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23 oct 2014

Honrando al santo Lúpulo (y van 3 años…).


El “moerno” San Lúpulo de Capúa.
Al final va a ser cierto eso de que con cervezas de por medio hay pocas excusas que nos impidan sumarnos a cualquier lío… No se entiende de otro modo que por tercer año consecutivo los amigos de Cervecearte se marquen un enredo como el de San Lúpulo en el que nos piden adoración al más amargo de los santos y tardemos menos que nada en unirnos pese a que la fecha del santoral haya quedado atrás. La cuestión es tener algún pretexto para beber buena cerveza, no? ;-)


En un mundo ideal, con más tiempo y una despensa más cargada de cervezas, especialmente lupuladas, me habría currado un post más original y repleto de birrotes que os hiciesen retorcer el morro cual abuelitas desdentadas frente a una Quíntuple IPA con 5341,02 IBUs maridada con una tortilla de lúpulo Amarillo chorreante de resina proveniente de los idílicos valles estadounidenses… Pero no es el caso ni de lo uno ni lo otro, aunque, quién sabe, quizás a lo último me anime algún día…

Así que a pesar de que esta vez el anuncio del evento me pilló completamente desprevenido, terminando de cerrar Mi Beerano Cervecero y pensando más en los birrotes que me iba a echar entre pecho y espalda para celebrar la entrada a mi tercera década vital, evidentemente no me iba a quedar sin beber alguna buena cerveza. Así que tras analizar detenidamente la sección “no.mires.mucho.y.deja.que.envejezca” del fondo de la bodega encontré un “auténtico animal” que ya llevaba acumulando polvo más de un año… ¿Y qué mejor excusa que celebrar los 30 años, no os parece?

La susodicha es la Magic Rock Strongman, una barleywine limitada a 540 botellas hecha con su Imperial IPA Un-Human Cannonball (tremendo birrote, por cierto) como base y a la que en lugar de darle el correspondiente dry-hopping en este caso se la mete en una barrica de 500 litros del vino amontillado de la bodega jerezana Rey Fernando de Castilla, con el cuello sellado con cera negra para permitir un buen envejecimiento en botella. Estaréis conmigo que no pinta mal, ¿verdad? Pues os quedáis cortos… Sensacional sería poco para definirla, tremendamente compleja y en la que destaca una combinación bastante peculiar de notas a fruta confitada, orejones, membrillo, así como las notas a frutos secos, sobretodo avellana pero también un punto a nueces amargas, muy pero que muy seca, con un sabor realmente persistente, una ligera acidez y un final cálido, seco y amargo. Realmente como estar tomando un amontillado. Genial, para amantes de las cervezas con marcados recuerdos del paso por barrica y para disfrutarla un buen rato a sorbos muy pequeños. Y lo mejor es que pese al año de guarda tiene un potencial de envejecimiento bastante prometedor… Lástima no tener otra botella ;).

Qué pedazo cervezote...

Pero al igual que al ratoncito Pérez, a Santa Claus y a los Reyes Magos, también al Santo Lúpulo se le debe honrar durante todo el año (y cuanto más mejor...), aunque mi paladar, pese al nombre que corona este blog, tienda más a los continuos escarceos con esas pérfidas y ácidas lámbicas que a los alfa-ácidos… Lo siento padre, pero es que tienen ese “je ne sais quoi” que no puedo contenerme…

Ni con una “Santa Lúpula” como esta
uno puede 
reprimirse ante las lámbicas…
Imagen tomada de aquí.

No me costó mucho encontrar otra botella adecuada para seguir honrando al “santo”, puesto que últimamente ni tengo demasiadas IPAs en la despensa ni tardo nada en consumirlas. En este caso le tocó el turno a la estadounidense High Water Hop Logic, una Imperial IPA tremendamente bien atada por todos sus flancos, deliciosa, por un lado asomando sugerentes recuerdos cítricos, a mango, pomelo, piña e incluso algo de pino, mientras que por otro era la robusta base, maltosa y acaramelada, quien conseguía un trago genial, redondo y realmente disfrutable. Me pareció realmente curioso que su hermana pequeña Hop Riot (que la probé días antes), pese a ser una IPA, fuera algo más alcohólica y desequilibrada. Y si hay algo que me gusta de las buenas cerveceras yanquies es la habilidad que tienen para conjuntar cantidades insanas de lúpulo con una buena base y este es un gran ejemplo de ello. Genial.

