12 ene. 2011

El color negro casi nunca suele fallar.

En mi entorno más cercano existe una persona a la que no le gusta nada la cerveza. Aún así, siempre he estado insistiéndole en que tenía que probar alguna de las que tengo en casa. Por su parte siempre había recibido la misma negativa: “No me gusta la cerveza. Sólamente olerla ya me echa para atrás…”, a lo que yo siempre le respondía “yo te daré de probar algo muy distinto a lo que seguramente conoces”. Pero siempre se quedaba ahí la conversación.

Como no quería darme por vencido hasta verla tomar alguna, hará un par de meses llegué a la conclusión de que gustándole mucho el café, la solución iba a ser alguna Stout o Imperial Stout muy cargada de notas de ese torrefacto.

Entonces empecé a buscar y probar cervezas más o menos “acafenadas”, hasta que hace poco encontré una posible solución: una Imperial Stout macerada con granos de café. Cuando la tuve en mi posesión, buscando información sobre ella me enteré que esos granos además tenían una curiosa historia detrás.

Resulta que en Indonesia, Filipinas y Timor Oriental, entre otros países de los alrededores, existe un animalejo llamado civeta común de las palmeras cuya gran obsesión es la de comerse las bayas carnosas que a su vez contienen en su interior granos de café. Como esta civeta no le hace ascos a los granos, los ingiere y tras el proceso químico sufrido dentro del tracto digestivo, los saca por “ese otro orificio”. Una vez fuera, los granos (rodeados de los que os podréis imaginar…) son objeto de una insistente búsqueda por parte de los lugareños, y una vez en sus manos, tras la limpieza, secado y tostado, los granos alcanzan un precio desorbitado (parece ser que los yanquis no son los únicos a los que se les va la cabeza…). Según la recurrente Wikipedia, en la actualidad, el café en cuestión, de nombre Kopi Luwak, es el más caro del mundo. En Estados Unidos (tenían que aparecer los yanquis por alguna parte…), el principal punto de venta junto con Japón de este café, ha llegado a alcanzar precios de hasta 6600€/kg, y en una cafetería de Reino Unido la taza ha llegado a costar hasta 79$. Sin palabras…

Pero retomemos el hilo. Como os decía, conseguí una cerveza que contenía este curioso ingrediente en su maceración así que nada mejor para sorprender a mi cobaya cervecera. Tras una cenita interesante (donde tampoco faltaron otras cervezas) llegó la hora de la prueba. Sin relatarle la curiosa historia del café (por si a caso se nos echaba para atrás), sacamos la cerveza y unas copas de vino (a ver si así le quitábamos del todo de la cabeza que no se encontraba ante su temida "cerveza normal") y al verterla salió un líquido de textura y color prácticamente idénticos al petróleo, coronado por una estupenda espuma marrón oscuro. Al olerla y posteriormente saborearla, unos deliciosos y muy marcados matices de café nos inundaron. Tras conseguir que la probara y quedar sorprendidos por no ver ninguna mueca extraña en su cara, nos dijo: “esto no huele a café… pero aún así está bueno” tras lo cual os podéis imaginar mi cara de asombro…

La cerveza, de nada más y nada menos que 10,9% de alcohol y en botella de 65cl, nos la pimplamos a medias entre tres, y teniendo en cuenta que la “cobaya” anteriormente sólo había probado una vez la cerveza y evidentemente era una Lager corriente y moliente (razón para ella tan categórica como para afirmar que no le gustaba la cerveza), nos dimos por más que satisfechos, ya que conozco a no pocas personas que se habrían echado atrás frente a este “petróleo acafenado”.

Por cierto, la cerveza es la danesa Mikkeller Beer Geek Brunch Weasel, y para rizar el rizo, además es la versión añejada 3 meses en barrica de Bourbon (aquí tenéis la explicación de la versión sin barrica y aquí la que si tiene barrica). Lo de “weasel” es un vocablo que hace referencia a una versión de ese café que en lugar de hacerlo pasar por las entrañas del animal es tratado químicamente en laboratorio.


Así que cuando a alguien se le ocurra aquello de “las imperial stout no son aptas para paladares poco iniciados” aquí tenéis un ejemplo que lo contradice rotundamente... y con barrica incluída.

P.D. La fotografía de la civeta está sacada de Wikipedia.

15 comentarios:

  1. Me pregunto quién fue el primero en tomar ese café. Técnicamente hablando, es mierda, es lo que un animalito cagó en la selva. ¡Debe haber sido una broma que le hicieron a alguien!

    Hace rato que le tengo ganas a esta birra. Probé la BG Breakfast y me gustó mucho, mucho....

    Por otro lado. A mí me parece que las Imperial Stout son una buena alternativa para aquellos que "no les gusta la cerveza" (porque probaron una sola y piensan que son todas iguales). Claro, no todas, me imagino, por ejemplo, la de Nøgne-Ø, no creo que esa funcione tan bien, pero Rasputín, esa sí.

    ResponderEliminar
  2. El primero que probara esta especie de café de mierda (que no mierda de café) sería objeto de alguna broma o lo que es peor, algún coprófago...

    La BG Breakfast la tengo guardadita a buen recaudo.

    Con la Nogne Imperial stout tuve una magnífica impresión y fue la Imp.Stout que cambió totalmente la impresión que tenía de este estilo para bien. La Rasputin, así como otras de DeMolen son otro buen ejemplo de cervezas que esperaba mucho más "duras" y las disfruté mucho.

