31 may. 2010

Resistiendo el calor con cerveza belga…

Supongo que recordaréis como hace poco me quejaba del mal tiempo que estaba haciendo por Valencia (mucha nube, lluvia,…). Pues por lo visto debe haber algún “tipo” que controla los anticiclones y las borrascas y debió leer ese comentario ya que desde hace unos días estamos sufriendo un calor de espanto por aquí… Con esta premisa, la verdad es que tomar cualquier cerveza con cuerpo medio o con un nivel de alcohol superior a 6% puede parecer un suicidio, pero hoy os voy a comentar una cerveza que rompe moldes, o al menos a mi me los rompió.

Es una cerveza belga, pero tranquilos, que no se trata de una cerveza de abadía subidita de alcohol ni tampoco una típica belga extremadamente dulzona… Nada de eso. Concretamente se trata de la Saint-Monon Ambrée, una cerveza relativamente ligera (solamente tiene 6,5%) y sorprendentemente apetecible con estos calores (aunque la copa de la foto puede aparentar todo lo contrario…).

En primer lugar salta a la vista la preciosa etiqueta que posee (la primera vez que la vi, y ya con esas tuve suficiente para enamorarme de ella, fue en el tan añorado blog de etiquetas de Fivixx, hace un tiempo ya). En cuanto al contenido propiamente dicho, posee un bonito color marrón, una espuma densa y cremosa color beige y una turbidez media. En nariz se expresan de forma equilibrada notas afrutadas y acarameladas junto con unas muy sugerentes notas a lúpulo (cosa que hace más apetecible esta cerveza con estos calores). Ya en boca entra con una amargor suave, que rápidamente es acompañada por notas tostadas y algo afrutadas así como ligeramente secas. No es nada densa ni cremosa (y repito, a pesar de que la copa de la foto pueda aparentar lo contrario) y se dejar tomar muy bien. A esto último contribuye tanto la amargor como el hecho de que el alcohol no sea muy elevado y que esté bien integrado.

Hacía tiempo que una cerveza belga no me sorprendía tanto y sobretodo para bien. Seguiremos buscando entre tanta cerveza…

29 may. 2010

Sobre duendes, trolls y demás seres de leyenda…

Después de un tiempo sin publicar ninguna cerveza belga, hoy le toca el turno a una de ellas: la Cuvée des Trolls. El hecho que me lanza a ello es precisamente porqué tenía una espinita clavada con ella. Me explico. La primera vez que me la encontré fue en la que actualmente es la cervecería que más frecuento, y tuve un rápido flechazo con ella. Bonita etiqueta con seres de leyenda, un nombre curioso,... vamos, lo típico para atraer a mucho público, lo sé, pero aún así me atrajo (supongo que esas pequeñas criaturas fantásticas y las leyendas que les rodean tendrán algo que ver…). Pero por desgracia la botella estaba vacía y su única función era la de decorar junto a otras muchas cervezas de la estantería, así que a mi pesar me quedé sin probarla. Un buen tiempo después, por fin, me he podido hacer con una de ellas.

Está elaborada por Brasserie Dubuisson, la Brasserie más antigua de Valonia (funciona desde 1769) aunque la cerveza en sí se elabora desde hace muy poco (año 2000) y en su elaboración se utiliza cáscara de naranja seca.


Vamos con la nota. En aspecto posee un bonito color dorado, levemente turbio, y una espuma abundante, blanca y esponjosa. En nariz se muestra afrutada, sobretodo cítrica. En boca es muy fluida, sin mucha intensidad de sabores (dominan las notas cítricas, limón y naranja, y poco más). Es una cerveza ligera y suave (en ello tiene bastante que ver que sus 7% de alcohol no se hacen notar lo más mínimo). Buena cerveza pero las ganas de poder probarla al final hicieron que la sobrevalorara un poco, y esto nunca es bueno.

