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20 may 2014

Un fin de semana por Roma (III): Baguetteria del Fico y No.Au.


Un mes largo después del último post de la escapada a Roma vuelvo a la carga para hablaros de dos locales quizás algo menos conocidos y cuyo grato descubrimiento se lo debo enteramente a la Reina Lúpula, quien tiene una mano especial a la hora de encontrar bares auténticos y mil y una veces recomendables.

El primero de ellos, situado en un callejón cercano a la maravillosa Piazza Navona, se llama la Baguetteria del Fico.


En un principio teníamos apuntado este local como una opción de socorro y muy céntrica para comer buenos bocadillos y sándwiches acompañados de buenas cervezas italianas. Pero cual fue nuestra sorpresa al ver que aquel minúsculo espacio limitado a una barra pequeña con varios taburetes, era un auténtico edén con más de 150 referencias en botella, la mayoría de buenas cerveceras italianas (B. del Borgo, Montegioco, Brewfist…) pero también foráneas (Thornbridge, Wildbeer, BrewDog, To Ol, Mikkeller, Rogue, Sierra Nevada, bastantes belgas como Rochefort, De Ranke…).

Inesperado vergel...

Así que el plan previsto de un bocadillo apresurado tuvo que ser forzosamente modificado por una velada algo más pausada y sobretodo placentera. Qué remedio, la vida del beer-bon-bevant… ;).

Pedimos dos referencias de la italiana Brewfist, una de las cerveceras de las que había probado pocas cervezas antes de este viaje (aunque alguna de nivel destacable) y que terminó dándonos varias y muy gratas sorpresas el fin de semana. Burocracy, una IPA dulzona, algo cítrica y amarga que no nos terminó de convencer, y también Green Petrol, una black IPA arrolladora, una auténtica bomba de lúpulo, suntuosa y sugerente, con notas de lúpulo resinoso y pino, contrarestadas por una buena base maltosa y torrefacta, con cuerpo rotundo y final muy largo. Me gustó mucho.

El "petrolaco" de la derecha no se me olvidará fácilmente...

Para comer, y aunque mucha gente se pedía los famosos bocadillos que dan fama a este local, preferimos elegir, recomendados, dos platos variados con quesos y embutidos cuya calidad, sinceramente, me dejó boquiabierto: embutidos de cerdo, pato, jabalí y ciervo, un gorgonzola glorioso, un queso trufado (creo que pecorino) inolvidable…. De veras, maravilloso y aunque el precio no fuera barato mereció mil veces la pena pedirlos.

Podría vivir a base de estos quesos y embutidos...

¡Madre mía qué gorgonzola!

Para seguir cortando tanta grasa elegimos, también recomendados, una Birra del Borgo Hoppy Cat, otra Black India Ale (os dejo las batallitas terminológicas a quienes gusteis de ellas…) pero en este caso con un color mucho más claro y cuerpo más ligero, muy bebible, con lúpulo intenso de tipo resinoso y cítrico, aunque en mi opinión falta de una buena base. Simplemente no me convenció.


Y con esta cerveza dimos por cerrada una velada inesperada para seguir disfrutando del majestuoso centro histórico de Roma.

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El segundo local del que os quería hablar se llama No.Au y está situado muy próximo al anterior, también en el flanco oeste de Piazza Navona pero más al norte, en la escondida Piazza di Montevecchio. Por lo visto este local lo abrieron los propietarios de B. del Borgo y Baladin hace un par de años junto a otros socios, y de ahí que ambas cerveceras estén bien representadas.


Cuando llegamos, a media tarde, estaba completamente vacío, lo que por un lado nos hizo temer lo peor, pero al mismo tiempo pensamos, “total, una cerveza tranquilitos y nos vamos”. Cuan equivocados andábamos…

Los interiores, poco luminosos y con una decoración digamos entre pop y kitsch pero no recargada, con decenas de objetos curiosos (entre ellos varias ediciones de Birra del Borgo realmente chulas con las que se nos abrió el apetito coleccionista…). Un ambiente realmente acogedor.


