28 mar. 2013

Mejores cervezas del mes: Marzo'13.



Todavía faltan unos días para dar por concluido el mes de marzo pero aún así vamos con nuestro particular podio mensual. Cómo en su momento no hablamos de ninguna cerveza del BBF también aprovechamos este post para comentar aquellas que más nos gustaron durante ese fin de semana, tanto dentro como fuera de la cúpula de Las Arenas.



Haandbryggeriet Sundland Kreosot. Estos noruegos son unos viejos conocidos de esta sección y me temo que esta no será la última vez que aparezcan por aquí. Nos encontramos con una joya oscura hecha como homenaje al antiguo uso ferroviario de sus actuales instalaciones. Como juntar una rauch repleta de notas a carne ahumada, tocineta y en menor medida a humo y hoja de tabaco, con lúpulo resinoso y herbal realmente fresco, rematado por un punto de chocolate negro amargo. Alucinante la maestría al unir dos extremos aparentemente tan opuestos para formar una sinergia tan maravillosa.



De Struise Kabert. “Los avestruces” no son muy dados a las colaboraciones así que las pocas que hay, como es el caso de esta combinación entre su reputada Struise Black Albert con la Portsmouth Kate the Great, es lógico pensar que sean auténticas joyas. Lo más destacable si ya conoces Black Albert es que en boca esta Kabert es menos arrolladora y ostentosa, pero aún así es toda una delicia. Textura sedosa, destacan las notas a torrefactos, cacao y caramelo quemado, un cierto recuerdo a tabaco así cómo herbal que deja una sensación seca y amarga duradera, además de regaliz, ciruelas y un punto de acidez bien atado. Los 11,5% están perfectamente integrados. Una Russian I.stout impecable.



De Molen / GADD Fresh Hopped Bohemian. Salvando las distancias con la maravillosa Birrificio Italiano Extra Hop de barril que probamos hace unos meses y cuyo lúpulo en flor tremendamente fresco nos enamoró perdidamente, esta lager de cuerpo subido se gana el título de la mejor Pils (con perdón para los puristas de los estilos) en botella que hemos tomado en mucho tiempo. Realmente fresca, increíblemente fácil de tomar, para repetir una y otra vez y no cansarte nunca. Genial factura de dos cerveceras (holandesa De Molen, e inglesa Ramsgate/Gadds) aparentemente tan alejadas del mundo de la baja fermentación.




- Dentro del Barcelona Beer Festival -

A continuación van algunas de las cervezas que más disfrutamos dentro del BBF.

Alvinne Undressed Bordeaux. Casi todo lo que hacen estos belgas me gusta mucho, así que una oud bruin envejecida en barrica de vino tenía todos los puntos para dejarme boquiabierto. Y así fue. Magnífica.


Braustelle Helios. Esta kölsch impoluta era uno de los barriles que más ganas tenía de probar por aquello de que las kölsch que nos llegan por aquí no suelen ser ni los mejores ejemplos ni estar en las condiciones más óptimas. Sació con creces las expectativas y nos dio el chute necesario para empezar con fuerzas el domingo.

BFM Cuvée Alex Le Rouge. Un copón rebosante de especias. La curiosidad más placentera de todo el BBF.


Cantillon Kriek. Los organizadores del BBF se curraron un listín alucinante de Cantillon en barril y aunque las demás Cantillon que probamos (Vigneronne, Gueuze e Iris) nos gustaron mucho y prefiero las kriek de 3 Fonteinen a las de Cantillon, me quedo con ésta preciosa joyita espontánea a base de cerezas. La disfrutamos enormemente.

De Molen Hel & Verdoemenis Bourbon BA. Si la versión base es un auténtico cervezón que sigo considerando entre las mejores I.stout que he probado, tras su paso por barrica de bourbon es sublime.


Kocour Gypsy Porter. De todas las checas que pudimos probar, ésta “torrefacta” fue con diferencia la que más satisfechos nos dejó.


- Fuera de la Cúpula del BBF -

BrewFist 2 Late IPA. La primera cerveza de todo el fin de semana, recomendada por Manolo (Freiburg), y con eso ya lo digo todo. Puro lúpulo fresquísimo.


