Este pasado fin de semana ha sido verdaderamente completo, intenso y fructífero en cuanto cerveza se refiere. Nos fuimos de ruta por unas cuantas cervecerías de Valencia y alrededores, tomamos muchas cañas y pintas por aquí y por allá, comimos y cenamos todos los días fuera de casa como si estuviéramos de vacaciones, y siempre con alguna cerveza en la mano.
Y todo esto con el tiempo lluvioso que azotó estos lares durante toda la semana, además del ajetreo y griterío que había por todas partes debido a las cercanas Fallas. En cualquier otra situación similar lo más probable es que nos hubiéramos quedado en casa.
Pero no fue así. Y en el fondo si escribo esto es porque no es muy frecuente que tras tanta cerveza de lo que menos quiera acordarme sea precisamente de la cerveza y de los sitios que visitamos. La razón principal de todo recae en la visita que recibimos desde un lugar que más que nunca consideramos nuestra segunda tierra: Asturias. Directamente desde Oviedo venían dos amigos realmente incomparables, Vanessa y Andrés, o Lúpula y Lúpulo (Feroz) respectivamente.
Tras conocerlos el pasado verano y después de enamorarnos profundamente de su tierra astur, de su rica cultura cervecera y de toda su gente, su visita fue justo lo necesario para que este sentimiento se acrecentara mucho más.
Así que por un día no quiero hablar de cerveza y solamente deseo mandarles un fuerte abrazo a esa pareja tan encantadora y cercana, que los afortunados asturianos pueden disfrutar todos los días en ese edén de la cerveza llamado El Lúpulo Feroz.
Gracias camaradas por darnos un fin de semana tan especial en todos los sentidos y esperemos reencontrarnos muy pronto en vuestra Asturies o en algún punto intermedio, haya o no cerveza de por medio. Mientras la morriña hacia vosotros y hacia vuestra excelente tierra irá en aumento.
P.D. Bueno, en el fondo no podía dejar la cerveza de lado así que aquí os dejo un botón, entre las cuales se encuentran dos afamadas británicas, Tracquair, que hacía tiempo que quería probar, dos Porterhouse que vinieron bien recomendadas, así como una Cotoya 1080 con la etiqueta nueva que me hizo mucha ilusión, elaborada por Diego, otro compañero astur.
Aquí otros regalitos de mi otra pasión a parte de la cerveza, los quesos. En este caso son de Valles del Oso, los cuales, tras releer el estupendo post que Chela les dedicó en su momento en el blog de la CAAC, ando loco de ganas por probarlos.
Y para finalizar, la etiqueta de conmemoración del 1er aniversario de la cervecería El Lúpulo Feroz (en 2008), tras la cual andaba mucho tiempo ya.

