26 feb. 2015

#LaRonda 30: Festivales y ferias cerveceras.


Cuando faltan pocos días para cerrar este mes de febrero quiero compartir mi aporte a la trigésima edición de #LaRonda en la que Iker, del blog Cervecerías de España, nos convoca a opinar sobre los festivales y las ferias cerveceras, la situación que viven actualmente este tipo de eventos, de donde venimos y hacia donde vamos, qué puede mejorar, etc.

Antes de entrar en el tema reconozco que a principios de semana tenía listo un “tocho” desgranando diferentes aspectos pero justo ayer releyéndolo me dije: ¿realmente las ferias y los festivales merecen tanta reflexión por parte de alguien que únicamente debería preocuparse por ir a pasarlo bien alrededor de unas cervezas?

Que sí, que está muy bien exigir como consumidores que nos den ferias excelentes en organización, con un cartel larguísimo de cerveceros y cervezas, que se presenten novedades interesantísimas, eventos paralelos realmente atractivos, todo ello a precios populares… Todo ello es genial, ¿pero de veras nos creemos que el 90% de la gente que asiste a una feria quiere todo eso? Bueno, seguramente eso de los precios populares sí, pero sobre todo lo demás no estoy tan seguro…

Foto de la Mostra de Mediona tomada de aquí.

Creo que en ocasiones no vemos más allá de nuestro ombligo y pensamos que nuestra realidad es la misma realidad aplicable al grueso de la población que recién se acerca a la cerveza o que incluso siendo consumidores habituales no quieren una feria como la que nosotros exigimos desde un punto de vista “friki” o tampoco del de un profesional que vive de ello. Sin duda un organizador de una feria/festival que se precie debe tener a este público en cuenta, pero hay vida más allá.

Quizás el problema venga de vivir esta realidad actual que nos impulsa a hacerlo todo con prisas, sin importar nada más que el instante y lo que tenga más de 10 minutos ha quedado en el olvido, sin ser conscientes de que nuestra realidad cervecera es aún demasiado joven, que todo esto es un proceso lento y trabajoso que necesita de un tiempo para que todo se asiente y vayan surgiendo nuevos eventos que cumplan las expectativas de los que buscamos algo más allá. Mientras tanto ¿es realmente un problema que haya una feria sin grandísimas expectativas en cada pueblo y en cada fin de semana desde ya mismo hasta pasado los meses más cálidos?

Personalmente en 2014 solamente fui a dos eventos, el BBF y Mediona. ¿Las razones de ello? Vivir lejos de cualquier feria medianamente atractiva y no disponer de todo el tiempo que quisiera. Parecerá obvio, pero con esos hándicaps uno no puede ir saltando de feria en feria cual ficha del juego de la oca, por todo el dinero que implica en desplazamientos, alojamientos, comida…

Además, el mercado que tenemos hoy en día está tan vivo que a los pocos días tenemos las novedades de esas ferias en las estanterías de cualquier tienda. Por ello, si incluso eres un “beer-hunter” y puedes tomarte la misma novedad en tu casa en lugar de hacerlo de pie y con las prisas de querer probar la mayor cantidad posible de novedades interesantes, ¿qué sentido tiene una feria?

Desde el punto de vista del consumidor, que es para lo que creo se nos convoca en esta Ronda, mi opinión es que una feria no sirve ni más ni menos que para pasarlo en grande, para divertirse con la cerveza como pretexto, para ver a viejos amigos y conocidos sean o no del mundillo, y nada más… ¡Que no es poco! De este modo, tantas y tantas ferias pequeñas que siguen el ejemplo de pueblos tan pequeños como Mediona o el Esparto en Sesma son un exitazo y la gente disfruta como enanos y quieren repetir.

Las ferias que lo crean conveniente podrán profesionalizarse (¡bienvenidas sean también!) pero en lugar de querer quitar ferias y obsesionarnos por centralizar y profesionalizar todo pensando solamente en una minoría que busca algo muy específico, quizás deberíamos dejar por un lado que esas ferias pequeñas sigan su curso para el disfrute de muchos que no tienen más pretensiones que pasarlo bien, y por otro lado pensar en complementar (y no sustituir) esta oferta ya existente con eventos más profesionales que tanto escasean en la península copiando el ejemplo del Barcelona Beer Festival.

Foto tomada de aquí.

Hasta entonces, y cual tortuga que vuelve a la misma playa que le vio salir del huevo, volveré a Mediona todos los años que pueda o me lanzaré a conocer cualquiera de esas otras ferias pequeñas que tan buena pinta tienen y en las que seguro el contenido del vaso es otro componente más del disfrute.

Salut!

23 feb. 2015

Presentando las Sesma Limited Series.


Hoy en el blog me apetece compartir las impresiones que me han causado las últimas novedades que ha sacado al mercado la cervecera navarra Sesma Brewing bajo el sello Limited Series, todas ellas elaboraciones muy particulares y con una presentación realmente muy cuidada. Sin más dilación, os dejo con las siguientes cuatro cervezas: Término Monte, Sacher Torte, Terroir y Almost Kriek.



- Sesma Término Monte -

Según su etiqueta se trata de una Golden Ale con mosto de uvas blancas Chardonnay y Sauvignon blanc de las viñas de Asensio Viñedos y Bodegas, situadas en el término Monte de Sesma, además de malta de cebada, malta de trigo y avena.


