zona, y es que hace años se extraía este mineral de color rojizo, el cinabrio, del monte Amiata.


ComunAle. Golden ale. 4,5-5,5%. Su nombre hace referencia por un lado a las Comuni, las divisiones administrativas italianas. Por otro hace un guiño a las cervezas británicas, aunque posee una mayor carbonatación y espuma que éstas.


Contessa. American Pale Ale con castañas. 6,5-7%. La cerveza homenajea al prado de la Condesa, una gran meseta de 1400 metros de altitud repleta de hayas y pinos que se sitúa a los lados del monte Amiata. Sobre este prado existe una triste leyenda amorosa cuyos protagonistas fueron Gherarda Aldobranceschi, condesa de Caná, y un joven Adalberto, señor feudal de Chiusi. Ambos se enamoraron pero desgraciadamente sus familias no aceptaban la relación ya que desde su nacimiento tenían concertados sendos matrimonios de conveniencia.  Por esa razón Gherarda y Adalberto se veían en secreto, a los pies de una gran haya. Al final la historia terminó mal y Gherarda se casó contra su voluntad y Adalberto se fue a las cruzadas a Tierra Santa.


Crocus. Cerveza de abadía con azafrán de Maremma. 7,5-8%. Su nombre viene de Crocus sativus, el nombre científico de la planta de cuya flor se extrae el azafrán.


Drago della Selva. Cerveza ahumada. 5,5-6,5%. Allá por el s.XIV, en la época que los Sforza gobernaban Santa Fiora, había una serpiente, Cifero, que tenía atemorizados a los lugareños. Según cuenta la leyenda, esta bestia provocaba incendios y desapariciones de gente y animales. Un día, Guido Sforza decidió ir a por él y en el supuesto lugar en el que lo mató se erigió en primer lugar una capilla dedicada a la virgen María y posteriormente el convento de La Selva. En éste último se encuentra cráneo que prueba aquella hazaña, aunque algunos estudios recientes evidentemente lo niegan y han demostrado que se trata de un cráneo de cocodrilo. Pero no me negareis que la leyenda estaba mejor sin desvelar... Entre sus ingredientes hay lúpulos ingleses y 4 maltas, una de las cuales proviene de Escocia y está secada bajo el humo y el calor de la turba.


Marruca. Cerveza con miel de marruca. 7% durante los meses cálidos y 9% durante los meses más fríos. La marruca es un arbusto espinoso muy extendido en Italia y en el Mediterráneo oriental, y la miel procedente de este arbusto que producen las abejas es muy apreciada. Además de usar esta miel, para la elaboración de la cerveza se usan 6 maltas y lúpulos alemanes y estadounidenses.


San Niccolo. Cerveza de navidad elaborada con 9 maltas distintas, lúpulos ingleses y estadounidenses, canela, clavo, nuez moscada, jengibre, cacao y pimienta negra. 8,5%. Además de ser imagen navideña donde las haya, San Nicolás es el patrón de Arcidosso, población donde se aloja Birra Amiata.


Vecchia Bastarda. Versión de la Bastarda Doppia mencionada más arriba, envejecida 9 meses en barrica de un vino tinto producido en Bolgheri. 6,5-7%. Edición limitada que sólo se puede conseguir durante la época en que se celebra la “Castagnatura”.


Zancona. Cerveza de centeno con anís. 5,5%. Zancona es el nombre de una aldea situada en la ladera del monte Amiata.



Y con ésta última curiosidad cervecera terminamos el interesante a la par que extenso repertorio de cervezas de Birra Amiata. Si queréis más información aquí os dejo su web.

20 jun. 2012

Gose: Un estilo perdido en el valle de Leipzig (II).

Tras situar geográfica e históricamente las Gose (aquí os dejo el enlace del post para quiénes no lo leísteis), hoy es el turno del segundo y último post que vamos a dedicar a este estilo de tan largo recorrido y por desgracia venido a menos.

La cerveza.

Servidas en su correspondiente vaso (tipo weiss), generalmente las Gose forman una espuma considerable, blanquecina y con encaje, dada la elevada cantidad de proteínas del trigo. En cuanto al color de la cerveza va desde el dorado oscuro hasta el ambarino claro. En nariz es suave y discreta, sin notas a lúpulo, y con el inconfundible punto a coriandro. En boca a penas ofrece amargor y a mitad del trago aparece una marcada acidez así como notas de banana, manzana verde, albaricoque seco, piel de cítricos y coriandro. El final es refrescante y seco, que hace fruncir la boca. El toque salado se percibe también hacia el final.

