30 may. 2013

Soluciones del concurso de Juego de Tronos.



Ya estamos a jueves y tal y como os anticipamos el lunes, es momento de revelar los nombres de los fakes de Juego de Tronos emparejándolos con la etiqueta de la cerveza original.



 Baratheons Pub Ale - Boddingtons Pub Ale


 Greyjoy - Carlsberg



 Lannister Gold - Stella Artois



Nightswatch Castleblack - Guinness Draught




NightsWatch Genuine Draft - Miller Genuine Draft


 Sea Worth - San Miguel

Targaryen - Budweiser




Tully's Riverrun Stout - Murphy's Irish Stout


 Winterfell – Heineken




En cuanto a los participantes he de reconocer que me ha sorprendido muy gratamente que casi todos reconociérais las cervezas. El problema ha venido en que muchos habéis olvidado indicar la variedad de Murphy’s y otros directamente os habéis hecho un trabalenguas al escribir el nombre de la Boddingtons (no lleva un apostrofe final, ni ninguna “s” o “g” entre medias…) y por eso no hay más ganadores.

Aún así, hay 3 que las han acertado todas: Jota, Barón de la Birra y casi sobre la bocina Humulus Lupulus. Pero como ya dije por Facebook, se trataba de ser el más rápido en contestar así que el ganador ha sido Jota por contestarlas todas correctamente el martes 28. Así que mi más sincera enhorabuena por ese ojo tan atento y por esa memoria “etiquetil”.

A todos os agradezco mucho vuestra participación y espero que os gustara el concurso a pesar de que no había premio final. Solo me queda emplazaros para futuros retos (ya tengo varios en la recámara, con y sin premio) y hasta entonces seguiremos con la dinámica habitual del blog.

27 may. 2013

Concurso: fakes de Juego de Tronos.


Si hace un par de semanas os hablábamos de la cerveza oficial de El Señor de los Anillos, hoy volvemos a la carga con una serie de TV que está rompiendo índices de audiencia: Juego de Tronos. Pero en lugar de haceros babear con esa tentadora Ommegang que todos los seguidores de la serie ya tendréis más que vista, os queremos proponer una especie de juego o concurso con el que estrujar vuestras neuronas mediante unos curiosos y originales fakes que me encontré por la red.


 

Como veréis a continuación, en ellos se mezclan los diseños de las etiquetas de algunas macrocerveceras muy conocidas, con los nombres, lemas y algunas localizaciones que aparecen en dicha serie. Así que se trata ni más ni menos de que identifiquéis a qué cervezas corresponden los diferentes fakes.


 
 
 
 


Desgraciadamente al ganador solo le podré premiar con mi más sincera enhorabuena… Sí, ya se que es poco, pero menos da una piedra, no? :-). Así que espero que os animéis a participar ya que independientemente de que seáis o no fans de la serie, lo cierto es que algunos fakes son muy fáciles de adivinar. El próximo jueves revelaremos quién ha sido el ganador y emparejaremos cada fake con la etiqueta original. ¡Mucha suerte a todos!


P.D. Los comentarios con las respuestas correctas quedarán ocultos hasta el próximo jueves.

20 may. 2013

Maibock, cerrando la primavera con cerveza.



Aunque ya hemos dejado atrás medio mes de mayo, no quería dejar pasar la oportunidad de hablar de uno de esos interesantísimos estilos estacionales que nos ofrece el calendario cervecero y así de paso también engrosar la sección de estilos históricos. Como anticipa el título del post, hablo de las Maibock, que evidentemente y como desvela su nombre se trata de Bock elaboradas para ser consumidas durante mayo.

Imagen tomada de aquí.


Historia y origen de las Bock.

Se cuenta que las Bock tienen su origen en Einbeck, ciudad alemana de la Baja Sajonia que durante la Edad Media pertenecía a la liga Hanseática. Esto último significaba formar parte de numerosas rutas de comercio, especialmente marítimas pero también terrestres, lo cual permitió que este estilo de cerveza se extendiera con suma facilidad por toda Europa al tiempo que se labraba una gran fama.

Algunas ciudades de la Hansa en el s.XV. Imagen tomada de aquí.