Servida en copa posee un aspecto muy limpio, con un bonito color anaranjado casi cobre brillante, una carbonatación baja que termina en una espuma endeble, poco persistente y de color blanco roto. En nariz dominan las notas a fruta como melocotón, albaricoque y algo de ciruela blanca y también la esperable uva blanca, notas cítricas a naranja y más de fondo una base como a cereal crudo, frutos secos (nueces) y a pan integral, además de un punto floral (¿violetas?), mermelada  y un punto leñoso. Realmente muy curiosa. En boca entra nuevamente con un torrente de fruta de hueso (melocotón y albaricoque especialmente) y un leve recuerdo como a mango, que rápidamente dejan paso a notas bastante astringentes y leñosas. El final es seco y amargo, ligeramente recuerda a frutos secos y posee un punto de calidez. Estamos pues ante una cerveza muy particular, fresca y fácil de beber pese al alcohol (muy bien escondido), y repleta de matices.


- Sesma Sacher Torte -

En este segundo caso nos encontramos, según su etiqueta, ante una Double Stout que como bien revela su nombre es un homenaje a la conocida tarta Sacher austríaca, y para ello la receta incluye como ingredientes licor Kirch, mermelada de albaricoque, haba de cacao y vaina de vainilla. Posee 10% de alcohol.


Vertida en copa parece un auténtico “chapapote”, con una textura cremosa y aunque aparentemente parece que no vaya a generar espuma ésta termina formándose  abundantemente como se aprecia en la foto y manteniéndose, muy cremosa y compacta y con un atractivo color marrón. En nariz ofrece notas a chocolate negro puro y también bizcocho de chocolate, torrefactos, café y finalmente también un punto licoroso. En boca ofrece nuevamente muchos recuerdos torrefactos, un punto ahumado y a medida que avanza el trago aparecen las notas citadas a chocolate y bizcocho, así como algo de chocolate con leche también, un punto de vainilla, con una textura sedosa muy agradable. En definitiva una cerveza con cuerpo medio, que ofrece un trago redondo y agradable para disfrutar muy lentamente aunque el elevado amargor final desvirtúe un poco el conjunto.


- Sesma Terroir -

En este caso su etiqueta nos cuenta que estamos ante una cerveza envejecida en barrica de roble con mosto de uva ecológico de la variedad Graciano y posee 5% de alcohol.


Servida en copa es muy limpia, sin depósito ni prácticamente turbidez, con un bonito color anaranjado rojizo brillante y una espuma que cuesta de formar y aparenta ser frágil pero que se mantiene en una fina capa alimentada por un torrente vivo de minúsculas burbujas. En nariz destacan notas a madera, lácticas, vinosas, a frutos rojos como arándanos, cereza, yogur de fresa, y también un punto a limón. Muy compleja y sugerente. Ya en boca toman protagonismo las notas a uva tinta y piel de la misma, pero también los frutos rojos descritos en nariz además de un punto a frambuesa, con una acidez y astringencia presente pero no descontrolada. El final es ligeramente amargo y astringente, quizás demasiado. En resumen estamos ante una cerveza realmente notable que combina maravillosamente dos mundos como son el del vino y el de la cerveza en una misma elaboración, consiguiendo un trago fácil de beber y bien atado salvando ese pequeño pero del final astringente.


- Almost Kriek -

Por último vamos la que según su etiqueta se trata de una “Wild Ale” de 5% de alcohol refermentada 6 meses en barrica de roble francés con cerezas ecológicas de Navarra y refermentada posteriormente en botella con levaduras salvajes.


En copa posee un color anaranjado cuya espuma blanca parece tan frágil y difícil de formar como en la Terroir, burbuja viva y minúscula y una elevada turbidez sin posos. En nariz destacan las esperables notas a cereza, piel de cereza, algo de grosellas y limón, sobre un fondo dulzón y afrutado como a mermelada de cereza, fresa y naranja amarga. Ya en boca destacan las notas a cereza y piel de la misma, uva tinta, barrica de vino tinto, una acidez moderada, un marcado punto a cereal y un final ligeramente amargo y astringente. En conclusión se trata de una cerveza muy bien hecha, amable para paladares poco experimentados con elaboraciones espontáneas, aunque quizás se queda algo corta para quienes adoramos ese carácter más ácido y “salvajemente” descontrolado.

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Y hasta aquí las reseñas de las cuatro cervezas. Personalmente de todas ellas destacaría la Terroir, en un segundo escalafón pondría la Almost Kriek y la Sacher Torte y en último lugar la Término Monte, aunque todas ellas son cervezas muy particulares y atrevidas que he disfrutado. Sin duda espero que Alberto siga apostando por esta línea de elaboraciones distintiva y de calidad para ir sumando efectivos a un catálogo ya amplio e interesante de por sí.

Salut!

19 feb. 2015

El lúpulo contra las enfermedades neurodegenerativas.


¿Alguien de vosotros tiene todavía alguna duda sobre cuán beneficiosa es la cerveza para nuestra salud? Pues hoy queremos compartir con vosotros un estudio de unos investigadores que dan otra razón más a favor del consumo de nuestra querida espumosa de cebada.

Según un equipo de investigadores de la Universidad de Lanzhou, en China, publicado en Journal of Agricultural and Food Chemistry, el lúpulo podría proteger las neuronas de la oxidación, retrasando el desarrollo de enfermedades degenerativas del cerebro.