Actualmente el envase utilizado para transportarlas son las clásicas botellas de vidrio cubiertas con una chapa, pero originalmente se envasaban en botellas de cuello largo y estrecho muy similares a las típicas botellas de vino de Franconia (norte de Baviera).


Arriba tres botellas de Gose, entre ellas la de la Bayerischer Banhof, con la forma característica de la que os hablaba.

¿Sola o acompañada?

Normalmente las Gose se sirven sin más en vasos cilíndricos pero también existe la costumbre de añadir un toque de sirope de frambuesa o de aspérula, al igual que ocurre con sus vecinas del norte, las Berliner Weisse, para así contrarrestar la ausencia de dulzor residual y también la fuerte salinidad final de las Gose, consiguiendo así un sabor algo más suave. Durante el siglo pasado las Gose también se enriquecían con un golpe de licor de alcaravea, y aunque esta tradición ha ido cayendo en desuso, en la actualidad se suele servir medio litro de una Gose con un shot de algún destilado para conseguir hacer frente a comidas contundentes. En la mesa, tanto una Gose “tocada” como la versión original sin alterar, marida especialmente bien con pescados y mariscos, por ejemplo con filetes de pescado azul, salmón ahumado o un plato de ostras.


Arriba la Gose con diferentes siropes (foto tomada de aquí).

Las Gose en la actualidad.

Aunque en los últimos años parece existir una segunda juventud para las Gose, tanto en Alemania como a través de versiones elaboradas por crafts extranjeras (sobretodo, y como no creo que extrañe a nadie, en USA), la realidad es que se trata de cervezas que no se encuentran con excesiva facilidad. Aún así, estamos en el mejor momento para las Gose de los últimos 50 años.

Una de las fábricas más reputadas que elabora Gose actualmente es la Gasthaus & Gosebrauerei Bayerischer Bahnhof, en pleno centro histórico de Leipzig, la cual abrió sus puertas en el año 2000 ubicándose en una antigua estación de tren del año 1842 que antiguamente conectaba la ciudad de Leipzig con Munich, y de ahí el nombre de la fábrica.


Arriba la famosa y peculiar botella de la Bayerischer Bahnhof Original Leipziger Gose. Abajo el posavasos que seguro haría las delicias de más de un coleccionista.


A unos 60 Km. en dirección sureste de Leipzig, también en Sajonia, encontramos a otra reputada cervecera, la Brauhaus Hartmannsdorf, que elabora otra Gose muy prestigiosa, la Ritterguts Gose.


Siguiendo en Alemania, en la ciudad de Goslar (donde nació verdaderamente la Gose), actualmente también existe la Brauhaus Goslar, en la cual se elaboran dos versiones de este estilo, una oscura y otra clara (dunkel y hell respectivamente). Más hacia el oeste, en Colonia y alrededores, encontramos versiones por parte de dos craft alemanas tan conocidas como Braustelle y Freigeist.

Arriba la botella de la Gose de Brauhaus Goslar.

Y como decía más arriba, también existen infinidad de versiones (pero además de verdad) por parte de crafts norteamericanas (probad a buscar Gose en cualquier página tipo RB o BA…), entre las que quiero destacar por la fama de sus cerveceras, las de Dogfish Head (Goser The Gosarian), Cigar City, The Bruery o Sierra Nevada, todas ellas estacionales, en barril y de tirada muy limitada.


Aquí arriba una etiqueta de la norteamericana Westbrook, cervecera de la que ya os dejé aquí una muestra hablando de las Lichtenhainer de Turingia. Abajo dos etiquetas verdaderamente conseguidas, en primer lugar de Samuel Adams y en segundo lugar de Upright Brewing.



Y con estas dos preciosas etiquetas terminamos con las Gose. Espero que hayáis disfrutado tanto como yo con estas curiosas e históricas cervezas. Sin duda entre las Lichtenhainer y las Gose, de Turingia y Sajonia respectivamente, pero también con las cervezas que se elaboran en Franconia habrá que ir pensando en algún viajecito por la zona.

