4 oct. 2013

Viaje por Baviera (3): escapada corta a Salzburgo.

…o una(s) de cal y otra de arena.


Hoy voy a retomar los post del viaje a Baviera para relataros otra de las excursiones que pudimos realizar, en este caso a la ciudad austríaca de Salzburg. Y es que estando a menos de 150km de Munich, o menos de dos horas en tren (ver nota al final del post), y siendo una de esas ciudades que tanta gente califica como una de las más bonitas de Europa, no podía quedársenos en el tintero.

Lo cierto es que me gustaría empezar a explayarme contándoos que caímos perdidamente enamorados de esta ciudad, que sus mil torres, campanarios, callejuelas y decenas de rincones a cual más atractivo nos dejaron fascinados. Pero siendo sincero he de reconocer que aún siendo todo eso anterior cierto, la cantidad abrumadora de turistas y de negocios dedicados a ellos por todas partes, con el universo Mozart a la cabeza de todo, desgraciadamente, y en mi opinión, lo echa todo a perder. Pero como este blog va sobre cervezas, mejor me centro solo en ello.

Qué diría el pobre Wolfgang si viera
en lo que se ha convertido su ciudad…

Tras abandonar la estación de trenes y tras un paseo de una media horita hasta el centro histórico y después de subir la empinada pero breve cuesta que asciende en dirección a la fortaleza de Hohensalzburg llegamos al primer destino cervecero del día: el Stieglkeller de la cervecera local Stiegl.



Después de tanto gentío, encontrar un remanso de paz en pleno monte Monchberg donde poder tomarte alguna buena cerveza no tiene precio.


Se mire por dónde se mire, Salzburgo es preciosa.



Pero como si la ciudad estuviera empeñada en caernos mal, aquí, igual que monte más abajo, tampoco íbamos a gozar de un momento precisamente placentero. En este caso reconozco que las webs consultadas previamente al viaje avisaban de la rudeza e incluso brusquedad en el trato de sus camareros. Aún así, la realidad superó las expectativas: más de ¡40 minutos! de espera sin ser atendidos. Así que tras rebasar el límite de mi paciencia varias veces, sin entender porqué 6 camareros miraban de reojo a los clientes sin inmutarse en lugar de atendernos (no éramos más de 5 mesas), cuando ya estábamos hartos de esperar y nos disponíamos a marcharnos, entonces, y solo entonces, vino un tanque armado con falda a atendernos. Pero la cosa lejos de mejorar iba a seguir cayendo en picado…

Tras haber tenido tiempo más que de sobra para decidir las cervezas (además de poder memorizar letra por letra la carta en inglés) le comentamos nuestras elecciones: una Weiss y una Zwickl, ambas de barril. Tras recibir una respuesta negativa por parte de la camarera, ya que según ella no existía ninguna cerveza Weiss y solo podía elegir las de esa carta que afirmaba todo lo contrario, le insistí (asumiendo que mi pronunciación en alemán no había sido muy acertada) esta vez con un gesto con mi dedo índice apuntando a la cerveza en la carta. Pero empeñada en intentar aguarnos la fiesta la camarera insistía en decirme que no, que justo de esa no le quedaba. Sorprendido tras ver que en la mesa de al lado habían pedido (a otro camarero, eso sí) esa misma weisse (la serigrafía de Stiegl Weisse en el vaso era suficiente pista) volví a hacer uso de mi vocabulario gestual señalándole la cerveza de la mesa vecina a lo cual la camarera respondió con un silencio y quedándose unos segundos observando la carta tras lo cual se marchó sin decir nada. Sorprendidos y empezando a asumir que lo mejor era irnos definitivamente, de repente llegó nuevamente la ruda camarera pero esta vez con las dos cervezas en mano. Estupefacto y sin entender nada de nada miré a la Reina Lúpula y nos dispusimos por fin a tomar las cervezas.

