31 jul. 2011

Mejores cervezas del mes: Julio.

Cuando prácticamente el otro día aún estábamos celebrando que terminaba el mes de junio y con ello que por fin llegaban las vacaciones, sin darme cuenta ya ha pasado julio entero!

En cuanto a cervezas, este mes se ha presentado bastante movidito. Una cata/reunióninesperada con la totalidad de los artesanos valencianos a principios de mes, una visita a Tyris, la feria de la cerveza alemana en Cullera repleta de gratísimas sorpresas y como colofón una escapadita a Málaga muy intensa en cuanto a joyas espumosas. Por todo ello, la sección de este mes está verdaderamente reñida y saturada.

En primer lugar dos noruegas de la mano de Nøgne Ø. La primera, Two Captains, una doble IPA con muchas notas a frutas tropicales y resinosas, equilibrada y mucho más fácil de tomar de lo que apuntan sus escalofriantes 100 IBU. La segunda, Nøgne Ø Sunturnbrew, corpulenta y compleja, con 11% de alcohol, sabrosas notas a fruta madura y regaliz que sirven de comparsa a unas más que sugerentes y acaparadoras notas ahumadas. Deliciosa aunque he de reconocer que de tomarla durante un frío día de invierno cerca de la lumbre y con algún libro entre manos la cosa pasaría a ser insuperable. 


Desde Alemania vino la gran sorpresa de la feria de Cullera en forma de doppelbock, Ayinger Celebrator. Malteada, mucha fruta madura y un punto sugerente de chocolate. Equilibrada, con una sorprendente textura sedosa y repleta de sabor, todo ello en unos asombrosos (por lo bajos) 6,7% de alcohol. Una verdadera maravilla.



Y llegó la hoppy hour con la mítica Russian River Pliny the Elder. Como suele ocurrir en estos casos las expectativas eran muy pero que muy altas, pero como en tantas otras veces, se cumplieron con creces. Sugerente aspecto anaranjado ligeramente velado (una pena que no se aprecie en este desastre de foto…), rebosantes notas cítricas, resinosas y de fruta tropical (piña, mango…) tanto en nariz como en boca, y un maravilloso equilibrio digno de elogio. Todo el descomunal lúpulo y el amargor compensado de forma extraordinaria por un fondo malteado sabroso y jugoso, y además, una textura sedosa y una carbonatación realmente bien integrada que consiguen un trago para nada desbordante pese a tener sobre el papel nada más y nada menos que 100 IBU. Indescriptible e incomparable. ¡Mil millones de gracias por darnos la posibilidad de probarla, Gabriel!


Tras esta joya, cualquier cerveza lupulera rollo americana podría parecer poca cosa, y hasta el momento para nosotros podría llegar a serlo, pero ello no quita para que los días posteriores a Pliny probáramos algunas perlas que nos gustaron y mucho. Una de ellas es sin duda la Mikkeller & Three Floyds Ruggoop, una barleywine (o eso dicen ellos…) sabrosa, rebosante de lúpulo cítrico y herbal, y con un final amargo verdaderamente potente. Estridente lupulera pero muy rica.


Pero dejemos tanto florecilla verde por un segundo ya que llega el turno del lado oscuro.

En primer lugar AleSmith Speedway Stout, una imperial stout repleta de café y en menor grado de chocolate, con una textura sedosa y cuerpo medio-alto, pero con un único pero y es que se nos quedó algo comedida (sobretodo en cuanto a sabor) para el precio que ostenta. Aún así, no deja de ser un cervezón.


También proveniente de USA, se encarama entre las mejores del mes una sorprendente Hair of the Dog Adam, una ale que recrea un estilo clásico originario de Dortmund. Repleta de notas ahumadas, chocolate y mucha fruta madura. Me la imagino como maridaje alguna carne o algun postre contundente y empiezo a salivar…


La siguiente joya, sin dudarlo la más curiosa, es Saison du Buff, una colaboración a tres bandas entre las renombradas yankies Stone, Dogfish Head y Victory. Pensando en estos tres nombres seguramente a más de uno le venga a la cabeza una cerveza cargadísima de lúpulo, pero no, este no es el caso. Herbal desde luego si, pero debido al uso de perejil, tomillo, romero y salvia. Muy peculiar pero también fácil de tomar. Es recordar el sabor de esta saison y se me ocurren cientos de maridajes... Ah, y no me diréis que la botella serigrafiada no es preciosa…



Y la última del mes, que tomamos ya de vuelta a casa, es Sierra Nevada Hoptimum, que como apunta su etiqueta es una explosión de lúpulo fresco. Notas de melocotón y mango, naranja y limón, pino y resinas por doquier… con una textura ligeramente jarabeada y un final seco y amargo sin estridencias y duradero. Pura ambrosía y jugosidad. Menos modosita que la Pliny pero también con un sabroso fondo malteado. Y con esta ya van tres bombas cargadas con 100 IBU este julio…



Y así damos por finiquitado el mes. Nada más y nada menos que seis yankies, dos nórdicas y una germana son el recorrido triunfal de julio. Las cervezas artesanas, con las que siempre solemos cerrar la sección, tendrán que esperar a agosto para no hacerlo demasiado largo.