Aquí abajo os dejo algunas de las fuentes que he consultado para los post por si a alguien le interesa, todas ellas en inglés.

http://www.germanbeerinstitute.com/Gose.html
http://www.europeanbeerguide.net/leippubs.htm#gose
http://barclayperkins.blogspot.com.es/2007/08/gose.html
http://beerhunter.com/documents/19133-000844.html
http://www.leipziger-gose.com/gose-geschichte.html

18 jun. 2012

Gose: Un estilo perdido en el valle de Leipzig.

Mes y medio después de la última entrada de los estilos históricos volvemos de nuevo para seguir aprendiendo algo más sobre todas esas cervezas que en su día tuvieron una mayor profusión.

Tras tratar estilos de Düsseldorf y de Turingia en post anteriores, hoy viajamos de nuevo hasta Alemania para hablar de las Gose, y es que los teutones poseen un número casi infinito de estilos o tipologías de cerveza, muchos de los cuales por desgracia han ido perdiendo fuelle con el paso del tiempo hasta prácticamente quedar extintos. Por la longitud del post he decidido partirlo en dos partes, así de paso os dejo con ganas de más… ;P. Vamos pues con la primera de ellas.

A grandes rasgos las Gose serían básicamente cervezas ácidas y con un toque salino marcado. Se elaboran con más de la mitad de trigo malteado (frecuentemente 60%) y el resto de cebada, y entre sus ingredientes, además de lúpulo, podemos encontrar una cantidad variable de coriandro. En su fermentación intervienen levaduras y bacterias lácticas aunque inicialmente se elaboraban por fermentación espontánea y de hecho en una descripción de 1740 se menciona lo siguiente: “Die Gose stellt sich selber ohne Zutuung Hefe oder Gest” (la Gose fermenta sin adición de levadura). El toque salino viene dado por el agua que se utilizaba, y es que en sus inicios se tomaba de los acuíferos de Goslar, los cuales estaban cargados de sales.

Localización geográfica y etimología.

Las Gose modernas están estrechamente asociadas a Leipzig, ciudad de Sajonia (no confundir con Baja Sajonia ni con Sajonia-Anhalt, también en Alemania), un land ubicado en la zona centro-este de Alemania que linda con otros landers como Baviera por el suroeste y Turingia por el oeste, pero que también comparte gran parte de su frontera con la República Checa por el sur y en menor medida con Polonia por el este.

Pero originalmente, y como decía unas líneas más arriba, este estilo de cerveza tiene su origen en Goslar, una ciudad de la Baja Sajonia situada a unas 100 millas de Leipzig. En Goslar fluye el río Gose, y de ahí el nombre de la cerveza. Hay quienes quieren ver un vínculo entre las Gose y las Geuze, ya que ambas comparten algunas características además de su fonética, pero personalmente me decanto por una mera coincidencia. Aquí os dejo un interesantísimo texto relacionado escrito por el gran Michael.

Historia.

Como decía, las Gose nacieron en Goslar, ciudad que allá por el s.XI se erigió como un referente tanto a nivel minero como también, y esto lo que más nos interesa, por su cerveza. Pero a medida que la industria minera empezó a decaer a finales de la edad media, el mercado de las Gose migró hasta Leipzig, ciudad que poco a poco se fue convirtiendo en el principal consumidor de esta cerveza. De hecho en 1738 ya se tiene constancia de la primera licencia para elaborar Gose en Leipzig.

Tal fue el éxito de la cerveza en ésta población sajona y la drástica disminución de ventas en Goslar que en 1826 se decidió abolir la elaboración de Gose en su población natal. En Leipzig, en cambio, allá por el año 1900 había más de 80 locales con licencia para elaborar Gose, y es por ello que este estilo originado en Goslar se asocia más con la población sajona de Leipzig que con la población que la vio nacer.

Por esas alturas, s.XIX, las Gose estaban más cerca de algunas Ales británicas que de otras cervezas alemanas en cuanto a su elaboración tanto por el tipo de acondicionamiento como por carecer de un período largo de almacenamiento. De hecho se repartían por las tabernas en barriles en cuyo interior aún había una vigorosa fermentación. Por el tipo de cerveza y la posible llegada de incómodos “visitantes” al interior de los barriles, era una cerveza de consumo rápido y en la que la estacionalidad y la temperatura condicionaban su pronta merma.