    ResponderEliminar
  3. excelente reseña, y casualmente yo andaba con ganas de publicar la mima nota!!, creo qe no es una cerveza muy comun que digamos. Me gusto mucho la cerveza, en mi caso no le sentí la madera pero si el café, absolutamente corpulenta y llenadora. Una muy buena cerveza.

    Saludos!!

    ResponderEliminar
  4. Eduardo, qué coincidencia... Aunque no sabía que fuera tan común. Por España no es muy frecuente de encontrar que digamos. ¿La compraste en tu país o en USA?

    Sobre la madera nosotros si la percibimos ligada a unas notas licorosas muy suaves. En cuanto a lo de corpulenta y llenadora, totalemente de acuerdo. Una fantástica cerveza.

    Saludos compañero!

    ResponderEliminar
  5. En argentina lamentablemente es impensado poder conseguir una de estas maravillas, la que tome yo me parece que la habían traído de Chile. Creo que la misma marca elabora una que tiene 1000 IBU, escuchaste de esa o la probaste??

    Saludos!!

    ResponderEliminar
  6. Eduardo, si que escuché hablar de esa mítica 1000IBUs, si... Y guardada está también, jejeje! En diciembre pude hacerme con un buen arsenal de Mikkeller, pero no me las quiero terminar muy rápido ya que de momento me ha gustado mucho todo lo probado.

    Saludos!!!

    ResponderEliminar
  7. Pues yo me he tomado hoy la Alvinne Belgian Imperial Stout... y me ha sentado divinamente!!!! La 'butifarra' con 'escalivada' y 'carxofes' que la acompañaban no han deslucido tampoco!!!

    ResponderEliminar
  8. Txema, esa Alvinne me parece que debe ser de estraperlo, no? Porque un servidor no la encontró donde supongo la sacaste...

    Sobre el "papeo", como te cuidas... Y después te quejas de ácidos y demás historias... jajaja!

    ResponderEliminar
  9. Muy buena entrada amigo. Lo del café indonesio con "extra de caca" que comentas, ya lo había oido anteriormente. Si está claro, que para gustos colores, jejeje. Estoy de acuerdo con lo de que las Imperial Stout suelen tener muy buena aceptación entre la gente que no es muy cervecera. Mi mujer, sin ir más lejos, que no le gusta especialmente la cerveza, bueno en realidad, le gusta bien poco, jejeje... hizo de cobaya, y le di a probar de la Yeti Imperial Stout, que recién he comentado en mi blog, y le encantó. La Mikkeler que comentas no la he probado, pero todas las Imperial Stout que he tomado yo me han parecido increíblemente deliciosas, por encima de otras oscuras como las Porter, o las Stout.

    ResponderEliminar
  10. JAB, en mi caso concreto me ocurrió lo mismo, que no quise saber en mucho tiempo de todo lo relacionado con las stout por culpa de esa famosa "irish stout" pero poco a poco me fui reconciliando con ellas y con sus hermanas mayores las imperial. En la actualidad son sin duda alguna uno de mis estilos favoritos junto con las IPA.

    ResponderEliminar
  11. Pau,

    Por el título de la entrada pensé que ibas a sacar una foto de las 4 cervezas juntas que pedimos el fin de semana pasado en La Torxa. Me parece que el dueño del bar aun no se ha recuperado de nuestra visita jaja.

    ResponderEliminar
  12. Gabriel, quería hacer un post al respecto sobre el fin de semana ese pero tampoco sabía muy bien qué comentar. No sabía si meter las fotos únicamente pero me dió un poco de palo enseñar el arsenal...jajaja! Además, tenía unas cuantas entradas retrasadas ya para el blog (este post lo tenía en mente desde el 27 de diciembre, cuando dimos a probar esta cerveza a la "cobaya cervecera", así que imagínate...).

    Víctor, el dueño, quedó encantado, aunque quizás también un poco enganchado a esto de buscar cervezones sin parar, jejeje! Una vez pica el gusanillo ya no hay manera de parar, que nos lo digan a nosotros...

    ResponderEliminar
  13. Pues sí, señores lupuleros... 50 años sin tan siquiera oler la cerveza, era superior a mí... pero ya ves quién me lo iba a decir... me gustó y no le puse ningún remilgo -está claro que tenía una buena recomendación- y no es el caso de "No digas nunca jamás" como en la peli... si se vuelve a presentar la ocasión -con cena incluida- me visto de smoking y lo que haga falta. Gracias a Pau y a Rosana por el grato descubrimiento y por la feliz velada. Sois gente maja!!!! empar

    ResponderEliminar
  14. ¿A Empar, habitual de este blog, no le gustaba la cerveza? Eso sí que no me lo esperaba...

    ResponderEliminar
  15. Empar, eso es que tenías una cervecera en la recámara guardada, pero la fuerza oscura de la Imperial te la sacó de dentro...jejeje! Y lo de que si se vuelve a presentar la ocasión, tu no te preocupes que más veces habrá. Será por cerveza...

    Embracing, pues aunque parezca increíble, es así... Seguidora desde los mismos principios del blog y sin probar una gota de cerveza. Aunque nunca es tarde para caer bajo los pies del espumoso elixir...

    ResponderEliminar