28 jul. 2011

Que lata de vida…

Este último fin de semana ha sido un poco más largo de lo habitual y es que al típico domingo se le unió un lunes y un martes como quien no quiere la cosa. La razón de ello fue una deliciosa escapadita a Málaga en la que pudimos disfrutar de unas relajantes vacaciones bebiendo mucha y sobretodo muy rica cerveza, acompañándola con otros placeres de la vida como son el buen comer, un poco de playa (sin pasarse… somos más de montaña…) y sobretodo de mucha tertulia con una excelente compañía.

Como suele ser costumbre cada vez que bajamos a ver a los amigos malagueños, la cerveza suele ser la protagonista, sobretodo por la cantidad y calidad de joyas que desfilan delante de nuestros ojos. Pero hoy no os voy a dar la chapa detallando todas y cada una de las que nos bebimos. He pensado que como en unos días publicaremos las mejores cervezas del mes y seguro que en este listado saldrán unas cuantas de ellas, en el post de hoy mejor os voy a hablar de otro tema interesante.

Seguramente más de uno conoceréis la cervecera escocesa BrewDog, y es posible que también su Punk IPA. Quizás también recordareis que hace un tiempo el amigo Gabriel publicó en su blog que estos cerveceros iban a sacar una versión en lata, cosa que me dejó un tanto indiferente y a la par algo desconfiado. Muchas latas de cerveza y casi todas grandes decepciones son la razón de tal apatía.

Pero el viernes pasado llegó el momento de hacer una cata a ciegas para comparar ambas versiones, botella vs. lata.


Con algo nerviosismo me llegaron ambas copas. En primer lugar he de decir que habitualmente las “catas” que hacemos en casa no pasan de apuntar en la libreta unas pocas características básicas que se nos ocurren al probar las diferentes cervezas y así tener un recordatorio escrito de todo lo que probamos, sin ningún tipo de presión. Pero en esta ocasión teníamos que dar la talla y afinar el hocico, no fuera que por alguna de aquellas nos gustara más la lata… ¡Menudo sacrilegio!

Viendo el aspecto externo no sacamos demasiadas conclusiones. Pasamos rápidamente a nariz, en la que ambas fueron abismalmente distintas, una con muchas notas y muy frescas principalmente de frutas tropicales (mango, guayaba, lichi…). La otra nada que ver en comparación, muchísimo menos expresiva. Llegó el momento de saborearlas y siguió la misma tónica, fruta por doquier en una de las dos y muy comedida la otra. Pero misteriosamente ningún sabor metálico…

Tras el desconcierto llegó el momento de poner nombre a cada una y así vino la sorprendente confirmación: la joya que expresaba tantas notas y tanta frescura resultó ser la sacada de la lata. Confundido es poco para expresar como me sentí en ese mismo momento, una sensación compartida por la totalidad de los contertulios...

De hecho varios de la mesa pensamos que la versión en lata estaba más cerca de una de esas harvest hop estacionales que de una IPA al uso. Pero no, una mísera y tan denostada lata era la responsable de preservar tan bien todos los aromas y sabores. Lo sigo pensando y aún no lo creo.

Así que a nivel particular esta sorprendente experiencia marca un antes y un después en la tan preconcebida idea de que las latas dejan notas metálicas y las botellas son siempre mejores. Sé que podría caber la posibilidad que la botella no estuviera en sus mejores condiciones o que tuviera algún tipo de problema, por eso próximamente haremos más pruebas. Pero desde luego tan abismales diferencias parecen algo difícil de volcar. Estoy por creer que el hecho de aislar tan bien como lo hace una lata, conservando y protegiendo de la luz mucho más que una botella de vidrio, puedan ser las causas de tal grata sorpresa.

Bueno, reconozco que al final no me he podido resistir. Aquí abajo os dejo un par de fotos con algunas de las cervecitas que tomamos…


En la foto de arriba están Sigtuna Red Ale (Suecia), Pliny The Elder (USA), Mikkeller & Three Floyds Rugoop (Dinamarca+USA), AleSmith Speedway Stout (USA), Stillwater Existent (USA). En la foto de abajo, la  resplandeciente Stormaktsporter de Närke (Suecia)*, BrewDog Abstrakt 02 (Escocia), Stone & Dogfish & Victory – Saison du Buff (USA), Three Floyds Pride & Joy (USA), Hair the Dog Adam (USA), Southern Tier Hop Sun (USA), Southern Tier Harvest (USA), Guldenberg (Bélgica).


