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22 oct 2012

Desenmarañando las variaciones con Struise Black Albert.



Hace unos días nos enterábamos de una notícia estupenda gracias a la cual a partir de ahora podremos disponer de elaboraciones de De Struise Brouwers que hasta hace muy poco no podíamos ver más que en sueños. Así que aprovechando esto y que a finales de semana asistiremos a la fiesta que Zombier celebrará en el Drunk Monk y en la que podremos probar algunas de esas joyas, he pensado en publicar un post aclarador sobre la enorme cantidad de variaciones de su reputada Black Albert.

Aunque seguramente muchos de vosotros ya la conocereis, la Black Albert es la “Belgian Royal Stout” que fue ideada como tributo al Ebenezer’s Pub, un local cervecero situado en la costa nordeste de USA, reputadísimo como pocos en ese país e incluso es considerado por algunos algo así como el famoso Kulminator de Amberes pero a lo yankie. En cuanto a la cerveza se trata de una bomba oscura repleta de torrefactos, café, caramelo, frutas oscuras, muy elegante y verdaderamente compleja. Y lo mejor de todo, por si no fuera suficiente por ella misma, es la infinidad de elaboraciones en las que ha funcionado como base y de las que a continuación os hablamos. La etiqueta es obra de Vincent Hocquet.



Cuvée Delphine. Se trata de la versión de la Black Albert envejecida unos meses en barricas del conocido whiskey bourbon 4 Roses. En cuanto al nombre, aunque en un principio pensaron en llamarla ocurrentemente 4 Black Roses, tras el consejo de los colegas de Kentucky decidieron no hacerlo y terminaron inspirándose en el nombre de la ilustradora, Delphine Boël. En cuanto al lema que podeis ver "Truth can set you free" por lo visto hace referencia a que la citada ilustradora es la hija bastarda del "rey" de Bélgica.



Kabert. En este caso se trata de un blend entre la Black Albert de Struise y Kate the Great, una Russian Imperial Stout de la estadounidense Portsmouth Brewing. 11% alcohol. También poseen una versión de la misma en barrica de Porto.



Las tres anteriores se pueden encontrar en botella pero hay dos elaboraciones que por el momento sólo han salido en barril:
- Black Berry Albert. Tomando como base la misma Black Albert pero fermentada con bayas negras y envejecida en barrica de Porto. 13%.
- Woody Albert. Misma base pero paso por dos barricas distintas, de vino Jerez y del reputadísimo whisky Lagavulin.

Pero la Black Albert también ha servido para la elaboración de otras cervezas fuera de las instalaciones de Struise. Uno de las más tentadoras podría ser la Three Floyds Baller Stout, conmemorativa del XV aniversario de esta craft estadounidense, un blend en el que intervinieron su Dark Lord, Surly Darkness (Surly Brewing), Beer Geek Brunch (Mikkeller) y la citada Black Albert (Struise).



Serie Black Damnation.

Además de todas las anteriores, una de las contribuciones más productivas al tiempo que conocidas que ha dado la Black Albert es la serie Black Damnation, que empezó con una colaboración con la holandesa De Molen y ha ido evolucionando hasta alcanzar verdaderas barbaridades. Todo empezó cuando Urbain, el maestro cervecero de Struise, pensó en elaborar 12 cervezas usando como base su Black Albert. Seis de ellas (la I, II, III, IV, V y XI) han salido embotelladas para el público general, otras cinco (VI, VII, VIII, IX y X) sólo se pudieron disfrutar en algunos festivales, pubs o eventos concretos. Pero además, hay otras dos cervezas elaboradas en exclusiva por De Molen (666 y Molen’s Steam Edition).



La primera de ellas, Black Damnation I, fue una colaboración con De Molen, concretamente un blend 50-50% con la Hel & Verdoemenis, con 13% de alcohol.



BD II Mocha Bomb también mezcla Black Albert con la Hel & Verdoemenis de De Molen pero con algunas particularidades: 50% es Black Albert madurada con granos de café colombiano, 25% Hel & Verdoemenis envejecida 6 meses en barricas de Jack Daniels en las instalaciones de Struise, y el 25% restante es la Struise Cuvée Delphine mencionada más arriba. En total alcanza 12% de alcohol.



La BD III Black Mes se elaboró con Black Albert añejada durante 3 meses en barricas de whisky Caol Ila’s Distillers Version 1995, el favorito de Paul Melia’s, también conocido como Mes y de ahí el nombre de la cerveza. 13% de alcohol.



La cuarta versión es la BD IV Coffee Club y vuelve a usar la Black Albert como base pero en este caso envejecida 6 meses en barricas de ron muy viejo. Alcanza los 13% de alcohol.



La BD V Double Black usa como base la Cuvée Delphine a la cual se le aumentó el contenido alcohólico mediante el método de congelado propio de las Eisbock hasta alcanzar nada más y nada menos que 26% de alcohol.



Aún rizaron más el rizo con la BD VI Messy, que alcanza los 39%, aunque según he leído, éste se encuentra muy bien escondido y sigue conservando rasgos propios de una cerveza como es el gas y la espuma a diferencia de otras elaboraciones más cercanas a un destilado propiamente dicho.

Después de tal barbaridad sacaron la BD VII Single Black, también oscura pero con muchísimo menos alcohol, concretamente 2%.

