7 jun. 2011

Evocando un pasado algo rancio.

Desde hace unos cuantos meses solemos aprovechar algunos fines de semana para “descubrir” nuevos locales en los que la cerveza tenga algo que decir. Y no me refiero únicamente a cervecerías con cartas de 50 o 60 referencias en botella como mínimo, ni mucho menos.

La semana pasada, sin ir más lejos, entramos en uno de esos a los que el paso de los años no les ha sentado muy bien. Dos referencias en barril y un panorama similar en botella, pero con las estanterías repletas de cervezas cuyas etiquetas raras en tono sepia delataban un pasado más fervoroso. Como casi siempre suele ocurrir en estos casos, la tentación volvió a venir de arriba. Decenas de botellas con unos 10 a 15 años, principalmente belgas y alemanas, muchas rarezas y otras directamente ni las conocíamos. Para que os hagáis una ligera idea, una de ellas parecía una versión de El Grito de Munch, pero diseñado por Chimo Bayo en una de sus “extasiantes” y “rayantes” noches de principios de los 90’. Seguro que ya sabéis a lo que me refiero Así que la atracción era demasiado grande como para dejarla pasar.

Aquí arriba tenéis algunas de las etiquetas ya quitadas. La que cito unas líneas más arriba es la del careto verde sobre fondo negro, una elaboración de la alemana Kaiserdom, de Bamberg.


Entre todas ellas, un clásico que me rápidamente engatusó mis ojos fue una “blonde tripel” (o eso decía la etiqueta…) de La Trappe no excesivamente vieja, concretamente del 1998, y que aún no teníamos en la colección. Como os podéis imaginar, tras quedarme prendado de su etiqueta, y tras unos cuantos “tira-aflojas” con el propietario, me terminé haciendo con ella. Ya sabéis, la tozudería del coleccionista…

Pero aquí no terminó la cosa ya que una vez en casa pensé “total, si el famoso Kulminator de Amberes tiene botellas con más de 20 años no creo que por probarla me lleve mucho más que un ligero dolor de barriga…”.

Sin enfriarla ni nada, la serví directamente en una copa y tras una fugaz pero aparentemente abundante espuma inicial quedó un mar en calma con un precioso color cobrizo atravesado por algunos reflejos más claros. En nariz se ofrecía un tanto rancia, con notas predominantemente alicoradas, tostadas y como a frutos secos, pero descompensada y con ciertos toques de senilidad muy poco sugerentes. En boca, el único sorbo que me atreví a darle no ofrecía mucho más, sosa y pasada, sin cuerpo, muy lineal y sin apenas carbonatación (aunque cierto es que mayor de la esperada).


Tras el pequeño sorbo, como era de suponer, su destino fue el frío y vil fregadero, ya que las tripas, algo sugestionadas negativamente, empezaban a dar señales de alarma y no era plan de omitir sus sabios consejos…

La pena es que estoy más que seguro de que en caso de haber tenido una buena guarda, la cerveza hubiera dado muchísimo más de sí, pero viendo lo visto, o mejor dicho lo bebido, está claro que este no fue el caso.

Con este post quería rescatar un tema del que ya se ha hablado mucho pero siempre tan vigente. Hablo de las fechas de consumo preferente y las fechas de caducidad, ambas relacionadas pero ni mucho menos equivalentes. Casi siempre suelo poner el mismo ejemplo haciendo una comparación con otro tópico como es el vino. ¿Cuantas veces alguien os ha invitado a cenar a su casa y ha sacado bien orgulloso su Marqués de **** o su Conde de **** envejecido 10 años en su improvisada bodega particular, cuando en realidad la mayor parte de las veces ese vino estaba más cerca de un vinagre de módena viejo que de un buen caldo de uva? Y no es cuestión de ser desagradecidos, ya que estas ocasiones no se suelen prodigar en exceso (y deseo que con este post no vaya a peor ;P), pero si bien es cierto que por lo general está bastante aceptado que sacar una botella de esas características es equivalente a quedar bien o requetebién (cuanto más largo sea el nombre del vino mejor…), independientemente de que el contenido esté “picao” o “recontra-picao”, ¿entonces por qué algunos se afanan en desechar sin contemplación cualquier producto cuya fecha de consumo preferente ha sido rebasada en un solo día a pesar de que se pueda tomar perfectamente?