Pero en el sur de Alemania, allá por el s.XV, los ya por entonces reputados cerveceros muniqueses y también los nobles acaudalados que podían permitirse probarlas, admiraban y envidiaban a partes iguales esas elaboraciones norteñas. En 1540, el duque de Baviera Luis X, receloso de esa fama, consiguió que un maestro cervecero de Brunswick, ciudad vecina de Einbeck, viajara hasta Munich para intentar replicar con detalle esas Bock.

Posavaso de la Einbecker Brauerei.
Tomado de aquí.

Con el tiempo, y con mucho empeño también, los cerveceros bávaros fueron mejorando su propia receta pero no fue hasta 1612, con la liga Hanseática colapsándose y la consiguiente reducción de las exportaciones de Bock desde Einbeck hastaa Munich, cuando el por entonces duque de Baviera, Maximiliano I, invitó al mismísimo maestro cervecero de Einbeck, Elias Pichler, a su tierra. Lo que este último no imaginaba es que en lugar de recibirle con honores le iban a detener y obligar a reproducir con detalle esas Bock auténticas del norte para que por fin los bávaros pudieran gozar de Bock propias y de reconocida calidad. Tan solo dos años después, en 1614, las Bock elaboradas en la cervecera real muniquesa, la Hofbräuhaus, se habían ganado mucha fama y tenían poco que envidiar a las versiones sajonas aunque en lugar de ser Ales fuertes y oscuras elaboradas con cebada y trigo se tratara de versiones igualmente corpulentas pero con un color más claro, de baja fermentación y sin trigo.

Tal fue el éxito de las versiones de las Bock elaboradas en el sur de Alemania que un subestilo hoy en día tan conocido, las Doppelbock, nacieron en Munich allá por el s.XVIII, cuando unos monjes de la orden de Paula idearon una cerveza para las épocas de Cuaresma y Adviento en las cuales no podían comer nada sólido y una cerveza tan nutritiva les sería un sustento más que suficiente.

Posavaso de 1947 de Paulaner Salvator, la
considerada Doppelbock pionera. Foto tomada de aquí.


Maibock.

Las Maibock son un estilo muy reciente y muy probablemente tuvieran su origen a mediados del s.XIX, cuando los estilos de cervezas más claros empezaban a desplazar a los oscuros, siguiendo la moda empezada por las Pils y las lagers pálidas. Por ello, en aspecto no dejan de ser Bock en las que en lugar del color marrón o cobrizo, ofrecen un rango que va desde el dorado intenso al ambarino ligero debido al uso de maltas menos tostadas.

Se elaboraban en invierno para ser consumidas entre finales de abril y mayo y de hecho fue la Hofbräuhaus quien empezó con esta estacionalidad relacionando esta Bock más clara con la conocida fiesta del Día de Mayo celebrada alrededor del conocido Maibaum o palo de mayo.

Ketterer Maibock con el Maibaum de fondo. Poster HB tomado de aquí.

A diferencia de las Bock genéricas, una característica muy particular de las Maibock es que poseen un relativo protagonismo del lúpulo, el cual corta con un final más fresco las típicas notas acarameladas y tostadas de la malta, tan presentes en las Bock. Así tenemos un subestilo más ligero ideal para el tránsito entre el frío inverno y el verano en el que las protagonistas en los biergarten pasan a ser las Helles o las Weizen. Aún así no hay que olvidar que estamos hablando de un tipo de cervezas cuyo contenido alcohólico no es nada desdeñable, entre 6.3% y 7.4%.

Poster de Pschorr-Bräu tomado de aquí.


Helles Bock vs. Maibock.

En principio y aunque ambas denominaciones se mantienen con el paso de los años, entre Maibock y Helles Bock no hay más diferencia que la temporalidad. Las Maibock se elaboraban para tomarse en mayo, como decíamos entre el tránsito de finales del invierno y principios del verano, y de ahí sus características más suaves que otras Bock. Pero con el tiempo y su popularización, su consumo se fue extendiendo más allá del citado mes de mayo y se decidió directamente tratarlas como lo que son: Bock más claras o Helles Bock (Helles = clara en alemán).