La octava, BD VIII S.H.I.T., es una especie de híbrido entre la Black Albert y la Shark Pants, la doble IPA de 300 IBUs hecha en colaboración con la estadounidense Three Floyds, obteniendo lo que los yankies llamarían una Black IPA. Aunque la traducción del nombre apunta a algo un tanto escatológico, en realidad es un juego de palabras: Super High Intensive Taste. 12% de alcohol.

La novena versión, la BD IX Beggar’s Art, es la Black Damnation primigenia pero envejecida en barricas del whisky escocés Ardbeg. 18.1% de alcohol.

Con la BD X Double Wood se le añadió levadura fresca a la Black Albert y se dejó envejecer en barricas de otro whisky escocés de Islay, concretamente Balvienie. 15% de alcohol.

Y la última de la serie de la que vamos a hablar, la BD XI Special Kay, es una mezcla de la ya mencionada Kate The Great de Portsmouth Brewing con la Black Albert. La cerveza fue congelándose fraccionadamente hasta los -15ºC durante un período de 20 días, para así separar el agua del alcohol y aumentar el porcentaje de éste último. Por tanto se trata otra vez del proceso de las Eisbock pero modificado por Struise. Previo a este proceso, la cerveza tuvo un añejado en barricas de porto Noval durante 10 meses.



Cómo os comentaba al principio de ésta serie, hay dos elaboraciones relacionadas que sacó De Molen:

- Black Damnation 666: es una mezcla de la Black Albert con la Hel & Verdoemenis 666, y ésta última es una versión de la H&V con chips de barrica de cognac de 40 años. 13%.

A la izquierda, Black Damnation 666. A la derecha, Hel & Verdoemenis 666.


- Black Damnation Molen’s Steam Edition: la base en este caso es la Black Damnation I, se deja madurar con chips de whiskey single malt Old Potrero, de la cervecera y destileria californiana Anchor Brewery, conocida por su Steam Beer. 13%.

La etiqueta apenas se diferencia de la primera Black Damnation.


Y con esta última joya damos por finalizado el post. Espero y deseo que a parte de una tremenda resaca por tanto alcohol os haya quedado algo más claro este batiburrillo de nombres, números y barricas.

* Todas las fotografías han sido tomadas de diferentes páginas y por lo tanto tienen sus respectivos derechos de autor.

16 jul 2012

Zombier & De Molen: eligiendo el nombre de una cerveza.

Muchos seguramente conoceréis Zombier, una de nuestras mejores tiendas online gracias a su buen catálogo de cervezas entre las cuales hay algunas micros europeas más que reconocidas y de las cuales son los importadores oficiales para la península: Alvinne, DeDolle, De Molen, Haandbryggeriet, Eutropius, ‘t Gaverhopke…

Hoy os queremos hablar de una iniciativa suya muy chula. Y es que a raíz del acuerdo de colaboración con la holandesa De Molen Brouwerij estos últimos pensaron en sacar una cerveza especial para nuestro mercado, una Imperial IPA con romero y 8% de alcohol. Para elegir un nombre lo publicaron en su Facebook hace unos días y la respuesta fue realmente abrumadora, con más de 60 propuestas distintas llegadas a su muro y correo electrónico.

Abajo tenéis la etiqueta con el nombre aún por confirmar.



Y a continuación os dejo los 7 nombres preseleccionados:

- Hierba & Sol
- Hierba & Tierra
- Mar & Espuma
- Rocío & Marino
- Romero & JulIPA
- Romero & Lúpulo
- Siesta & Fiesta


Pero aquí no termina la cosa ya que la gente de Zombier ha pensado que ahora es vuestro turno. De entre los diferentes nombres tenéis que votar por el que más os guste hasta que termine el plazo el próximo viernes día 19 de julio. El nombre seleccionado verá la luz el próximo mes de octubre.

Animaros a participar, así siempre podréis decir que habéis formado parte de la elección de un nombre de una cervecera tan prestigiosa! 

29 abr 2012

Mejores cervezas del mes: Abril'12


Después de un parón bloguero de una semana, cuyas razones son principalmente la falta de tiempo y cierta apatía por escribir, aquí estamos de nuevo con la entrada de las mejores cervezas del mes.

A primeros de abril nos juntamos Txema y la pareja Lúpuloadicta para una de esas quedadas "cervezo-breweriano-alcahuetísticas", o lo que es lo mismo, sentarnos a charlar de lo humano y lo divino mientras cambiamos “cachivaches” de breweriana diversa y tomamos unas buenas birras. En este sentido cayeron sobretodo dos de las que no me puedo olvidar.

La primera es la Anchorage Bitter Monk, una Belgian Imperial IPA yanquie con nada más y nada menos que 100 IBUs, envejecida en barrica de roble que en su día contuvo Chardonnay y el amigo Brett haciendo de las suyas. Lo mejor de todo es que detrás de tanta parafernalia nos encontramos con una cerveza tremendamente equilibrada, con un lúpulo verdaderamente sugerente (cítrico, floral y levemente resinoso) y para nada molesto, es más, se encuentra integrado maravillosamente en un todo en el que además de encontrarnos con el lógico punto ácido y astringente, tenemos mucha fruta y un toque a levadura. En cuanto a sus 9% de alcohol, aún los estoy buscando por lo bien escondidos que estaban. En conclusión, una cerveza curiosa pero muy, muy tomable** a pesar de su aspecto aterrador.