Aquí os dejo el enlace de un anuncio en el que se hace una parodia del cuento de Caperucita. A ver que os parece...

http://www.youtube.com/watch?v=8c-H8r8wTKA

25 may. 2010

La Ronda #24: qué elegir y qué comprar…?

Otro mes que pasa y va quedando más lejos el día que empecé este blog… 6 meses ni más ni menos… A algunos les parecerá poco pero unas cuantas experiencias nuevas y sobretodo mucha gente interesante he conocido, que es lo que más me alegra de todo esto… Algunos compañeros se han bajado del barco durante este tiempo (algunos más recientemente como Fivixx y Pepe el "Diable") pero otros nuevos se han unido al viaje. Ley de vida... Pero no me desvío más del tema de hoy... Esta entrada responde a la llamada habitual que a finales de mes tenemos “apalabrada” los cerveceros digitales hispanohablantes: La Ronda. Este mes, ni más ni menos que la número 24, le toca invitar al compañero chileno Chris de Todo por una fría. En su invitación nos propone reflexionar sobre lo siguiente:

"Imagínense que se encuentran con mucha sed y buenas monedas en sus bolsillos y tienen frente a ustedes, ya sea en la góndola de un supermercado o en la carta de un bar, una variedad importante de cervezas nuevas que pueden adquirir,
1. ¿En que se fijan primero y cual es el factor que debe tener esa cerveza para que ustedes paguen por probarla? ...y...
2. ¿Que esperan de esa cerveza para catalogarla como excelente opción y quedar satisfechos con su compra?"


En cuanto a lo primero, ya lo he dicho muchas veces, pero lo repito ya que igual algunos compañeros trasatlánticos igual no lo saben aún. Soy coleccionista y esto condiciona muchas veces (no siempre, pero si unas cuantas) la elección de una cerveza. Lo primero en lo que me fijo (sobretodo en tiendas), evidentemente es en la etiqueta: aspecto, grafismo y demás (vamos, que si me entra por la vista o no…). Después me suelo fijar en cosas con más “contenido”, sobretodo en el tipo de cerveza. Desde que escribo el blog me he enamorado de las IPA y también me van gustando cada vez más las Stout, Imperial Stout y demás. Así que algo así sería un buen reclamo para que pagara por ella. El precio es algo que antes me importaba más pero con el tiempo valoro menos (conseguir diferentes, interesantes y buenas cervezas muchas veces suponen un desembolso extra… ahora bien, dentro de unos límites, claro está!).

Sobre lo segundo que plantea Chris, de qué espero para catalogar una cerveza como excelente… Me gustan mucho varios tipos de cervezas así que tampoco espero algo muy concreto en una nueva cerveza para poderla catalogar de excelente. Además, como estoy continuamente intentando conseguir “cosas nuevas” (me quedan muuuuchas cervezas por probar), no tengo en mente algo muy definido (voy medianamente a ciegas, sobretodo en cuanto a cervezas artesanales, de las que muchas veces se más bien poco). Me gusta que me sorprenda una cerveza, lo que no significa que sea amante de experimentos sin sentido o de brebajes raros... Que tenga cuerpo y que sea bastante expresiva es algo que valoro. Lo que me gusta menos es que el alcohol destaque y ahogue los matices, o que no tenga casi aroma. Así que por ahí van los tiros sobre mis preferencias… Cumpliendo estas premisas básicas no tengo porque quedar insatisfecho con mi compra.

23 may. 2010

Un cruce entre teutones y americanos…

Para reactivar el ritmo lento de publicaciones que llevo durante este mes de mayo (en comparación con otros meses) os voy a comentar una cerveza de trigo algo distinta. Tal y como reza el título de esta entrada, nos encontramos ante el resultado de una larga amistad entre dos maestros cerveceros, el alemán de la Schneider & Sohn y el norteamericano de la Brooklyn Brewery. Fruto de esta interesante mezcla nace una cerveza de trigo con un marcado carácter lupulado a la que ellos nombran como Hopfenweisse. Aunque ambas cerveceras elaboran su versión, los alemanes con lúpulos Hallertauer y Saphir y los americanos con Amarillo y Palisade, yo os voy a comentar la versión alemana, ya que por desgracia es la única que he podido conseguir.