Lowënbräu Heller Bock de 1962.
Etiqueta tomada de aquí.
Löwenbräu Mai Bock.
Etiqueta de Jorge Solana, blog Cerveriana.


En realidad los más puristas afirman que las Maibock poseen un color más ambarino que las doradas Helles Bock, pero como decía, ambas denominaciones muchas veces se utilizan como términos equivalentes al igual que ocurre con otros estilos como las Märzen y las Oktoberfestbier.


Simbología y nombre.

Independientemente del subestilo, todas las Bock comparten una misma simbología, una cabra levantada sobre sus patas traseras, ya que Bock significa cabra en alemán y de ahí que por ejemplo en las Doppelbock (doppel = doble) aparezcan dos cabras.

Poster de Frankfurter Bürgerbräu Bock tomado de aquí.

Pero como comentábamos al principio, el término Bock proviene de una derivación del nombre de su ciudad de origen, Einbeck, y de hecho “Ein Bock” es como se pide esta cerveza en alemán. Pero a pesar del más que razonable parecido, hay quienes insisten en relacionar el nombre y su símbolo caprino a través de leyendas e historias a cual más increíble. Una de ellas explica que el uso de la cabra como símbolo tendría su origen en el hecho de que las Bock se elaboraban en la época correspondiente al signo del horóscopo Capricornio, que en definitiva es una cabra. Pero más curiosa es una anécdota según la cual el duque de Baviera retó a un caballero de la norteña Brunswick a beber Bock en el casco de su oponente. Tras unas cuantas rondas el caballero no pudo aguantar mientras que el duque se mantuvo imperturbable, y como excusa el caballero no tuvo otra ocurrencia que culpar de su debilidad a una cabra que se había encontrado de camino.

Sea cual fuera el origen, y a pesar de su aparente inocencia, este símbolo no estuvo exento de polémica desde sus inicios ya que a los monjes bávaros no les gustaba por aquello de que la cabra siempre fue un animal relacionado con temas satánicos. Aún así, el símbolo logró rebelarse a los embates de la iglesia y hoy en día se sigue usando tanto en Alemania, como en otros muchos países, especialmente en los Estados Unidos, donde las Maibock gozan de una segunda juventud.

Maibock de Capital Brewery. Etiqueta tomada de aquí.
Berghoff Maibock elaborada con miel.
Etiqueta de Jorge Solana, blog Cerveriana.


A continuación os dejo unas cuantas joyas en papel, todas ellas alemanas y detalle de Jorge Solana del blog Cerveriana, buen amigo y grandísimo coleccionista a quien agradezco la ayuda con las etiquetas para el post.

Etiquetas de Jorge Solana, blog Cerveriana.


Y con esto damos por cerrado este post sobre las Maibock. Espero que os haya gustado y recordad que aún estáis a tiempo de probar alguna de estas cervezas antes de que el tórrido verano llegue a nuestras neveras o sino tendréis que esperar al año que viene…

"Nada mejor que una buena Maibock!!"
Imagen tomada de aquí.


Algunas de las fuentes consultadas.

- El libro de la cerveza. M. Jackson (1994).
- The Brewmaster’s Table. G. Oliver (2003).
- http://allaboutbeer.com/learn-beer/styles/stylistically-speaking/2006/07/maibock-to-helles-and-bock/
- http://allaboutbeer.com/learn-beer/styles/stylistically-speaking/2012/03/maibock-and-helles-bock/
- http://beer.about.com/od/boc1/a/BockHistory.htm
- http://www.germanbeerinstitute.com/Maibock.html
- http://www.germanbeerinstitute.com/Urbock.html
- http://www.bjcp.org/2008styles/style05.php

16 may. 2013

La vida te da sorpresas…



Ya lo decía aquel pegadizo coroLa vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ¡ay dios! Y es que uno no deja nunca de sorprenderse por esas maravillosas casualidades que se cruzan en el camino sin buscarlas.