La segunda y última que voy a comentar del piscolabis cervecil (los más avispados quizás descubráis algunas botellas desenfocadas en las fotos) es una de esas cervezas que tenía guardada para momentos especiales y que se convirtió en una de las mejores cervezas en barrica que he podido tomar hasta la fecha (y mira que me cuesta dejar aseveraciones con tal rotundidad): la Lost Abbey Angel’s Share en barrica de bourbon. Aún me entran escalofríos al pensar en ella… Servida pone a temblar al más pintado, con un color marrón oscuro y sin a penas espuma. Tras ello empezó el goce, primero en nariz y luego en boca. Complejísima y tremendamente seductora a cada sorbo, con vainilla, pasas, chocolate, caramelo, notas a vino porto, un lógico punto alcohólico pero nada cansino… En fin, un portento de copa para cerrar una estupenda velada en mejor compañía.


Tras el festín anterior con el que estrenábamos la semana santa, el mes continuó con una muy sorprendente De Molen Lentehop. He de reconocer que tenía mucha curiosidad por ésta cerveza, no tanto por ver qué tal funcionaba la combinación de lúpulos (Saaz, Premiant, Columbus y Cascade), ya que el gran Menno Olivier utiliza de tanto en tanto las dos variedades de raíz checa, sino por el hecho de que hubiera sido elaborada con levadura de baja fermentación. El resultado es una perfecta cerveza de sesión, muy sugerente pero cuya maestría va más allá del bombo y platillo que las florecillas verdes puedan aportar. Sugerente pomelo, melocotón y naranja, punto ligero especiado, terroso y cítrico, sobre una base malteada sabrosa y con un contrapunto amargo. Desconozco si se trata de un híbrido o verdaderamente de una lager, pero en cualquier caso se trata de una cerveza refrescante, ligera al tiempo que sabrosa, dejando en muy buen lugar a esas denostadas levaduras.


La penúltima del post es la De Dolle Boskeun, una cerveza que me dejó satisfecho hará más o menos un año pero que en esta segunda tentativa sobrepasó mis mejores recuerdos. En cuanto al aspecto, se nos muestra con un precioso color marrón anaranjado, abundante espuma blanca abierta y de buena retención, carbonatación copiosa de burbuja pequeña y turbidez media. En nariz ofrece mucha fruta, melocotón, mango, ciruela amarilla, algo de limón y toques cítricos, un curioso recuerdo a coco y un sugerente fondo especiado. En boca entra sedosa, con carbonatación media pero bien integrada, con las notas cítricas, afrutadas así como algo dulzonas y de bizcocho, y va haciéndose más amarga a medida que avanza el trago, dejando un final herbal, especiado y ligeramente seco. Cerveza sabrosa, que no esconde sus raíces belgas pero para nada es cansina ni empalagosa como otras de sus paisanas. Muy bien ejecutada.


Y para terminar este festín mensual vamos con una artesana que me dejó boquiabierto, la Dougall’s 942. Estamos ante otra cerveza que podríamos catalogar como de sesión, ligera y que no pararías de tomar una tras otra. Con un claro predominio del lúpulo yanquie (sin estridencias, eso sí), tanto en nariz como en boca, aportando una combinación de notas que recuerdan a fruta tropical y especiadas (mango, fruta de la pasión, lichi…) así como algo resinosas, con una base malteada sutil pero necesaria. Una cerveza redonda, sugerente y muy pero que muy bien hecha, con unos 4,2% de alcohol que permiten tomarse alguna licencia de más… Sin duda una de las mejores cervezas de la península que he probado.


Y así, entre lúpulos muy bien ensamblados por un inglés afincado en Cantabria, damos por concluido el mes. A ver que nos depara el próximo mayo...


** ¿Para cuando un vocablo sinónimo de drinkability que suene así de bien en la lengua de Cervantes?

28 oct 2011

Mejores cervezas del mes: Septiembre y Octubre.

Aquellos que sigáis el blog habitualmente puede que el mes pasado echarais en falta una de las secciones habituales: “Las Mejores Cervezas del Mes”. Con tantas entradas como me terminó dando de si el viaje por Bélgica, el septiembre pasó literalmente volando sin un hueco libre. Así que tras el parón del mes pasado, volvemos de nuevo a la carga.

Como decía (y pudísteis leer en los correspondientes posts), en Bélgica bebimos muchas y muy ricas cervezas, así que para no volver a incidir en todas y cada una de ellas, he pensado hacer un breve listado de las que en mi opinión fueron las mejores. En primer lugar, sin ningún tipo de dudas, Cantillon de barril (Vigneronne, Gueuze o Kriek por ejemplo). Por fin he podido comprobar como cambian radicalmente respecto a su versión en botella, increíblemente equilibradas y con una acidez mucho mejor compensada. También nos dejaron pasmados Struise Tjeeses y su versión Reserva, así como la De Dolle Extra Export Stout y Stille Nacht Reserva, todas ellas, cervezas que tardaré tiempo en olvidar. Además de las Cantillon, una deliciosa 3 Fonteinen Kriek de barril fue otra grata y “espontánea” sorpresa (independientemente que las kriek me chiflen…). Y para finalizar no me quiero olvidar de una cerveza sobre el papel más humilde, sin tanto nombre ni autobombo, pero sorprendentemente fresca y lupulada y con un fondo malteado muy conseguido, la St. Feuillien Saison de barril.