Stronzo 1000 EBC. Posiblemente esta danesa fue la mejor cerveza de todo el fin de semana. Un petrolaco bourbonero más negro que el carbón, de posgusto larguísimo. Ya lo dice el nombre en italiano: una gran m…

De Struise Rio Reserva (barril). La noche del viernes en el Drunk Monk dio para muchas cervezas, y aunque nos deleitamos con otras dos Struise (XXXX, una quadrupel suntuosa, e Ypres, una oud bruin maravillosa), la Rio es mucha Rio… Complejísima, rebosante de confituras de fruta, madera… ¡Sin palabras!

Brooklyn Black OPS. Estos americanos ya me dejaron alucinado con su Black Chocolate Stout, pero esta bomba de relojería rebosante de notas derivadas por su paso por barricas de bourbon es inconmensurable.


Hanssens Oudbeitje. Hasta el momento había probado pocas lámbicas verdaderas a base de fresas y ésta sin duda es la mejor… y de largo.

Tilquin Oude Gueuze. Una de las gueuzeries más recientes del panorama belga ha roto muchos esquemas por la calidad de esta cerveza. Ya la conocíamos, pero ante estas joyas no hay excusas para no volver a repetir.

Westmalle Extra. El maestro Sven sabe lo que se trae entre manos en Mataró. Este detalle por partida doble nos sirvió de colofón en el hotel para rematar una larga noche de sábado. Pese a sus humildes 4,8% de alcohol, este pan líquido (literal), rebosante de cereal y notas a levadura supo sobreponerse a todo lo anteriormente bebido.


Se que la foto es muy mejorable y del tipo de vaso ni hablamos… ¡pero es que estaba alucinante!


Y esto es más o menos lo mejor que dio de sí este intensísimo mes de marzo. Se han quedado algunas cervezas muy interesantes en el tintero pero de haberlas incluído esto hubiera sido más largo que el recopilatorio anual. Veremos lo que nos depara un abril que sobre el papel se presenta mucho más tranquilito.

25 mar. 2013

Las Märzenbier y la temporalidad en la elaboración.



Antes de cerrar este mes de marzo quería dedicar un post a un estilo clásico de origen alemán, las Märzenbier, para así también recuperar aquella serie sobre estilos históricos, aunque en este caso el protagonista no esté al borde de la extinción como otras veces.

Durante la Edad Media, cuando los principios básicos de la microbiología y los métodos de conservación y refrigerado estaban aún en pañales, los maestros cerveceros veían cómo la cerveza se les estropeaba frecuentemente durante los meses más cálidos y en cambio entre octubre y abril esto no ocurría. Hoy en día sabemos que en las estribaciones de los Alpes, desde otoño hasta los comienzos de la primavera, las temperaturas impedían que ciertas bacterias sobrevivieran y por lo tanto echaran a perder la producción.

 Cervecero en el s.XVI. Imagen tomada de aquí.

¿Pero cómo hacían para asegurarse la producción de cerveza durante los meses más cálidos? La conclusión a la que llegaron algunos cerveceros fue simple pero muy efectiva: trabajar horas extra durante los últimos meses de producción, especialmente en marzo, para elaborar una cerveza potente, corpulenta y fuertemente lupulada que pudiera resistir los embates del calor hasta que llegara nuevamente el mes de octubre y con ello nuevamente se reiniciara la producción. Así nacía un estilo que terminaría llamándose igual que su mes de producción: cerveza de marzo o Märzenbier en alemán.

Estas cervezas se metían en barricas y se guardaban bien frescas en bodegas y en cuevas de montañas cercanas, en algunos casos incluso añadiendo hielo y nieve generados durante el invierno para ayudar a su conservación. Todo ello sumado al citado contenido extra de lúpulo y alcohol permitían que las Märzen llegaran perfectamente hasta septiembre, momento en el que el lúpulo estaba muy suavizado y la malta era la verdadera protagonista.