Tras el éxito y la enorme demanda del s.XIX, entramos en el s.XX, momento a partir del cual la Leipziger Gose fue cayendo lentamente hasta quedar prácticamente desaparecida. En primer lugar nos encontramos con las sucesivas guerras. Muy fuerte fue el golpe que le asestó la 2ª Guerra Mundial, arrasando con la mayor parte de las instalaciones fabriles por aquella época existentes, cuando no fueron confiscadas y cerradas. Pero el aislamiento y el bloqueo posterior a la Guerra Fría sufrido con la separación de Alemania fueron tanto o más dañinos para el olvido de las Gose. Un ejemplo en este sentido fueron las reformas agrarias en la Alemania oriental y el querer dar un uso distinto a los granos de cereal, enfocándose más hacia la producción de pan que hacia la cerveza. De este modo entre finales de los años 50 y los 60, con el régimen comunista al mando, fue elaborada la última Gose antes de la reunificación.

Aunque seguramente, y bajo la clandestinidad, pervivieron algunos ejemplos, no fue hasta la caída del muro de Berlín, en 1989, cuando este histórico estilo pudo hacer su reaparición firmemente con varias crafts nuevas en los alrededores de Leipzig. Aquí es donde aparece la figura de Lothar Goldhahn, quien de un modo similar a Pierre Celis con las witbier belgas, apostó muy fuerte para resucitar las Gose. Pero se encontró con que no había instalaciones preparadas para ello así que tuvo que recurrir a una fábrica que elaboraba Berliner Weisse en Berlín, y tras muchas luchas en 1985 volvió a aparecer la Gose por Leipzig. En 1991, Lothar compró su propia fábrica pero como si de algún tipo de gafe se tratara, en 1995 tuvo que venderla por falta de demanda y volvió a elaborarla fuera, esta vez en una cervecera bávara.

En la foto, Lothar Goldhahn en 1987.

Como sabéis, la Reinheitsgebot, la famosa e inmutable ley de pureza de la cerveza alemana de 1516, prohíbe el uso de coriandro en la elaboración de cerveza, pero se tuvo que admitir una excepción para que así las Gose retomaran su vieja gloria tras la reunificación.

Y en el próximo post, más. Para que vayáis haciendo boca os dejo una foto con tres de las Gose más conocidas.

14 jun. 2012

VII Mostra de Mediona (II): Conclusiones.


Tras el post anterior en el que os explicamos parte de nuestro enorme disfrute durante toda la jornada de Mediona, es hora de poner las notas finales. Lógicamente, y con siete ediciones a sus espaldas, hay muchos detalles que se han ido puliendo poco a poco en esta cita imperdible de nuestro calendario cervecero que es la Mostra de Mediona. Mucho trabajo sumado a una gran humildad y autoexigencia hacen que hablemos de un festival incomparable pero aún así hay varios puntos que quisiera compartir tanto con aquellos que fuisteis como también con los que por una u otra razón no pudisteis asistir.

Positivo.

- Bárbara oferta de productores y cervezas. Creo que a bote pronto a nadie se le escapa que uno de los puntos más fuertes de Mediona fue poder encontrar más de 40 productores con muchas, muuuuchas cervezas (la mayoría de ellos traían 5 o 6 cervezas distintas). Es de destacar que a parte de la amplia, y por otra parte lógica, representación de cerveceros locales de Catalunya (31), hubiera también un número suficiente del resto de la península (10), e incluso la gente de Birra Stavio, venidos desde Italia.

- Ambiente. Mediona tiene ese je ne sais quoi que enamora desde que estás acercándote a pocos kilómetros de Sant Joan de Mediona. Puedes ir a otros festivales donde quizás tendrán un mayor número de cervezas (bueno esto no es muy común…), más actividades paralelas, estará mejor situado o comunicado, pero Mediona es Mediona. Cruzarte con decenas de personas y que salvo alguna triste excepción obtengas un trato formidable, en algunos casos familiar, que puedas compartir cervezas y momentos con tanta gente interesante… Y si ese ambiente es el que es no tengo ninguna duda que es gracias a Carlos y Montse, gente extraordinaria, puro corazón.