* La Närke Stormaktsporter de la foto en realidad no la tomamos. La botella es un regalo que Gabriel nos hizo al acordarse de un friki-coleccionista en pleno crucero de Un Mare Di Birra a saber por qué punto del Mediterráneo. Esta joya es una de esas míticas cervezas que uno sueña con probar algún día en su vida al igual que Pliny the Elder, aunque al menos esta última ya ha pasado por nuestras tripas!!!

21 jul. 2011

Bretón en pleno corazón de Valencia.

Como ya hemos contado en más de una ocasión, existen varias regiones de nuestra querida y vecina Francia que nos encantaría visitar para así disfrutar entre otras muchísimas cosas de sus cervezas. Una de ellas sin duda es la Bretaña, preciosa zona que cuenta entre sus puntales con una abundante y variada (y grasienta, sea dicho de paso también) comida. Pero no, por el momento no nos vamos a la Bretaña, aunque no será por ganas… En realidad, el post de hoy va dedicado a un local situado en un entorno inmejorable como es el centro de la ciudad de Valencia, cerca de la catedral y su vecino Micalet.

Annaik, curioso nombre bretón cuyo significado desconozco, es como se llama este espacio que funciona como crêperie bretona. Después de asombrarnos con el austero aspecto externo, nos adentramos en sus preciosas entrañas rollo que mezcla el art noveau con un punto muy extravagante. Las paredes blancas estaban cubiertas por infinidad de inscripciones hechas en colores de cera por los cientos y cientos de clientes que pasan por este sitio, las lámparas en realidad eran botellas de antiguos sifones, tenía unos cuantos carteles preciosos y el centro del local en realidad era un antiguo autobus rojo londinés dentro del cual a su vez se situaba la caja y la cocina. Muy curioso.


En cuanto al buen yantar destacaban unas maravillosas galettes (lo que vienen a ser unas crêpes elaboradas con trigo sarraceno) saladas a elegir entre 26 variedades y otras tantas dulces (pero estas con trigo blanco). Una tentación muy pero que muy sugerente. Además, sidra bretona, algunos quesos, ensaladas y un surtido más que interesante de típicos aperitivos y licores digestivos completaban la carta.

¿Pero entre todo este embrollo dónde queda la cerveza? Os tengo que ser sinceros en que a pesar de la cantidad colosal de cerveceras bretonas existentes (más de 40), en este local tan solo tenían 3 botellas diferentes, algo bastante irrisorio lo sé, pero siendo una de ellas Britt blonde, una joyita sin pasteurizar, ligera y con un punto cítrico muy interesante, además de tener una preciosa etiqueta, me doy por satisfecho. Las otras dos, Britt Rousse y Gwiniz Du (esta última elaborada con trigo sarraceno), también nos gustaron bastante.

En la foto de arriba podéis ver la Britt Blonde, Gwiniz Du y dos galettes, armoricaine (con salchicha, brie, patatas y cebolla) y tartiflette (patata, cebolla, crema de leche, queso reblochon y bacon). En la foto de abajo, Britt Rousse.

Quizás os parecerá muy poca cosa como para dedicarle un post en un blog, pero para un servidor la posibilidad de disfrutar de unas deliciosas y chorreantes galettes acompañadas de unas cervecitas poco comunes en pleno centro de una ciudad como Valencia es otra razón más que confirma que no siempre hacen falta dos o tres neveras rebosantes de rarezas para disfrutar de un momento cervecero inmejorable.

Para quienes queráis disfrutar de este peculiar local, aquí os dejo la dirección:

ANNAIK CRÊPERIE BRETONNE
C/ Bordadores, 6.
Valencia.

18 jul. 2011

Alemania muy cerquita de casa.

Como ya adelantamos por aquí, durante la semana pasada tuvo lugar la XV Feria de la Cerveza de Cullera. Al no haber podido asistir en pasadas ediciones no sabíamos con que nos podríamos topar, pero una ligera intuición apuntaba a que sería diferente a otras ferias alemanas, pseudo-oktoberfest veraniegos y demás por el estilo, pero repito que no pasaba de una pura intuición. El hecho de que no hubiera anuncios de Paulaner u otras habituales en el cartel apoyaba dicho presentimiento.


Llegamos a Cullera un poco antes de que abrieran las puertas del Parque San Antonio, donde tenía lugar el evento y quedamos gratamente sorprendidos al ver que había mucha más gente aguardando la apertura de puertas de la que en un principio imaginábamos. Esperando con ansia desde la barrera, pudimos vislumbrar una pequeña caseta con letreros de Schneider, cosa que nos alegró y mucho (nos encantan todas las cervezas de esta cervecera bávara), además de algunos tiradores y varias telas anunciando marcas germanas típicas como Brinkhoff’s y Krombacher.