Schneider TAP5 Hopfenweisse (8,2% alcohol, 50cl).

En aspecto posee un color marrón claro con reflejos anaranjados, una turbidez elevada y una espuma beige compacta, cremosa y persistente. En cuanto a los aromas, destacan por encima de todo unas notas muy interesantes y sugerentes de lúpulos (herbales y florales) combinadas con otras notas tipo caramelo y afrutadas más propias de una Weisse. Sólo con esto ya se ganó mi voluntad. Ya en boca, entra muy afrutada con unas notas cítricas y también algo florales. Posee una amargor media menos expresiva que en nariz. Cuerpo medio por las notas dulzonas y afrutadas. No se hace nada pesada ni destacan esos nada desdeñables 8,2% de alcohol. Equilibrada.

En mi opinión nos encontramos ante una curiosa y muy interesante cerveza, pero que quizás sería algo fuera de serie si esas notas de lúpulos presentes en nariz destacaran más en boca (aunque no se si entonces sería muy pesada…). Quizás es lo malo de que me gusten cada vez más las IPAs, que me quedo con ganas de más y más lúpulo...

18 may. 2010

En primavera, nubes y trigo alemán…

Decir que el clima no está muy “centradito” últimamente es una obviedad, lo sé. Pero es que en Valencia a estas alturas del año no es muy normal que tengamos tantas lluvias, nubes y mal tiempo (a pesar que las primaveras aquí suelen ser lluviosas). Por eso, a la mínima que hace bueno, como es el caso de esta semana (toquemos madera…), la gente sale a tomar el sol desesperada como los galápagos (esos lagartos que se ponen sobre las rocas). A ver si este buen tiempo se queda de una maldita vez... En fin, que para celebrar estos primeros calores os voy a comentar la Schneider TAP4, una cerveza refrescante más o menos idónea para esta época ya que según los elaboradores es una cerveza de primavera (Schneider Mein Grünes, que traducido del alemán sería algo así como Schneider Verde), el problema es que no se si el clima primaveral de centroeuropa es igual al de los países circunmediterráneos, pero no importa ya que esto me sirve de excusa para comentarla ;)

Schneider TAP4 Mein Grünes (6,2% alcohol, 50cl).

Como buena cerveza de trigo que es, posee una espuma blanca densa y persistente, una turbidez media-alta y un atractivo color marrón anaranjado. En nariz destacan unas sugerentes y refrescantes notas cítricas (principalmente limón) así como las omnipresentes notas especiadas (clavo y canela) y de plátano maduro. Ya en boca, las notas cítricas son las dominantes, acompañadas de unos toques amargos herbales suaves (curiosos al menos para mi en una Weiss). Final especiado. Untuosa en paladar y con más cuerpo y menos ligereza que las habituales cervezas de trigo de 5% de alcohol. Impresión general muy positiva, sobretodo por esas notas herbales (supongo que de ahí lo de primavera…).

Ya para acabar quería destacar, dejando a un lado que en general me gustan bastante las Schneider, que como coleccionista no me ha gustado mucho el último cambio de imagen que le han dado a sus cervezas, ya que antes las etiquetas tenían más detalles y color, y por el contrario ahora todas las variedades poseen una etiqueta blanca muy parecida y el horroroso apelativo (al menos para mi…) de TAP (1, 2, 3, 4…) en lugar del nombre completo (por ejemplo TAP6 en lugar de Schneider Aventinus, o TAP7 en lugar de Schneider Original).

16 may. 2010

Lúpulos en el Lago Michigan.