- Comida. Salvando el intenso y penetrante aroma a embutido asado que hacía difícil disfrutar plenamente de algunas cervezas durante parte del día, tengo que reconocer que la organización se salió en este sentido, con una variedad asombrosa y en algunos casos ofreciendo comida de enorme calidad (quien tuviera el stand de carne de Montse cerca de su casa…). Por poner un pero chiquitín, se formaron colas inmensas por la noche, a pesar de la gran oferta de stands.

- Parking. Mediona es una población muy pequeña que no puede albergar el creciente público que año tras año se acerca hasta la Mostra. En este sentido es de agradecer que hubiera un parking enorme y muy bien señalizado a las afueras ya que hace dos años las pasamos canutas buscando sitio para aparcar.

- Llegada y alojamiento. Cierto es que en los alrededores no existe una oferta muy variada que digamos para quedarse a dormir, y que Mediona está situada relativamente lejos de muchas ciudades bien comunicadas a las que pudiera llegar mucha gente en tren o incluso avión. Creo que este era uno de los puntos más flojos de la Mostra, pero como bien habéis leído, hablo en pretérito ya que en esta última edición se subsanó en parte contratando un servicio de taxis que la gente podía tomar a un precio bastante ajustado (5€ para la ida o vuelta y 10€ para el recorrido completo) desde Vilafranca del Penedès y se habilitó una zona de acampada en la misma población.

- Breweriana. No creo que a nadie se le pase por alto que el coleccionismo es un punto muy a tener en cuenta cuando hablamos de cerveza. Seremos unos pesados, y siempre hay quienes por desgracia cruzan el límite del gorroneo, pero no se nos puede obviar. En este sentido, además de los vasos y posavasos personalizados del festival, así como el 2º encuentro de intercambio, tengo que decir que los productores se portaron sobradamente bien, al menos en mi caso y me consta que también fue así con más gente, cosa que es muy de agradecer ya que hace no demasiado tiempo el trato por parte de algunos (pocos) hacia el coleccionista era radicalmente opuesto.

- Punto de agua. No era ninguna virguería de la técnica, pero en ningún momento del día vi que se formaran colas en esa esquina de la plaza donde se encontraba el punto de agua. Tres simples grifos desembocando en un medio tubo metálico fue una solución más que suficiente.

- Aspectos accesorios. La verdad es que si voy a Mediona es única y exclusivamente por disfrutar de la cerveza y de la gente que ésta atrae pero creo que es justo reconocer que aquellos que no estén tan enfermos como un servidor por la cerveza disfrutarían de los conciertos y las numerosísimas paraditas de productos de artesanía que por allí había.

Puntos que mejoraría.

- Duración de la Mostra. Sin duda si de mi dependiera este punto sería uno de los que cambiaría para una próxima edición. Personalmente un día se me hizo cortísimo, para probar cervezas, conocer nuevos productores, saludar y charlar con la gente ya conocida… Una carrera contrarreloj en la que cada segundo pasado no tenía solución y en la que cualquier tipo de planning preestablecido se fue al garete desde el mismo momento que pisamos la plaza de esta pequeña población de l’Alt Penedès. Otros festivales han demostrado que es posible alargar un festival hasta 2 o 3 días y, de hecho, uno de los puntos que pudieran impedirlo, la escasa oferta de alojamiento, se solucionó en parte con la zona de acampada mencionada más arriba, por lo que igual el domingo ni que fuera hasta mediodía creo que si se podría haber abierto.

- Guía o folleto informativo. Hasta cierto punto me puedo imaginar la tarea titánica que podría ser el tener disponible para el público un folleto informativo o algún tipo de guía con los nombres y una pequeña descripción de las decenas de cervezas que trajeron los 40 y pico productores, pero tengo que reconocer que tras mal acostumbrarme viendo otras ferias como el Fes-t’hi o el BBF, creo que sería un punto a tener en cuenta para planificarse y elegir entre tan vasta oferta.

- Algunas ausencias. Seguro que más de uno se echa las manos a la cabeza si digo que a pesar de tener más de 40 stands de productores eché en falta la presencia de alguno, pero es así. Más allá de la nostalgia o el costumbrismo reconozco que me cuesta imaginar Mediona sin alguna gente, Bevirra por ejemplo. Puedo llegar a entender las razones pero aún así no deja de ser un punto que me llamó la atención.