Dentro de unos límites, y controlando siempre factores externos como la temperatura, la luz, la humedad, o las vibraciones, entre otros muchos aspectos, algunas cervezas envejecen como mínimo igual de bien que un vino. Y lo dice alguien cuyas tripas han experimentado bien los límites de la caducidad, y como podéis comprobar, la curiosidad no mató al gato. Así que ¡¡¡a experimentar!!!

P.D. Ahora para deshacer el entuerto me voy a tomar una de las varias Chimay azules que tengo aguardando su momento desde 2008, que ya iba siendo su hora.

19 comentarios:

  1. Pues sí, todo es cuestión de guardarla bien. Aun así, a veces por un día o una semana la gente se pone exquisita, y es muy cierto el ejemplo que tu pones del vino, que parece que cuanto más viejo mejor aunque sepa a rayos, y la cerveza por una semana que haya pasado la fecha ya te miran mal...

    ResponderEliminar
  2. Recuerdo el día en que el amigo Chela apareció con una botella del Aguila Negra, caducada del 92 y quemada casi por completo, que encontraron en una cuadra que había ardido. No había otra opción que la que os podéis imaginar. Quitamos la chapa oxidada y chamuscada y ni cortos ni perezosos, le dimos un sorbo per capita (dos hubieran sido mortales). Obviamente estaba más jodida que una San Miguel en el festival de Mediona, pero... que nos quiten lo bailao.

    ResponderEliminar
  3. Txolo, en esos casos es donde los que estáis en tiendas, distribución y demás tenéis que curraros la salida de las cervezas: promociones varias, sorteos y demás "truquillos". Menudo arte (y menudo dolor de cabeza!!!Jeje! Aunque yo muchas de ellas no me lo pensaba y las compraba pasadas de fecha...

    Alberto, la verdad que para los que somos coleccionistas, estas rarezas son preciosas aunque tengan 40 rayas o agujeros, jeje!

    ResponderEliminar
  4. Andrés,

    Que bueno, jaja!!! Ya me hubiera gustado ver esas caras!!

    Por cierto, me temo que este año no nos vemos en Mediona... Así que los posibles restos de los barriles (si es que hay restos) los acercais para Valencia o los mandáis por correo certificado, jaja!! Y no te digo ya que si traéis alguna botella penséis en un servidor y no os las zampéis todas!!! Piedad!!!

    ResponderEliminar
  5. Debe de ser la idea generalizada de que el vino cuanto mas viejo mejor, y los productos alimenticios al contrario, cuanto más frescos mejor...y a la cerveza se le incluye con los segundos, aunque debería de tomarse mas con pinzas que en otros productos..

    Con el vino he visto autenticas barbaridades...vinos que no eran aptos para el consumo ni humano ni animal sacados con la teoría de que cuanto mas viejo mejor (No, 30 años no aguanta prácticamente ningún vino que no sea de Oporto...y ni siquiera allí todos)

    La guarda de cervezas no he tenido la fortuna de probarla, aunque hace unos meses separe un par de Rochefort 10 con vistas a tomarlas en un tiempo...aunque no creo que supere la muy generosa fecha de caducidad que tienen...

    ResponderEliminar
  6. Por cierto os invito a acudir a mi blog. Es de un principiante pero al fin y l cabo un blog de cervezas :)

    ResponderEliminar
  7. Si pongo la direccion mucho mejor verdad?

    http://elgatoquebebiacerveza.blogspot.com/

    ResponderEliminar
  8. Valiente que eres un valiente!!! Yo no sé si me hubiera atrevido a darle un sorbo a eso, pero la verdad es que en la copa resulta hasta aparente... Espero que te acordaras, después del saqueo, de este chapero fiel!!!!

    ResponderEliminar
  9. B3lisario,

    Yo también estoy con eso que dices y es que creo que eso de "cuanto más frescos mejor" es lo que ocurre con la cerveza para la mayoría de la gente. Es lo mismo que con los vinos blancos, que mucha gente piensa que tienen una caducidad pronta, como la cerveza, pero en cambio con el tinto por joven que este sea parece que aguanta lo que le echen... Se ve que la gente asume "cuanto más claro y se consuma más fresco, antes caduca", lo cual, como también dices tú, se debe tomar con muchas pinzas ya que si bien es cierto algunas veces, otras no.