Y con poco más pasó el septiembre, ya que tras el viaje, como comprenderéis, vino una semana sin probar un solo mililitro de cerveza para así dar un merecido respiro a nuestros hígados.

Ya en octubre, llegó el mes de las celebraciones y los cumpleaños, con lo que algunas de las mejores cervezas que hemos ido recogiendo en los últimos meses por fin pudieron ver la luz (aunque esa luz fuera breve porque rápidamente entraron en otra despensa…).

La primera fue una colaboración sorprendentemente equilibrada de la mano de la italiana Birra del Borgo y la yankie DogFish Head: My Antonia. Esperábamos una bomba descontrolada de lúpulo y en cambio nos topamos con una cerveza repleta de sugerentes pero comedidos lúpulos nobles en nariz, con notas herbales y cítricas, sobre un fondo cereal muy interesante. En boca mucha fruta tropical así como melocotón y naranja, pero lo mejor, como decía al principio, su tremendo equilibrio. Ni de lejos aparentaba tener 7,5% de alcohol ya que entraba con suma facilidad.


Otra cerveza que en este caso 100% yankie es la Dogfish Palo Santo, muy provocadora en nariz, con recuerdos a barrica, whisky, vainilla, chocolate, frutos rojos y regaliz, principalmente (si, ya sé que parece que esté hablando de algún postre, pero no…). En boca, una entrada afrutada y ácida, con mucha cereza y en menor grado frambuesa, un alcohol que aparece pero se compensa excelentemente bien, y en segundo plano ciruelas y uvas pasas. Cuerpo elevado pero nada empalagoso pese a su textura ligeramente cremosa. Final ligeramente ácido y un punto amargo. Lo mejor, es que todo lo anteriormente descrito se encuentre en perfecta armonía (estos tipos de Dogfish son la repera…).


Para rebajar tanta corpulencia quería comentar dos cervezas belgas. La primera porque nos reconquistó tras una inesperada primera decepción, Urthel Hop-It. La segunda, Urthel Saisonaire, simplemente porque nos pareció una muy buena cerveza. Como decía, hace unos meses pudimos probar la Hop-It (cuando comentamos en esta misma sección su hermana, la Urthel Samaranth) y por cuestiones que desconozco (¿almacén?, ¿transporte?, ¿una mala tirada?), nos llevamos una gran decepción, pese al excelente crédito de que goza esta microcervecera. Así que hace unas semanas la pudimos probar de nuevo, y por fin pudimos comprender esa merecida fama. Una “belgian IPA” en todo su esplendor, mucha fruta, algo dulzona pero excelentemente bien balanceada, sugerentes y aromáticos lúpulos y un atractivo punto amargo. En cuanto a su hermana, la Saisonnere, más ligera y “tomable” (qué mal suena en español y qué fácil lo tienen los ingleses con su dichoso “drinkability”), pero que cumple su función más que de sobras (no me quiero imaginar una tarde de verano delante de una neverita llena…).


Tras este inciso belga, vamos con otra americana, pero que al contrario de lo que pueda aparentar, y más sabiendo su fabricante, no se trata de ninguna bomba de lúpulo ni de una cerveza extrema. Me refiero a Stone Smoked Porter, una cerveza que, como decía, solo con pensar en su fabricante ya te lleva a equívoco. Sus más que discretos 5,9% de alcohol demuestran que algunos yankies también saben hacer cervezas sin multiplicarlo todo por 2 o por 3. En cuanto al aspecto, fascina su color marrón oscuro con preciosos reflejos cobrizos, así como una espuma beige muy esponjosa y duradera. En nariz un sugerente y suave ahumado viene acompañado por maltas torrefactas y en menor medida por café y fruta madura. En boca, paso ligero, ahumados y chocolate, algo de regaliz y un punto final a café que aporta algo de acidez a un final amargo comedido. En conclusión, fácil de tomar, un ahumado contenido, menor del esperado y bien compensado, con la carbonatación justa. Sencillamente genial.


La penúltima es otro ejemplo de maravilloso equilibrio que en ocasiones nos brinda la tierra del tio Sam (no todo lo hacen a lo bestia…), la Sierra Nevada XXX Anniversary Gran Cru. Elaborada tras ensamblar tres de sus más afamadas cervezas (Bigfoot Oak aged, Celebration Ale y la estupenda Pale ale), y tras darle un paso por barrica de bourbon a ¾ partes y el resto dejarla sin barrica. No me negaréis que no apunta alto… En cuanto al aspecto, en mi humilde opinión, quizás la mejor de todas las de este mes (pese a que reconozco que en la foto no se ve una p.m.), rojiza, con destellos ambarinos y naranjas, todo coronado por una espuma ligeramente beige. Espectacular. En nariz y posteriormente en boca, mucho lúpulo jugoso, fruta tropical, maracuyá, piña y mango, un punto ácido y una carbonatación media pero bien integrada. Cuerpo medio-alto y un amargor compensado de forma extraordinaria. Magnífica. Sigo sin comprender como una cervecera con una producción tan elevada como Sierra Nevada mantiene el nivel tan alto en casi todas sus cervezas. Sin duda, una de las mejores cervezas ya no del mes, sino probablemente del año.