No será el maridaje más acertado,
pero disfruté como un enano comiendo
estos rovellons recién recolectados

El fin de semana avanzó con más vino que cerveza, ya sabéis que mi corazón de tanto en tanto vuelve a sus amoríos primigenios con el “zumo de uva en barrica”, pero como se trataba de honrar al Santo Lúpulo en este post, a continuación os dejo una buena dosis de lúpulo altamente recomendable que he podido disfrutar durante las últimas semanas, gracias sobretodo a un buen amigo estadounidense. Todo sea por no recibir el castigo del santo… O el de los compis Andrés y Mireia… ;-)

Beavertown Holy Cowbell. Esta londinense me ha dado muy gratas sorpresas con cervezas oscuras y/o envejecidas, pero esta stout rebosante a notas de café y chocolate negro amargo y un contrapunto genial cítrico y resinoso, es como poco para quitarse el sombrero.


Firestone Double Jack. Los que no hayáis probado nada de estos californianos deberíais tratar de hacerlo para entender la diferencia entre una Imperial IPA magnífica y “todo lo demás”. Suena muy radical, pero os doy mi palabra de que tanto piropo y halago de tantas personas distintas no son casualidad…


Hoppin’ Frog Hop Heathen. Una sinergia sensacional entre maltas oscuras y torrefactas con cantidades alocadas de lúpulo y, al igual que en su genial B.O.R.I.S., posee una textura sedosa alucinantemente adictiva. Para tener sueños eróticos con esta black IPA… ¡Viva la rana que la parió!


Lagunitas Night Time. Qué auténtica joya… Otra demostración magistral de que las Black IPA tienen muchísimo sentido más allá de la incoherencia semántica. No he probado muchas Lagunitas, pero esta se lleva de momento la palma. Birrote maravilloso.


Pipeworks Ninja vs Unicorn. Otra Imperial IPA genial por su equilibrio y su facilidad para beber, una base maltosa enormemente bien trabajada y un intenso y sugerente lúpulo cítrico y resinoso que enamora.


Three Floyds Dreadnaught. La última cerveza del post y sin duda la mejor de todas. Supongo que ser la tercera mejor Imperial IPA según los votos recibidos en Ratebeer, solo por detrás de Pliny the Elder y Pliny the Younger, deberían ser un indicativo de a lo que nos atenemos… Nunca he estado tan de acuerdo con un "doble 100" de esa web.


Y con esta sobredosis de IBUs y sobretodo lúpulo yanquie doy por cerrado mi homenaje. ¡Viva el Santo Lúpulo! ¡Viva la buena cerveza! ¡Y vivan también los grandes de Cervecearte por enrolarnos a todos!

Para quien se haya quedado con ganas de más lúpulo, aquí y aquí os dejo mis particulares aportes de 2013 y 2012 respectivamente.

14 oct 2013

San Lúpulo 2013: santificados sean tus IBUs.


Queramos o no reconocerlo, la mayoría de cerveceros somos un tanto frikis (bueno, según el compañero Fran, también los hay snobs, iniciados… pero parece que son minoría) así que nos hacen faltan muy pocas excusas para montarnos una fiesta y luego contar las batallitas… Cuando no son armarios, es el beerano o la navidad, el #IPAday y cuando no los santos… Sí, sí, habéis leído bien… ¡santos!. Y es que tal y como nos descubrieron el año pasado los compañeros de Cervecearte, existe un santo muy cervecero y con muchos IBUs llamado San Lúpulo de Capua. Así que, ¡¡a beber lúpulo se ha dicho!!

La cosa es que en mi armario últimamente escasean bastante las elaboraciones sobradas de lúpulo así que haciendo una especie de all-in pokeriano pero a lo cervecil he conseguido encontrar cuatro elaboraciones que se podrían acoger a esta especie de oda a los alfa-ácidos.

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- Naparbier / Zombier Hoptopus from outer space IPA, en “Hopcuentros en la octava fase”.

Nos encontramos ante una IPA que hicieron los navarros de Naparbier a principios del verano en colaboración con el conocido distribuidor Zombier y cuya botella tenía guardada desde entonces, en una especie de afrenta a ese tiempo que tan en contra juega de nuestro querido, fresco y aromático lúpulo. Así que cualquier descripción dada a continuación en principio debería distar bastante de la cerveza fresca y lupuladita que idearon para refrescar el verano y no para tomar tantos meses después.


El aspecto es inmejorable, con un bonito y limpio color anaranjado coronado por una espuma blanca y de buena retención. En nariz es más suave de lo esperado, intuyo que por el tiempo de espera y/o quizás por el vaso (otro caso a favor de mi cruzada en contra de la pinta americana para retener aromas). Destacan notas dulzonas y acarameladas acompañadas por naranja, melocotón y ligerísimamente fruta tropical tipo piña, además de un vago recuerdo resinoso. En boca posee una carbonatación muy atenuada y bien integrada, es tremendamente fácil de beber, con las citadas notas cítricas y resinosas, acompañadas por un intenso toque amargo, muy largo y persistente, sin que el aparente toque maltoso percibido en nariz lo amortigue demasiado. Muy bebible, refrescante y ligera. En conclusión, una nueva muestra del amor que le tienen estos navarros al lúpulo y el amargor. Personalmente la esperaba más ligera y más sabrosa, aunque repito nuevamente que dudo que cualquier tipo de conclusión sacada a estas alturas tenga alguna validez ya que estamos ante una cerveza hecha para consumir muy fresca.