Todo tiene su origen el pasado jueves, cuando encantados por el buen ambiente vivido en la cata de quesos en Beers&Travels, unos cuantos amigos decidimos irnos a cerrar velada en Birra&Blues, el brewpub situado en la la “orxatera” playa de la Patacona. Allí, entre muchas risas y buenas cervezas, el buenazo de Txema me hizo una de esas miradas pícaras que ponen en alerta ese sensor que uno lleva siempre a punto. Rápidamente me fui a su lado y al enseñarme el móvil de Ana, de Beers & Travels, me sobrevino uno de esos calambres intensos que suelen recorrerme la espina dorsal en ocasiones muy especiales. En la instantánea lucían bien apuestas nada más y nada menos que estas tres botellas:



De izquierda a derecha: Bell’s Hopslam (según los Best of Ratebeer, la tercera mejor Imperial IPA solo por detrás de las dos Pliny…), Goose Island Bourbon County (la quinta mejor Imperial Stout) y Three Floyds Zombie Dust (la mejor American Pale Ale en el mismo listado).

A la recurrente pregunta de ¿y cómo llegaron a sus manos? Pues ya sabéis aquella historia del buen amigo que está por tierras yanquies, en este caso un valenciano que anda por Chicago y que de cerveza sabe un rato (la selección lo dice todo…), que quiso mandarles un “detallito” indicándoles especialmente que las dos primeras las tomaran cuanto antes por aquello de la frescura.

Pero lejos de quedar ahí, anteayer martes, en una inesperada visita por Valencia con parada incluida en esa tienda pegada a las torres de Serranos que cada día crece más y más, los amigos de Beers&Travels nos sorprendieron con una propuesta tan irrechazable como si queríamos compartirlas con ellos. Tras una llamada express a Txema montamos un improvisado pero intenso festín.

Sobre las cervezas, nos sorprendió lo alucinantemente fresca que estaba la Zombie Dust, rebosante de notas cítricas y especialmente a pomelo pero también y en menor medida un punto resinoso en nariz, y en boca realmente fácil de beber, con muchas notas a fruta tropical derivadas del lúpulo, como mango y papaya y nuevamente pomelo, también con un punto resinoso muy fresco y sin las características notas dulzonas y empalagosas o incluso oxidadas que suelen tener estas cervezas con el tiempo. En cuanto al alcohol, el amargor y la carbonatación, maravillosamente bien integrado todo. Un 10 de cerveza.



De la Hopslam aún siendo una muy buena cerveza, reconozco que no estaba en su mejor momento, quizás por el duro viaje o porque no fuera tan fresca, pero sin duda tantas críticas positivas como atesora no pueden estar equivocadas. La encontramos un tanto atenuada en nariz, solamente destacando unas ligeras notas a lúpulo resinoso, floral y recuerdos de pino, y en boca una carbonatación demasiado viva y no tan bien integrada, con el lúpulo muy venido a menos y siendo la base maltosa y la dosis de miel añadida las únicas protagonistas. Repito, siendo una buena cerveza, intuimos que una Imperial IPA tan reconocida seguramente ofrecerá mucho más.



Para terminar, la Bourbon County era uno de esas joyitas que le dejan a uno patitieso, y no precisamente por sus elevados 15% de alcohol, sino por ser alucinantemente seductora en nariz y maravillosamente redonda en boca, enormemente compleja, con matices torrefactos, cacao y café, bourbon, madera y vainilla… pero todo yendo a una, con el elevado alcohol simplemente redondeando con una agradable calidez. Una delicia.



Y eso es todo, que no es poco. Lo menos bueno fue que la pobre Ana no se pudiera unir al festín a última hora así como el resto del equipo “birrapédico”, pero ya habrá más ocasiones para repetir y disfrutar de ello. Y para terminar, cómo no, ya sabéis aquella dicha que reza que de bien nacidos es ser agradecidos, no? Pues eso, que quisiera reiterar mi más sincero agradecimiento a todo el equipo de Beers&Travels, Ana, Ximo y Enrique, por el enorme gesto de querer compartir algo tan especial con nosotros.

13 may. 2013

Cata de quesos en Beers&Travels.