Y para finalizar, otra de las cervezas (como muchas de las anteriores) que aguardaba su preciso momento desde hace año y medio aproximadamente en la bodega para una celebración muy especial con mi querida Lúpula (el colofón de tantos aniversarios…). Se trata de otra colaboración entre dos cerveceras de sobra conocidas, Struise y De Molen: la Black Damnation I. Sí, la primigenia (si no me equivoco ya van por la versión nº10…). Una combinación al 50% entre la Black Albert de Struise y la Hel & Verdoemenis de De Molen. Al servirla acojona y atrae al mismo tiempo casi tanto como su etiqueta. Densa, negra, opaca, apenas forma espuma hasta que de repente, como salida de la nada, aparece una fina capa beige oscura. En aroma, explosiva. Detrás de los acaparadores chocolate y café, aparece regaliz, ciruela, pasas y recuerdos tostados. Ya en boca entra cremosa, llenando la boca aún con un pequeño sorbo, el café se apodera de todo aunque deja ciertos resquicios por los que se cuelan un punto de chocolate, regaliz y algún recuerdo similar a madera. Amargor realmente pronunciado, cuerpo elevado, una carbonatación muy comedida y excelentemente integrada que potencia la textura tan cremosa. Posgusto muy largo y cálido (que no alcohólico, ya que a pesar de tener 13% se disimula excelentemente bien detrás de la sugerente amalgama de sabores). Cerveza muy sabrosa, para tomar con mucha, mucha calma (mucho más de lo que ya sería habitual en cualquier imperial stout). No apta para los que no estén muy iniciados con este tipo de cervezas. En mi opinión, casi perfecta (aunque ese casi le falta no sabría decir qué es… ;P).


Y así vestidos de un azabache profundo terminamos esta ronda tan intensa de cervezones que corona este octubre, nuestro mes de los aniversarios. Veremos qué nos depara el próximo noviembre.

6 may 2011

Segundo día: llegada a Barcelona y 2d2dspuma.

Seguimos con el peregrinaje por tierras catalanas.

Tras la orgía cervecera vivida en el Drunk Monk de Mataró, y el consecuente achuchón físico posterior, la mañana se presentaba, por decirlo sin muchos rodeos, un pelín complicada. La idea de ir a Barcelona tras el riguroso achaque nocturno, por momentos, parecía peligrar. Pero como casi siempre en estos casos, el inalterable estómago “anti-resacas” de Rosana parecía salir a flote.

Así que con la penosa situación física, y tras un no menos sufrido atasco a través de la ultra-saturada y agónica Ronda de Dalt, llegamos a nuestro destino. Pero aquí no acababa la cosa… Como si la parte más cruel de mi consciencia quisiera cebarse aún más con mi persona, el suplicio aún no había terminado ya que ¡faltaba encontrar sitio para aparcar! Una, dos, tres vueltas por las manzanas colindantes… y nada… “¿Rosana, que hacemos?”. Ella, inalterable, “pues… buscar sitio…”. Y casi una hora después, como si Ceres, nuestra querida diosa romano-cervecera, por fin tuviera algo de piedad con nosotros, encontramos un dichoso sitio (aunque a tomar por saco...).

Pero la marcha matutina aún no había terminado. Cerca del albergue teníamos dos locales que Txema nos había recomendado para comer, así que con no pocas dificultades (físicas) llegamos al primero y… ¡sorpresa! ¡miércoles cerrado! “No importa, Pau, vamos al otro”. Otra vez a caminar con resaca y bajo un sol de justicia… Llegamos al segundo local y con toda amabilidad un señor nos sentencia: “No, es que este sitio únicamente abre de noche”… Con el estómago revuelto y empezando a perder la paciencia, volvió a salir esa serenidad personificada llamada Rosana, “tranquilo, ahora vamos y comemos en cualquier sitio”. Y entonces, por fin, algo empezó a ir bien: un local con buen aspecto ofrecía algo de comer y mi estómago no parecía repudiarlo… De primero "butifarra amb mongetes" (butifarra con judías) que me sentó como agua de mayo a pesar de aparentar ser una bomba sobre el papel. Además, algo de pasta y una ensalada calmaron la tormenta estomacal.

Con los lúpulos bien cargados de resina nuevamente, nos fuimos a hacer de típico turista. Los que conozcáis Barcelona, os podéis hacer una idea: plaça catalunya, rambles… Pero como ya conocíamos la ciudad, nos decidimos por algo más tranquilo: el maravilloso y armonioso Park Güell. Allí entre el cantar de los pájaros, el sonido del viento meciendo los árboles, las maravillosas vistas de toda Barcelona y un murmullo de turistas de fondo, casi entramos en trance.


Ya repuestos (para ser justos, repuesto en singular, ya que Rosana seguía con su inquebrantable salud), nos fuimos a lo que habíamos venido: visitar locales de cerveza. Para este miércoles el planning contemplaba uno de los locales más conocidos de la ciudad, el 2d2dspuma.

Ya allí, durante un segundo pensamos que otra vez el gafe se nos volvía a aparecer. Al llegar a la esquina de la calle Manigua con Pinar del Río nos topamos con la persiana cerrada y un graffiti que nos miraba con algo de sorna.


Un tanto atemorizados, seguimos unos metros y tras ver la cervecería abierta en el nº 8 de la c/ Manigua y unos metros más adelante la tienda, volvimos a tomar aire.