Y esto es todo por este año. Esperamos ya con muchísimas ganas que llegue la 8ª edición ya que seguro volverá a ser un éxito. Muchas gracias a todos con los que compartimos algún momento y mil millones de gracias a todos aquellos que hicisteis posible que Mediona sea única.

11 jun. 2012

VII Mostra de Mediona (I): Crónica.


Parece increíble que haya pasado la Mostra de Mediona, una fecha que tanta gente teníamos marcada a fuego en el calendario y cuando me doy cuenta de que ya ha quedado pretérita no lo quiero creer. Quienes no conozcáis la grandeza de Mediona podríais pensar al leer este post que soy un tanto exagerado, que por mucho que se quiera, un día de festival no deja de ser un día, pero si el segundo sábado de junio viene siendo la referencia para tanta y tanta gente desde hace 7 años es por muchos detalles difícilmente explicables en cuatro líneas.

Cuando ayer pensaba en cómo dar forma a tal torrente de experiencias, anécdotas y cervezas probadas en el blog se me pasaron por la cabeza muchas ideas pero todas confluían en el mismo cauce: es imposible resumirlo todo en menos de 3 o 4 posts enciclopédicos. Y es que aquellos que seguís este blog habitualmente sabéis que soy un tanto dado a las parrafadas, que soy apasionado y cuando hay cerveza de por medio incluso impulsivo y me gusta hacer partícipes a los demás de todos los detalles vividos y disfrutados. Pero por otro lado debo deciros que si quisiera contar todo lo que aconteció desde que llegamos poco después de las 10 de la mañana hasta que dieron las campanadas de las 12 de la noche y tuvimos que marchar cual cenicientos de vuelta hacia Valencia, terminaría aburriéndome hasta a mí mismo. Así que haciendo un esfuerzo titánico intentaré (aunque no prometo nada…) hacer gala de esas dos maravillosas destrezas llamadas concreción y concisión, resumiendo todo lo vivido en un par de posts.

En este primer post os relato nuestra experiencia con unas cuantas fotografías de por medio, y el próximo día haré una especie de balance y conclusión del festival. Así que sin más dilación vamos allá.


El día empezó y terminó así, con una Naparbier Janis Porter de barril. Fue lo primero que ingerí en todo el día, antes siquiera que ningún tipo de desayuno. Ésta, junto con la terriblemente adictiva Pilsner, también de barril, fue lo que más veces repetí, lo cual no creo que sorprenda a nadie ya que soy un devoto reconocido de las birras que hacen estos tipos navarros tan majos. ¡Chicos, sois inmensos!


Tras volver sobre nuestros pasos y comprar los vasos del festival (1,5€), dar la vuelta de reconocimiento en la cual cayeron bastantes más cervezas de lo esperado (ya sabéis, saludar conocidos sin cervezas de por medio suele ser tarea complicada…), después de ubicar los diferentes stands y asumir que definitivamente la gran mayoría de cervezas se iban a quedar en el tintero, por fin llegamos a La Segarreta, donde Sergi y Jordi nos sorprendieron con su Apol·lo, una Irish red elaborada con lúpulo salvaje propio que nos dejó muy gratas impresiones.


Tras charlar brevemente con el recién estrenado David de Rústica Bufona fuimos hasta el stand de Diego, a.k.a. Cotoya, uno de los que no quería perderme bajo ningún concepto ya que hasta la fecha casi todo lo que he probado de este flaco astur me ha causado muchas alegrías. Traía consigo una adictiva versión de una Alt con dry-hopping en el propio barril, y una curiosísima y también muy refrescante Siderale, una cerveza elaborada con mosto de manzana haciendo de este modo un enganche con su tierra. Lo único que eché en falta en este acogedor stand fue al siempre ubicuo y festivalero amigo Andrés Lúpulo Feroz. ¡Astures sois muy grandes!


Tras pasarnos brevemente por el evento de coleccionismo que tenía lugar en el polideportivo colindante, donde charlamos más tranquilamente con Jordi (Joexx) y con quien tuvimos como siempre un interesante intercambio, proseguimos con la cerveza, no sin antes recibir otro buen sobrecito de otro gacetillero (que mal suena, por dios… ;P) y amigo bloguero Joan (Birraire).

