A principios del pasado mes de diciembre tenía el antojo de que éste año no iba a poder conseguir muchas cervezas de navidad. Aunque alguno piense que estoy bastante mal de la cabeza (y no se engaña mucho...) viendo el surtido que terminamos consiguiendo, en el fondo tengo una explicación razonable y es que no normalmente suelo repetir cervezas (habiendo tantas elaboraciones por probar y tantas etiquetas que coleccionar solamente me falta ir repitiendo…) y si recordáis el atracón que nos dimos las navidades pasadas lo lógico es pensar que pocas novedades iban a caer. Pero por suerte mis dotes adivinatorias son tan pobres que la oferta existente fue bárbara y terminamos con un surtido bastante completito.
Aún así, como lo mío con la cerveza roza la enfermedad, por si no tuviéramos bastante repleta la recámara, varios regalos de buenos amigos, algunas pequeñas compras y un intercambio suficientemente jugoso han hecho que estas navidades fueran con diferencia las más cerveceras de todas las que recuerdo.
El primer regalo vino cuando aún estábamos medio digiriendo los atracones etílico-gastronómicos de las comidas y cenas navideñas. Cómo bien recordaréis (si es que tanto alcohol navideño no os ha dejado fundida la memoria...), en diciembre visitamos el Drunk Monk de Mataró y lo pasamos de escándalo entre otras razones por su capitán, Sven. Pues estas navidades nos llegó un regalo suyo, de esos que ni queriendo podría obviar en el blog. Hablo ni más ni menos de la famosa caja con 6 de las nuevas botellas de Westvleteren XII serigrafiadas que además vienen acompañadas con dos copas con el nuevo diseño.
Arriba podéis ver algunos detalles, como las serigrafías, las copas y la nueva chapa.
Habiendo escuchado y leído mucho sobre ese pack y sobre el posible precio que puede llegar a alcanzar en tiendas y reventas, todas las palabras de agradecimiento que podamos darte Sven son muy pocas. Como ya dije en su momento, hay razones suficientemente cautivadoras por las que cualquier distancia en coche se hace corta, y sin duda el capitán belga de Mataró es una de ellas.
Días después, y cuando aún no nos habíamos recompuesto del regalazo anterior, recibimos un par de cajas de un buen amigo coleccionista de Madrid. En una de las dos cajas (concretamente en la única que conocía a medias su contenido), venían cuatro cervezas de navidad nada habituales de ver por aquí: tres Hornbeer (una microcervecera de la que curiosamente ya hablé en la sección de etiquetas) y una Amager Secret Santa, todas ellas danesas. En la otra caja (la inesperada), había varias artesanas, unas cuantas rarezas y mucha breweriana. ¡Ay Jorgecito, cómo te quiero!
Días después, y casi cerrando el año, me reuní con otro amigo coleccionista, en este caso de la terreta, el gran Txema, con el que a parte de los ya tradicionales trapicheos coleccionistas regados con alguna interesante cerveza, pude conseguir dos auténticas perlas. La primera es ésta maravillosa botella Stark Turia serigrafiada que aún no tenía en mi colección. Cómo conoces mi obsesión por las Turia, mestre!
La otra joya, en este caso con menor valor histórico pero igualmente tocando la fibra sensible, es la edición especial que La Zaragozana dedica al último trabajo de Amaral, “Hacia lo Salvaje”. Se trata de 12 botellas de Ambar 1900 en cuyas etiquetas, además de unos preciosos animales dibujados por Borja Bonafuente Gonzalo, aparecen fragmentos de las canciones.
Para que no penséis que todo son regalos (que me vais a terminar aborreciendo... ;P), termino con dos compras. La primera venida desde Ocaña, Toledo, desde donde me llegó un paquete que los chicos de Yria prepararon para estas navidades. En su interior había dos ejemplares de su Golden Ale y otras tantas de la Brown ale, una IPA que aún no ha visto la luz y a la que le tengo buenas ganas, dos mermeladas de cada una de sus dos variedades y breweriana diversa en forma de un vaso, una camiseta y varias etiquetas. Una razón más para ponerme al día con las interesantes cervezas que se están gestando por el centro de la península.
Y para terminar, justo ayer recibí esta edición especial de la cerveza artesanal Illa de Menorca.
Por lo visto se trata de una tirada limitada a 1000 unidades que en principio únicamente se debería poder comprar en Menorca y cuya etiqueta ha sido diseñada por Torrent Vivó. No dudé en adquirir un pack con 6 botellas así que los que estéis leyendo esto y os interese alguna de las 5 que tengo para intercambiar ya sabéis… ;P.
Y con estas cervezas doy por cerrado un post repleto de compras de última hora y algún que otro regalito de esos maravillosos reyes cerveceros repartidos por la geografía cervecera. Como me decía alguien, donde estén los buenos amigos que se quiten los Reyes Magos…
