Allá por el año 1990, en la maravillosa región de los grandes lagos de Norteamérica, más concretamente en la ciudad de Holland (estado de Michigan), se encontraban Mike Stevens y Dave Engbers, dos estudiantes a punto de graduarse y de abandonar la vida universitaria. Años después, insatisfechos con su situación laboral, decidieron embarcarse en la aventura de crear una fábrica de cerveza, su verdadera pasión desde hacía muchos años. Así, en 1997 montaron una fábrica con una taberna pegada a ella, en un viejo edificio en ruinas de la ciudad de Grand Rapids. Pero inicialmente el negocio no iba bien ya que según ellos las cervezas tampoco eran nada del otro mundo. A punto de entrar en bancarrota, decidieron romper con las cervezas artesanales existentes por ese entonces y apostaron por cervezas con mayor cuerpo, aroma y complejidad. Experimentaron con diferentes ingredientes (chocolate, café, miel, frutas, verduras, especias, etc.) y las ventas empezaron a dispararse. Consecuencia de esto, en 2007 decidieron trasladarse al centro de la ciudad y ampliaron las instalaciones. En la actualidad están muy consolidados y llevan en cartera unas 15 cervezas (5 todo el año, 3 estacionales y 7 especialidades).

Hoy os voy a comentar una de sus cervezas, la Founders Centennial IPA (7,2% de alcohol, 35,5 cl). En aspecto posee un bonito color anaranjado oscuro, turbidez media y una espuma color beige duradera y compacta. En nariz posee esas esperables notas lupuladas penetrantes de las IPA, en este caso cítricas, florales, con un punto picante y herbal. Casi al final se perciben, además, algunas notas a fruta madura. Ya en boca posee una entrada chispeante y seguidamente aparecen unas notas cítricas muy apetecibles y otras florales (como a colonia de violetas). Amargor media, menos explosiva de lo que daba a entender en nariz, cosa que la hace más fácil de tomar (esto no quita que tenga un buen cuerpo, ni mucho menos). Además, se perciben unas leves notas dulces. Final seco y levemente alcohólico.

Otra IPA estadounidense al bolsillo. Como os decía el otro día, cuántas más IPAs tomo, más adicto me vuelvo a ellas… Si es que tanto lúpulo no puede ser bueno…

12 may. 2010

Nos vamos a surfear lúpulos…

Cada otoño, en San Diego (California), experimentan la formación de grandes mareas (de más de 8 metros de diferencia en altura entre la pleamar y la bajamar), lo cual se conoce por el nombre de Super High Tide (traducido literalmente sería algo así como “superpleamar”). Es por tanto una época en la que llegan surferos de todo el mundo al acecho de cualquier pequeño cambio en las corrientes para lanzarse a por las mejores olas. Dedicada a todo esto va la cerveza de temporada que voy a comentaros hoy: la Port Brewing High Tide Fresh Hop IPA (6,5% de alcohol y 65cl vol.).

Ésta se elabora una sola vez al año, coincidiendo con la cosecha de lúpulo de Yakima, en el noroeste de EEUU . Se usan 180 libras (aprox. 81 Kg.) de lúpulos frescos Centennial y Chinook, a los cuales se les evita cualquier secado para poder obtener matices difícilmente alcanzables de otro modo. Además también se emplean pellets de lúpulo Amarillo. Una vez elaborada, y coincidiendo con esa Super High Tide de finales de otoño, sale al mercado.

En cuanto a la cata propiamente dicha, se trata de una cerveza de color dorado con reflejos anaranjados, turbidez media y una espuma blanca muy compacta y persistente. En nariz se muestra muy sugerente y refrescante, con notas cítricas y afrutadas junto con otras más florales (leves recuerdos de jazmín) y unas profundas e intensas notas lupuladas herbales/picantes. Realmente espectacular. Ya en boca entra chispeante y refrescante por la carbonatación, una sensación que se ve potenciada por los lúpulos. Las notas en boca van en consonancia con las citadas anteriormente en nariz. Destacar que pese a la sensación lupulada relativamente potente percibida en nariz, en boca se deja tomar mejor de lo esperable (no es una típica bomba de lúpulos “quemagargantas”, para entendernos), eso sí, a pesar de esto merece la pena ir paladeándola sorbo a sorbo, disfrutando de todos sus matices. ¡Ojalá tuviera un montón de cajas de esta cerveza para ir tomándola a todas horas, y más con el calor que viene de camino!

