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5 jun 2014

El lúpulo cocinero: cebollas de Bamberg.


Después de mucho tiempo sin publicar en la sección de El Lúpulo Cocinero quisimos aprovechar la excusa brindada por el FFdA del pasado fin de semana para lanzarnos de nuevo a la cocina y marcarnos una receta típica de Franconia, región situada en el norte de Baviera, Alemania.


Hablo de las típicas cebollas de Bamberg, o en alemán Bamberger Zwiebeln, una receta no excesivamente complicada (aunque requiere su tiempo y elaboración) y en la cual utilizamos cerveza rauchbier como ingrediente y también como maridaje. Por supuesto la receta que hicimos se trata de una de tantas formas posibles de cocinarlas, ya que según donde busquéis podréis encontrar un tipo u otro de carne para el relleno, más o menos grasa…

Así que sin más, a continuación os dejo la receta.

- Ingredientes (para unas dos personas) -


- 2 cebollas grandes.
- Mantequilla.
- Perejil.
- Mejorana o en caso de no encontrar podéis utilizar orégano.
- Nuez moscada.
- 250 g de carne picada de cerdo.
- 1 huevo.
- Un par de rebanadas de pan duro remojadas en leche.
- Sal y pimienta.
- Unos 250 ml de caldo de carne.
- Unos 25 cl de cerveza rauchbier (en nuestro caso Schlenkerla Märzen).
- Un par de cucharadas de harina.
- 4 lonchas de panceta ahumada (o también podéis utilizar bacon ahumado).

- Elaboración -

1. Limpiamos las cebollas, cortamos una especie de tapadera con la parte superior y también cortamos la base para que tenga un buen asiento. A continuación vaciamos las cebollas con una cuchara parisina o algo similar. Aunque dependerá del tipo de cebolla y el grosor de cada capa, con que dejéis dos capas bastará para alojar dentro la mezcla y que no se escape al cocinarlas.

2. Picamos lo que hemos sacado de dentro de las cebollas y sofreímos en una sartén con mantequilla hasta que la cebolla quede transparente. Añadimos mejorana seca y un poco de perejil picado a la sartén y retiramos del fuego.

4. En un bol a parte mezclamos la carne picada con la cebolla sofrita, el huevo y el pan remojado con leche y la mitad de la panceta picada previamente. Mezclamos bien con las manos y añadimos sal, pimienta y nuez moscada al gusto.

5. Rellenamos las cebollas con la mezcla y las ponemos dentro de un recipiente con tapa apto para el horno (nosotros utilizamos una cazuela de barro). En ese recipiente añadimos medio vaso de caldo de carne y tapamos.

6. Cocinamos las cebollas al horno a 180ºC durante 45-60 min, dependiendo del tamaño de las cebollas. Durante la cocción iremos comprobando el caldo, si hace falta se añade más a media cocción.

7. Una vez cumplido el tiempo añadimos la cerveza y cocinamos en el horno otros 30 minutos.

8. Tras esos 30 minutos lo sacamos del horno y reservamos las cebollas. En el mismo recipiente (si habéis utilizado una cazuela de barro, sino pues en una olla) añadimos un poco de harina previamente disuelta en un poco de agua fría y cocinamos al fuego unos minutos para que se haga la harina. Vamos removiendo muy bien hasta que la salsa espese, quedando ligeramente untuosa. Si la salsa está un punto amarga podéis corregir con un poco de azúcar moreno y removerlo hasta que se integre en el conjunto. También corregimos de sal y pimienta.

9. Finalmente freímos bien la panceta que no habíamos utilizado y la ponemos encima de cada cebolla. Servimos las cebollas en plato hondo con un poco de salsa y espolvoreamos un poco de perejil recién picado por encima.


Si os apetece podéis acompañar las cebollas con sauerkraut (chucrut para los amigos), un poco de puré de patatas y mostaza dulce. Para beber, por supuesto, nada mejor que tomar la misma cerveza con la que hemos cocinado, que en nuestro caso fue la magnífica y ahumadita Schlenkerla Märzen.

Solo nos queda animaros a que os atreváis con esta receta, muy resultona y pese a los  numerosos pasos y el tiempo de cocción es bastante sencillita. Ah, y por supuesto, ¡Guten appetit!¡Prost!