Muchas fuentes destacan que las Märzen actuales son el resultado de que Gabriel Sedlmayr (Spaten, Alemania) y Anton Dreher (Dreher, Austria) modificaran la receta tradicional a mediados del s.XIX. Un color más claro que las versiones anteriores, una malta pálida ligeramente caramelizada (la malta Vienna) así como la contribución de la levadura lager fue lo más destacable. Pero cómo decíamos, las Märzen existían desde antes que estos dos buenos amigos la lanzaran al estrellato. Hace unos cuantos años, el escritor Ron Pattinson publicó en su blog un artículo según el cual las Märzen ya aparecían en un viejo libro alemán de 1581. Sea como fuere, e independientemente de sus orígenes, lo que nadie duda es que las Märzen se ganaron unos cuantos adeptos muy rápidamente.


Arriba, una postal de 1913 de Franziskaner Leistbrau, nueve años antes de que esta se fusionara con Spaten. Abajo, una joyita que muchos coleccionistas, especialmente los valencianos, guardamos con cariño. Fotos sacadas de aquí y aquí



Pero no todo el protagonismo se queda en Alemania. Con esa u otras denominaciones, variando el color, el cuerpo y las maltas utilizadas, numerosas cerveceras de países cómo la República Checa, Austria o Suiza han elaborado cervezas que bien podrían catalogarse dentro de este estilo. Abajo os dejo dos versiones de una misma etiqueta de antes de la segunda guerra mundial, una para el mercado checo y otra para el alemán.


¿Alguna relación entre Breznak y Märzen? Etiquetas sacadas de aquí


Con el tiempo, esta cerveza de marzo terminaría convirtiéndose en la Oktoberfestbier. El hecho de que coincidiera en una misma época el final de la cosecha de grano y de lúpulo con la celebración en honor a las nupcias entre Luis I de Baviera y Teresa de Sajonia-Altenburgo, la hoy en día tan popular Oktoberfest, junto con el hecho de que hubiera que terminar toda la cerveza restante de aquella producción de marzo para poder alojar las nuevas elaboraciones en los barriles, llevó a una asociación que hoy en día nos parece tan difícil de disgregar: una gran fiesta en la que la protagonista era la cerveza. Por desgracia aquellas elaboraciones originales de precioso color ambarino o cobrizo debido al uso de maltas Munich, con marcado carácter maltoso y final limpio, son hoy en día cada vez más una excepción, ya que sus hermanas Helles, más pálidas, frescas y con un punto más marcado de lúpulo, han tomado el relevo con enorme éxito.


Arriba, una cuidada etiqueta de la estadounidense Steves Point. Abajo, la "oktober" de la alemana Augustiner.



Hoy en día no hay la necesidad de elaborar tal cantidad de cerveza en primavera ya que tenemos excelentes mecanismos de refrigerado y conservación, y pocas cerveceras se pueden permitir el lujo de tener una producción guardada en frío desde marzo hasta octubre por el coste que ello supondría. Por ello, las Märzen han cambiado mucho desde su apogeo en el s.XIX pero a pesar de ello aún así siguen habiendo fábricas que las dejan en guarda entre 6 y 16 semanas.

Y así termina mi pequeño homenaje a un estilo que conocí como tantos de vosotros gracias a la conocida versión de una cervecera barcelonesa, pero que tantos momentos de placer me da hoy en día en la versión ahumada de la reputada Schlenkerla de Bamberg. Ahora, cuando veáis escrito Märzen en alguna etiqueta, acordaros de todo el camino que lleva a sus espaldas.

¡Prost!

Algunas fuentes de información que he consultado.

21 mar. 2013

BeerStore Barcelona.



Durante el fin de semana del BBF teníamos tres citas imperdibles fuera de la cúpula de Las Arenas. La primera, el viernes noche en el Drunk Monk, la segunda, el sábado (aunque hubo una intensa previa también el viernes) en el Freiburg. Pero entre Mataró y l’Hospitalet, dos poblaciones marcadas en rojo intenso en todo buen mapa cervecero, se encuentra Barcelona, y en su corazón, a dos calles de la totémica Sagrada Familia, está BeerStore Barcelona.


