25 oct. 2010

El Gavilán sigue escondido en su guarida.

Ya estoy de vuelta tras unos reparadores días de descanso por las tierras de esa gran “Extremaydura”, como la llamaron Robe y compañía en una de sus canciones. Antes de nada os pongo en situación. Imaginar una casa rural por el norte de Extremadura, enclavados en el triángulo Cáceres-Plasencia-Trujillo, con Salamanca y Ávila lindando por el norte, Portugal al oeste, Toledo al este y Badajoz al sur. Unas tierras repletas de vegetación, desde las lógicas y esperables encinas, robles y alcornoques hasta los cerezos e higueras que forran las faldas de unos cuantos valles, principalmente los del Jerte y el de la Vera. Mucha pero que mucha agua en forma de pantanos y ríos. En cuanto a las ciudades y pueblos, como diría un amigo, “mucha piedra por todos lados”: palacios, iglesias, murallas, castillos, calles empedradas… Un cuadro realmente maravilloso.

Pero quizás alguno se pregunte ¿y todo esto que tiene que ver en un blog cervecero? La verdad, más de lo que aparenta. Si nos ceñimos a las cervezas que poseen los bares suena poca cosa fuera de dos nombres: Amstel y Mahou clásica. Por destacar algo, de la primera, quizás a algún coleccionista como yo le compense levemente ver la cantidad de carteles viejos de Águila Amstel en muchos bares, antes de su cambio de nombre al actual. Pero poco más. Pateamos incansablemente en busca de alguna cervecería aunque fuera pequeñita y estuviera escondida, pero que al menos tuviera una carta algo más interesante que el resto de bares. Tras varios días de búsqueda por las tres urbes anteriormente citadas, la única luz que iluminó nuestro camino fue El Globo, una cervecería situada en la preciosa Plaza Mayor de Plasencia.

Esta poseía una carta escueta, si, pero al menos ofrecía algo más allá de las lagers industriales locales: La Trappe, Piraat, Chimay azul, Gulden Draak, Kwak, Grimbergen y así hasta llegar a unas 20 referencias. Después de observar las paredes con algunas joyas de coleccionista colgadas, sobretodo cristalería, aseguramos con Chimay azul y La Trappe Tripel y nos pusimos a hablar con Juan, dueño del local y ávido coleccionista últimamente venido a menos. Nos contó que no existía nada similar cerveceramente al menos por el norte de Extremadura.

No esperábamos (ni mucho menos era nuestra principal motivación) el encontrar un oasis cervecero por estas tierras, pero quizás esa aseveración nos supo a poco sabiendo que esta tierra tuvo sus propias cervezas hace ya algunos años. También es verdad que estuvimos visitando el norte extremeño y en cambio Mérida, ciudad donde se ubicaba la vieja fábrica de cervezas El Gavilán, y el sur se nos quedaron en el tintero. Pero bueno, ya probaremos suerte en otra ocasión por esas otras tierras...

Pero no, aquí no termina la historia cerveceramente hablando. Como sabíamos, o al menos intuíamos, como iba a estar el patio, nos trajimos algunas cervezas para celebrar un par de cumpleaños retrasados. Las primeras en caer fueron la IV Saison y la V Cense de Brasserie Jandrain-Jandrenouille, que a pesar de no tener nada concreto por lo que no nos pudieran gustar no tuvieron demasiado éxito, quizás por un exceso de expectativas. Otro día cayó una Rodenbach Vintage 2007 Oak Aged de 75cl, aunque esta era una apuesta segura, y más si eres un apasionado de las Red Flandres como nosotros. ¡¡Que cervezón, madre mía!! Ácida, afrutada, mucha barrica… ¡Uff… deliciosa! Y para terminar, el último día, como colofón, nos tomamos una Mikkeller Monk’s Elixir, de la que aún me relamo pensando en ella y de la que me hubiera tomado 3, 4 o 5 botellas de 75cl si las hubiera tenido entre manos. Esto si que es un elixir de los dioses…