Llegamos así al stand de los hermanos Marina, con quienes tuvimos una interesante charla a colación del famoso post de la burbuja que hace unas semanas publicamos por aquí. Aquí la grata sorpresa fue una Vinya Hop elaborada con mosto de vino blanco y 6 meses de guarda, muy refrescante y cítrica, con notas a piel de uva dando un posgusto astringente y largo. También tomamos de barril la colaboración que tienen con la toledana gente de Domus, la Pacific Lager, muy cañera, y en mi opinión un tanto sobrada de lúpulo (aunque suene raro que lo diga alguien cuyo nombre de blog es el que es) o lo que vendría a ser parecido, falta de base malteada. También probamos la Devil’s IPA, que me gustó más que la anterior precisamente por ese cimiento afrutado y algo dulzón amortiguando todo el lúpulo. A pesar de temer que alguna bala perdida terminara impactándome por el citado y polémico post, repetimos en este stand varias veces a lo largo del día :P.


Arriba els "mariners". Abajo una de las gratas sorpresas del festival.


Tras charlar y compartir una cerveza con Raul Benages (Bevirra) y su pareja, un homebrewer que sea dicho de paso eché muy en falta entre los stands del festival, nos fuimos lanzados hacia la gente de Zulogaarden. Allí tenían una de las cervezas que no quería perderme, la Strawberry Madness, una pale ale con cantidades ingentes de fresas, acojonante en nariz, pero con algo menos de fuelle en boca, láctica, un punto cítrica y muy ligera, me gustó, pero igual por aquello de la sorpresa inesperada creo que me quedaré más con su Cojo Mantekas, una Rye IPA, también de barril.


Arriba las siempre vistosas Zulos. Abajo la curiosa Strawberry.


Desde Molins de Rei nos fuimos a El Vendrell, es decir, hasta el stand de Isaac, Reptilian, otro de los que no me pierdo nunca siempre que me lo cruzo. Abrumados por su siempre nutrido surtido bien engalanado por etiquetas de las que estoy perdidamente enamorado, probamos dos de sus elaboraciones: Marranada 2.0, una wild ale con tres meses de barrica con la que soñaré muuucho tiempo, y Quercus, una porter ahumada tambien envejecida en barrica. Sin duda dos de las mejores cervezas que tomé en todo el día. Pero tanto gozo tenía que tener algún pero, y es que tras dejarle encargada una botella de la Tres Tristes Tigres (una tricolaboración con Clandestines y Font del Diable), me marché sin recogerla. ¡Maldita memoria!


Arriba, Isaac y el barrilete de la Marranada. Abajo la Tres Tristes Tigres y la estupenda Marranada servida en copa.


De aquí nos fuimos de nuevo hacia la Costa Brava, stand en el que el gran vikingo Kristian y Elisenda, los Popaire, nos tentaron muy mucho con su N’Elisenda. Ésta era la novedad que presentaban y por partida triple, ya que la tenían disponible en botella, en grifo y en bomba de mano, opción, ésta última, por la que nos decantamos. Entrada suave, un ligero toque afrutado y un punto final amargo agradable. La etiqueta, en relieve, juzgadla vosotros mismos… :P


La siguiente parada fueron Xavi Redón y cia., o lo que es lo mismo Ausesken, tambien muy simpáticos y con un trato muy agradable. En cuanto a cerveza esta gente de l’Osona traían consigo las ya conocidas Blanca y Torrada, pero además también una tirada limitada de 80 botellas elaborada especialmente para Mediona, basada en la Blanca, monovarietal de lúpulo Cascade y más subida de lúpulo y alcohol (7,3%) que su hermana trigueña menor, la cual no dudamos en cargar dadas las buenas críticas que suelen recibir las cervezas de Xavi.


Con las papilas un tanto mareadas, con algún que otro ruido estomacal pidiendo sustento, bien cargados de sobres con etiquetas y mucho, mucho trabajo aún por hacer decidimos que las últimas cervezas antes de comer iban a ser las atractivas e italianas Birra Stavio. Así que para allá que nos fuimos. Cachondos y muy parlanchines, esta gente nos cayó realmente bien. En cuanto a las cervezas que traían, todas ellas eran muy fáciles de tomar. La pale ale se nos quedó algo corta, pero la negra (Stupid Monkey) y la Blonde belga (Cinque contra uno) personalmente me gustaron bastante y me dejaron con ganas de repetir.