A las 21h. por fin abrieron las puertas y rápidamente nos fuimos a dar la típica ronda de reconocimiento. El recinto no era precisamente grande, con las típicas banquetas y mesas de madera en el centro, un par de pequeñas carpas con tiradores de cerveza, una caseta donde se podían comprar las cervezas en botella, un puesto de comida y un par de sitios donde hacerse con los tickets necesarios para poder pedir la comida y la bebida.

Las consumiciones funcionaban con el típico sistema de tickets. Cada uno costaba 1,60€, y para probar las diferentes cervezas hacían falta 2 o 3 tickets (3,20€ o 4,80€) para las cervezas en barril (50cl) o en botella respectivamente. En cuanto a comida, los tickets necesarios iban de los 2-4 para las salchichas (rojas, bratwurst, nuremberg o currywurst), rösti, puré de patata, chucrut, etc., hasta los 7 tickets de otros platos más contundentes como el codillo, costillas de cerdo a la cerveza o el jamón asado. Pese a no estar hablando de precios precisamente baratos, siguen siendo más reducidos que en otros eventos similares a los que hemos podido asistir, en los que lo normal es que te metan de 6 a 10€ por cada jarra de cerveza.

En cuanto a las cervezas disponibles en barril tenían Schneider weisse, Gilden Kölsch, Henninger pils, Rhenania Alt, Gerstel non-alcoholic, entre otras… ¡ah! Y una belga infiltrada, Te Deum tostada.


La oferta en botella se alejaba (al menos en un principio) de ese tan soñado número de 50 cervezas que se anunciaba en la web oficial, pero dado que varias de ellas no las conocíamos tampoco nos importó mucho. Nos encontramos con Kapuziner Weissbier así como Kristall-weizen, Augustiner Helles y Weissbier, Hacker-Pschorr Kellerbier, Schlenkerla Weizen así como Märzen, Rothaus Tannen Zäpfle, Sion Kölsch, Ureich Lager, Neuzeller Schwarz Abt, Kloster Scheyern Doppelbock, Thurn und Taxis Roggen, Klosterbräu Bamberger Schwärzla, Freiberger Pils, y algunas más que no apunté.


Para empezar a calentar elegimos Gilden Kölsch de barril, ligera, floral, con la justa carbonatación y muy refrescante, y Rhenania Alt, tostada, acaramelada y con un punto lupulado más que interesante que me gustó bastante. Ambas de trago fácil.

Aquí arriba las dos cervezas de barril con la jarra conmemorativa del evento.

Tras estas dos, que con las plácidas temperaturas no tardaron en caer, pedimos una Kloster Scheyern Doppelbock, una doppelbock sabrosa y sorprendentemente fácil de tomar, y Augustiner Weissbier, en mi opinión correcta pero poco más en comparación con otras weiss bávaras. Para acompañar pedimos un par de salchichas y unas raciones de chucrut y de puré, todo un clásico.


Al acercarnos de nuevo a escoger más cervezas nos topamos con varias y muy gratas sorpresas ya que a las anteriormente citadas, misteriosamente se le habían añadido 3 o 4 nuevas, entre las cuales relucía muy por encima una Ayinger Celebrator (sin que sirva más que de apunte, en Ratebeer la sitúan como la mejor cerveza alemana por delante de otra grande, Schneider Aventinus). Hablando con la amable señorita rubia (para no desentonar con el ambiente alemán…) me comentó que había otras muchas cervezas que irían apareciendo a lo largo de los días en que se celebraba la feria, así que lo de las 50 cervezas por lo visto no era un farol.


Ya de vuelta a las mesas, nos plantamos ante esa joyita de Ayinger que llevaba bastante tiempo esperando probar. Dentro del inmejorable aspecto exterior se encontraba un elixir que sin ningún tipo de dudas sería lo mejor de la noche, muy equilibrada, con mucha fruta, sobretodo pasas, dulzona, pero nada empalagosa y con la carbonatación nada excesiva. Además de ésta, pedimos Ayinger Jahrhundert, una Helles muy refrescante, con la inconfundible marca del lúpulo alemán y bastante cítrica. Realmente apetecible. También nos gustó mucho.

Las siguientes en caer fueron Neuzelle Schwarzer Abt, que fue con diferencia la que menos éxito tuvo, algo aguada y con unos toques torrefactos un tanto raros que no convencieron a nadie. La otra, Thurn und Taxis Roggen, una auténtica sorpresa, ya que sin esperar mucho de ella nos topamos con una cerveza sin filtrar sorprendentemente afrutada, con los típicos toques de una weizen acompañados por notas muy agradables de bizcocho. Redonda, muy sabrosa y de trago fácil.