Una de las cosas más estimulantes que me ha aportado el hecho de escribir este blog, y reconozco que ni por asomo lo imaginaba cuando hace más de tres años me lancé a esta aventura bloguera, ha sido la posibilidad de encabezar unas cuantas sesiones de degustación, las llamadas popularmente catas. En ellas, con la excusa tomar unas cervezas, aprendemos unas cuantas cosas al tiempo que lo pasamos realmente bien.

En la última, que tuve el placer de comandar el pasado jueves en la tienda Beers & Travels, en pleno corazón del barrio del Carmen y pegada a las torres de Serranos de Valencia, tocamos uno de los temas que más disfruto: el maridaje, y concretamente el maridaje con quesos, un mundo realmente maravilloso y con bastantes más puntos afines con nuestra querida cerveza de lo que mucha gente cree.



Ya sabéis que en en este y otros temas las reglas no dejan de ser orientaciones fácilmente quebrantables porque cada cual tiene sus gustos así que simplemente hicimos cuatro propuestas de maridaje pensando en contrastes y armonías que, aunque suene mal que yo lo diga, terminaron gustando mucho.

 

 Arriba y abajo, dos matrimonios reveladores: el queso de leche cruda de cabra Los Corrales con la Galana Albaricoque; y el rico cheddar Isle of Mull, también de leche cruda y con sus ligeras vetas azules, con la lupuladita Stout de Sierra Nevada.



Tras la cata continuamos la velada en Birra&Blues hasta bien entrada la madrugada, pero esa ya es otra gran historia que quedará en el recuerdo de unos cuantos amigos. Solo me queda dar las gracias a todos los asistentes por hacer que un servidor se sintiera tan lleno a todos los niveles, y cómo no, también a los amigos de Beers&Travels por ofrecerme esta oportunidad, la segunda ya juntos, y por apostar de una forma tan decidida por la cerveza. Parafraseando al gran Bogart diría aquello de “compañeros, presiento que este es el comienzo de una gran amistad…”.


6 may. 2013

Mi tesoro… ¡en botella!


Los que como un servidor caísteis sumisos en las fauces de los diferentes libros y películas de El Señor de los Anillos, igual habréis relacionado el título del post con la famosa frase del desdichado y malcarado Golum. Pero posiblemente os preguntaréis a qué santo vengo a hablar de esta conocida saga en este blog.

Todo tiene su origen en una de esas tardes cualquiera navegando por la red de redes sin hacer nada en especial cuando de repente me topé con la siguiente foto.

Foto tomada de aquí.

Al instante quedé ojiplático ya que en un mismo objeto se juntaban tres de mis pasiones: el coleccionismo, la conocida serie de J.R.R. Tolkien y, cómo no, la cerveza. Desafortunadamente no tardé en advertir que la cerveza se elaboraba en Nueva Zelanda y por lo tanto asumí que las posibilidades de conseguirla eran más bien nulas pero por un momento tuve un rayo de esperanza al leer que la cervecera neozelandesa que la elabora, Harrington’s Brewery, tenía un bar en Belfast. Desgraciadamente, tampoco tardé mucho en volver nuevamente a pisar el suelo ya que en realidad ese Belfast no era la conocida población de Irlanda del Norte sino una barriada de Christchurch, una población costera de la isla más sureña de Nueva Zelanda y en la cual se rodaron gran parte de las escenas de las películas.

“Únicamente” separadas por 20.000 km…

Por lo visto, la cerveza, Sobering Thought, fue elaborada especialmente para el reparto de la película, quienes pidieron una cerveza con muy poco alcohol. Para ello la cervecera se inspiró en la receta de una de sus stout llamada Clydesale y le bajaron el alcohol hasta 1% para que así los actores no se vieran excesivamente perjudicados al tomarla. Pero fue tal el éxito y las peticiones por parte de la gente que la cervecera terminó por incorporarla a su gama de cervezas disponibles durante todo el año, siendo actualmente su elaboración más vendida pese a que sus reseñas en ciertas páginas de valoración no van muy sobradas de críticas positivas.

 Foto tomada de aquí.

Y así termina, de momento, mi infructuosa aventura con esta curiosidad hecha botella. ¿Me equivoco mucho si pienso que al otro lado de la pantalla hay más de un seguidor de esta saga fantástica que habrá babeado al verla?