Foto tomada de aquí.

El lúpulo contiene un flavonoide llamado xanthohumol que ya ha sido objeto de numerosos estudios y según este grupo de investigadores podría proteger contra el Parkinson, el Alzheimer y la demencia.

El doctor Jiangou Fang contaba al periódico británico Daily Mail: “en la medicina tradicional china los lúpulos se han utilizado para tratar diferentes dolencias a lo largo de los siglos. La presencia de una alta concentración de xanthohumol en las cervezas podría estar relacionado con el consumo habitual de cerveza”.

Ilustración tomada de aquí.

Otros estudios previos también han demostrado que el consumo moderado de alcohol puede ser beneficioso para la memoria. Según este, las personas que beben moderadamente cerveza poseen el hipocampo más desarrollado y también gozan de una mayor memoria episódica

Así que ya sabéis, consumid cerveza con moderación y vuestras neuronas os lo agradecerán.

Salut! 

16 feb. 2015

Estilos cerveceros históricos: Koyt.


Tras unas cuantas semanas buscando, leyendo y recopilando información por aquí y por allá, hoy por fin puedo compartir con vosotros un pequeño monográfico sobre las Koyt, un estilo prácticamente extinto en la actualidad como tantos otros que han desfilado por la sección de los estilos históricos (Steinbier, Grodziskie, Lichtenhainer…). Y es que aunque apenas se encuentra información sobre estas cervezas en los libros y por la red, ya sabéis que me encanta rescatar estos estilos de las catacumbas. ¡Espero que lo disfrutéis!

Localización.

Mapa tomado de aquí.
Según la mayoría de las fuentes, este particular estilo es autóctono de los Países Bajos, y más concretamente alcanzó especial popularidad en la ciudad de Haarlem y en menor medida también en Gouda, de ahí que muchas elaboraciones actuales hagan referencias a estas poblaciones en sus nombres. Algunos historiadores cerveceros de renombre como Ron Pattinson o Martyn Cornell afirman que también se elaboró en Bélgica y Alemania al menos desde el siglo XV, y por ejemplo en Münster se estuvo produciendo hasta finales del s.XIX.


Gracias a las relaciones comerciales derivadas de la liga hanseática, el estilo se exportaba de los Países Bajos a Bélgica, Alemania, Francia e incluso Rusia, llegando incluso a alcanzar una notoriedad importante en ciudades como Amberes. Tal fue su éxito que algunos países o regiones llegaron a prohibir las Koyt o impusieron tasas para proteger la industria cervecera local.

Mapa tomado de aquí.

Contexto histórico.

El estilo vivió sus mejores días entre los siglos XV y XVI, y fue a partir del XIX cuando empezó a caer en picado al hacerlo también sus productores.

Como decía arriba, la ciudad que muchos asocian como su principal origen (o al menos donde mayor cantidad de productores elaboraban koyt), Haarlem, llegó a tener hasta 52 cerveceras (no estrictamente productoras de koyt) en el s. XVII y allá por el año 1916 no quedaba ninguna de ellas, lo cual explica en parte la casi desaparición de este estilo tan particular.

Algunos apuntan a que la caída pudo deberse en parte al incremento de las tasas sobre los ingredientes implicados en la producción de la cerveza, un hecho que llevó a que cada vez se elaboraran koyt más ligeras, y esto no jugó mucho en favor de un estilo que como tantos otros y con el paso de los siglos fueron perdiendo protagonismo en favor de las elaboraciones de baja fermentación provenientes de República Checa y Alemania.

Una anécdota tuvo lugar en 1487, cuando la ciudad holandesa de Leeuwarden prohibió toda la cerveza producida fuera de sus límites municipales, incluyendo la de Haarlem. Un posadero de la ciudad, presionado por patronos amantes de las koyt, la siguió sirviendo, lo cual llevó a las autoridades locales a confiscar la cerveza. Con ello estalló una enorme reyerta, hasta el punto de que un ejército de 8000 campesinos fueron a Leeuwarden para pedir que dejaran servir la cerveza de Haarlem y que hubiera comercio justo pero ante la negativa de las autoridades saquearon la ciudad. Al final la prohibición fue levantada y se redujeron las tasas, y en parte por ello y también por algunos incendios y sequías que asolaron la ciudad, los comerciantes de Leeuwarden nunca recuperaron su poder, hasta que Carlos V, rey de España, llegó a gobernar la región, pero eso es otra historia…

Mapa histórico de Leeuwarden tomado de aquí.

Nomenclatura.

El estilo posee, al menos, tres denominaciones reconocidas: Koyt, Kuyt y Kuit. En el fondo no dejan de ser variantes dialectales de los idiomas holandés, sajón o bajo alemán, y así encontramos otras variantes como koeuten, koeuts, koyte, keut/keuts, coyten, kuiten, coeijt, kute, kuite, keut, koite, keuit…

Algunos han querido ligar el nombre Koyt con el de las Gruit, esas cervezas primigenias y medievales a base de hierbas como el mirto o el brezo y especias varias. Pero algunas fuentes fiables parecen desmentirlo y un ejemplo es la cervecera holandesa Stadsbrouwerij De Goudsche Leeuw, que posee entre su portafolio una variedad de Koyt y otra de Gruit. En el apartado siguiente, “¿con o sin lúpulo?” tenéis más información al respecto. A continuación os dejo las etiquetas de las Koyt y Gruit de la cervecera mencionada.





