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18 may 2012

La burbuja de la cerveza.


Tras un parón de dos meses me apetece retomar las Reflexiones de un Hophead para comentaros cómo veo ciertas tendencias de mercado y algunas semejanzas con otros sectores, concretamente el del mundo del vino. Como siempre, también quiero dejar claro que este post no pretende ser ningún ataque hacia nadie sino una opinión más como la de cualquier otro consumidor que se deja su cartera comprando cerveza. Escudos de batalla puestos, vamos pues allá.

Primeramente creo que está más que claro que cuando hablamos de precios cada uno es libre de marcar el suyo, del mismo modo que cada cual es libre de pagarlo o no. Quizás a más de uno le sobre esta trivialidad pero tampoco quería dejarla pasar. El problema viene cuando ciertas situaciones que se desmarcan de lo que debería considerarse como razonable (por anchos que sean los márgenes) se aceptan con cierta indiferencia y en ocasiones incluso excesiva indulgencia. De ese modo, sin mucho ruido pero pasito a pasito llega un momento en el que te paras a pensar y te das cuenta de que el panorama que conocías un año atrás es drásticamente distinto al actual, con muchos detalles positivos, pero también, y por qué no decirlo, algunos que no lo son tanto.

En los últimos años, o para ser más concreto en los últimos dos, en este país de países hemos dado un salto sustancial en todos los sentidos en lo que a cerveza se refiere. Hemos pasado de no tener a penas tiendas físicas a tener una buena ristra de ellas en muchos lugares. Lo mismo ocurre con tiendas online, bares/cervecerías, multitud de festivales a cual más interesante. ¿Y qué decir de las microcerveceras? No hay semana que no salgan dos o tres nuevas… Todo ello es increíble y más aún teniendo en cuenta la terrible situación económica que estamos atravesando y que parece no afectar en exceso a todo lo que esté tocado por esa panacea llamada cerveza. Hablando con varias personas y de forma independiente han coincidido en decirme que el potencial de la cerveza era tan alto en un territorio prácticamente virgen en cerveza que de ahí la respuesta y el crecimiento tan elevado que ha tenido en tan poco tiempo.

Sea como fuere, y aún estando más que contento por el crecimiento que hemos vivido, en ocasiones veo ciertas similitudes con el mundo del vino, algunos detalles que ahora son bien recibidos por muchos considerados cerveceros pero que en su día los veían detestables y de hecho no dudaban en criticarlos desaforadamente. Para el que no esté situado, hace aproximadamente 5 o 6 años vimos un incremento desmesurado de todo lo que tuviera que ver con el vino, con aperturas continuadas de locales llamados enotecas, enobares o como quiera que se los llame casi en cada esquina, había montones de eventos como catas, presentaciones y ferias, salían nuevas bodegas continuamente, se incrementaron ostensiblemente las webs especializadas, hubo una revolución absoluta en el tema del marketing y la publicidad… y más y más y más… Pero todo ello, aún dejando algo de bueno, se fue para abajo con la misma celeridad con la que subió. Algunos lo relacionaron con los primeros coletazos de la dichosa crisis, otros dijeron que se trataba de una burbuja insostenible ya que era inconcebible ver cómo te cobraban en un restaurante de tres al cuarto un vino multiplicado por 3, por 4 o incluso, y doy fe de ello, por 5 veces su precio en tienda. De todas formas lo que es seguro es que la oferta superaba a la demanda con muchas creces y eso que hablamos supuestamente de un país con cultura y pasión por el vino.

Pero vuelvo a la cerveza. Hace unos dos años y medio o por ahí que compro cerveza ininterrumpidamente en tiendas tanto físicas como, sobretodo, online. Por ello, en todo este tiempo me he ido fijando en las jugosas y atrayentes novedades pero también en sus precios, y he visto cómo éstos iban acrecentándose. Y no me refiero a que las mismas referencias hayan ido aumentando de precio, ya que gracias a la competencia realmente feroz que hay actualmente eso ha sido más bien al contrario. Lo que digo es que la media de precios de las cervezas disponibles en muchas tiendas ha ido subiendo euro a euro y dejando por irrisorias algunas barreras como la de los 3 o 4€ por una botella de 33cl. Y conste que mientras haya quien lo pague me parece perfecto, pero hay situaciones que al menos a mi me parecen un tanto desorbitadas y dignas de la imagen vergonzosa en términos económicos que se tiene últimamente de nosotros por Europa.

Por poner un ejemplo que ilustra bien esta evolución podríamos poner las cervezas estadounidenses que tenemos por nuestras tiendas, las cuales tengo constancia de que al menos en origen no son ni mucho menos caras. Desde que salen de la fábrica hasta aquí van subiendo céntimo a céntimo según pasan por transportistas, almacenistas y en definitiva por cada una de las manos. Al final de la cadena tenemos que tras los lógicos (en algunos casos) márgenes de ganancia, nos las venden al consumidor. Será más o menos discutible si su precio es excesivo o no, pero o bien lo pagas o te quedas sin probarla. No hay más.