 

Y así llegó el momento esperado de la comida, aspecto muy cuidado y mejorado con respecto a la anterior vez que estuvimos (dos años antes), con muchas paraditas entre las que elegir. El único pero, los precios, no excesivos pero que igual si se podrían ajustar un poco.

Bien cargados por dentro y por fuera, dimos una nueva vuelta de reconocimiento haciendo balance de lo que había dado de sí la mañana y lo que aún nos quedaba por delante. Sin pensarlo mucho volvimos de nuevo al “duro” trabajo. Lo primero en caer fue una Holzbräu, cuyos cerveceros, tambien unos cachondos, hacen bajo mi humilde opinión unas cervezas muy interesantes. Probamos la Ale-grón, una bitter subidita (casi 6%), con claro predominio de lúpulo yankie aunque con un toque de Goldings, aparentemente suave pero con un final lupulado y un posgusto amargo muy potente.


Arriba las Holzbräu en botella, siempre usando nombres muy divertidos. Abajo la rica Ale Grón.


Tras una charla intensa pero poco fructífera con Àlex de Glops, eso sí, regada con una agradable witbier, seguimos hacia el stand de Birra08 para probar la nueva 08003 Barceloneta, una summer ale con tan solo 2,8% de alcohol, ligera y con un agradable toque de lúpulo yankie. Para el que no lo sepa, estos cerveceros utilizan diferentes códigos postales de Barcelona para cada variedad (El Clot, l’Eixample y ahora la Barceloneta).


A continuación fuimos al stand de Gisberga, cerveceros que vinieron desde Aragón con dos elaboraciones, Trigo y Porter, de las cuales me gustó especialmente la segunda. Pero en el mismo stand encontramos la Populus Cerveza Bacanalt, una de las gratas sorpresas del festival, elaborada por Sergio Ruiz, de Lupulus Cervezas Artesanas, y de la cual tengo etiqueta pero no foto… Despiste :(.


A partir de aquí ni los apuntes ni sobretodo la memoria es tan fluida. A lo largo de la tarde nos fuimos cruzando con Joaquín y Angie de La Cervecita (mil gracias por las etis); los pamplonicas Iker y Eneko de Manneken Beer, con quien nos veremos de nuevo muy pronto; Susana y Maria de 2d2d; David del blog Homo Lupulus; la gente encantadora de Laugar Brewery (gracias Eneko por los regalitos!) y Manolo del Freiburg… con quien nos fuimos a probar la anhelada Naparbier Pilsner de barril, una verdadera gozada que ya quisiera tener más a mano para el día a día.


Ahora ya sin ningún orden seguimos probando, comprando y poniendo flechitas al listado de asistentes, aunque a un ritmo mucho menor. Bleder (gente muy pero que muy agradable y cervezas de las que también he reconocido en más de una ocasión que soy gran seguidor), Moon, L’Anjub, Les Clandestines, Ca L’Arenys (barbaridad de interesantes novedades las que presentaban…), Vella Caravana


Arriba Presen y Salvador Fortea (Bleder). Abajo la gente de Moon, muy ricas cervezas.


Sobre estas líneas los tiradores de Ca L'Arenys, con muchas y muy atrayentes novedades.

Y llegó la hora de pensar en partir con la desagradable sensación de no haber podido probar cervezas en más de la mitad de stands (había más de 40): Yria (aunque de estos toledanos dimos buena cuenta en Benissa), Cibeles, Domus, Aineto, Humala, Esterimarc, Font del Diable, Homo Sibaris, Gothia, CCM, Veer, Pirata, Almogàver, Cerberus, Maquis, Moska, Pingüí, Steve's, Birres Ribes, Dougall's y Edbeer. Creo y espero no dejarme a nadie.


Arriba las Almogàver, con unas etiquetas muy chulas. Abajo de visita por Barcelona, La Cervete... oh, no, disculpad! Un infiltrado entre los grifos de Agullons! 


Nos despedimos de Carlos de Agullons (una persona muy pero que muuuuuy grande, de verdad), en primera instancia, y seguidamente de los amigos de Napar del mismo modo que habíamos empezado, brindando con una (bueno, realmente alguna más) Janis Porter de barril.

El próximo día el post de conclusión y balance sobre el festival.

P.D. Finalmente la concreción y concisión se han quedado por el camino…