Como curiosidad, y a pesar del nombre de este blog, hace un tiempo tenía cierto respeto a las IPA, pero cada vez más estoy quedando gratamente sorprendido con lo espectaculares que pueden llegar a ser estas. De hecho, en la actualidad se han convertido sin duda alguna en uno de mis estilos de cerveza favoritos.

10 may. 2010

Entre mudéjares… (II)

Hace unos días os comenté algunas Cervezas Mudéjar (Rubia, Picante y Negra) y hoy termino las notas de cata sobre esta micro de Gea de Albarracín con otras dos: una hecha con miel y otra con frambuesas.

En cuanto a la Mudéjar Miel (5,2% de alcohol, 34,5cl) es levemente turbia (en la foto se aprecia muy mal), posee una carbonatación abundante que da lugar a una espuma blanca efímera. En nariz destacan claramente unas notas a miel muy apetecibles, florales y acarameladas, y además un punto herbal suave (quizás algo mentolado). En boca posee una entrada muy carbonatada y chispeante, con recorrido fácil y fluido en el que la miel vuelve a ser la dominante casi en exclusiva. No es nada empalagosa a diferencia de muchas parientes suyas (sobretodo belgas, que son las pocas que conozco) y eso que el sabor de miel no es ligero. Quizás el hecho de no tener mucho alcohol, a diferencia de esas parientes suyas, ayuda a que esto sea así. La verdad que me pareció muy conseguida esta cerveza. Me gustó mucho por esas notas tan marcadas a miel y que a la vez sea tan fácil de tomar (probablemente es la Mudéjar que más me haya gustado).

De la Mudéjar Frambuesa, para variar, posee el mismo alcohol (5,2%) que todas las comentadas anteriormente, cosa que en un principio me chocó más que nada porque este tipo de cervezas habitualmente suelen ser más ligeras, pero esto no contribuye a que sea más pesada, ni mucho menos. Posee un color granate oscuro (más en consonancia con el verdadero color del zumo de frambuesa que el color rosado claro que suelen tener muchas veces este tipo de cervezas para atraer a cierto público) y una espuma rosada de poca duración (este aspecto ha sido la tónica dominante en todas las Mudéjar que he probado y ojalá se mejore). En nariz se encuentran las esperables notas afrutadas y ácidas a frambuesa y frutos rojos. En boca es muy fluida, con un sabor intenso, ácido y áspero a frutos rojos, levemente contrarestado por notas azucaradas (puede que estuviera mejor con unas pocas notas menos dulzonas pero esto es algo personal y supongo que limitaría mucho la tirada entre el público, frecuentemente reticente a las notas acres). Sensación general bastante positiva dado que me suelen gustar las cervezas de frutas siempre que no sean un jarabe azucarado (que por desgracia suele ser la tónica habitual en muchos casos).

En el tintero han quedado algunas cervezas más que conseguí de esta micro, pero pensé que tampoco merecía la pena comentarlas dado que no me parecieron muy interesantes (ni tampoco me gustaron demasiado…). Si alguien quiere saber algo sobre esas cervezas (la Ale y la Roja, concretamente) gustosamente le daré una opinión. Además, como también comenté en una entrada anterior, en su web anuncian que elaboran otras cervezas (piña, chocolate...) pero no las he podido conseguir.

