16 ago 2010

Retrato de un éxito.

Escribo para dejar finiquitado el tema de la quedada desde este momento en este blog. Tranquilidad… A todos esos que os estéis frotando las manos, esperad a leer un poco más. Os aseguro que merece la pena.

Lo querría haber hecho antes, pero tanto esperar no se exactamente qué, ha ido a desembocar en un río de sinsentidos y de tremendas sandeces (diría que de tan simples, incluso eran cómicas). Así que a partir de este momento, más de uno y más de dos os podréis sentir frustrados. Habéis leído bien: FRUSTRADOS. Y no porque no se haga la quedada inicialmente planteada… Ya os hubiera gustado a vosotros… Sentiros frustrados porque el intento de boicoteo que habéis intentado perpetrar desde esas altas cumbres cerveceras, esas que últimamente abundan tanto por ciertas partes de la geografía peninsular, al final os ha quedado en una verdadera chapuza.

Algunos vamos a hacer la quedada igualmente… Si… Pero a espaldas del ojo público. Y no porqué haya nada que ocultar (bueno igual si, para que no le piten los oídos a más de uno) sino porque así muchos os quedaréis con las ganas de decir necedades, de saber a dónde a vamos y continuaréis aburriéndoos con vuestro tremendo saber cervecero. Igual, así, con tanto tiempo libre, incluso podréis publicar otro libro y todo… ¡Aprovechar ahora, que está de moda!

Así que nada, estoy muy orgulloso de que esto haya servido para sacar a la luz las verdaderas intenciones de la gente. Y es que muchas veces no hace falta hablar para dar a entender… o al menos a mi me sirven muchas veces más los silencios que las palabras…

Un placer, de verdad. Y como diría un sabio, ¡HAYA SALUD!
Imagen de Calvin & Hobbes, de Bill Watterson.

13 ago 2010

Proyecto de quedada.

Amigos cerveceros,

Últimamente se ha estado debatiendo en este blog el poder hacer una quedada entre bloggers cerveceros de la península. Como todos los comentarios referentes a esta se habían alojado en entradas de este blog que no estaban precisamente pensadas para ello, y para que la gente que pudiera estar interesada no se lo pierda, he creído interesante poner esta entrada específica para que cada uno exponga su opinión y debatamos entre todos si se hace algo y en caso afirmativo que tome cuerpo cuanto antes.

Quede por adelantado que ni soy organizador de nada ni quiero apropiarme de ninguna idea. Jorge (Joexx) me planteó esta idea hace unos meses y luego también lo comentó en una Ronda, y más recientemente hablando con Chela me sacó una idea similar, aunque con distinta localización. Repito, sólamente pretendo con esta entrada alojar un espacio concreto de debate para las ideas que plantee la gente. Ganas de protagonismo cero. Quede claro, que después pasa lo que pasa.

También me gustaría resaltar que todo esto NO tiene nada que ver con la quedada que está organizando Max en Praga. No pretende sustituirla ni mucho menos desplazarla. Es otra quedada APARTE entre cerveceros que en principio puede ser totalmente compatible en fechas con ella.

La idea es que podamos juntarnos unos cuantos cerveceros, a poder ser dentro de la península (por comodidad y cercanía de la mayoría), del mismo modo que se hizo otra quedada anterior, hace dos años en Salamanca, y que por lo que he podido leer fue un éxito rotundo. Para aquellos que no la conozcáis, en la CAAC publicaron una muy buena entrada al respecto, así como en el blog de Delirium, actualmente en Stand-by.

Así que sin más dilación, aquellos que estéis interesados en participar en una quedada, sea del tipo que sea, exponed ideas sobre posibles sitios, fechas o cualquier cosa que se os ocurra (siempre intentando ser objetivos y pensando en todos, evidentemente).

12 ago 2010

Segunda parada: León y Carrizo.

Tras el primer día (corto pero intenso) nos levantamos (belguitis burgalesa incluida) para marcharnos hacia León. Los 200 Km. de carretera pasaron rápido (sobretodo porque no conducía yo…) y tras la rápida descarga nos fuimos a patear por el centro.