Seguro que muchos sabréis de su existencia porque su alma máter, Jordi Expósito, es uno de los veteranos en este mundillo cervecero: escribe un blog de referencia para estar al día de las novedades en el panorama artesano desde hace más de cuatro años, es cofundador de la Gacetilla, ha escrito varios libros, es un buen coleccionista (y muestra de ello es su otro blog, Birrantic), pero sobretodo y por encima de todo lo demás, es una grandísima persona. Ah, y además, como todos aquellos que apreciamos el arte hecho balompié, es del Barça ;).


La tienda abrió el 25 de enero como una salida laboral a esta crisis que a tantos nos afecta. Un espacio en el que las cervezas artesanas gozan lógicamente de mucha importancia, con más de 100 referencias principalmente catalanas pero también de otras partes de la península, así cómo también una buena selección de referencias internacionales (ya supera las 130 referencias), material para la elaboración casera y, cómo no, un rinconcito dedicado al coleccionismo que hará las delicias de unos cuantos, además de una neverita repleta de tentadoras referencias listas para tomar.

 Este rincón repleto de copas, monoblocks, jarras, serigrafiadas españolas antiguas, etiquetas y demás breweriana, es para perderse un par de horas.


Como también nos comentó, tiene previsto celebrar catas, presentaciones, jornadas de intercambio… Así que estad bien atentos una vez pase Semana Santa.

Desde aquí solo nos queda desearle toda la suerte a este joven pero ilusionante proyecto. ¡Moltíssima sort Jordi!


- BeerStore Barcelona-
C/ Castillejos, 269
Barcelona

Horario actual: 10:00 - 13:45 16:45 - 20:00.
Horario de verano (después de Semana Santa): 10:00-13:45 16:30-20:30

18 mar. 2013

Barcelona Beer Festival (2): El festival en números.

Hace unos días os comentaba que para la segunda entrada del BBF 2013 os hablaría de las cervezas que bebimos durante esos días pero la reina Lúpula, también conocida como la calculín de la casa, me propuso hablar de algo más objetivo y en mi opinión interesante por lo que no lo dudé un segundo al ver las jugosas conclusiones que ofrecían. Hablo de un compendio de estadísticas y numerología varia que nos muestran lo que fue el BBF de una forma totalmente objetiva. Espero que os resulte interesante.


< Número de cervezas por países >


Más de 300 cervezas (aunque no todas ellas vieran la luz) es un número bárbaro y en este sentido no nos podemos quejar. Cierto que bastantes locales acapararon el gran protagonismo (131 de las 302 cervezas, un 43% del total), pero pudimos encontrar referencias de países poco frecuentes en ferias de aquí como son Alemania, R. Checa o Suiza.


< Procedencia de las cervezas españolas >


Durante el festival así como también en algunos comentarios y posts posteriores, unos cuantos opinaron sobre el número de cervezas locales. Aquí van los números objetivos: de las 131 cervezas españolas, 88 eran catalanas (el 67% de todas las españolas y el 30% de todas las cervezas del festival) y 42 del resto de la península.

Yo soy el primero que opina que Catalunya está a años luz en lo cervecero con respecto a otras zonas, pero creo que esta selección no hace justicia a la realidad cervecera existente. Si la intención de la organización era convertirse en el referente de Catalunya con algunas pinceladas del resto de la península y del extranjero, sin duda el BBF fue un éxito. Ahora bien, si la intención era la de aglutinar y convertirse en un referente a nivel peninsular con jugosas referencias extranjeras, sin duda hay trabajo por hacer y diferencias que limar.


< Número de cervezas por fichas pedidas >


Poco que comentar. Distribución muy buena pensando en los bolsillos, con muchas cervezas de 2 fichas interesantes y pocas (un 3% del total) de cuatro fichas.