Algunos historiadores como Martyn Cornell quisieron encontrar también alguna ligazón entre las Koyt y algunas elaboraciones británicas asociadas a las siglas AK. La razón fue pensar que estas dos letras pudieran estar asociadas a las palabras “ankel koyt”, cuyo significado en flamenco antiguo sería algo así como “koyt sencilla”, ya que existen escritos que hablan de versiones “dobles” y por lo tanto pudieran haber convivido ambas. Pero lo cierto es que a día de hoy tampoco existen argumentos suficientemente contrastados como para afirmarlo.

¿Con o sin lúpulo?

A pesar de que por ejemplo Jopen, una cervecera holandesa actual, considera que las Koyt son otro tipo de Gruit más y que por tanto no debe llevar lúpulo entre sus ingredientes, unas cuantas fuentes entre las cuales se encuentran varias cerveceras holandesas como Witte Klaviervier y Stadsbrouwerij De Goudsche Leeuw, lo desmienten.

Por lo visto esta confusión puede tener su origen en que el lúpulo en un principio quedaba fuera de la legislación y los documentos oficiales únicamente contemplaban las proporciones de los cereales y el número de barriles. Además, posteriormente el uso de lúpulo implicó el pago de una tasa, el hoppegeld, y para evitar pagarla algunos cerveceros no declaraban el uso de lúpulo, lo cual provoca que algunos textos no incluyan el uso este ingrediente cuando en realidad si lo llevaba.

El historiador Ron Pattinson afirma que inicialmente las koyt se elaboraban sin lúpulo pero sobre 1600 ya lo incluía aunque de forma muy limitada.

En 2014, la Brewers Association estadounidense incorporó las Koyt a su guía de estilos, y considera que el estilo debe contener lúpulo aunque tanto en aroma como en sabor su presencia tiene que ser desde muy baja a baja, el uso de los lúpulos deben ser nobles.

Así que en conclusión, en general parece que el estilo incluía lúpulo en cantidades moderadas, solo que en algunos textos y recetas no se indicaba para obviar el mencionado pago de las tasas.

Ejemplos comerciales.

Aunque en la actualidad las koyt son prácticamente una reliquia, existen algunas cerveceras que aún las elaboran hoy en día bajo ese mismo nombre o cualquiera de sus variantes dialectales.

Una de las versiones más conocidas por su mayor producción es la mencionada de Jopen, una cervecera fundada a principios de la década de los 90 del s.XX en Haarlem (actualmente solo hay dos cerveceras en la ciudad, Jopen y la pequeña micro Het Uiltje), y que sacó su particular homenaje a las Koyt basándose en una receta de 1407. Como curiosidad, ganó una medalla de oro en el European Beer Star de 2009.


Como decía más arriba, en los Países Bajos también existe otra cervecera, Witte Klaviervier, con su propia versión que ganó una medalla de plata en el World Beer Cup en 2014. Concretamente esta cervecera es una de las fuentes donde más insistentemente he podido leer sobre el uso del lúpulo y algunos otros mitos asociados al estilo (tenéis varios enlaces al final del todo).


Pero estas dos anteriores no son las únicas ya que en los Países Bajos se elaboran o se elaboraban recientemente más ejemplos, desde una versión basada en una receta de la ciudad de Gouda de la reconocidísima De Molen llamada Goudse Kuyt, a otras elaboradas por De Pelgrim, Delfts (basada en una receta de 1340 de la ciudad de Delft), Klein Duimpje, De Leckere, Dampegheest, Burg Bieren, Ramses, Oersoep

De izquierda a derecha y de arriba a abajo:
De Molen, 't Goudsch Browerhuis, Ramses y De Leckere.

También existen ejemplos al otro lado del Atlántico como la Dubbel Koyt de la canadiense Beau en colaboración con el ya mencionado historiador Ron Pattinson que recrea esta variante más corpulenta del estilo. En USA la cervecera The Tap Beer Company en Indiana hizo su particular kuyt e incluso existe una colaboración entre la cervecera de Oregon Hopworks y la holandesa Ramses a la que llamaron "Go fly a kuyt".

De izquierda a derecha y de arriba a abajo:
Dampegheest, Klein Duimpje, Burg Bier y nuevamente Klein Duimpje.

Ingredientes y características técnicas.

Según la gente de Witte Klaviervier, hasta la llegada de las Kuyt los principales cereales utilizados eran avena y trigo pero con la llegada de este estilo gran parte de la avena utilizada dio paso al uso de cebada. En su caso utiliza un 45% de malta de avena, un 35% de malta de cebada y un 20% de malta de trigo, lúpulos nobles y levadura de alta fermentación.

La receta de Jopen lleva mirto de Brabante además de una mezcla de cereales compuesta por trigo, avena y cebada, una composición más propia de un gruit que de una koyt.

Según la Brewers Association, las koyt deben llevar lúpulos nobles europeos, un mínimo de un 45% de malta de avena y un 20% de malta de trigo, como en el caso de Witte Klaviervier, y el resto de malta Pale.

A continuación tenéis algunas características más del estilo:

- Densidad original 1.050 - 1.080.
- Densidad final 1.006 - 1.015.
- Alcohol por volumen: 4,70% - 7,90%.
- Amargor (IBU) 25 – 35.
- Color SRM 5 - 12.5 / EBC 10 – 25.