Con la cartera medio vacía, ya que ni de lejos esperábamos encontrarnos con tantas cosas interesantes, y entonando las pegadizas y arquetípicas cancioncillas presentes en todas las fiestas teutonas (ya sabéis, Ein Prosit y compañía…), nos pedimos la última ronda de la noche, como no podía ser de otro modo, unas maß de Schneider Weisse, una cerveza de trigo que nunca falla.

El año que viene sin duda esperamos volver ya que las expectativas quedaron cumplidas con creces. Desde aquí queremos dar la enhorabuena a Cullera y a toda la organización de la Feria, impecables. Para que no se diga que todas las fiestas alemanas están curtidas por el mismo patrón. Bueno, por poner un pequeño pero, la musiquilla pachanguero-latina que alternó con un grupo bávaro de música tradicional germana durante toda la noche (pero esto ya es algo personal…).

14 jul. 2011

¿Hace un aperitivo?

Es llegar el verano y con él la temida “ponentà”, la “basca”, la “xafogor”, ese “sol que bada les pedres”, y un sinfín de expresiones más que demuestran el temor que los valencianos tenemos al sofocante calor veraniego y más concretamente al viento proveniente de la llana y extensa Castilla, el poniente.

Para combatirlo cada uno tiene sus métodos, pero ayer por la tarde se nos ocurrió algo medianamente cervecero caminando nuestra ruta vespertino-senderisto-anti-michelines (la parte final del palabro que me acabo de inventar es más un compromiso que una realidad…).

La zarzamora es una planta cuyos frutos, las moras, se pueden recoger (al menos en el arco mediterráneo) desde julio hasta principios de octubre (semana arriba, semana abajo…). Éstas moras se suelen consumir tal cual, o bien utilizarlas para preparar tartas, confituras, acompañamientos de carnes, quesos, ensaladas, entre otros muchísimos usos más.

Pero volviendo a la ruta, ayer por la tarde nos hicimos con un buen regimiento de moras, algo ácidas aún (me gustan mucho más así que cuando están maduras), y no se nos ocurrió otra forma que juntarlas con unas cerezas de la terreta (hay que fardar un poco teniendo tan cerca las deliciosas cerezas de la Marina Alta), algo de mermelada de frambuesa y un poco de camembert frito.

Si todo esto pasa por las manos de la Lúpuloadicta, que convierte casi cualquier comida en un bello y colorido cuadro, nos encontramos ante un bocado tan simple pero a la vez tan apañado y rico como el de la foto (aunque quede mal que yo lo diga…).


Y como maridaje, una Alvinne Kerasus repleta de sabor a cerezas y un delicioso punto ácido y astringente, construyendo así un refrescante aperitivo veraniego.

¡Como me encantan las cervezas espontáneas para acompañar las frutitas del bosque!

11 jul. 2011

XV Feria de la cerveza Cullera.

Es llegar la segunda semana de julio y vuelve otro año más, y van 15 ediciones, la Feria de la Cerveza de Cullera. Ya hace 3 años que queríamos ir pero siempre salía algún imprevisto. Pero al fin este año la podemos visitar.


Para quienes no conozcan Cullera, se trata de una urbe eminentemente turística situada a medio camino entre Valencia y Gandia, en plena costa del Azahar, la cual se nutre, como tantas otras ciudades costeras valencianas, de inmigrantes europeos, que en este caso son principalmente alemanes.

Probablemente a más de uno toda fiesta veraniega relacionada con nuestra bien amada espumosa le suene a otro pseudo-Oktoberfest fuera de fecha que lo único que pretende es sacarle la guita al incauto turista sin prestar mucha atención ni a la cerveza ni a la comida que la acompaña. Eventos frecuentemente organizados por Paulaner o como mucho por alguna otra marca bávara conocida. Pero no. Esta no es una fiesta más del montón. El hecho de que lleven 15 ediciones a sus espaldas debería decirnos algo a su favor.

Desde 1998 (ahora hace 13 años), Cullera está hermanada con Jever, una población situada en la Baja Sajonia (Alemania), cuyo nombre seguramente os suene por la famosa pils de botella verde.

Debido a este vínculo nace esta Feria de la Cerveza. Pese a que en el fondo no son tan diferentes, se quieren alejar de los tan ultrajados pseudo-Oktoberfest, Fiestas de la Cerveza y demás organizados por aquellos que no ven más que el brillo del euro…

Esta, la 15ª, vuelve a tener más de 50 tipos de cerveza en barril y botella, y para acompañar dispondremos de comida típica como Eisbein (codillos) y salchichas Bratwurst, Nüremberger, además de postres como el Apfelstrudel con helado de vainilla… Además, y como es habitual en este tipo de eventos, no podían faltar las actuaciones musicales tanto de grupos alemanes como españoles (esto si es una novedad…).