< Cervezas por países y número de fichas pedidas >


Me llama especialmente la atención lo siguiente:
- Las alemanas, las checas y las francesas son un chollo (30 de 31 cervezas cuestan 2 fichas). Por otro lado las suizas y en menor medida las italianas, comparado con otros países situados a más kilómetros de aquí, son más caras.
- Que algunas españolas están subidísimas de precio. 26 de las 131 españolas (un 20%) cuestan 3 o 4 fichas. Lo cual no parece mucho, pero si sabes que por esas 3 fichas o menos se podían pedir 16 italianas, 20 de UK, 10 noruegas, 11 danesas, 48 belgas, 8 holandesas o 16 de USA, etc. que han recorrido cientos de km desde origen… Desde luego por mucho que alguien quiera explicarmelo sigo sin entenderlo.
- El dato anterior quizás sorprenda más aún si comparamos muchas de las cervezas españolas de 3 fichas con elaboraciones de Naparbier o Dougall’s, las cuales sin excepción costaban 2 fichas, de una calidad incontestable y entre las cuales había una Imperial stout con 11,6% de alcohol, 80 IBUs y paso por barrica, con el gasto que eso supone. Ahí es nada.


< Tipo de fermentación >


Es justo destacar el esfuerzo de la organización con respecto a otros festivales a la hora de intentar aumentar el nº de lagers y espontáneas, pero aún así los números son los que son y entre todas las cervezas que no son típicamente de alta fermentación suman un pobre 15% del total.

* En la categoría “Wild” he incluído desde las lámbicas puras a Sour ales y variantes.
* En la categoría “Otros” he incluído las Alt y las Kölsch (que aún siendo “Ale”, algunos consideran estos estilos como híbridos), una California Common así como una cerveza elaborada con una levadura que no era del género Saccharomyces.


< Estilos >


- No por obvio y lógico deja de sorprender que haya un 30% del total copado por Pale ales o variantes (IPA, 2xIPA, Black IPA). El lúpulo de receta británica es un pelotazo en nuestro mercado y no viene por sorpresa, pero esta estadística aún es más chocante si sumamos todas las ales de origen británico y nos da 179 cervezas, casi el 60% del total.
- Siendo estilos que acaparan la mayoría de las buenas notas en muchas webs de calificación, es destacable ver que con respecto a las pale ales, IPAs y demás, solo encontremos 41 (el 13% del total) Porters, Stouts y variantes (Imperial, Doble y/o Robust).
- Llama la atención encontrar tan solo 4 Barley Wines, solo una más que del grupo Alt/Kölsch.
- Tambien es destacable la diferencia existente entre el número de cervezas de origen belga de color claro y oscuro: 43 claras (14% del total), con respecto a 11 oscuras (4% del total).
- En conclusión, mucho lúpulo y mucha cerveza de receta inglesa, y un batiturrillo más o menos equilibrado entre todo lo demás.


< Contenido alcohólico >

La organización facilitó el contenido alcohólico de todas las cervezas menos de 6. La distribución en las siguientes cuatro categorías es:


De todo quizás lo que más me llama la atención (ni para bien ni para mal, simplemente esperaba otros números) es ver que haya hasta 53 cervezas con menos del 5% de alcohol, y solo 37 referencias que superen el 10% de alcohol.


< Nº de IBUs >

La organización facilitó los IBUs de 190 de las 302 cervezas. La distribución de estas en las categorias 1-29/ 30-49 /50-79/80-99/+100 IBUs es la siguiente:


Cómo se puede apreciar, no había una representación demasiado exagerada de cervezas extremadamente lupuladas. Un 33% tenía menos de 30 IBUs y otro 33% estaba entre 30 y 50 IBUs.


Cervezas por color.

Ni que sea solo por curiosidad, hemos querido agrupar todas las cervezas en dos categorías un tanto artificiales pero muy sencillas: cervezas claras (desde las rubias más pálidas hasta las cervezas de coloración ambarina) y oscuras (desde las Alt, Dunkel, Dark lagers… hasta las porter y stout).


Los datos no son exageradamente llamativos. Por decir alguna cosa, que la cerveza oscura sigue gozando de menos representación en nuestro mercado que las rubias o ambarinas.

------
Y esto es todo. Espero que tanto gráfico y tanto número os hayan resultado interesantes. A la organización me gustaría que tomase nota sobretodo de los precios de las locales y del agravio comparativo de las cervezas de fermentación alta con respecto de las de baja fermentación y espontáneas, pero también con el predominio excesivo de estilos ingleses. El año que viene más y mejor.

13 mar. 2013

Barcelona Beer Festival 2013 (1): Conclusiones.