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Y con esto doy por terminado el monográfico sobre este estilo tan interesante. Por último, y como decía al principio, dado que la información sobre este estilo es bastante escasa y en algunos casos algo confusa e incluso contradictoria, si alguien encuentra alguna fuente que arroje algo de luz os estaré enormemente agradecido.

Salut!

* Todas las fuentes tienen sus respectivos derechos de autor.

Algunas de las fuentes consultadas.

12 feb. 2015

Cuando un cómic se convierte en un six-pack de cervezas.


La cerveza y el cómic son dos mundos que continuamente cruzan sus caminos dando como resultado numerosas ideas geniales. En este sentido hoy os queremos presentar una novedad de la cervecera Arcade Brewery, de Chicago.


Como podéis ver en la imagen, se trata de un six-pack de cervezas cuyas botellas llevan como etiqueta una historieta sobre un western de zombies, obra de dos autores conocidos del cómic made in USA como Tony Moore (Fear Agent, The Walking Dead…) y Jason Aaron (Wolverine, Thor, Ghost Rider…).


Según Arcade, la cerveza es una Dark Wheat Ale con 8% de alcohol y 58,5 IBUs y desgraciadamente según parece este six-pack solamente se puede conseguir en seis lugares de Chicago aunque no sé si de forma limitada.

A continuación os dejo las seis etiquetas.







Así que aquellos que seáis coleccionistas de etiquetas y de botellas, pero también los amantes del cómic en general y de los zombies en particular, empezad a mover vuestros hilos porque este 6-pack es una auténtica pasada, ¿no os parece?

Salut! 

9 feb. 2015

Brasserie Cantillon amplía su producción con un nuevo local.


Hoy quiero compartir con vosotros una noticia sobre mi tan admirada Brasserie Cantillon, una cervecera afincada en Bruselas y cuyas elaboraciones perfectamente las podríamos considerar unas auténticas supervivientes en un mundo repleto de automatismos, de maquinarias precisas y minuciosas y también de controles sanitarios en ocasiones un tanto desmesurados.


Durante el pasado verano su maestro cervecero, Jean Van Roy, desveló una grandísima noticia, y es que tras estar un tiempo buscando un local con el que ampliar sus instalaciones, finalmente en julio encontraron ese que podéis ver en la foto anterior, situado en la Rue Sergent De Bruyne y a escasos 300 metros de su local actual en el número 56 de la Rue Gheude, en Bruselas. En el siguiente mapa podéis ver la calle y la localización de la Brasserie Cantillon.




El local perteneció en su día a una mezcladora de lambic llamada Brasserie Limbourg que tristemente cerró en la década de 1960 y con este nuevo espacio, Cantillon tendrá cabida para doblar la producción a lo largo de los próximos 4 años, pudiendo así ofrecer estas cervezas a mercados que las demandaban insistentemente como por ejemplo el estadounidense. Era tal esa demanda que hasta ahora no tenían más remedio que rechazar el 50% de las peticiones para la exportación por falta de ese espacio necesario para guardar y posteriormente mezclar las diferentes añadas.


Hace unos días desde Cantillon compartieron unas fotos en las que mostraban como impregnaban las paredes de su cerveza lambic con un spray, para así crear el microclima favorable para la guarda de esta cerveza tan particular. Lejos de ser algo excéntrico, esta costumbre era habitual entre los productores de lámbic cada vez que adquirían un nuevo local.



A continuación tenéis dos fotos, una con el lote elaborado expresamente para guardar durante dos o tres años en la nueva localización y que podrá ser utilizada a partir de 2016-2017, y por otro lado las barricas con la cerveza ya en el nuevo local.




Esperemos que de este modo las elaboraciones de Cantillon dejen de escasear y podamos por fin disfrutar de ellas con una mayor regularidad, acabando también con el mercado negro que las rodea y cumpliendo así aquello que nos contaron en nuestra visita a la fábrica de hace unos años: “las cervezas de Brasserie Cantillon no deben ser objetos deseados y costosos que solamente puedan permitirse unos pocos pudientes, sino una cerveza para el pueblo”.

Sin duda, una grandísima noticia para los amantes de las lambic ¿no os parece?

Salut!

* Todas las fotos tienen sus respectivos derechos de autor.

5 feb. 2015

Frikicata en La Boutique #03.


Siguiendo con la serie de las “Frikicatas” organizadas en La Boutique de la Cerveza, y tras haber faltado a su cita en diciembre por razones que ahora no vienen al caso, hace unas semanas nos juntamos unos cuantos amigos con el único pretexto de disfrutar de una nueva velada alrededor de unas cuantas cervezas especiales.

Pero el hecho de faltar a su cita en diciembre no iba a significar que no fuésemos a disfrutar de esas cervezas de temporada tan particulares, así que con el mes de enero bien avanzado nos tomamos tanto las cervezas navideñas y de invierno con turrones y todo de por medio… ¡Bienvenidas sean las excusas para pasarlo en grande! ;-)

De las siete cervezas previstas la primera elegida fue la estadounidense Blue Mountain Blitzen, quizás la elaboración que menos expectación había levantado antes de probarla pese a ser una Bière de Noël fermentada con la levadura de la trapense Rochefort. En nariz sorprendió muy gratamente, con notas a dubbel belga, algo de caramelo, regaliz, un punto de galleta, y en boca, sin ser ninguna cerveza arrolladora ni despampanante sedujo a todos por su logrado equilibrio y su bien escondido alcohol, características propias de las reputadas trapenses belgas a las cuales recordaba muy mucho en cada trago.