Desde mañana día 12 hasta el 17 de julio, en pleno Parque de San Antonio, en la playa del mismo nombre, aquellos que queráis podréis disfrutar de este evento. El horario será todos los días de las 21h hasta la 1 de la madrugada, a excepción de mañana día 12, que será desde las 22h hasta la 1.

A quienes no podáis ir, desde aquí os comentaremos nuestra experiencia.

¡Ein prosit!

La información la hemos sacado de este enlace.

8 jul. 2011

Una tarde muy in“Tyris”ante.

A los que hayáis seguido este blog desde sus inicios probablemente os haya extrañado que siendo naturales de Valencia no habláramos más de la amplia gama de micros surgidas por nuestro territorio (¡ya son 11 fabricantes con una treintena de cervezas en el mercado!). Para intentar subsanarlo ligeramente y también porque esta visita se demoraba demasiado tiempo ya, el pasado miércoles nos citamos tres cerveceros y aguerridos coleccionistas con Dani y Gonzalo de Tyris. Un servidor iba de novato ya que los otros dos camaradas, Txema y José Ramón, se habían avanzado a esta excursión unos meses antes.

Bajo un viento prácticamente ígneo nos plantamos en pleno polígono del Oliveral, en Riba-Roja del Túria, muy cerca de Valencia, donde la gente de Tyris tiene sus instalaciones. Nos recibió Dani con las manos en la masa, o mejor dicho, con las manos entre granos y cocciones…


Mientras esperábamos a que terminara de faenar, nos pusimos cómodos con unas cervecitas de barril, las cuales nos vinieron como agua de mayo por el insufrible calor. Ya con Dani en la mesa empezaron a caer las cervecitas a buen ritmo, regando una charla amena, interesante y realmente agradable.

Como tampoco era plan de pillar una buena moña ya que un servidor debía velar por conseguir algo de material para el blog y así que la parte femenina de este blog (que por primera vez no pudo acompañarnos...) no me cortara los lúpulos, Dani nos hizo el correspondiente tour por sus instalaciones (inmensas, sea dicho de paso). En ese momento se incorporó Gonzalo, la otra mitad de la manzana “tyrisera”.

Y así empezó la visita y las correspondientes fotos por la sala donde ajustan los parámetros de los 1000 litros de agua que utilizan por cocción; el almacén de maltas, lúpulos (100% pellet) y levaduras; la sala de maceración con unas relucientes “mega-bufandas” para rebajar la temperatura entre otros sistemas de refrigerado; la sala de cocción y la de guarda; el rincón de embotellado; el almacén donde las cervezas aguardan como mínimo 3 semanas antes de ver la luz en nuestras tiendas y casas; y finalmente el rinconcito donde a un servidor se le abrieron los ojos más si cabe: la deseada etiquetadora y sus adhesivas joyas.

Aquí abajo un par de fotos de las instalaciones (Dani es el de la segunda).

Como no se trata de hacer un relato demasiado tedioso con datos técnicos y demás, dejemos la parte más fabril de la visita a un lado. Tras el correspondiente atraco de etiquetas y chapas (cada uno se fue bien cargado…) nos fuimos a probar ansiosos las diferentes cervezas así como varias pruebas que están terminando de ajustar.

La primera fue el alma de la casa, Tyris de barril, una cerveza suave de trigo que a mi entender ha mejorado bastante (también ayudó que fuera de barril, jeje…) desde que la probara por última vez hace ya unos meses. Varios pequeños ajustes en la maquinaria y en la receta parecen ser las razones de ello. La siguiente en caer fue VIPA, su “polémica” pero sobretodo muy refrescante cerveza que también la noté mucho más redonda que la última vez, el día de su presentación a finales de enero. Fue la que más veces repetí en toda la tarde, así que por algo será.

En cuanto a pruebas, la primera fue una refrescante American Pale Ale elaborada con el jugoso y novedoso lúpulo Citra y que próximamente verá la luz. La segunda fue una porter ahumada, la cual por inesperada, fue más grata sorpresa si cabe para el chapero chufiano y para un servidor. Ligera, suave, con el toque ahumado acompañando unas agradables notas tostadas… Rica, rica!! Espero con ganas que salga a la palestra. Otra prueba fue una witt, aunque la vimos un tanto verde aún, como falta de varios ajustes.

Una de las que más ganas tenía de probar y que tristemente nos quedamos sin ella fue una cerveza con naranjas de la terreta que elaboraron hace unos meses. Esperamos que se reenganchen de nuevo a su producción y podamos probarla dentro de su gama de “estables”.

Una de las pocas novedades frescas que podemos adelantar es Tyris Germanor, la cual verá la luz como mucho en un par de meses. El contenido de ella está aún por desvelar pero lo que parece claro es que se embotellará en 75cl. Septiembre parece ser la fecha en que habrá muchas novedades de la mano de los chicos de Tyris. No digo más.