Cuando el subidón de azúcar nocturno estuvo suficientemente menguado nos fuimos a comer. Nos dejó muy sorprendidos que en León, por cada consumición dieran una tapa de tamaño considerable… Tras cargar fuerzas (siesta incluida), nos fuimos hacia Carrizo de la Ribera, el pueblo de cultivo del lúpulo por excelencia de la península. Allí iba a tener lugar la V Feria del Lúpulo y la Cerveza, donde habíamos quedado con Gabriel y Marya, unos verdaderos belgófilos de Málaga. A Gabriel apenas lo conocía de un par de semanas antes por su blog recién abierto, pero ello no impidió que nuestra vena “trapicheadora” entrara en acción (viendo su bodega... a ver quien se resiste!). Charlando, nos dejaron impresionados porque se conocían mejor Bélgica que yo mi propia habitación: cervecerías, rutas en coche, fábricas… Y así, de tan a gusto que estábamos se pasó la tarde y no vimos nada de la feria (lo dejaríamos para el día siguiente).

Ya de vuelta a León fuimos a comer: algo de cecina (¡un escándalo!), embutidos varios, croquetas (a quien corresponda, no va con segundas…) y unas Estrella Galicia 1906 de tirador sorprendentemente buenas. Más tarde nos reencontramos con los belgas afincados en Málaga (casi es como si lo fueran…) en la única referencia puramente cervecera que conocíamos de la ciudad: La Céltica (C/ Cervantes nº8). Cualquier idea previa se fue a tierra ya que era enorme, estaba abarrotada y tras la marabunta había una barra con ¡20 tiradores! Abrumados más por la cantidad que por la calidad nos decantamos por unas Chimay Blanche (tres de los cuatro) y por una Diebels Alt. Tras unas cuantas rondas nos fuimos a descansar.


La mañana siguiente, callejeando por el centro, nos topamos con un local (cerrado a mediodía) en el cual había un cartel: Cask Ale Festival 2010. Sorprendidos, nos quedamos con el nombre, Cervecería La Mundial, y nos marchamos hacia Carrizo, esta vez para encontrarnos con Ivan (Fivixx) y Tania. Tras la agradable charla/comida (no podía ser de otro modo al poder conocer por fin el autor del blog que me enganchó a esto de cibernética cervecera) dimos la vuelta de rigor por todas las carpas (incluida la informativa sobre las variedades y el cultivo del lúpulo) y asistimos a una charla (muy corta) sobre la necesidad de cambiar las variedades cultivadas para tener mayor producción y sobre algunas subvenciones que iban a dar a los agricultores.

Tras cargar los bolsillos con algunas flores de lúpulo nos fuimos a dar una vuelta por los alrededores, a ojear los campos (no me iba a ir de allí sin verlos de cerca…). Después de esta bucólica visita (y tras otro pequeño intercambio) nos despedimos temporalmente de Iván y Tania (nos volveríamos a reencontrar en Asturias).


De nuevo en León, después de cenar, nos fuimos pitando hacia La Mundial (Plaza del Conde Luna nº12). Aún recuerdo la conversación por teléfono entre Gabriel y yo: “¿Tío, por dónde estás? Vente para aquí inmediatamente… no sabes lo que me he encontrado… vas a flipar…” Y Gabriel entrecortado sin poder articular frase alguna… (poned voz andaluza): “Pero es que tenemos mesa guardada para vosotros en la Céltica y os estamos esperando” “Que no Gabriel… dejarlo todo y veniros ya!”. 5 minutos después, todos juntos, la noche no había hecho más que empezar… Veintitantos tiradores, centenares de botellas repartidas en 9 neveritas, en cuyo interior había entre otras cosas 9 Flying Dog, varias Anchor, Great Divide, Samuel Smith… Belgas para parar un barco… No os digo la hora que salimos de allí porque cerraban el local mañana mismo.

Lujuria, gula, avaricia, envidia… Todo se dio esa noche. 2 bolsas llenas de botellas vacías dieron fe de ello, y hasta aquí puedo leer. Y lo peor es que Gabriel y Marya pocas horas después se iban de retorno hacia Málaga en su coche y nosotros para Asturias, donde en principio teníamos pensado empezar la ruta cervecera del viaje…

Antes de despedirnos, y ya para terminar (se me ha ido la mano escribiendo), Gabriel me dijo agarrándome el brazo: “Te voy a decir una cosa… Tómalo en serio… A pesar que apenas nos conocemos… cuando vayas a Bélgica… no lo hagas con furgoneta… o te volverás loco…”. Y es que por poco no hacemos noche en la cervecería con todo lo que quería probar. Y así fue como nos despedimos de esta encantadora y belgófila parejita (esperemos que hasta dentro de poco tiempo). Un auténtico placer.

9 ago 2010

Empieza el viaje: Burgos.