Las codiciadas cervezas…

La zwickl tenía un aspecto tentador, ligerísimamente turbia, y en boca entraba muy suave, refrescante, con agradables recuerdos a cereal y algo cítricos al igual que en nariz, pero sin mucho recorrido, algo corta e incluso diría que algo aguada. La weiss estaba algo mejor, especialmente en aroma ya que en boca también se quedaba algo escasa y tenía demasiada carbonatación.

Tras terminárnoslas, con bastante brevedad y muy pocas ganas, he de reconocerlo, dejamos encima de la mesa el dinero justo para así marcharnos sin más demora. Eso sí, entonces si reaccionaron no uno sino dos camareros para comprobarlo…

Con tanta espera se iba haciendo hora de decidir dónde comer pero se nos planteaba un dilema: o bien habíamos tenido muy mala suerte con los camareros y asumíamos aquello de que todos pueden tener un mal día o bien era cierta esa dicha de que los camareros austríacos eran tan maleducados, cosa que me negaba a asumir pese a los numerosos comentarios en este sentido encontrados en bastantes webs de viajeros. Aún así y por si las moscas, finalmente decidimos alejarnos del centro, tomarnos con cierta filosofía la sorprendente situación y disfrutar de lo que restaba de tiempo en la ciudad. Por ello nos fuimos al Urban Keller, un sitio del que a penas sabíamos nada pero el hecho de que tuvieran de barril una Steinbier producida por una micro de allí y sobretodo que el bar estuviera bien lejos del gentío atronador fue determinante.

Tras llegar al local y sentarnos en su acogedor biergarten llegaron dos atentos camareros que nos atendieron maravillosamente bien, como sabedores de las jugarretas que nos habían gastado sus colegas de Stiegl. La cosa empezaba a mejorar.

Aunque bastante alejado del centro,
mereció y mucho la pena venir hasta aquí.

El sitio, realmente agradable, con las mesas rodeadas de árboles y con el monte Kapuzinerberg a un flanco, tenía una carta cuidada, con muchos platos con productos ecológicos, verduras de proximidad, algunos platos vegetarianos, pan elaborado por ellos mismos, y a diferencia de lo que suele ocurrir en este tipo de locales, los precios bastante baratos (ni comparación con los del turístico y céntrico Stiegl).

Para beber nos pedimos esa tentadora Steinbier y una Zwickl. La primera y curiosa “cerveza de piedra” (aquí os dejo el enlace en el que hace tiempo hablé de este estilo) la elabora la micro Gusswerk en exclusiva para este local. Muy limpia, sin nada de turbidez, con una espuma persistente y pese a la aparentemente elevada carbonatación tenía un paso por boca realmente fácil, con unas interesantes notas frescas a lúpulo herbal y ligeramente leñoso que cortaban las notas suaves de la malta caramelizada a la piedra, nada empalagosas. En cuanto a la zwickl (una cerveza turbia como las kellerbier pero con un punto menos marcado de lúpulo), en aspecto era lógicamente turbia, rebosante de notas a cereal, pan y cítricos, con una textura sedosa y un final ligeramente astringente pero muy refrescante.

Una gozada poder disfrutar de la Steinbier... 

Para comer elegimos un schnitzel vienés realmente bueno (aunque lejos nivel asombroso del que nos tomamos en local muniqués de Schneider Weisse) y un plato alucinante a base de pechuga de pollo estofada con verduras y la citada cerveza Steinbier, acompañado con arroz. Una auténtica delicia éste último.

Fantástico ágape.

Y tras repetir un par de rondas más a base de la adictiva Steinbier y disfrutar en plan contemplativo de un tiempazo excelente (durante el verano por estos lares no suele faltar la lluvia así que los días soleados como el que pudimos disfrutar son recibidos como agua de mayo…), nos despedimos de la ciudad con sensaciones un tanto contrapuestas y sin haber disfrutado de otros locales que teníamos previstos pero aún así nos fuimos más que satisfechos por haber descubierto ese auténtico edén llamado Urban Keller.