Aquí arriba una foto de algunas cervezas (Riu-Rau incluída). Como siempre a estas alturas, borrosa e incompleta. Qué le vamos a hacer…

Y así, entre mucha y rica cerveza, unas pocas patatas y unos “cacaus i olives” pasaron las horas charlando tan amigablemente hasta que nos dimos cuenta de que tristemente se nos había hecho la hora de marchar.

Gonzalo y Dani, o Dani y Gonzalo, gracias por ser como sois y sobretodo por hacer unas cervezas que merecen el título de veteranas por calidad y no por simplemente cumplir años nada más. Enhorabuena, de corazón. ¡Ah! Y gracias por la Tyris Germanor, una botella que nos servirá de magnífica acompañante para la paella dominical. Eso sí, me falta la etiqueta!!


Ya para terminar, una anécdota de coleccionistas. Para aquellos que no sepan el nivel que puede alcanzar un intercambio entre friki-coleccionistas (así lo suele autodenominar Txema), la vuelta a casa con el coche fue una de esas escenitas inolvidables. Txema conduciendo, José Ramón de copiloto y un servidor en el asiento de atrás. José Ramón repartiendo las chapas limitadas o mejor dicho pruebas limitadas que nunca más verán la luz del sol… (oigo chirriar los dientes de algunos…), Txema mirándolo de reojo impidiendo “atracos” inesperados, y un servidor mirando atónito y sin parar de reír… “esta es de color rojo…” “ché, pero que no ves que es naranja rojizo?” “no que la naranja tiene otro tono” “bueno, no me líes, déjalo que ahora en casa lo vemos” “no, ahora, que así lo aclaramos y au!”… Cambio de marcha, ligero frenazo, adelantamiento y chapas yendo de aquí para allá… Y así, un servidor estuvo desternillándose en el asiento de detrás mientras un par de frikis discutían sobre el posible destino de cada chapita mientras comentaban la cantidad de ojos envidiosos que pondrían sus fauces tras su cuello.

Aquí arriba las metálicas culpables…

Tras 10 minutos de carretera que parecieron una hora, llegamos a Valencia, y así finalizó una entretenida y más que in“Tyris”ante tarde.

4 jul. 2011

Una birra bien yankie.

Hoy estamos a 4 de julio y por si todavía quedaba alguien que no lo supiera, entre otras efemérides se celebra el día de la Independencia de los Estados Unidos de América. Pese a que no son pocas las razones principalmente ideológicas que me alejan de este país (capitalismo y belicismo compulsivo a la cabeza de ellas), tampoco se pueden negar las evidencias y es bien justo reconocer que independientemente de ello habría muchos campos con un agujero importante, entre ellos el de la cerveza, de no ser por mucha gente de esta nación. En este sentido, nadie puede desmentir la más que gigantesca contribución gestada al menos durante los últimos 30 años, mucho más allá del frecuentemente acaparador lúpulo.

Pero volviendo a la fecha, y para puntualizar con una pincelada histórica (no se diga que la cerveza está reñida con la cultura ;P), este mismo día de 1776, con George Washington como comandante en jefe del ejército, los EEUU declaran la independencia a Gran Bretaña, concretamente en 13 de sus colonias de la costa este. Tras la larga batalla, por fin termina la guerra y Gran Bretaña reconoce el nuevo estado en 1783.


Desde este blog, como ya sabéis que siempre buscamos cualquier excusa para tomar una buena cerveza, brindamos con una estupenda Southern Tier Imperial Gemini, una cerveza elaborada en la costa este, y más concretamente en Lakewood (New York). Aunque sea una excepción por venir de esta zona (recordemos que la cuna del lúpulo mayoritariamente se asocia a la costa oeste), lleva al lúpulo por bandera y anoche nos sirvió como excepcional compañera para una grasienta y deliciosa barbacoa.


¡Que viva la buena birra yankie, venga o no cargada de lúpulo!

1 jul. 2011

Reencuentros casi divinos...

La de ayer fue una tarde de reencuentros pero también de agradables sorpresas. Puede que lo de divinos parezca un tanto exagerado (quizás para el venezolano más internacionalmente conocido del mundillo ibero-farandulero no tanto), pero tiene una explicación. El Sorbito Divino es un local situado en el Carmen, en pleno centro de la capital del Túria, Valencia para los amigos. Este espacio funciona principalmente como tienda de vinos, pero, aunque sea una excepción, ayer la uva quedó momentáneamente de lado y la protagonista fue nuestra querida cerveza, y más concretamente la cerveza artesanal valenciana (odio los regionalismos, pero cada cual es de donde es…).

De forma totalmente fortuita nos juntamos más gente de la que al menos en un principio imaginaba. Y es que prácticamente todos los elaboradores valencianos, castellonenses y alicantinos (repito, odio los regionalismos…) estaban allí (sin contar homebrewers o aquellos elaboradores con los productos a punto de dejar el banquillo de reserva).

