27 feb. 2010

Nos vamos de Ronda… y van 21!!!

Otro mes de encuentros entre blogueros y amigos cerveceros de habla hispana y esta vez son los compañeros de Hipos Urinatum los que invitan al tradicional encuentro con un tema relacionado con nuestros inicios cerveceros, que reza así:

¿Alguna vez habéis probado alguna cerveza por primera vez, que en el momento os pareciese una casi completa perfección, a la que más adelante hayáis dado una segunda cata y vuestros pareceres ante esta cerveza hayan disminuído sustancialmente? No me refiero a que la segunda vez os parezca una mala cerveza, sino que no haya llegado a los niveles épicos que alcanzó en vuestro primer paladeo, cuando incluso os atrevisteis a ponerla en vuestro top 5 personal.

Como ya he comentado alguna vez, mi acercamiento en cierta profundidad al mundo cervecero tuvo lugar hace unos 5 años, más por curiosidad puramente coleccionista que por la propia cerveza en si. Por aquellos entonces mi pasión era la Voll Damm, una cerveza fuerte, con más alcohol y cuerpo que todas las demás que podía encontrar en bares y restaurantes de mi entorno, y con un sabor realmente espectacular. Pero con el tiempo, ir probando más y más cervezas fue ampliando mi horizonte cervecero y me permitió conocer cervezas dulces, otras con un pronunciado sabor amargo, ácidas, cremosas, suaves, afrutadas, especiadas… Por ello mis preferencias iniciales fueron quedando desplazadas, más por el ánsia de probar más y más cervezas que por el hecho de que no me gustaran las primeras. Además, el bolsillo y el afán coleccionista me ha llevado a la larga a no repetir más de una vez muchas de las cervezas que pruebo, lo que provoca que algunas cervezas de las que algún día me enamoré, queden en el armario de la memoria. Así que siendo una cerveza de la cual aún tengo una imagen muy positiva, no podría decir que la Voll Damm esté aún dentro de mis 5 cervezas favoritas pero si en un agradable recuerdo…

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