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* Para los futuros e interesados viajeros, existe un billete de tren llamado Bayern Ticket (ticket bávaro) con el cual puedes viajar en tren por toda Baviera durante un día por unos 22€ para una persona. Pero el chollo viene cuando vas acompañado ya que entonces solamente hay que abonar 4€ más por acompañante, costando así 26€ para una pareja o 34€ para cuatro personas, lo cual está más que bien. Ah, y si os dejo aquí esta explicación es porque aunque Salzburgo está en Austria ésta ciudad es una excepción del Bayern Ticket así que hay que aprovechar…

14 comentarios:

  1. Mmmm estube la semana pasada por Salzburgo con la gente de Odell brewing. Aunque sigue habiendo mucho turista, ahora en septiembre la cosa gana mucho.
    Respecto al Stiegl keller, no se como seria el asunto cuando estubisteis vosotros, pero la semana pasada era todo self service. Puede ser que de hay viniera la tardanza..
    Las cervezas no son nada del otro mundo(aunque tengan una cervezera top hecha por Braukon ;) ), y menos si pagas 3,70€. Aunque las vistas desde el Biergarten son cojonudas.

    De Gusswerk las he probado todas y fueron una decepcion tras otra. Tampoco merecen la pena...

    De lo mas interesante de la ciudad es el Belgische alchemist. Bastantes belgas(algunas rarezas) y un par de Stillwaters en barril cuando estube alli. Ademas cuando cierran abren el segundo bar que tienen justo enfrente por si te quedas con ganas...

    Como ves cerveceramente hablando la ciudad no es la bomba... Hubierais hecho mejor en acercaros al Chiemsee y visitarnos en Camba!haha

    Cheers!

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    1. Arrea cuanta sabiduría en un solo mensaje, jejeje!

      Pues en nuestro caso el Stiegl creo que no era self-service... atendieron pero muy tarde a todos... Aún así, vete a saber... jejeje!

      Las Gusswerk, pues la Steinbier de barril estaba cojonuda! Las otras no las he probado...

      Y el local ese "belga"... madre mía lo que hubiera dado por tomar Stillwater de barril!! Bufff!!

      La Camba y el Chiemsee me los guardo para el próximo viaje, jajajaa!!

      Cheers!!!

      P.D. Ah, y no te envidio enormemente por esa visita de Odell... ;-)

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    2. Puede que en verano no fuera self service si. Y si, hay cada tanque con dirdnl de camarera que ladran mas que hablar..
      En cambio en el local belga el tio era un tanto demasiao atento...(no se si nos entendemos...ejem ejem).

      Tenemos a los yankis aqui cada nada, la semana que viene vienen los Allagash. Saben hacer cervezas, pero para las cervezeras necesitan a los alemanes! ;)

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    3. Jajaja!! Bueno, para poder llevar 8 o 10 jarras por mano no sirve cualquier alfeñique... Los tanques ataviados de dirndl son frecuentes, sí... ;)

      Me dejas sin palabras... Odell, Allagash... Pues ya me contarás donde hay algún buen bar en Munich o donde sea por el sur de Alemania que pinchen barriles o tengan botellas de todos estos tipos!!! Buff!!!

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  2. Yo cerveceramente hablando no conozco la ciudad a fondo pq las dos o tres veces que he estado, lo hemos hecho de turisteo puro y duro... salvo las archiconocidas Stiegl que puedes tomar en cualquier sitio no he probado nada especial pero coincido contigo...esa ciudad con unos cuantos miles de turistas menos, ganaría muchísimo (que ya es bonita, ¿eh?, ojo).

    En cuanto al carácter de los camareros, jajajajaaj, bueno, tb coincido contigo. La verdad es que el servicio en los sitios muy petados, deja bastante que desear (siempre hay excepciones claro). A mi me ocurre ultimamente lo mismo en Schneider por ejemplo (en el local de Munich)...que no doy con la/el camarer@ adecuad@...en fin, entiendo que son cosas de la masificación...por contra, tengo la experiencia de los pequeños pueblos (por ejemplo Rain, en Suabia, cerca de Augsburg) donde se han llegado a sentar con nosotros en la mesa a charlar....o sin ir más lejos, este mismo año en Forchheim en el Kellerwald.