- Toccalmatto Oceania, en “Saison… el otro lado de la fruta”.

Al bueno de Bruno Carilli le encanta jugar con los lúpulos y esta saison italiana con variedades neozelandesas y australianas es una buena muestra de ello.


En aspecto llama la atención su color amarillo pálido además de la elevada carbonatación que se consagra en una espuma de aparencia frágil, abierta y poco persistente. En nariz destacan recuerdos especialmente citricos a limón y naranja, muy frescos y sugerentes, acompañados por fruta de la pasión y en segundo plano algo de pan pero sin un claro predominio del característico dueto terroso/especiado de las saison. En boca es muy curiosa, refrescante y ligera, con predominio de las notas propias de lúpulos de las antípodas como fruta tropical, fruta de la pasión, pomelo, algo de piña, naranja amarga, acompañadas por una ligera acidez y marcada astringencia. En segundo plano y dejando toda esa frutosidad aparece un claro recuerdo especiado que no sabría definir y que se asemeja a nuez moscada y cardamomo. Tiene una carbonatación viva aunque menor de lo esperada por el aspecto. Una cerveza realmente muy peculiar ya que al intentar mezclar mentalmente una típica saison y una IPA no me imagino este resultado. En conclusión, una gran cerveza, muy refrescante y en la que personalmente mejoraría esa carbonatación y redondearía ese toque agrio/astringente para terminar de hacerla más bebible si cabe.


- Nogne & Rennaissance & 8 Wired For Awesome, en “El Hobbit 3: Bilbo en la isla desnuda” (*).

En este caso nos encontramos con una elaboración hecha por un tridente demoledor que mezcla tres de sus más conocidas elaboraciones: la noruega Nogne con su #100, y las neozelandesas Rennaissance y 8 Wired con Stonecutter Scotch Ale y Hopwired IPA respectivamente, un triplete que también he tenido el placer de probar.


Servida en copa llama la atención su color caoba profundo, prácticamente opaco, con una espuma beige alucinantemente compacta. En nariz es una auténtica maravilla, con recuerdos a toffee, caramelo, frutos secos, un curioso toque vinoso ligeramente avinagrado, mucha fruta confitada, ciruela, cereza, recuerdos vagos a madera, lúpulo leñoso y afrutado. Incluso se llega a intuir un ligero toque a hoja de tabaco. En boca no se queda atrás, nuevamente dulzona y acaramelada con la citada abundancia de fruta en confitura pero al mismo tiempo una acidez avinagrada y un toque cítrico del lúpulo que corta todo y la hace fresca y más accesible de tomar. Una pasada los matices que recuerdan a madera, toffee, vainilla y frutos secos. El alcohol (9%) está maravillosamente bien integrado. Una especie de scotch ale corpulenta pero más fresca, lupulada y menos empalagosa de lo habitual, realmente peculiar pero en definitiva un auténtico cervezón.

(*) Nogne Ø significa “isla desnuda” en noruego.


- Adams Innovation, en “Imagine, by Hop Lennon”.

El nombre nos lo dice todo, ya que innovación en forma de lúpulo es lo que vamos a encontrar en esta inglesa. Bueno, es cierto que los lúpulos foráneos no son precisamente una novedad en UK pero aún así no deja de ser llamativa la permeabilidad con la que este mercado, aparentemente tan clásico y conservador, ha integrado la moda del lúpulo también como propia.


Centrándonos en la cerveza posee un aspecto atractivo, muy limpio, con un precioso color ambarino claro y una espuma blanquecina cremosa con buena retencion. En nariz entran sugerentes recuerdos cítricos a pomelo, limón, algo de níspero y melocotón, acompañado todo ello por una base maltosa acaramelada muy suave. Muy aromática, fresca y atractiva. En boca entra también refrescante y muy equilibrada a pesar del protagonismo del lúpulo. Seca y astringente, otra vez con los recuerdos cítricos tipo pomelo y fruta tropical a piña. Una cerveza ligera y muy bebible en la que a pesar del lúpulo y la carbonatación ligeramente subida, no esconde el carácter inglés. Lo malo, que la botella solamente sea de 33cl… ;)



Y con este particular hop-lifting cierro el cuarteto con el que he querido honrar al santo y me despido de él hasta el año que viene, aunque intuyo que hasta entonces vendrán unas cuantas excusas más para poder disfrutar de las buenas cervezas… ¡Que viva el santo lúpulo!