Nos sentamos en la barra y tras leer detenidamente las referencias en barril nos pedimos una pinta de Montegioco Draco (una especie de barleywine cálida, rebosante de notas dulzonas y de fruta confitada, pero muy equilibrada y para tomar con calma) y otra de Opperbacco Imperial Deep Underground (I.stout versión de la Deep Underground con regaliz y café, muy redonda, con las notas aportadas por el regaliz y el café muy presentes, sobretodo las del segundo). Dos gratas sorpresas.

Dos copones para empezar...

Viendo que la cosa iba mejor de lo esperado acomodamos las posaderas y pedimos dos Birra del Borgo más ligeritas en previsión de lo que nos esperaba: Perle ai Porcia por un lado (supuestamente una oyster stout con predominio de notas a cacao y fruta oscura así como algo de regaliz pero el recuerdo de las ostras es muy poco evidente) e Imperiale Imperial Russian Stout por otro (rotunda imperial stout rebosante de notas de fruta madura, higos, pasas, también regaliz y cacao).



Acumulábamos varias cervezas contundentes así que era hora de ir pensando en comer y como los gerentes eran encantadores, muy amables y accesibles (además que una de ellas, Marcia, hablaba perfectamente en español…) nos dejamos aconsejar y nos sacaron por un lado un plato de sardinas escabechadas caseras realmente muy ricas, y sobretodo un platazo sensacional a base de pollo de corral en una salsa que no consigo recordar, creo que a base de cerveza ahumada. Posiblemente la mejor carne de esta ave que haya comido jamás, tierna y jugosa, se deshacía en la boca casi como si fuera mantequilla, repleta de sabor… ¡¡Qué maravilla (estoy salivando solo de recordarla…)!!

Si las fotos transmitieran sabores y olores...

Como se ve en la foto, para acompañar este manjar de dioses nos dejamos recomendar y elegimos una botella de Montegioco Mac Runa Peated de 75cl (casualidades de la vida la tomamos de barril dos días antes en Ma Che Siete y aún gustándonos la disfrutamos bastante más en botella). Con el toque de malta tipo turba no excesivamente intenso, ligeramente ahumado, dando complejidad y equilibrio al trago… Ah, y maridó a la perfección con el plato de pollo.

Viendo que además de cervezas también tenían buenos vinos decidimos probar suerte con un vino blanco dulce italiano y dejar momentáneamente la cerveza, para dar finalmente por cerrada la velada con un par de copas de Baladin Xyauyú Barrel, invitación de la casa. En cuanto a las notas, con las que llevábamos encima solo consigo rescatar de la libreta un “fantástica” ;).

Un final inmejorable...

Y así, tras más de ¡cuatro horas y media! en este local (y eso que iba a ser una cerveza rápida…), bastante entonados, para qué negarlo, pero también extasiados de placer, nos despedimos de este remanso de paz y su cálido equipo, en especial de la buenaza de Marcia. Solo por conocerla y comer ese pollo con esa Montegioco ya merece la pena venir aquí mil veces!

Visitar locales de gente tan encantadora es una gozada!

Y entre tanta buena cerveza, comida y gente doy por cerrada esta tercera entrega con dos locales menos conocidos pero en mi opinión realmente muy recomendables.


7 abr 2014

Un fin de semana por Roma (II): Open Baladin y Donkey Punch.


Como bien reza el título, en esta segunda entrada de la escapada a Roma los protagonistas van a ser el Open Baladin y el Donkey Punch - Nel buco del mulo; uno más conocido, resplandeciente y ostentoso con su mega-barra de cervezas, y otro con un aspecto más humilde, pequeño y aparentemente sin tanto interés, pero en ambos casos muy recomendables.


Open Baladin.

Tras hacer un poco de turisteo por el bohemio Trastevere cruzamos el río Tíber para visitar este local situado muy cerca del antiguo gueto judío, a medio camino entre la piazza Navona y el Trastevere. Nos costó un poco encontrarlo ya que estaba en una calle muy tranquila, sin ningún cartel que lo anunciara, y las callejuelas colindantes, serpenteantes y poco luminosas, tampoco ayudaban.

Para que os hagáis una idea del nivel del local, detrás del proyecto se encuentran Teo Musso de Baladin, Leonardo di Vincenzo de Birra del Borgo (de ahí que ambas cerveceras estén ampliamente representadas), y también Gabriele Bonzi de Pizzarium.