7 may. 2010

Entre mudéjares…(I)

Como ya dije anteayer, en los próximos días voy a comentar algunas de las cervezas aragonesas Mudéjar. Como en total son siete cervezas las que he probado y tampoco es plan de hacer un monográfico sobre ellas, en lugar de las entradas habituales de una cerveza por entrada voy a resumir brevemente varias de ellas en un par de entradas mientras que otras se quedarán en el tintero…


La primera que tomé fue la Mudéjar Rubia (5,2% de alcohol, 34,5 cl) pero tengo que decir que no estaba en condiciones. No se trata de que fuera una mala cerveza o que simplemente no me gustara, no. Debió “sentarle mal” el viaje, o quizás le ocurrió alguna cosa a esa tirada o vete a saber que narices pasó con ella. No controlo de contaminaciones así que no puedo opinar que tipo de problema fue. La cuestión es que poseía un aroma muy pero que muy marcado a aceitunas (de salmuera) y también algo láctico. No creo que sea así esta cerveza, más que nada porque de todas las que elaboran, supuestamente es la más “sencilla” y hay otras que me han gustado bastante. La dejo al margen de una opinión personal.



Después de este desencanto inicial probé la Mudéjar Picante (5,2%, 34,5cl). Esta si me sorprendió muy gratamente, y eso de sorpresa lo digo literalmente. En aspecto color dorado ténue, levemente turbia y espuma blanca de rápida bajada. En nariz, notas muy suaves malteadas así como unas ligerísimas notas punzantes que no supe advertir en un principio. En boca vino la sorpresa ya que hasta el momento conocía cervezas con alguna nota picante tipo menta o pimienta, o también herbal dada por algún lúpulo, pero no conocía ninguna cerveza con notas de cayena (guindilla pequeña seca para los que no sepan lo que es). Cuando digo notas de cayena en realidad digo NOTAS. La entrada es muy fluida y con esos mismos recuerdos a cereal que en nariz, pero de repente y como de la nada aparecen notas a cayena muy picantes, intensas y de larga persistencia. Literalmente creo que deben haber triturado cayena y haberla echado a la cuba de maceración, porque sino no me lo explico. Curiosa e interesante cerveza.


Vamos con la última que voy a comentar hoy: la Mudéjar Negra (5,2%, 34,5cl). En aspecto, color marrón oscuro no del todo opaco, con algunos reflejos cobrizos y espuma beige compacta pero poco duradera. En nariz sobresalen unas agradables notas tostadas, algo de café así como algo de caramelo. Ya en boca es muy fluida, con una entrada tostada suave y un regusto acafenado ligeramente ácido que no me convenció del todo. Cerveza negra de cuerpo ligero y con matices poco intensos. Ejemplo que podían tomar algunas industriales españolas de cómo se puede hacer una cerveza negra sin muchos rodeos pero que al mismo ofrezca algo interesante.

5 may. 2010

Entre musulmanes y cristianos anda la cerveza…

Aunque este blog debe su existencia casi (o sin el casi) en exclusiva a la cerveza, los que lo seguís sabéis que de vez en cuando me gusta añadir alguna anécdota, curiosidad o algo de culturilla, por no hacerlo muy monótono. Pues es el caso que nos ocupa, ya que las cervezas que voy a comentar en los próximos días requieren una pequeña referencia previa. Se trata de las cervezas Mudéjar, elaboradas por una micro situada cerca del turístico pueblo de Albarracín (los cuales se congratulan ni más ni menos de ser el pueblo más bonito de España). Para los que no lo sepan (y/o no tengan ganas de curiosear la Wikipedia), los mudéjares fueron aquellos musulmanes que convivían con los cristianos en la Península Ibérica (lo de que convivían la verdad, mejor entrecomillarlo) durante la edad media. Dejaron un amplio legado cultural, entre el cual destacan el arte y la arquitectura mudéjar, muy abundante en Aragón (región de los compañeros de Hipos Urinatum). Este arte fue reconocido en su momento como patrimonio artístico de la humanidad por la UNESCO).