Primero entramos a la tienda y tras conocer in vivo a María y a Susana, nos contaron que por lo visto ese local cerrado era la antigua tienda y que no éramos los primeros en pensar que no abrían ese día. Tras una charla escueta pero cordial (ellas mismas se afanan en reconocer que no son de primeras impresiones…) empezamos a observar lo que más nos gusta: la cerveza. Imaginábamos la tienda bastante más pequeña (no se por que casi nadie pone fotos de los locales, así que tampoco vamos a romper la norma…). En cuanto a botellas tenían un surtido muy variado (aunque bien es cierto que ya lo conocíamos por su web ;P) Entre todas, destacaba un amplio repertorio de la danesa Mikkeller (la famosa serie Single Hop, las Beer Geek…) pero también bastantes de la escocesa Brew Dog, la italiana Baladin y la no menos conocida holandesa De Molen. Junto a todo esto también había una buena gama de americanas (Anchor, Flying Dog, Great Divide…) y, como no, mucha cerveza belga y alemana. Además, lógicamente, tenían un amplio muestrario de cerveza local: artesanales catalanas (Bleder, Guineu, Agullons…) pero también del resto de la península (Domus, Loca Juana, Illa, Sènia…). Junto con todo lo anterior poseían una estantería exclusivamente para el material de homebrewing (esto, por el momento, no nos ha picado la curiosidad…).


Tras las compras pertinentes entre las que había una Stillwater Autumn, dos To Øl danesas, y unas cuantas de la ya mencionada Mikkeller, nos fuimos al local vecino, la cervecería.

Allí nos topamos con unos viejos conocidos de Mediona, Raul y Dani, de Bevirra, unos homebrewers de L’Hospitalet. Tras una agradable charla, de repente alguien comentó algo que me devolvió a la Tierra (aún estábamos en el limbo tras el festín del Drunk Monk): el Barça jugaba la semifinal de Champions y un servidor que se jacta en decir que es culé apenas lo recordaba…

Pero dejando el fútbol de lado (tampoco del todo…) nos empezamos a centrar en la cerveza. En primer lugar, de barril tenían Mikkeller Funky E Star, Great Divide Fresh Hop, Mikkeller Cream Ale, Budvar negra sin pasteurizar y Pura Pale de Agullons. Nos decantamos por las dos primeras. Fermentación espontánea la una y ricamente lupulada la segunda, eran demasiada tentación para obviarlas (concretamente la Fresh Hop estaba realmente increíble).

Tras estas dos, vino el esperado momento “bravas”. Si seguís el blog de 2d2d os habréis percatado de que este plato (y sus famosas 6 salsas) gozan de una formidable fama entre sus parroquianos. Aún gustándonos bastante, la verdad es que decir que son “las mejores”, como suele ocurrir en estos casos, es algo difícil de asegurar (y más, si días después pruebas otras bravas que según otros muchos son las mejores de BCN), así que nos quedamos en que nos gustaron.

Para acompañar nos decidimos por dos artesanales. En primer lugar Zulogaarden Norai, una cerveza que probamos al principio de comercializarse y que, al contrario de lo que habíamos leído en numerosas ocasiones, nos dejó patitiesos (por lo negativo) pero después de probarla esta vez llegamos indudablemente a la conclusión de que alguna cosa no deseable pasó en su excursión Barcelona-Valencia. Esta vez si nos gustó y mucho. Sedosa en boca, sabrosa, redonda, con mucho tostado dominándolo todo. Muy rica. La segunda artesanal fue Domus Aurea, una interesante IPA de unos elaboradores afincados en Toledo.


A continuación (con el fútbol de fondo, no lo olvidemos…) pedimos unas hamburguesas de entre la variada gama que disponían. En nuestra opinión, estaban más que ricas, y si además las acompañabas con alguna de las muchas mostazas Pyrène que tenían, aún mejores.

Para hacer frente a la carne, no se nos ocurrió otra cosa que una Mikkeller It’s Alive, que según he leído por la red se trata de un tributo a Orval, pero si queréis que os sea franco, de ella a penas tenemos poco más que un lejano recuerdo tipo Brett.


Para no perder el ritmo de las cervezas nos pedimos una cerveza algo más contundente y a la cual le habíamos puesto el ojo encima nada más entrar: Great Divide Espresso Oak Aged. Como ya sabéis, nos chiflan las imperial stout y concretamente ésta, envejecida, era una delicia “cafeínica”.


Ya para terminar, y de paso también celebrar el favorable resultado futbolístico en casa del eterno rival, nos pedimos una De Molen Tsarina Esra Reserva, una Porter envejecida y bastante subida de tono (¿imperial?) pero con un curioso fondo afrutado y algo marcado de lúpulo que no nos terminó de convencer.