    En fin, gracias por recordarme tantos y tantos sitios Pau :)

    Prost!!!!

    PD: Interesante apunte el del Bayern ticket...aunque el autor del primer comentario ya me había informado :P

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    1. Me alegra comprobar que no solo era una impresión mía lo de Salzburgo y el turismo... :P.

      Lo de los camareros, pues la verdad que a nosotros en Schneider nos tocó una abuelita supermaja, muy risueña aunque cierto que acostumbrada al turismo (si no le preguntamos por más cervezas nos iba a sacar la TAP7...jejeje).

      Apuntado queda Rain! Suena estupendo!!

      Me alegro que te haya gustado el post, Oscar! Y sí, me temo que el "tipejo" del comentario anterior te podrá informar bastante mejor tanto del panorama cervecil como de todo en general, jejeje!

      Prost!!!

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  3. "cuando ya estábamos hartos de esperar y nos disponíamos a marcharnos, entonces, y solo entonces, vino un tanque armado con falda a atendernos"....

    Jajajaja me acabas de matar de risa Pau, me imagino a la "bicha" acercandose a la mesa pensando "a ver que coño quiere el tipo este" dispuesta a dar una mala contestación como si de un balazo de cañón se tratase.

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    1. Jajajaja!! Leñe, es que es verdad!!! Menudo carácter de mujer... Como para haberle pedido algo más rarito que esas Zwickl y Weizen... XD

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  4. jajajajaja que bueno lo de la camarera, lo que hubiera dado por ver vuestras caras jajaja.

    Salzburgo es una ciudad que tengo marcada como visita obligatoria, y por lo que veo no decepciona, eso sí ya se donde no debo ir a tomar birras jejeje.

    Saludos Pau!!!

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    1. Jajaja!! ¿Las caras? Pues con los ojos como platos... Ni más ni menos...

      Sobre visitar la ciudad, ya has visto los comentarios de arriba, muchísimo mejor guardarla para temporadas de menos turisteo...

      Saludos Gonzalo!!

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  5. 40 minutos esperando y es cuando sobrepasa tu límite de espera??, sin duda deberías haberte llamado Job. Yo hubiera llegado a los 10-15 minutos y si no me atienden ya me han visto...

    Has comentado otro caso de que en las ciudades turísticas lo mejor es alejarse del centro para así mezclarte un poco con la población nativa y encontrar sitios más acordes tanto económica como encantadoramente hablando.

    Un abrazo y muy útil la info del ticket del tren a 22€ + 4€.

    Un abrazo

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    1. Jajaja!! Bueno, no teníamos prisa, queríamos tomarnos con tranquilidad el día... Pero bueno, aquí en Valencia en ciertos bares te puedes hacer haciendo cola perfectamente 45min... De ahi la paciencia... :P

      Lo de alejarse del centro, el mejor ejemplo lo puse con Munich y su Hirschgarten, una pasada de sitio, todo gente local y un ambientazo lejos del mogollón turístico.

      Otro abrazo para tí!

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  6. YO TAMPOCO HUBIERA ESPERADO TANTO, COINCIDO CON TEDDY, YA LES HUBIERA LLAMADO HASTA A SILBIDOS CUAL LASSIE SORDA JAJAJA. QUE RISA LO DE LA TANQUETA AUSTRIACA JOJOJO. ESO SI, TANTO LAS STIEGL COMO LAS STEIN TIENE EN LA FOTO UNA PINTACA QUE TE CAGAS.
    UN SALUDO WILLY FOG! XDD

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    1. Jejeje!! Eso es muy fácil de decir desde aquí... pero estando allí, en uno de los pocos locales con cerveza y no tienes mucha prisa... Además, si no llegamos a esperar nos hubieramos perdido a la tanqueta austríaca con lo cual... ;). Otro saludo para tí, Rigodón... XD

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