14 oct 2012

Honrando al santo Lúpulo.



Que te den ideas para escribir posts es estupendo, pero si además es con algo tan curioso y divertido como lo es la invitación de los compañeros de Cervecearte, mucho mejor.

La propuesta toma el relevo, unos meses después, de aquel par de posts en los cuales el compañero Birraire nos emplazó a compartir virtualmente unas cervezas. Si alguien tenía algún tipo de dudas sobre el punto freak que alcanzamos ya no solo los bloggers sino gran parte del mundillo cervecero actual en general, para muestra un botón, y de los grandes: hoy 14 de octubre celebramos San Lúpulo (os lo había advertido), lo cual en definitiva no deja de ser otra excusa más para beber buena cerveza.

Con un nombre como el de este blog a priori las opciones son muchas, y si son extremas, mejor. Pero no. En primer lugar, para honrar a nuestro querido (y desde hoy también santo) Humulus lupulus, he pensado en hacerlo con una cerveza que nos trajimos de nuestro periplo por la Bretaña francesa: St. Georges Pale Ale Houblonée. Sobre la microcervecera poco os puedo decir ya que fuera de la información disponible en su blog no hay mucho más donde escarbar. En cuanto al porqué de la elección, siguiendo con el citado frikismo, vendría casi a modo de rito/plegaria cervecero-meteorológica, para ver si así, con una buena y refrescante pale ale, dejamos aparcado de una vez este dichoso y caluroso verano otoñal que está asolando (al menos) el levante peninsular.

En lo referente estrictamente al contenido, esta cerveza turbia (sin depósitos) de color amarillo apagado forma una abundante y consistente espuma blanca de larga duración. En nariz se presenta muy cítrica y afrutada, con notas de naranja, piña, melocotón, fresas, y en segundo plano más dulzonas, como a bizcocho de manzana. Muy sugerente. En boca entra fluida y bastante carbonatada, con notas a fresa y grosella, pero también a pomelo, naranja, piña y melocotón, que a parte de una acidez bien atada aportan también un cierto toque astringente. De medio trago hacia el final aparecen el amargor, marcado pero no estridente. Final seco y cítrico con recuerdos a levadura. En conclusión, una cerveza interesante, que recuerda a sus vecinas belgas lupuladas, e ideal para empezar una buena sesión cervecera.

Tras la primera y muy refrescante elección bretona pensamos que había que dar un paso adelante para demostrar más si cabe nuestra profunda devoción por el apreciado y verde santo. Teníamos una cerveza a la cual no le encontrábamos el momento, así que la sorpresa santoral vino como agua de mayo, o para ser más precisos, de octubre. Se trata de la Nogne Ø 500, una Imperial IPA que la reconocida cervecera noruega de la O rayada sacó para conmemorar su batch número #500, elaborada con 5 lúpulos, 100 IBUs, 10% de alcohol… En fin, una sarta de números a cual más tentador y que ya de por sí constituirían una tentadora excusa. Pero es que además, y aquí viene la verdadera razón de dicha elección, este 14 de octubre se encuentra justo en medio de los dos cumpleaños de quienes están detrás de éste blog, con lo que la excusa es doble.

Nos encontramos ante una cerveza de aspecto inmejorable, color caoba con reflejos rojizos, apenas turbia, con una bonita espuma beige de burbuja minúscula que resiste como puede y sin mucho éxito hasta terminar en un fino y débil anillo. En nariz es fabulosa, dónde se entremezclan un dueto formado por lúpulo resinoso, leñoso y cítrico (recuerda a limón y piña) junto con notas más dulzonas, ligeramente acarameladas, como a melaza y también bizcocho, y más de fondo también madera. En boca entra untuosa, casi jarabeada, con una carbonatación de burbuja muy pequeña y a la vez tremendamente bien integrada. Desde un inicio destaca una sensación cálida además del lógico amargor que domina a lo largo de todo el trago. Destacan notas potentes de resinas, bizcocho y algo de caramelo de fondo, pero que gracias al pomelo y el limón consiguen un trago para nada empalagoso. Potente, de trago largo, sí, pero excelentemente bien compensada y nada cansina.

Y así, con esta verdadera obra maestra, damos por finiquitado nuestro pequeño homenaje a la citada florecilla. Esperemos que hasta el próximo 14 de octubre caigan en vuestras (y nuestras) manos muchas y muy ricas cervezas, alguna de las cuales tengan como protagonista al lúpulo… ¡Santificado sea el gran Humulus lupulus!