Presuponiendo que quien pueda leer este u otros blogs cerveceros bebe cerveza por puro placer, con moderación y sin buscar expresamente pillarse una buena moña (aunque en ocasiones esto último sea una consecuencia inevitable…), hoy os quería trasladar una cuestión que seguro os habrá surgido a la mañana siguiente de beber en demasía según qué cervezas.
Pero antes, a modo de maridaje musical introductorio, os dejo éste enlace que seguro os sonará a más de uno.
Sí habéis escuchado la canción ya sabréis de que va el post de hoy. Si no (aún estáis a tiempo de hacerlo...) os digo que el tema de hoy es la resaca, y más concretamente la generada por beber (no siempre abusando) cerveza. Para empezar os dejo parte de una entrevista que el periódico La Vanguardia le hizo a Steve Huxley hace un par de meses (aquí tenéis el texto completo):
Decía Steve: “con la buena cerveza te puedes pasar y al día siguiente levantarte tan fresco como una flor de primavera. Pero con las industriales no es recomendable…” “¿Quiere decir que con la artesanal se lleva mejor la resaca?” A lo que Steve responde: “¡No hay resaca! Si haces la cerveza bien, con buenos materiales, no creas alcoholes superiores, que son los que provocan dolor de cabeza.” “¿Ni aunque tomemos 15 botellas?” “No. Antes tenía un local en el barrio de Gracia (Barcelona) en el que hacía cerveza y cuando preparaba una nueva me usaba a mi mismo como conejo de indias. Bebí 15 pintas, que son ocho litros, en tres horas sin comer. Después me fui a dormir dos horas a ver qué pasaba. Y me levanté bien.”
Los alcoholes superiores a los que se refiere Steve son unos compuestos llamados aceites de fusel o alcoholes de fusel, un tipo de alcoholes de grado superior (llamados así porque tienen más de dos átomos de carbono) generados por la fermentación de bebidas, entre ellas la cerveza, y que contribuyen a los síntomas de la resaca en forma del odiado dolor de cabeza, vómitos, etc…
Imagen tomada de aquí.
¿Y cómo podemos evitar estos compuestos en la cerveza? Según palabras de Boris de Mesones (mirar enlace al final), esto se consigue realizando fermentaciones y filtraciones controladas y efectivas, con lo que se evita la producción de los precursores de dichos aceites fusel. Las grandes macros aceleran procesos aumentando las temperaturas y con ello se generan más alcoholes superiores que a su vez nos dejan una bonita resaca final.
Pero por lo que he podido leer en diferentes foros, blogs y páginas especializadas, no hay una única causa, sino más bien tres: los mencionados alcoholes superiores, ciertos azúcares residuales y las levaduras. Sobre estas últimas hay estudios que demuestran que existen personas alérgicas a ciertos componentes derivados de su actuación, los cuales por ejemplo aparecen en las cervezas sin filtrar (mira, una razón a favor del filtrado!).
Imagen tomada de aquí.
La cuestión es que esto queda muy bonito y técnico pero frente a una nevera de un bar ¿qué cervezas elegir y a cuales mejor ni acercarnos? Seguro que conocéis el mito de que por lo general las cervezas belgas son muy amigas de dejar el cerebro como una batidora a la mañana siguiente. En este sentido tengo que reconocer que en mi caso las mayores resacas que me he pillado han venido así, con cervezas con contenidos alcohólicos elevados, muy acarameladas y afrutadas, de entrada peligrosamente fácil y con un inconfundible aroma alcohólico... un perfil muy definido que me hace temblar solo de pensar en tenerlas delante. Pero no solo belgas, también doppelbock alemanas (tengo un muy mal recuerdo de la Löwenbrau Triumphator…), muchas lagers subiditas de tono… No soy amigo de simplificaciones y generalizaciones y de hecho lo anteriormente dicho viene de parte de un belgófilo (aunque venido a menos…) que también ha bebido muchas cervezas de ese país, frecuentemente de micros (dejemos los esnobismos a un lado…), con ese mismo perfil alcohólico y acaramelado y a la mañana siguiente se ha levantado como unas pascuas.
Si “no hay más remedio” y nos tenemos que enfrontar a una dura sesión de levantar el codo, ¿qué hacer en esos casos? Para evitar o al menos minimizar los efectos del alcohol la solución es tener las reservas hídricas al tope, comer abundantemente pero sin pasarse antes de beber (a poder ser un par de horas antes de empezar a beber), preferiblemente comidas ricas en azúcares y grasas (esto último impide la rápida asimilación del alcohol), así como alimentos ricos en vitamina C (cítricos, tomates, pimiento verde…) y del grupo B (lácteos o huevos por ejemplo). También es importante evitar comidas con mucho vinagre o excesivamente ácidas ya que irritan el tracto gastrointestinal y eso desemboca en los lógicos vómitos.
Imagen tomada de aquí.
¿Pero qué hacer si te has olvidado de todo lo anterior y tienes una resaca de tres pares de narices? Remedios de la abuela los hay a patadas… ¿Habíais escuchado eso de “cuando te levantes con resaca, bebe cerveza”? Sí, os prometo que aunque parezca increíble no son pocas las ocasiones que he escuchado a familiares o amigos no precisamente cerveceros decirlo… Pero salvando este curioso y aparentemente tan poco atrayente antídoto, tenemos los consejos de siempre: beber mucha agua, tomar algún caldo (de ave o de verduras) bien calentito, alimentos que nos ayuden a recuperar electrolitos y vitaminas como las frutas y las verduras… Por ejemplo un alimento ideal para este cometido es el plátano ya que nos aporta azúcares, electrolitos y vitaminas. Otro punto importante es un buen reposo y hacer actividad moderada.
Y por hoy creo que ya está bien de artes sanatorias. Así que ya sabéis, a beber y a disfrutar, pero siempre con moderación y responsabilidad. Ahora es vuestro turno, ¿algún consejo, recomendación o batallita que contar relacionada con beber cerveza y la maldita resaca?
* Este texto tan minucioso de Boris de Mesones seguro que os aclara alguna duda.
* En este otro enlace tenéis algunos consejos muy sencillos escritos en un inglés muy accesible.