Con el coche cargado de botellas hasta arriba (bastantes más vacías que llenas… ya sabéis, coleccionismo puro y duro) pero sobretodo con un fajo de buenos recuerdos y muy buena gente en el corazón (tranquilos que no me pongo melodramático), vuelvo del periplo cervecero que nos hemos dado mi pareja y yo por las ciudades de Burgos y León, y por la provincia de Asturias en general (no se me enfade nadie por lo de provincia…). Como no se trata de hacerlo muy tedioso (2524 Km. en coche dan para mucho), voy a intentar resumirlo al máximo (aunque tampoco prometo nada…). Vamos entonces.

El primer día se presentaba relativamente tranquilito. El plan era hacer una especie de camino del Cid pero al revés (unos 600 Km. de nada entre Valencia y Burgos), conocer Burgos, a Fernando (Elgolforastitas), con un blog de coleccionismo y a la vez activo participante de Maltanostrum, y palpar de cerca la situación cervecera de esa ciudad. La cosa prometía.

Una vueltecita por el centro de la ciudad, visita de monumentos, plazas, callejuelas… Ya sabéis, el plan típicamente turista. En cuanto al tema cervecil, la cosa fue bastante mejor de lo que imaginaba. Tres cervecerías iban recomendadas: La Espiga, el Flandes y La Tirolina.

La primera estación iba a ser La Espiga. Situada en la céntrica calle de San Juan se encontraba esta auténtica joyita, decorada con abundante madera y repleta de breweriana (posavasos, jarras, copas, carteles…). Una amplia carta de botellines (mucha belga, varias Samuel Smith, alguna que otra alemana, etc.), correcto surtido de tiradores (unos 8: Triumphator, Hoegaarden, Kapitel, Kwak, Lindemans Kriek así como Framboise, etc.). Ambiente muy agradable. Por poner algún pero, la música era demasiado comercial para mi gusto, pero pagar 2,5€ por una pinta de Löwenbrau Triumphator aplaca cualquier “ruido” de fondo…


Tras algunas cervezas, el Flandes sería la segunda parada. Haciendo honor a su nombre, tenía mucha cerveza belga: Rochefort, Orval, St. Bernardus, Maredsous, etc. (aunque también La Trappe, Unibroue, Erdinguer Pikantus…) y 8 tiradores. Local pequeño y menos ostentoso en cuanto a decoración, pero todo compensado con una terraza exterior con preciosas vistas a la catedral.


Cuando el cuerpo empezaba a pedir algo sólido y con la vista algo borrosa decidimos por fin irnos de tapeo por varios locales (destacar un estupendo pincho de morcilla de Burgos, regado con un vino de Ribera del Duero… ¡no iba a ser todo cerveza!).

Para culminar y despedir definitivamente la noche, una corpulenta y contundente Brewdog Paradox en casa de Fernando, lo que sería un estupendo colofón a un maravilloso día (aunque el despertar del día después también iba a ser de impresión…).

Como habréis advertido, la cervecería Tirolina se quedó en el tintero por motivos más que obvios. Además, el viaje acababa de empezar y no era plan de terminar por los suelos a la primera de cambio!

P.D. Fernando, como ya te dijimos, fue un auténtico placer conocerte por fin en persona y poder compartir todos esos buenos momentos junto a ti.

28 jul 2010

Standby...

Esta es una entrada un tanto atípica ya que solamente os escribo para deciros que en principio dejo el blog en Standby durante unos cuantos días, hasta que vuelva de mi periplo cervecero por el norte peninsular.

Me voy a empaparme de la cultura “lupulera” de Carrizo de la Ribera, a beber mucha cerveza por Burgos, León y Asturias, y lo que para mi es más importante, a conocer mejor algunos de los compañeros y amigos cerveceros que he descubierto gracias a esta maravilla de invento que son los blogs.

Ya os contaré que tal la escapada a la vuelta. Mientras, a seguir disfrutando del verano y de la cerveza. Salud!

26 jul 2010

La Ronda #26. Inventado recetas cerveceras.

Este mes es Jorge, más conocido por todos como Manzapivo, quien nos invita a reflexionar desde su blog en Colombia sobre la siguiente Ronda:

Ya son 26 Rondas que han transcurrido y seguimos adelante con esta iniciativa de conocer las opiniones que generan varios escritores en torno a un tema cervecero en particular. Pues bien, en esta ronda, vamos a poner a trabajar nuestra imaginación para crear una receta totalmente audaz, que sea totalmente inédita (si están en capacidad de trasladarlo de sus mentes a un vaso, sería magnífico), algo que se salga de todo lo convencional y que los más grandes puristas queden escandalizados. Sobra aclarar que este tema no se debe confundir con coctelería o mezcla de cervezas.