Sin estar aún recuperados del intenso fin de semana, hoy con las impresiones que nos ha dejado el Barcelona Beer Festival 2013. A diferencia de anteriores escapadas y festivales, esta vez no os voy a contar todas las batallitas de lo que hicimos y bebimos a lo largo de un fin de semana repleto de anécdotas y buenos momentos entre Barcelona y Mataró. En su lugar voy a publicar solamente un par de posts: un primero con las conclusiones que saco del festival, con lo bueno y lo menos bueno y lo que en mi opinión podría mejorarse; y en unos días la segunda parte dedicado en exclusiva a aquellas elaboraciones que nos llamaron la atención en el vaso.

Vamos pues con el compendio de sensaciones.

Lo mejor.

- Organización receptiva. Todos los festivales, y más tras su primera edición, suelen tener bastantes carencias y puntos por mejorar, pero en el caso que nos ocupa, el BBF, se nota que la organización no hizo caso omiso a las críticas recibidas el año pasado. Aún habiendo cosas que siguen siendo mejorables lo cierto es que algunos de los temas más criticados durante el año pasado tuvieron su respuesta en esta segunda edición: un mayo aforo, el sistema de limpiar los vasos, el panel con las cervezas pinchadas actualizado en todo momento…

- Emplazamiento. La elección de la Cúpula de las Arenas fue todo un éxito. Con todos los que hablamos durante el fin de semana coincidimos sin excepción en que la elección fue muy acertada. No será tan romántico como el Convent del año pasado, pero los buenos accesos y numerosos servicios de los alrededores, muchos metros cuadrados para no estar tan apretados, iluminación natural sin que el sol de justicia hiciera estragos, hasta unas excelentes panorámicas desde la pasarela exterior… merecen que le demos un 10.


- Pizarras con los barriles pinchados. El sistema para avisar de lo que había en los tiradores fue objeto de muchas críticas el año pasado, así que este año se optó por una idea original al tiempo que muy resultona: unas pizarras bien visibles con 2 personas haciendo sonar una campana con cada cambio e indicando el barril nuevo. Además, el griterío generado en cada cambio de barril, como si de hordas de orcos se tratara, aportó un buen ambiente al festival. Lo único que quizás podría cambiarse es esa reja de seguridad que impedía leer mejor las cervezas, así cómo también las tizas, que las pobres el domingo por la tarde vieron flaquear sus fuerzas.

- La seguridad y control del aforo. Hasta en los momentos de máxima asistencia, no tuve la sensación de saturación ni descontrol. En ello tuvo mucho que ver el tamaño de la cúpula pero también el atento servicio de seguridad. Seguramente en este punto no estarán tan de acuerdo aquellos que salieron del recinto por cualquier razón y al querer volver se encontraron con alguna de las colas que se formaron durante las tardes. También destacable en lo positivo fue que ante las roturas de vasos la organización respondía muy rápidamente.

- Estilos presentes. Independientemente de los gustos de cada cual, lo cierto es que pudimos disfrutar de una gran variedad de estilos que frecuentemente gozan de poca presencia en ferias de aquí cómo son las lámbicas, las Alt o las Kölsch, interesantes elaboraciones envejecidas en barricas y algunas curiosidades y experimentos. El único pero es que no se vieran más checas o inglesas de perfil más clásico en lugar de elaboraciones de nueva ola. Como muestra, de 8 checas, ninguna clásica: una APA, dos IPA, una Imperial IPA, una Imperial Pils, una Porter, una lager con café y una weiss con banana.


- Mucha gente interesante con la que hablar. Aunque un aforo tan grande hace difícil encontrar a ciertas personas con las que te gustaría hablar, cosa que si es posible con los clásicos stands de otras ferias, lo cierto es que no había estado en ningún festival de aquí que congregara a tanta gente con tantas cosas interesantes que compartir.

- Coleccionismo. Puede que este no sea el mejor festival para los coleccionistas. Mejor dicho, puede no, seguro. Pero con respecto al año pasado es de agradecer que al menos se vendiera un pack con 4 cervezas así como 4 posavasos personalizados del festival. Lo negativo es que quizás 14€ por un pack de 4 cervezas sea excesivamente caro, y si el precio responde a la caja de madera que las contenía, yo hubiera renunciado a ella sin dudarlo.