Continuamos con el irreverente pero al mismo tiempo venerado Dany Prignon y sus “fantasmagóricas” elaboraciones. La primera de las dos que tomamos durante la velada fue la Fantôme Hiver, con una nariz realmente muy cítrica, recordando a lemongrass, también limón y un punto vegetal como a hoja de cilantro. En boca el protagonismo se lo llevaban las especias como el clavo, el coriandro, también un punto anisado, y por supuesto nuevamente los cítricos como el limón, aportando una acidez marcada aunque no excesiva. Una cerveza muy fresca y con un cojunto muy bien trabajado. Fue una de las que más elogios recibió de la noche.

Proseguimos la sesión con la Fantôme Noël, una cerveza que aún habiéndola probado anteriormente no tenía excesivos recuerdos pero esperaba que se acercara más al carácter “navideño” de la cata que las anteriores. En este caso vestía como la Blitzen, con un color marronáceo en este caso coronado por una espuma muy endeble y que no tardó en desaparecer como en su hermana Hiver. En nariz estaba bastante más apagada destacando algunas notas a fruta desecada como pasas, un punto a caramelo y ligeramente también a canela. En boca tomaba protagonismo el alcohol, dando una calidez mucho más notable (10% alcohol), y dejando un trago algo desequilibrado, con un punto amargo particularmente notable al final del trago. No disgustó, pero tampoco entusiasmó, ni mucho menos.

Dejamos Bélgica y volvimos a cruzar el Atlántico para probar la canadiense Charlevoix Hibernus, la cual nos regaló un aroma bastante particular que entre los asistentes terminamos encasillando en algo así como a notas de jarabe de arce y miel de brezo, algo floral. En boca ofrecía esos mismos recuerdos aunque sumándole caramelo quemado y una ligera calidez, mucho más integrada en el conjunto que en la Noël anterior. Una elaboración muy particular, gustó pero sin florituras excesivas.

Como si de partido de tenis se tratara, retornamos a Bélgica y más concretamente a Flandes, morada de la Struise Tsjeeses Reserva Bourbon, una elaboración en la que las notas a este destilado no fueron tan prominentes como cabría esperar al dejar la cerveza seis meses en estas barricas. Las notas a madera (pero más bien a madera cruda) sí aparecían, junto con un conjunto afrutado y dulce, muy equilibrado eso sí, y con un ligero punto amargo consiguiendo un trago contundente pero no agresivo.

Volvimos a saltar de continente esta vez para ir a los Estados Unidos, más concretamente a California, donde se produce otra de las claras triufadoras de la noche como es la Port Brewing Santa’s Little Helper. Se trata de una Imperial stout suntuosa y que iba ofreciendo más y más notas a medida que iba tomando temperatura. Cacao, regaliz, torrefactos, café, pasas, un punto ahumado… Ni rastro del alcohol y con una textura no excesivamente sedosa y más cercana a algunas británicas del estilo, pero tremendamente disfrutable. Un copón para disfrutarlo con mucha calma.

Y volvimos a Bélgica nuevamente con la Dubuisson Bush de Nuits, elaborada con la base de la Bush Noël pero envejeciéndola durante seis meses en barricas de vino Borgoña del viñedo Nuits St. Georges. En nariz dominaban las notas a vino tinto y madera, además de un notable punto de acetona, vainilla, caramelo y frutos rojos. En boca volvían los recuerdos derivados del vino y la madera, frutos rojos y uva tinta, con una marcada acidez y astringencia y el elevado alcohol muy bien escondido. Reconozco que esta casa no me entusiasma con algunas de sus elaboraciones excesivamente alcohólicas pero ésta me sorprendió gratamente…

Después de ésta llegó el “extra-time”, momento en el que Quique se sacó de la manga una de sus creaciones caseras, concretamente la Mitja Galta Estrella, una cerveza de navidad especiada con canela, clavo y anís estrellado que sorprendió gratamente a todos, e incluso varios coincidimos en que perfectamente podría competir con holgura con muchas elaboraciones locales por el estilo que hay en el mercado.

También sobre la bocina en este caso “la casa” pusimos de nuestra bodega particular una botella que teníamos guardada de Affligem Christmas y cuya fecha de consumo preferente vencía en 2009. Más que ganas le teníamos respeto, la verdad, incluso diría que miedo por el daño que pudiera haberle hecho el tiempo a una cerveza producida por una casa como tal. Pero cual fue nuestra sorpresa al ver en primer lugar la notable espuma que formó, y luego que tanto en nariz como en boca las esperables notas oxidativas se limitaban a recuerdos muy vagos y completamente integrados en un conjunto en el que destacaban sobretodo las notas a caramelo, pasas y fruta escarchada, sin rastro del alcohol. Una gratísima sorpresa.


Y para cerrar definitivamente la jornada también Quique volvió a hacer de las suyas con una elaboración extrema (marca de la casa), Mitja Galta Hiel, una “cerveza” (por llamarla de algún modo) con 20º de alcohol y 3000 IBUs (algunos más…) que pese a estar lógicamente muy desequilibrada y dejar la boca más encogida que un sorbo de aguarrás, no tenía ni rastro de alcohol. Interesante elaboración como curiosidad que fuerza los límites a los que estamos acostumbrados.



