22 mar. 2010

La Ronda #22: Espantos Tempranos.

Si el mes pasado fueron los compañeros de Hipos Urinatum los que proponían una reflexión de las cervezas que inicialmente nos gustaron mucho para luego ir perdiendo fuelle en nuestra memoria, este mes invita Max, nuestro filósofo cervecero, quien aprovecha esa Ronda anterior y le da la vuelta:

¿Cuál fue la cerveza, o tipo de cerveza, que al probarla por primera vez no les gustó para nada? ¿Cuál fue su reacción en aquella oportunidad? ¿Y cuánto tiempo tardaron en volver animarse a probarla y en qué circunstancias?

Más de una vez he comentado que mis inicios en el mundo de la cerveza fueron coleccionando etiquetas. Inicialmente, y como es lógico, las etiquetas (y por tanto las cervezas) eran mayoritariamente lagers alemanas y belgas (además de las típicas españolas, evidentemente), dado que son las que copan en gran medida los supers, hipers y demás,…

Esto, se quiera o no, condiciona las preferencias de uno, y es por ello que todo aquello con un color algo distinto, turbio, opaco,…y en definitiva algo distinto a lo que estaba acostumbrado era susceptible de plantearme una duda respecto de si me gustaría o no.

Dado que la ronda va en relación con estas primeras experiencias, y más concretamente con aquellas inicialmente negativas, yo pondría un caso que me marcó y condicionó mis gustos unos cuantos años. Se trata de la Guiness Draught (la típica Guiness de barril que suele haber en muchos pubs de por aquí), una cerveza con bastantes adeptos (aunque también detractores) que almenos a mi me causó rechazo una larga temporada. No me gustó dado que era una cerveza sin aquello que esperaba hace unos años en una cerveza (que fuera refrescante, trago fácil, etc.), y la Guiness me ofrecía un sabor extraño (por esos entonces no alcanzaba tampoco a mucho), tostado, muy densa en boca,… Le di varias oportunidades antes de asumir que estas cervezas negras (que es como las llamamos vulgarmente por aquí) no eran lo mío. La probé en situaciones más animadas, de marcha con amigos, en pubs mejores y peores, en situaciones más tranquilas, en casa y junto a mi pareja, y no había manera, hasta que decidí asumir que estas cervezas no eran mi estilo.

Pero cosas del paso del tiempo, en parte gracias a la dichosa colección y seguramente también por el hecho de ir adquiriendo gustos distintos con la edad, hace un tiempo me reconcilié con este estilo y ahora puedo afirmar con total rotundidad que me he vuelto un fan de las Stout (Imperial Stout, Dry Stout o los nombres que queráis), y de hecho una de las mejores cervezas que he tomado en los últimos meses fue la Nogne Imperial Stout. Ahora puedo decir que las stout me gustan mucho, pero puntualizo, y es que la Guiness la puedo tomar, pero nada más. Algo que antes hubiera sido impensable…

Tanto rechazo en principio para terminar igualmente enamorándome de las stout. Cosas de la vida…

5 comentarios:

  1. A mí me pasó algo parecido. Antes no era muy amigo de las stout, y ahora es uno de los estilos que tomo más agusto.
    Un saludo.

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  2. Hola Sir Asf. Y no somos los únicos ya que entre mi gente no son pocos los que antes rechazaban estas stout y ahora las toman sin más. Un saludo!

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