- La posibilidad de probar medias cervezas a la mitad de fichas. Así la cartera no se veía tan resentida con las cervezas de 4 fichas y podías probar más referencias. Muy buen detalle aunque las matemáticas no salían con las de 3 fichas… ¿1 ficha y media?

- Actividades paralelas. No asistimos a ninguna de las interesantes charlas o actividades (quitando el encuentro de bloggers) y por lo tanto no puedo opinar sobre su contenido, pero lo que nos comentaron algunos compañeros es que en general merecieron la pena. Lo que no se es si habría la posibilidad de hacer algunas charlas de los cerveceros de forma gratuita ya que en otros festivales hay actividades por el estilo y no te cobran por ello.

- Bloggers. Aunque este es un tema que solo nos incumbe a unos pocos asistentes, la organización tuvo en cuenta a los bloggers, entre otras razones con un detalle tan sencillo como darnos acreditación y lo que ello implicaba. Como bien dice el refrán, es de bien nacidos ser agradecidos y por ello felicito a la organización una vez más por este detalle.

Mejorable.

- Ausencia de zonas para sentarse. Quizás parezca irrelevante para quienes estuvieron poco tiempo, pero los que estuvimos horas y horas de pie durante los tres días terminamos realmente deshechos. Ya lo hablé con uno de los organizadores y nos contó que esto respondía a que el aforo se hubiera visto reducido mucho de poner sillas pero creo que no se puede dejar un tema como este de lado. Ya sea en la zona de mesas (que también había muy pocas) o en cualquier punto de la periferia de la cúpula, perfectamente podrían haberlas tenido. Si no existe posibilidad de hacerse por el tema del aforo creo que se debería plantear la elección de otro lugar aún más grande que Las Arenas.


- Comida. La oferta gastronómica no estaba dejada al azar, con algunos productos interesantes como los quesos asturianos. Pero pedir 3€ por raciones realmente muy escasas provocó que muchos (entre los que me incluyo) optamos por traer comida de fuera.


- Servicio de la cerveza. No fue ni una ni dos las cervezas que nos sirvieron a temperatura casi glacial. Si queremos que la gente olvide aquello de “la cerveza cuanto más fría, mejor” tendríamos que cuidar este aspecto. Un elaborador internacional estaba convencido de que esto respondía a los gustos de la gente de aquí pero yo le comenté que no lo creía y que seguramente sería por una falta de atención con el control de la temperatura. Otro tema relacionado con el servicio es que las personas que estaban detrás de los tiradores (que eran muy voluntariosos, ponían ganas y siempre buena cara), se les veía muy verdes al tirar las cervezas, e igual un poco más de práctica previa hubiera sido recomendable.

- Que no se pudieran comprar vasos separados sin la guía. Hay gente que vino simplemente a tomarse unas pocas cervezas y no quería comprar la guía pero se encontró con un estricto no por respuesta. Un poco más de flexibilidad en este sentido se hubiera agradecido. De hecho me contaron que a la novia de un compañero de Madrid se le rompió el vaso y para conseguir otro tenía que volver a comprar otro pack con la guía, lo cual carece de todo sentido.

- Precios de algunas cervezas. Las fichas pedidas en algunos casos fue como mínimo sorprendente y esto fue una sensación que tuve nada más ver el listado colgado en la web del festival, pero aún así lo quería destacar. Que todas las referencias menos una venidas desde Alemania o la Rep. Checa, o varias joyas nórdicas costaran 2 fichas y en cambio hasta 24 referencias de aquí costaran 3 o más fichas, de las cuales 18 eran de micros situadas a menos de 60km de la plaza de las Arenas (lo he comprobado, palabra), no me direis que no es como poco llamativo. Algunos cerveceros foráneos nos lo comentaron también muy sorprendidos. No se si los responsables son la organización o los propios productores, pero a quien corresponda que empiece a plantearse que estos precios están fuera de mercado, por muy artesanal que se sea. Así es muy complicado cumplir aquello de “bebe local”.