Y con este último experimento cerramos una velada estupenda entre amigos con las cervezas navideñas y de invierno como protagonistas. Nuevamente quedó patente que el apelativo “navideño” es más un signo de la época en/para la que se producen estas cervezas que verdaderamente cervezas con unas características estilísticas muy constreñidas.

Las cervezas de la velada.

Foto de grupo.

Como comentaba más arriba, entre todas brillaron con luz propia la Fantôme Hiver, la Port Brewing Santa’s Little Helper y la Bush des Nuits. Ahora, a ver lo que nos depara la próxima frikicata, pero hasta entonces…

Salut!

2 feb. 2015

Entrevista a Ales Agullons.


Cuando falta menos de mes y medio para la celebración de la edición 2015 del Barcelona Beer Festival, la organización ha vuelto a ponerse en contacto con nosotros para que les ayudemos con la difusión del evento aportando nuestro particular granito de arena sobre algún productor. Así, si en 2013 hablamos de las diferentes microcerveceras alemanas asistentes y en 2014 le hicimos una entrevista a Aran de La Pirata, este año volvemos con otra entrevista a una de las microcerveceras locales que más respeto y tras la cual se encuentran dos personas sobre las cuales es imposible escuchar más que palabras de admiración, hables con quien hables del panorama cervecero local. Ni maestros, ni artesanos, ni nada por el estilo: ante todo Ales Agullons es corazón, sencillez y generosidad. Sin más os dejo con ellos.


¿Cómo y cuándo empezó la aventura de Ales Agullons y por qué precisamente cerveza?

En un principio fue por curiosidad, bebíamos mucha cerveza y no sabíamos como se hacia. Con la ayuda de un libro “La vida autosuficiente” de John Seymour hicimos todo el proceso y no pudimos beber ni una cerveza, porque aquello no fermentó. Ésta fue nuestra primera toma de contacto. Después hicimos alguna elaboración con extracto, empezamos a conocer gente del mundillo cervecero de Barcelona y la asociación Humulus Lupulus, empezamos a elaborar todo grano, Montse hizo el taller en la cervesera artesana en Gracia (Barcelona) con Pablo Vijande. Nuestra evolución fue 20, 50 y finalmente abrimos legalmente la cervecería Ales Agullons elaborando unos 500 litros por cocción. Hacemos cerveza porque nos encanta

¿Por qué el nombre de Ales Agullons?

Ales es por la familia de cervezas que elaboramos y Agullons es el nombre de la Masia.

¿Quiénes estáis detrás de este proyecto y dónde se encuentra vuestra microcervecera?

Físicamente somos dos personas, Montse y Carlos, y moralmente muchísima gente. La micro está situada en una masia a las afueras de St. Joan de Mediona en la comarca del Alt Penedès.


Centrándonos en vuestros productos, me sorprende que pese a la buena aceptación de vuestras cervezas éstas sean tan difíciles de encontrar fuera de Catalunya e incluso según en el momento también en la propia Catalunya. ¿Tenéis alguna previsión de ampliar la producción? ¿Si no es así, a qué se debe?

La culpa de esto es que no hemos aumentado la producción, sobretodo este último año en el cual hemos aumentado la producción de “Barrica” y repercute en la producción de las Ales. Este aumento no se ve a corto plazo. Nuestra intención es aumentar la producción de Ales este año, sobretodo en botella, ya que elaboramos mucho barril. El consumo en la masia ha subido estos últimos años y esto también repercute en bares y tiendas.


¿Podríais resumir muy brevemente las cervezas que elaboráis o las líneas de producción que tenéis?

De las cervezas que elaboramos hay una parte que son pale ale fáciles de beber pero llenas de carácter. Por otra parte son fermentaciones mixtas en barricas que empezaron con la Setembre, que es la única que está elaborada con Cantillon y las levaduras salvajes de nuestra bodega. A parte la serie Barrica que también son mixtas con levaduras salvajes del celler. Ahora mismo tenemos 25 barricas trabajando.


¿Qué equipo tenéis, cuántos litros elaboráis en cada tirada y cuántos litros al año?

Nuestro equipo lo consideramos una instalación homebrewer, pero de mayor capacidad, sencillo en la cual solo se puede trabajar por infusión simple. Las recetas están pensadas para 600 litros y lo que envasamos al final son unos 500 litros por cocción. Actualmente son unos 25.000 litros anuales.

¿A qué se deben los nombres de vuestras cervezas? ¿Alguna anécdota detrás de alguno de ellos?

La verdad es que nosotros en ese aspecto no somos muy creativos. La Bruno fue la primera receta que elaboramos y le pusimos el nombre de nuestro hijo mayor porque nacieron prácticamente a la vez. El pequeño en cuanto tuvo dos dedos de frente nos pidió tener una cerveza con su nombre igual que su hermano (Edgard). La Runa, una perra que tuvimos hace años, es una receta de las primeras. El resto son amigos, el nombre del pueblo y las ultimas optamos por el nombre del lúpulo usado en la receta (son monovarietales).

Hay una cerveza muy particular con la que habéis conseguido especial reconocimiento dentro y fuera de Catalunya: la Agullons Setembre. ¿Qué nos podéis explicar de ella? ¿Cómo surgió y qué particularidades tiene?