Tras esto, nos dio por aclarar algunos malentendidos surgidos a raíz de los dichosos blogs y después empezamos una interesante y muuuy larga conversación (que en mi opinión sigue pendiente de terminar…) sobre el manido tema de lo que se puede o no considerar cultura cervecera (antes de seguir con el viaje prometo publicar un post al respecto). Tras esto, con las manillas del reloj bastante avanzadas, nos despedimos quien sabe si para reencontrarnos dentro de poco en Mediona…

Antes de terminar, como alguien nos comentó por mail si podíamos decir lo que consideramos en nuestra opinión lo mejor y lo peor de los locales visitados, aquí va. ¿Lo peor para nosotros? Quizás la situación del local, un tanto alejado del centro, aunque con dos paradas de metro al lado (Congrés y Maragall), esto tampoco es demasiado problema. Sobre lo que algunos comentan del carácter de las chicas, siendo verdad que no son la alegría de la huerta a bote pronto, hacen su trabajo sin florituras ni agasajos pero tampoco se echa nada en falta (aunque también es verdad que si no fuera por el blog, chicas, también tendríais menos broncas ;P). Lo mejor, pues que además de la interesante y extensa carta de cervezas, tenían algo que hemos comentado alguna vez por este blog, y es que creemos firmemente que todas las cervecerías deberían tener carta de comida, más allá de las cansinas bolsas de patatas fritas y cacahuetes, aunque es una humilde opinión que seguro volverá a caer en saco roto. Sin sobradas pretensiones pero más que correctas, en 2d2d tenían muchas hamburguesas, salchichas, bocadillos y no pocas cosas para picar (de caliente)… Ah, y los precios de la comida más que adecuados, muy lejos de lo que encontramos por algunos locales de Valencia con la moda de meterte un sablazo por una salchicha alemana o un codillo “prefabricado”.

P.D. Siento no poder poner ninguna foto de los interiores de la cervecería, pero aunque parezca increíble nos olvidamos entre el "fúrbol" y las birras ^^.

6 ene 2011

Tartar de salmón con aguacate y huevas.

Para empezar con la sección de El Lúpulo Cocinero vamos con una opción de maridaje que probamos hace poco y nos gustó bastante. Se trata de una receta muy sencilla y rápida de elaborar y que a continuación os detallamos. Al final de todo tenéis una cerveza como recomendación de maridaje, que es la que utilizamos nosotros.




Ingredientes (para 2 personas):



200g salmón fresco (preferiblemente lomos de salmón)

50g salmón ahumado.

1 aguacate (maduro).

1 chalota.

1/2 tomate.

1 pepinillo grande.

1 cucharada de alcaparras.

50g huevas de salmón.

2 limas.

Aceite de oliva virgen extra.

Sal.

Cebollino.

Germinados de cebolla.


Elaboración:


Congelar el salmón fresco unas 24h antes para evitar problemas ya que se consumirá crudo (realmente crudo no está del todo ya que sufrirá un macerado).


Descongelamos, quitamos la piel (en caso de que tenga) y las espinas, y lo cortamos en dados pequeños, intentando no coger la parte más grisácea (tanto por el aspecto final del plato como por el sabor). Cortamos del mismo modo el salmón ahumado. Mezclamos todo y dejamos macerar con el zumo de una lima, un chorrito de aceite de oliva virgen extra y un pellizco de sal durante 30 minutos. Reservamos.


Por otro lado picamos las cebolletas, las alcaparras, el pepinillo, el tomate pelado y sin semillas. Quitamos la piel y el hueso del aguacate y cortamos la carne en dados similares a los del salmón fresco. Lo introducimos todo en un bol y agregamos el zumo de la otra lima.


Para terminar, colocamos en un molde de aro el tartar de salmón en el fondo. Luego añadimos el picadillo de aguacate y cubrimos todo con las huevas de salmón. Ya para finalizar decoramos con un poco de cebollino picado y algunos germinados (en este caso hemos pensado usar de cebolla) y con cuidado retiramos el molde. ¡Y ya está!



Como ya os anticipábamos antes, se trata de una receta en la que empleareis poco esfuerzo y obtendréis relativamente buenos resultados siempre que no haya aprensivos al pescado crudo de por medio ;P


En nuestro caso decidimos maridar esta receta con una De Molen Vuur & Vlam, una holandesa de “chasis” pero IPA americana de corazón. Sus suaves 6,2º de alcohol y mucho lúpulo ayudan al maridaje ya que el pescado graso, las notas ahumadas y cítricas así como el vinagre de los pepinillos y las alcaparras son presa fácil frente a todo este lúpulo. Para los que quieran datos más técnicos de esta cerveza (cosa que se agradece en la mayoría de De Molen) posee Galena para dar amargor y un cuarteto de americanos para el final (Chinook, Cascade, Simcoe y Amarillo) quedando una IPA con 42,6 en la escala de amargor (IBUs).


A pesar de que el maridaje nos pareció muy acertado, pensamos que quizás otra IPA con notas más herbales y/o florales (y no por ello con más amargor) que esta Vuur & Vlam irían como la seda con el plato. Todo es cuestión de probar… ¿Se os ocurre alguna otra opción? ¿Quizás algo que no sea una IPA, Bitter o similares?


P.D. Por cierto, seguro que habréis advertido que he incorporado una marca de agua en las fotos con la dirección del blog ya que varias experiencias poco deseables por la red así como fuera de ella no me han dejado otra opción. De ahora en adelante serán la tónica en todas las fotos del blog y esperemos así no encontrar “sorpresillas” inesperadas…

30 ago 2010

Bordeando el Mediterráneo…

Seguimos con la aventura, tras asistir al Oktoberfest veraniego de Alicante.