- La rotación de barriles. Creo que todos los que teníamos un “wishlist” muy pensado sabíamos que nos íbamos a quedar sin probar algunas de las cervezas elegidas, incluso los que íbamos a estar la mayor parte de horas del fin de semana. Pero en nuestro caso, durante todo el tiempo que estuvimos del viernes y más aún durante el sábado entre las 12 y las 17h, hubo ciertos momentos en los que no sabíamos qué elegir pese a que nuestro "whishlist" no era precisamente escueto. Hubo referencias artesanas locales que se pincharon hasta 3 veces y muchas “imperdibles” foráneas ni las vimos. El domingo a partir de mediodía empezó a subsanarse y salieron varias de las “joyas” una tras otra, pero a esas alturas muchos ya se habían marchado o estaban en ello y por lo tanto se quedaron sin probar mucha cerveza interesante. Una solución quizás pudiera ser dejar unos pocos tiradores (ni que fuera 3 o 4) de los 50 para cervezas más especiales.


- Relacionado con lo anterior, algunos barriles tenían muy poca tirada y estuvieron demasiado tiempo en cartel, impidiendo la entrada de otras cervezas interesantes.

- Selección de cervezas. Quizás 300 cervezas sean muchas si al final se quedan algunas de las buenas sin pinchar. Igual sería preferible pinchar 100 menos y mejor seleccionadas asegurando que tendrán salida. Los números objetivos son que de las 302 cervezas, 171 eran foráneas y 131 de aquí, y de estas últimas 88 catalanas y 43 del resto de la península. Aunque fue uno de los temas de conversación que más tratamos con mucha gente, no voy a entrar en si el número de cervezas locales fue alto o bajo, ya que puedo entender que se trata de un festival para dar a conocer el panorama cervecero de aquí. Pero lo que si quería señalar es que algunas no daban la talla para estar no solo en un festival de tal calibre sino directamente en el mercado. Una selección previa más estricta hubiera podido evitar que alguna cerveza terminara en el fregadero.


- El vaso. Aunque sé que este tema posiblemente quede sin solucionar, más que nada porque no son pocos los amantes del vaso de pinta para los festivales de aquí, creo que hay muchos tipos de cervezas que no se pueden disfrutar bien con vasos así (y dejémonos de que el tema de los vasos es una pijada), cómo por ejemplo los copones tipo imperial stout, envejecidas y similares. Quizás un vaso similar al del festival de Alvinne pudiera ser una mejor solución.


Y esto es todo. Tampoco quiero transmitir una sensación equivocada pese a que veo numerosos aspectos mejorables. Entiendo que estamos ante un festival muy joven y que mejorará año tras año, no tengo la menor duda de ello. Y haciendo balance con todos los pros y contras, por los numerosos momentos disfrutados y compartidos con tanta gente dentro y fuera de la Cúpula de las Arenas, el fin de semana del BBF 2013 a nivel personal me ha merecido mucho la pena.

7 mar. 2013

¡BBF, allá vamos!



Bueno, ya no hay vuelta atrás. Hayan surgido o no su efecto los retorcidos planes para conseguir que no vinierais al BBF y por tanto para tener más birra para mí, no sirve de nada seguir encondiéndome. Tengo que reconocer que estamos verdaderamente ansiosos (y de buena tinta se que no somos los únicos…) porqué mañana se abren las puertas de la cúpula Las Arenas y con ello el Barcelona Beer Festival 2013, empezando así un fin de semana que seguro será histórico.



Evidentemente no voy a desvelar nada que no sepáis a estas horas: más de 300 cervezas a probar, catas, presentaciones, libros, maridajes… una tentadora e insana locura, que no podíamos perdernos y más después de fallar a la cita del año pasado.

Pero cómo no solo de festivales vive el hombre, entre el viernes con el Meet the Brewers que han montado entre Sven y Zombier en el Drunk Monk, y la visita a algunos templos cerveceros de Barcelona cómo el Freiburg de nuestros amigos Manolo y compañía, no nos quedará ni un solo minuto libre sin disfrutar.

¡Allí nos vemos!