La base de la Setembre es una Pura Pale fermentada en inox, y posteriormente la ponemos en barricas (por las cuales ha pasado vino antes) y agregamos un tanto por ciento de lambic Cantillon. Una vez en la barrica entraran en juego las levaduras salvajes autóctonas de la bodega. Al cabo de unos 10 días hay una refermentación y se convierte en una fermentación mixta. Estará un año en barrica y uno más en botella.


En el 2006 fuimos invitados a un festival en Bruselas, el Bruxellensis, por Brasserie de la Senne y al cabo de 2 años de asistir al festival Bernard nos dio la idea de hacer una cerveza de fermentación mixta, en la cual él ya tenia experiencia. Hablamos con Cantillon y llenamos las primeras dos barricas. Pensar que ese mosto lo vamos a buscar cada año a Bruselas y para nosotros ya se ha convertido en un ritual. Para nosotros es un gran honor trabajar con esta cervecera ya que nos encanta su filosofía de trabajo.


¿Qué hay en la foto que aparece en la etiqueta de Setembre?

Fue lo que nos encontramos la primera vez que entramos en la bodega y el hermano de Montse guardó el momento.

En este sentido, ¿hay alguien del panorama cervecero de aquí o fuera a quien admiréis y que penséis que es un ejemplo a seguir con o sin fermentadores de por medio?

A Bernard Leboucq, cuyos consejos siempre los hemos tenido muy en cuenta, y Steve Huxley por su perseverancia en la difusión de la cerveza.

Siempre recordaré que en mi primera visita al Moeder Lambic de Bruselas, en los laterales del bar había unas cuantas fotos colgadas y justo en la mesa donde nos sentamos había una foto de Carlos que me emocionó. Además, vuestra Setembre, si no recuerdo mal, era la única cerveza de aquí en su carta. ¿A qué se debe esa foto y qué historia hay detrás de ella?

Carlos está con Bernard en esa foto y es el día de la inauguración de Moeder Lambic Fontainas recién llegado de hacer los 1500 km. que nos separan de Bruselas. Da la casualidad que la mayoría de personas de aquí que van a Moeder Lambic se sientan en esa mesa y luego ven la foto.

La citada foto en el Moeder Lambic de la plaza Fontainas, en Bruselas.

Ya lleváis unos cuantos años como únicos organizadores en la península de un evento tan exclusivo y prestigioso a escala mundial como el Zwanze Day de la Brasserie Cantillon. ¿Cómo surgió la posibilidad de organizarlo y qué tal la experiencia hasta el momento?

Pues se pusieron en contacto con nosotros para comunicarnos que organizaban este evento anualmente y nos propusieron para organizarlo aquí. Nos preguntaron qué nos parecía y indudablemente para nosotros fue una gran noticia. Estamos muy contentos porque a parte de caras conocidas del mundillo cervecero atrae mucha gente que no conocíamos hasta ese día. Son cervezas que despiertan mucha curiosidad y este año contamos con 6 cervezas diferentes de barril y no quedó nada.

Foto de Dani CerveTV.

Pero más allá del Zwanze, si existe un evento por el que sois sobradamente conocidos es la feria de Mediona, en mi opinión una cita ineludible del calendario cervecero peninsular y que este próximo junio cumple ya su décima edición. ¿Qué es para vosotros la Fira de Mediona y qué le diríais a la gente que no la conoce para que se anime a visitarla? ¿Y qué creéis que hace tan especial esta feria?

Para nosotros es una fiesta de cerveceros, contentos porque el aspecto empresarial queda de un lado y se crea muy buen ambiente entre público y expositores. Esta última edición tuvimos la visita de un amigo belga que regenta una tienda cervecera (Chris Gillard- Miorge Mihoublon) y nos comentó que él había pisado muchos festivales de cerveza y textualmente dijo que era el mejor al que había asistido por el ambiente que se respiraba. Porque refleja lo que como dice Steve: “la cerveza es la bebida social por excelencia” y ahora que podemos escoger, aun más.

Montse sirviendo Barrica Merlot en Mediona 2014.

Para ir terminando, y ya en términos del BBF, ¿qué elaboraciones llevaréis al festival?

La Setembre y Barrica, y si llegamos a tiempo también la última cerveza que hemos hecho con Lupulus de Zaragoza. Ésta tiene lúpulos Challenger, Cascade y Citra, por supuesto es una pale ale y su nombre será 49.

En años anteriores habéis elaborado una cerveza exclusiva para el BBF, la Hops & Hopes. ¿Este año volvéis a repetir?¿De qué cerveza se trata y qué particularidades tiene?

Sí, es una cerveza fruto de la amistad. La primera edición fue para echar una mano a la organización, ya que todos son muy buenos amigos, incluso te diría más, les propusimos hacer una cerveza en casa a precio de coste con la condición de que la receta fuese de ellos y nosotros la cuidábamos. Es una cerveza que lleva malta maris otter y crystal, el lúpulo es el que varia cada año. Éste se ha elaborado con chinook de la joven plantación gironina "Lupulina".


Por último, ¿alguna cosa que os gustaría decir a quienes os puedan leer?

Que la cerveza es para beber y disfrutar con ella. Y sobretodo gracias a toda la gente que nos ha tenido en cuenta y nos han echado una mano desde que empezamos hasta hoy y deciros que este año si no se tuerce la cosa encontrareis en la Mostra Mediona a Brasserie de la Senne, Brasserie Cantillon y es posible que alguna sorpresa más.

Salut!