Tras llegar al coche, y como aún era muy pronto (5 de la tarde) pensamos en irnos para el sur, con destino a Murcia y su encantadora (aunque últimamente bastante venida a menos por tanta construcción) manga del Mar Menor. Dado que los kilómetros se hicieron más llevaderos de lo que en un principio teníamos pensado, nos replanteamos la parada murciana y decidimos “Ya que estamos, ¿porqué no nos vamos a Almería y entramos por primera vez en Andalucía?” Era una ocasión perfecta para ver el desierto de Tabernas (a pesar de la coña recurrente, no tiene nada que ver con cervecerías ni pubs...) y la costa almeriense. Y así sin ningún tipo de idea preestablecida, ni saber donde terminaríamos, seguimos triturando kilómetros hacia el sur.

Cuando llevábamos varias horas en el coche y ya estábamos algo hartos de que tanto invernadero monopolizara el paisaje, como seguíamos lanzados a conquistar la península por carretera nos vino otro impulso similar al anterior y nuestra “planificada y muy organizada” idea de ir a Almería se fue al garete. Llamamos a Gabriel para ver si nos podíamos ver en Málaga y tras comprobar el lógico asombro, el plan malagueño fructificó (bueno, eso de plan es un decir, ya que no teníamos ni idea donde terminaríamos pasando la noche, ni por que carreteras iríamos, ni nada de nada… ya que a los valientes valencianos "triturakilómetros" sin saber muy bien el porqué se nos sigue resistiendo la compra del GPS).
A las 23h llegamos a Torremolinos, donde nos esperaban Gabriel y Marya. Tras explicarles la improvisada batallita, les dijimos (y ahora viene lo mejor) que el día siguiente por la noche nos esperaban de vuelta por Llombai (el pueblo de Rosana, en Valencia) por un compromiso. Así que la aventura de bajarnos 610 Km. a Torremolinos en una tarde y volvernos al día siguiente puede parecer en pocas palabras una locura, pero dado que servía para reencontrarnos con Gabriel y Marya, e iba a ser una excusa perfecta para tomarnos algunas cervecitas, pues entonces la escapada se convertía en una locura muy interesante…
Tras juntarnos en su casa con unas amigas, los anfitriones nos sacaron ni más ni menos que una Alvinne Hop Trilogy Simcoe (que locura de cervezón!!!!), una Founders Breakfast y una Great Divide Hibernation Ale (ambas muy ricas), para acompañar algo de picoteo… ¡Que delicia! (Entre tanta cerveza y algo de cansancio se me pasó hacer las fotos de turno…).

Después de estos cervezones nos fuimos a visitar la Cervezateca (C/ Casablanca, 22), una cervecería de Torremolinos llevada por un tipo belga y de la cual ya habíamos hablado con Gabriel en Carrizo de la Ribera. Tenía más de 100 referencias en botella, mayoritariamente belgas (entre las cuales había una embotellada para el local, la Cerveza TK) y varios barriles. Nos decantamos por XX Bitter, Slapmutske Tripel, Dulle Teve y Oerbier (entre las cuales me quedo con la XX y la Dulle Teve… muy ricas ambas).
Más tarde seguimos con La Divine, Hommel Bier, Guillotine y una Gruut (se nota que las belgas no son lo nuestro... jejeje). Esta Gruut fue la que menos gustó con diferencia de toda la noche y como curiosidad decir que supuestamente estaba elaborada sin lúpulo pero su contraetiqueta no juraba lo mismo… Pero bueno, ser “frikicoleccionista” (como alguien del norte me llamó) tiene de bueno que aunque una cerveza no te guste, siempre te queda el consuelo de que una etiqueta nueva se va para el bote.

Tras terminarnos (casi) todas las cervezas, nos volvimos a casa Gabriel, y tras despedirnos de una amiga suya fuimos a que nos enseñara in vivo su "pequeña" despensa cervecera. Tras disfrutar de ella, Gabriel nos dijo que nos tenía guardadas unas sorpresitas en la nevera: Struise Pannepot 2008, Struise Black Albert y De Molen Vuur & Vlam. Creo que estos elixires se definen por si mismos, así que cualquier palabra sobra. Pero lo mejor de todo no fue tomarnos esas cervezas sino saber el aprecio que le tenía Gabriel a esas botellas en concreto y que las quisiera compartir con nosotros. No hay palabras para agradecértelo! Solamente te digo que sigo relamiéndome con mi primera Pannepot una semana y media después…

Por si fuera poco, tras la dilatada y realmente encantadora charla con Gabriel y Marya, nos dijeron que nos habían preparado cama para quedarnos a dormir en su casa y que el día siguiente pudiéramos marcharnos con tranquilidad. No me salen las palabras para agradecer el tremendo detalle.

Algunas horas después (más bien pocas) nos despertamos, tras pasar una noche bastante más placentera y mucho menos abrasadora de lo que Gabriel y Marya nos habían anticipado (realmente la cálida noche malagueña no dista mucho de la valenciana). Tras otro agradable ratito de charla y una rápida y fresquita comida nos despedimos (no por ganas, precisamente) de esta encantadora pareja. Os debemos una bien gorda!!! Nos disteis una velada realmente fascinante en todos los sentidos.

Unas cuantas horas de carretera hasta volver a casa y un poco de prisa por llegar a tiempo no iban a deslucir lo que fue una escapada de lo más intensa e interesante.
P.D. El GPS no se nos resistirá mucho más tiempo…
P.D.2. Para que después digan que solamente hay cervezas en 2 sitios de toda la península...