Dejando este maravilloso arte a un lado, volvamos a lo nuestro. Como decía esta micro elabora unas cervezas cerca de Albarracín, más concretamente en Gea de Albarracín. Por desgracia aún no he podido visitar el fabricante, pero tenéis una estupenda reseña sobre ella de hace unos pocos meses en el blog de Joexx. En mi caso he podido conseguir 7 variedades distintas: rubia, picante, negra, ale, roja, frambuesa y miel, aunque en la página web de la micro (en la que poca información se puede sacar, sea dicho también) hacen referencia a alguna de piña, chocolate y alguna más, pero no he podido conseguirlas. Por no adelantar mucho sobre las catas, simplemente dejaré caer que la mayoría no son cervezas muy espectaculares que digamos, pero alguna de ellas realmente me ha sorprendido muy gratamente.

Otra cosa más. Para los coleccionistas (aunque repito lo que decía Joexx en su momento) es una pena ya que no posee casi material para los coleccionistas. Todas las cervezas tienen la misma etiqueta y únicamente se diferencian por un pequeño papel blanco del cuello en el que pone unas pocas características. Además, todas poseen chapa genérica (ya va siendo hora que las micros españolas se muevan un poquito en este aspecto ya que no son pocos los coleccionistas…). Esta es una razón de más por la que quería visitar la micro, por preguntar y/o conseguir alguna otra cosita interesante.

Ya para terminar, aquí tenéis la estrella mudéjar, símbolo de este maravilloso arte así como de la cerveza.
* Todas las fotografías las he sacado de Wikipedia (menos el logo del elaborador, evidentemente).

3 may. 2010

Entre brujas y stouts.

Ya que este fin de semana han vuelto otra vez las lluvias y el mal tiempo (no hay manera de que haga dos días seguidos de sol…) nada mejor que tomar una stout que evoque esos campos lluviosos y cubiertos de niebla tan bellos y melancólicos de otras regiones, por ejemplo de Reino Unido (los compañeros asturianos opinaréis que también poseéis campos así de bonitos o más, y lo corroboro, pero entenderéis que me tome esta licencia para introducir la cerveza de hoy). Así que nos vamos para las islas británicas, y más concretamente a un condado situado al sureste de Inglaterra conocido como Oxfordshire, en el cual existe un misterioso bosque conocido como Wychwood Forest. A este lugar lo rodean numerosas leyendas y mitos sobre duendes, brujas, trolls y demás seres de los bosques. Uno de estos seres son las brujas negras, las cuales inventan pociones para seducir a aquellos que se atreven a acercarse a ellas. Existe un mito sobre estas brujas según el cual los árboles que forman este bosque (robles, saúcos, etc.) en realidad son brujas encubiertas, y esto se puede ver ya que por lo visto si haces una muesca en la corteza, los árboles sangran. Personalmente no lo he comprobado, así que de momento queda en el tintero, jejeje!

Una vez montado el escenario, pongamos a la protagonista que hace referencia a todas estas leyendas: la Blackwych, una stout de 5% ABV con una preciosa etiqueta (me encantan todas las etiquetas de Wychwood Brewery). Según los fabricantes es una stout tradicional inglesa que refleja como son esas brujas: negra como sus ropajes, opaca como sus motivos y sedosa como sus encantos.

Y es así como se muestra, con un maravilloso color negro opaco y una espuma beige cremosa y persistente. En nariz se perciben notas tostadas y acarameladas, junto con notas muy intensas a chocolate negro (éstas destacan más tras dejar que coja temperatura). Ya en boca posee una entrada bastante potente, de ese mismo chocolate amargo acompañado por las notas ahumadas. Más adelante aparecen notas de tostadas y a café que le confieren un cuerpo más rotundo. Posee un paso por boca fluido pero sedoso y es bastante corpulenta. Final amargo y con intensas notas a café. Muy buena cerveza en mi opinión.

P.D. Ir con cuidado con los encantos de esta Bruja, que os pueden hechizar irremediablemente como lo han hecho conmigo!!!!