31 ene 2011

Las mejores del mes: Enero.

Como ya os anticipamos hace unos días, de ahora en adelante el último día de cada mes publicaremos las mejores cervezas que hemos podido probar durante ese período.

Este mes las elegidas son las siguientes:

- Mikkeller Black. La noche anterior a los Reyes Magos decidimos tomarnos esta Imperial Stout. No la recuerdo una cerveza precisamente facilita y en ello supongo que sus 16º tendrían algo que ver… Era bastante agresiva, dura o como queráis llamarlo, pero no por ello dejaba de ser verdaderamente cautivadora. Detrás de las explosivas notas alcohólicas se encontraban notas a pasas, frutos secos, notas similares a un vino de Jerez, muy afrutadas y secas… Nada que el nombre del estilo hiciera presagiar. No se exactamente a qué responde el diseño de la etiqueta (que por lo visto significa “negro” en japonés), e incluso puede que sea coincidencia, pero nos dejaron muy sorprendidos los más que notorios recuerdos a sake (nada de sugestión…). Sin olvidarnos de poner un extintor a nuestro lado mientras la tomamos, es una cerveza muy pero que muy interesante.

- La Sènia ¿? (“Gonzo” para amigos). Pocos días después de la Mikkeller, pudimos por fin probar este “experimento” de la Sènia que ya apuntaba sin estar terminada y que por fin se convirtió en algo palpable (o mejor dicho degustable…). Sabrosa a la par que ligera (que no liviana). Algo así como una Imperial Stout ligera de alcohol (6 a 7º) y que no te cansarías de tomar una tras otra. Esperemos verla muy pronto dentro de la gama habitual de estos chicos.

- Schenkerla Marzen. La visita de Gabriel a tierras valencianas se hizo esperar unos cuantos meses pero el festín cervecero así como todo el espectacular fin de semana que pasamos hicieron olvidar tanto retraso. Esta cerveza, cuyo fabricante va sobrado de reconocimientos, es la primera de la marca que probamos y temíamos que tanta fama fuera en balde. Pero con deciros que está entre las cinco mejores del mes creo que no hay mucho más que decir. Impresionante, sorprendente, admirable, extraordinaria… Me faltan los adjetivos. Sus ricas notas ahumadas consiguieron que esta sea la primera cerveza de fermentación baja que me deja literalmente sin palabras.

- Stone Arrogant Bastard. La misma noche que la anterior cerveza también probamos otras “cervecitas”, entre las cuales Gabriel se trajo esta Stone. Pasaros por este enlace y veréis como se las gasta el dichoso demonio. Para que después llamen bravucones a los chicos de Brewdog… Dejando todas estas tonterías a un lado, la cerveza es verdaderamente espectacular. Corpulenta, extralupulada, como no podía ser de otro modo, pero sensacional de todas todas.

- Struise Black Albert & Struise Cuvée Delphine. La despedida de Gabriel no podía ser sin estas dos cervezas, en lo que se está convirtiendo en un auténtico palacio de la cerveza en tierras valencianas, La Torxa. Anteriormente las habíamos probado unas cuantas veces pero como esta sección recién empieza, no podían faltar en ella. La Black Albert es para mí el ejemplo de la cerveza perfecta. Ninguna estridencia a pesar de sus contundentes 13º de alcohol, muy sabrosa, riquísima en matices y con un aspecto precioso, y aún con todo, no es para nada una cerveza pesada. Su hermana, la Cuvée Delphine, es una versión de la misma en barrica de Four Roses que no se queda atrás. Sinceramente tengo un dilema ya que puestos a elegir nunca se con cual de las dos quedarme.

Como podéis ver, quitando la Schlenkerla y la Stone, el color negro no se echa en falta en este post… Y es que una vez caes en el lado oscuro, lo difícil (por no decir imposible) es salir de él…

Aunque unas cuantas cervezas se han quedado en el tintero (la lista podría ser interminable) creo que ya está bien por este mes. Ahora es vuestro turno, ¿cuales han sido las cervezas que más os han gustado a vosotros últimamente? ¿Alguna recomendación para el futuro?