Los más veteranos (Lluna, Tyris, Altura de vuelo, Mons y Montmirà), los que van camino de ello (Sènia, La Socarrada y Abadía Española) y los que recién se lanzan a la vorágine artesanal (Riu-Rau, Spigha, Gram prima y Galana). Todos, todos y todos.

En principio no iba a ser más que una degustación y quizás una presentación de alguna cerveza, pero el susodicho evento, como suele ocurrir algunas (las menos) veces, fue una reunión verdaderamente amigable y realmente interesante.


Para no hacerlo muy tedioso, os cuento las novedades más frescas (esto parece prensa rosa…).

Lluna, una de las más veteranas, nos contó dos novedades que tiene en la chistera. La primera, aunque no necesariamente la más rápida en salir a la palestra, es una cerveza de cerezas, ecológica, como sus otras elaboraciones. En principio verá la luz en septiembre, y después de probarla ayer contamos las horas para tener alguna entre nuestras manos. Ya era hora de que algún artesano apostara por una cerveza de frutas con el azúcar nada cansino! ¡Enhorabuena agullentins! La segunda primicia de esta gente tan maja es una cerveza con quinoa de comercio justo que elaborarán para una ONG. Veremos que tal, ya que no la pudimos probar. ¡Ah!, y otra novedad es que por lo visto están elaborando por fin (ya sabéis mi aversión por los pellets), sus cervezas usando lúpulo en flor, aunque lo suyo les está costando conseguirlo con el sello ecológico…

Otros veteranos, Tyris, por lo visto tienen pensada una cerveza de aniversario, que según nos contaba Gonzalo se trata de una Tyris con algo más de guarda. Pero no adelanto mucho más ya que el próximo miércoles les iremos a visitar junto con el amigo Txema. Qué ganas de probarla…

Altura de Vuelo sigue con su filosofía recta (palabras suyas), aunque mientras tanto ha visto la luz una curiosa cerveza elaborada con chufa, pese a que sean pocos los que han tenido la suerte de echarle mano. Quienes la hayan probado que den fe de ello, porque no es nada fácil de encontrar.


Sobre las demás “veteranas”, pocas novedades. Así que vamos con las neonatas.

Spigha, una cervecera cuyos dos capataces, Pau y Toni, nos causaron una impresión más que positiva. Sus dos cervezas, Na Valona (American pale ale) y Gurugú (Brown ale) nos sedujeron como hacía tiempo que no lo hacía el sector artesanal, pese a que Txema ya los dejara más que bien en su blog. Na Valona, con su rebosante lúpulo Centennial dará mucho que hablar, y su brown ale de fácil entrada y final algo tostado, también, estoy más que seguro.

La otra micro “nueva” y de la cual no teníamos ningún conocimiento fue Galana. Os tengo que reconocer que el aspecto de su botella de 75cl. dio para muchos comentarios (entre los artesanos) antes de probarla, y es que la fachada era inmejorable. Esta gente de La Yesa, una población situada en la comarca de Los Serranos (en el límite entre Valencia y Teruel) elabora actualmente 4 cervezas, todas ellas escudadas bajo los escuetos nombres de “Receta nº” 1, 2, 3 o 4. Las que pudimos probar fueron 2 y 3, ambas cervezas oscuras (rollo brown ale, aunque Vicen, su artesano, no quiere que le etiqueten bajo ningún estilo) y muy tomables a la par que interesantes. Personalmente, me convenció bastante la nº3, aunque debería probarlas con mayor calma para dar un juicio de valor suficientemente justo. Vicen y Espe, los cerveceros, nos contaron que empiezan a vender desde hoy mismo (1 de julio) aunque llevaban 6 años haciendo cerveza para ellos.

Aquí una foto con las 2 cerveceras nuevas.

Y creo que esto es todo en cuanto a cerveza. Quizás se me escape algún detalle, pero entre que la tarde dio para mucha charla, reencuentros, batallitas y demás, pues no se... Podría hablar de política o de televisión (ambas, bien relacionadas en esta “nuestra comunitat”) pero seguro que alguien me mata. También sobre algún chasco cervecero (no iban a ser todo flores…), pero la tónica general fue un evento más que interesante.

Aquí, la foto de grupo

P.D.: Bueno, una pega es que no hubieran otros vasos que los “chatos de plástico”, razón por la cual unos cuantos bebieron a morro cual anuncio de macro… Y luego nos quejamos de falta de cultura cervecera…

P.D.2: Igual se me escapa la foto de alguna cerveza, pero algunos elaboradores las pusieron cuando el bullicio no daba para mucho…

P.D.3: Jordi (Sènia), a ver cuando vemos esos "experimentos" fuera del “armario”…