Salvando las distancias, podríamos poner otros ejemplos de cerveza importada, pero prefiero fijarme en las cervezas de aquí, las artesanas. Podríamos hablar largo y tendido sobre cuan “abusones” son aquellos que les suministran el material, que si también hay muchas manos de por medio, que si obligan a comprar cantidades enormes de suministros (botellas, chapas, etiquetas…), que si el de la tienda de turno se hace el agosto con ellos o tantas y tantas otras razones. También entiendo perfectamente que los precios de las artesanas no puedan competir con el de las macros (todos sabemos bien los porqués). Pero aún asumiendo todo eso y siendo sobradamente benevolente añadiendo céntimos, sigo sin encontrarle la lógica a lo que en algunos casos se pide.

En este sentido, ya he visto unas cuantas artesanas (ni dos ni tres ni cinco) superando los 10€ por una cerveza de 75cl (que vendrían a ser unos 4,4€ por un tercio), lo cual, poniéndole todos los peros en forma de tiradas limitadas, especiales o monsergas varias, me parece un tanto abusivo, y más aún si comparamos con otras cervezas importadas con un precio similar y de calidad no tan pareja. Que sí, que cada uno puede pedir lo que quiera pero cuando a ese uno se le suman adeptos y empieza a ser una tendencia más que un caso aislado nos encontramos, o al menos a mi me lo parece, con que nos estamos acercando (si no lo estamos ya) al peligroso bucle del "esos snobs del vino" de los que algunos dicen estar bien alejados. Yo no lo tengo tan claro.

Otro tema son las ferias de cerveza, en las cuales algunos se marcan unos precios que tampoco termino de entender más que nada porque si lo que se pretende es fomentar la cultura cervecera o incluso dar a conocer un producto, es un tanto incomprensible venderlo incluso por encima del precio que tienes en las tiendas. Otra cosa es que se quiera vender cerveza a los que tengan la cartera pudiente, en cuyo caso da igual vender cerveza, DVDs o réplicas a escala del aeropuerto de Castellón para poner encima del televisor del salón. En ese caso no tengo nada que objetar. Pero ver cómo los 3€ por una cerveza de aquí de 33cl o 6€ por una botella de 75cl son la norma me lleva a pensar que me estoy perdiendo algo.

Desgraciadamente mientras lo arriba expuesto para la cerveza de aquí siga siendo una realidad y al mismo tiempo pueda comprar botellas de reputadas y contrastadas cerveceras europeas a precios mucho más competitivos que las de aquí (lógicamente excepciones las hay), aquello de consumir producto local será un lema estupendo para una campaña de slowfood pero no una realidad que pueda atraer adeptos en masa (sin contar nacionalismos), y eso sin meter en el juego la calidad media de unas y otras, aspecto en el que por suerte vamos avanzando para bien, con paso lento pero firme.

Habrá quien, y con razón, me pueda decir que en otros países de Europa los precios están lejos de ser los de aquí, que aquí la cerveza es muy barata. Sí, por poner un ejemplo puede que en Reino Unido se paguen precios que aquí nos parecerían abusivos, pero dejando a un lado los sueldos medios, que alguien me diga cuanto cuestan aquí (con todos los portes e intermediarios que quiera) algunas de las reputadas craft británicas (Thornbridge, Kernel, Meantime, BrewDog…) y las compare con las artesanas. ¿O por qué no comparamos con lo que se cobra en cerveza autóctona en países como Alemania o Rep. Checa? Yo sigo sin entenderlo…

Sí, está muy bien querer que la gente de a pie conozca que la cerveza es más que un producto para apagar la sed, que debe experimentar y atreverse con cosas distintas pero mientras que algunos no den su brazo a torcer y miren solamente en hacer caja (que en el fondo y por mal que nos pese es la pura realidad), estaremos dando más razones si cabe a todos aquellos que creen que somos un tanto tendentes al modelo montaña rusa (ya sabéis, un día muy arriba y al siguiente todo por el suelo).

En fin, y para no terminar este post con un cierto regusto áspero (ya que espero que el post se entienda como pura crítica constructiva), quiero dejar constancia de que por suerte no todo es negativo ni muchísimo menos. Hay gente que aún queriendo sacar adelante su negocio en condiciones económicas que no son las mejores, siguen sin forzar los límites como sí lo hacen otros hinchando la pelota hasta casi hacerla estallar. Por el bien de la cerveza, actuemos con cierta responsabilidad. Ahora bien, si queremos otro bluf como el del vino, los gintonics o tantos otros, hagámoslo petar.