    Sobre esas Rochefort 10, bien conservadas perfectamente te puedes olvidar de ellas unos añitos sin problema! Y si no las quieres porque están pasadas de fecha ya tienes un futuro comprador, jaja!

    Saludos!

    ResponderEliminar
  10. Alberto, apuntado queda tu blog.

    Txema, más que valiente diría muy poco aprensivo con el comer y el beber! Quizás demasiado poco, diría alguno, jaja! Y las chapas, a buen recaudo!

    ResponderEliminar
  11. No tengo ni el tiempo ni, mucho menos, la paciencia para coleccionar etiquetas... ¡pero viendo este post dan ganas de coleccionarlas! Buena entrada.

    Yo habría actuado tan correctamente como tu: siempre estamos a tiempo de verter el contenido en el fregadero.

    Que aprovechen las Chimays :-), pero tampoco va siendo su hora. Con 5 años saben fantásticas.

    ResponderEliminar
  12. Birraire,

    Jeje! Esto de coleccionar es así, no se sabe bien como se empieza pero una vez dentro no hay manera de salir! Gracias por el piropo, pero no quiero ni pensar lo que me hubieras dado si vieras la colección entera, jajaja!

    Si, con las Chimay quiero hacer eso, esperar 5 años o incluso más (tengo botellas de 75cl que las mantendré más tiempo). Pero esta prueba a los 3 años es por empezar a ver diferencias y porque la tentación a diario es complicada... Debo suponer que tu también has hecho pruebas similares por lo que dices, no?

    ResponderEliminar
  13. Pau,

    A ver si un dia te llevo a un bar de Santiago de Compostela que tiene una pared repleta de botellas antiguas llenas, incluyendo alguna DeDolle de los años 90.

    Respecto a guardar las botellas, recordad que lo ideal es hacerlo a una temperatura algo baja y sin cambios drásticos de frio a calor durante ese tiempo. Lo que no sea eso dará mal resultado en la guarda.

    En algún viaje a Bélgica he probado alguna cerveza con 25 años y sin que fuera para tirarla tampoco es que fuera ninguna maravilla por tener esa edad.Es más el hecho de poder probar una cosa así que la calidad del producto en si misma. No se si me explico bien.

    ResponderEliminar
  14. Gabriel,

    Me apunto ese bar de Santiago, y si como dices, me llevas tú, mejor, jejeje!!

    Yo no he probado cervezas tan viejas pero supongo que ocurre lo mismo que con los grandes vinos añejos, que pierden su viveza, sus características más ariscas y se convierten en algo más redondo. Pero también creo eso que dices de que la cuestión es más probarla como rareza que por el producto en sí.

    ResponderEliminar
  15. Yo estoy despensando algunas belgas típicas (Roche 10, Chimay de todos los colores, Orval...) desde hace casi un año porque tenía entendido que al fermentar en botella mejoraban con el tiempo... eso sí, no sé cuánto tiempo, aunque ya me va costando esperar :-D!

    ¿Algún consejo sobre la conservación? supongo que lo ideal es una bodega, pero.. ya me gustaría :-D!

    ResponderEliminar
  16. Deigote,

    La verdad que mejorar con el tiempo lo hacen y sustancialmente si la conservación ha sido la óptima.

    En cuanto al tiempo de espera, pues según he leído en diferentes sitios que depende de muchos factores. Por ejemplo, es recomendable que no le llegue luz directa y que no sufra cambios bruscos de temperatura, ni tampoco vibraciones importantes... pero como lo lógico es no tener una bodega en la que almacenarlas, yo por ello te recomendaría que las guardaras en una caja de cartón grueso y que la dejaras en un rincón y te olvidaras de ellas cervezas unos 3-5 años.

    Saludos!

    ResponderEliminar
  17. Uf, no sé si seré capaz de aguantar tanto tiempo, pero tomo nota. Un trastero sería lo más fácil (ahora están en un cajón de la cocina), pero en donde vivo ahora no tengo :-(. En cualquier caso lo intentaré, gracias!

    ResponderEliminar
  18. Deigote,

    Ahí radica la cuestión, en esperar...jeje! Igual esa es la cuestión, que con tanta sugestión esperando tantos años al final te gusta o te gusta!!!

    Saludos!

    ResponderEliminar