Antes que nada, decir que la Ronda de este mes me ha dado más de un quebradero de cabeza, ya que pensar en recetas de cerveza no es lo mío, sino beberlas... Pero bueno, al final ha salido alguna cosa.

Hace poco descubrí una cerveza que pensaba que no existía. Se trataba de una colaboración entre la alemana Schneider y la estadounidense Brooklyn Brewery, los cuales habían hecho una cerveza que podríamos definir de algún modo como Weizen-IPA. Las notas típicas de una cerveza de trigo junto con las notas cítricas, herbales, florales de los lúpulos me pareció que conjugaban muy bien.

Otra cerveza de trigo, pero en este caso que pienso que aún no existe y me gustaría probar sería una Witbier hecha con melón, una fruta que me gusta mucho consumir en verano, y me gustaría ver que tal combina con ese estilo belga.

Siguiendo con los inventos, me gustaría mucho probar una Stout con notas marcadas a chocolate negro, bien fuerte y tostada, pero que además pudiera tener distintos frutos rojos macerados, que aportan ese punto ácido a la vez que dulce (frambuesas, arándanos, fresas…).

Como me gusta mucho probar cervezas novedosas por sus ingredientes, con sabores muy particulares (he probado cervezas con guindillas, setas, hojas de pino, algas, etc…), me gustaría disfrutar de alguna cerveza macerada con hierbas aromáticas típicas de monte mediterráneo (tomillo, romero, orégano, manzanilla, etc.). En este sentido, ya existen cervezas así en el mercado, pero hasta el momento no me ha convencido ninguna, ya sea por no manifestarse claramente las hierbas o bien por ser muy fuertes de sabor y no estar muy equilibradas.

En plan algo más loco, ya que nos ponemos a inventar, y como me gusta mucho la comida japonesa, sería muy curioso probar alguna cerveza hecha con wasabi, un condimento picante y tan característico en ese tipo de comida. Ahora bien, me gustaría que también fuera una receta equilibrada y no una bomba en el paladar…

Ya para terminar, poniéndome algo más selecto, me encantaría encontrar el delicioso perfume de una trufa en alguna cerveza, aunque el problema es que no imagino una cerveza concreta que combine con ella sin ocultar sus matices. Eso se lo dejo a los elaboradores…
Así que... Elaboradores, manos a la obra!

22 jul 2010

Sobre la cerveza y el clima...

Estaba pensando (las vacaciones es lo que tienen, dan mucho tiempo para pensar…) sobre la asociación de diferentes estilos de cerveza y la época del año en la que serían más adecuados para su consumo. Y es que me parece increíble como una bebida que está hecha con tan pocos ingredientes (poco más que diferentes cereales malteados, agua, lúpulos y levadura) puede amoldarse a tantas situaciones y de forma tan precisa. Por ejemplo, quien no disfrutaría una buena Barleywine en una fría tarde de invierno? O una Wit/Weissbier o una refrescante Pilsen durante un caluroso verano…? Y alguna de las verdaderas (no copias falsas/baratas/edulcoradas...) y muy codiciadas Lambic durante primavera/verano, o esas cervezas belgas (al menos en su mayoría) fuertes y especiadas específicamente creadas para las navidades (Bières de Nöel), o por que no una Porter o Stout por ejemplo para el otoño...? Y así hasta un largo etcétera.

Y lo mejor de todo es que no son reglas para nada estrictas ya que uno se puede tomar perfectamente, y por poner un ejemplo, una IPA refrescante, cítrica y lupulada en verano pero también disfrutarla en cantidad durante el otoño o la primavera (al menos yo lo hago todo el año!).

Sin querer entrar en el dichoso conflicto cerveza-vino más allá de usarlo como un simple ejemplo (me parece más fácil comparar la cerveza con el vino que con el con whisky u otros destilados ya que hay más gente que pueda conocerlo), quien se imagina cualquier vino corpulento (poned Ribera del Duero, Burdeos… o similares) para un día caluroso de verano? Pues ahora imaginaros una cerveza corpulenta, con mucho alcohol, o dulce… No sería acaso más fácil de tomar la cerveza que ese vino? Al menos yo opino que sí. Y para el invierno lo mismo. Ello que no quita que un buen vino sea lo que es. No entro en si sería mejor o peor que una cerveza ya que sobre eso no va esta entrada.

Así que nada, que cada uno siga disfrutando del tipo de cerveza que más le apetezca y cuando más lo desee, pero si alguien se encuentra frente a una “duda existencial”, siempre habrá alguna cerveza ideal para ese momento.

Salud y buena cerveza para todos!