Así que dejando a un lado estas botellas que trajimos nosotros, el tema cervecero no fue muy boyante que digamos, eso es evidente. Incluso la única fijación cerveceramente hablando que llevaba en mente que era el disfrutar de alguna botella vieja de El Gavilán, aunque fuera expuesta en un bar, se quedó en un mero sueño. Pero a pesar de todo, si lo que verdaderamente te importa es pasarlo bien, disfrutar de todos y cada uno de los pequeños momentos mágicos que te encuentras viajando, comiendo y sobretodo charlando en compañía de gente estupenda, el hecho de encontrar cervezas menos buenas en los bares nunca podría empañar una experiencia más que satisfactoria en todos los sentidos.

Para terminar, os dejo una foto, en pleno Parque Nacional de Monfragüe, y una anécdota.

Para que veáis lo que consigue la sugestión en algunos casos, estábamos sentados frente a este maravilloso escaparate, un tanto ávidos de apagar la sed, y conseguimos unas Amstel ya que era lo único que encontramos. Pues no imaginais como las disfrutamos... Y se que lo que acabo de decir a más de uno le revolverá las tripas, y seguramente a mi en otra ocasión también lo haría, pero ese momento frente a la inmensidad de la naturaleza, con una multitud de buitres leonados curiosos sobrevolando nuestras cabezas fue único... Y es que es evidente que disfrutar de buenos cervezones es maravilloso pero estos otros momentos muchas veces son incomparables y hasta la cerveza menos sorprendente te puede hacer feliz. Así que como diría también un amigo: ¡Viva la birra, Viva la vida!

P.D. Ahora supongo que vendrá Heineken con un jugoso talón por tanta publicidad…

7 comentarios:

  1. Excelente foto, qué paisaje!. Lo de los buitres leonados me recordó a "El Hombre y La Tierra", aquellos fabulosos documentales que veía de la fauna española (jeje, soy fan del maestro lamentablemente fallecido hace mucho, Félix Rodríguez De La Fuente).
    Y en cuanto a cervezas, sumando y restando, de que encontraste, encontraste varias que al menos en mi país nos encantaría conocer.
    Saludos.

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  2. TheMeanMan, gracias por lo de la foto, pero cuando la que posa es la naturaleza pocas veces salen malas fotos... Sobre Felix, un maestro. Crecí con sus documentales y actualmente se echa en falta más gente así.

    Sobre las cervezas, y concretamente sobre de las industriales que encontramos, la Mahou Clásica no es de las peores que hay, aunque también encontramos un bar con Estrella Galicia de barril y la 1906 de esa marca es una de mis industriales preferidas, al menos desde que la probé este verano.

    Saludos!

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  3. Pau,

    Espero que lo hayais pasado bien y parece que si, jeje.

    Estas escapadas estan muy bien aunque no encuentres muchas cervezas. Ya nos daremos un homenaje cervecero en algún viaje muy pronto.

    G.

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  4. Bien vuelto a las andadas!!! Y pensar que en el rastro de Valencia... se encuentran Gavilanes ( y no los de la serie precisamente). A veces no hace falta ir tan lejos porque la bandada la tenemos más cerca de casa... Me alegro que disfrutárais del viaje y de las cervezas mundanas... que también son necesarias de vez en cuando para desintoxicar de tanta IPA... yo he catado estos días 2 'artesanas españolas'... que no pienso ni reseñar... Dios!!!!... cuánto falta aún por recorrer!!!

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  5. Gabriel, pasarlo lo pasamos más que bien, con y sin cerveza. Preciosos pueblos y ciudades, mucha naturaleza, excelente comida...

    Txema, el dichoso rastro ya hace tiempo que me tienta, pero la falta de tiempo para ir... Sobre las artesanas... ehem... en los últimos meses he probado muchas y que quieres que te diga... Por recorrer, ni con la Via Augusta...

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  6. Jeje, lo mejor del viaje la Amstel en Monfragüe aunque suene raro!!

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  7. Jajajaja! Mujer... esas Mikkeller y Rodenbach donde quedan con esta aseveración... jajaja!

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