Ya en sus entrañas me dejó asombrado su enorme barra con más de 40 grifos y las enormes estanterías de detrás, atestadas de botellas, con una estética muy cuidada y atractiva y cuya estructura se divisaba desde cualquier rincón del enorme local.


A pesar del gigantesco tamaño del local y que el ambiente era bastante animado, nos sorprendió gratamente que fuera más acogedor de lo esperado (quienes queráis más intimidad, ya de vuelta a casa vi que en la plata de arriba tienen varias salas un tanto decadentes pero con bastante encanto). En nuestro caso nos sentamos en la sala grande, en una mesa de los laterales, justo debajo de la pared tipo pizarra donde se anunciaban las referencias pinchadas en barril.

Fragmento de la bonita pared-pizarra.

No tardamos mucho en pedir una Birra del Borgo Re Ale (muy aromática, rebosante de cítricos, cuerpo ligero y muy bebible y refrescante) y una Birra del Borgo Prunus, elaborada como su Duchessa pero con cerezas, con lógicos recuerdos a cereza y algo de ciruela también, acidez láctica nada agresiva y bien equilibrada (quizás incluso demasiado para quienes amamos las espontáneas más estridentes).

B. del Borgo Prunus y Re Ale.

Al rato pedimos la carta de comida y tras pedir recomendación nos decidimos por unas hamburguesas que tenían en una hoja aparte, bastante caras (14 euros) pero que me nos alegramos infinitamente de haberlas pedido puesto que terminaron siendo alucinantes, de las mejores que hemos comido nunca. Y ya se sabe, la calidad se paga y un día es un día…

Ma-ra-vi-llo-sas!

Además de las hamburguesas también nos pedimos unas alitas de pollo con salsa de Birra del Borgo Re Ale (realmente muy buenas) y un plato a base de mozzarella de Bufala con tomate (parecido a una ensalada Caprese pero sin albahaca). El queso también era de otro nivel, fresquísimo y con un sabor asombroso.


Para regar el ágape nos pedimos una Birrificio del Ducato Victoria IPA (muy floral y lupulada en nariz, tremendamente fácil de beber con unos insignificantes 3,5% de alcohol, pero algo falta de punch en boca) y Lambratte Quarantott (una doble IPA con la fruta tropical como protagonista, amargor persistente y final seco, bastante corpulenta pero muy rica).

Buenas cervezas con mejores hamburguesas.

Y tras asentar todo el festín cerramos velada con una Baladin Terre, una barleywine maravillosa envejecida en barrica de vino, muy dulce, con mucha presencia de caramelo, toffee, pasas, ciruelas, y un final larguísimo. También nos pedimos una Birra del Borgo Imperiale, una Imp. Russian Stout rebosante de torrefactos, cacao, café, un punto ahumado, corpulenta y con un final también largo. Esta Baladin es de las mejores cervezas de la casa que he probado y también una de las mejores italianas.

Foto muy mejorable, pero la Baladin Terre (derecha) tenía que aparecer.

Y con estos dos copones cerramos nuestra visita a este local cuyos puntos fuertes son su amplísima oferta de cervezas en barril (la mayoría de nivelazo) pero también la comida. En varios bares de Roma comimos muy bien (y eso que desgraciadamente no pudimos visitar uno de los más conocidos, el Bir&Fud, por estar cerrado por reformas), pero en Open Baladin la comida merece una mención a parte. Otro punto a destacar es que antes de la visita, y por las pocas fotos que quise ver, imaginábamos que sería un local más helado, con un ambiente incluso algo snob y para gente pudiente, y aunque estaba lejos de ser el Ma Che Siete, al final estuvimos realmente muy a gusto. En esa sensación también influyó que el personal, en particular la camarera que nos atendió, era bastante agradable y cercano.

Algo que no nos gustó fue que no se indicara el precio de las cervezas ni en la carta ni en la pizarra, algo sorprendente puesto que cada cerveza tenía auténticas notas de cata en la carta, lo cual ayudaba a elegir bien lo que querías, algo que he visto en muy pocos lugares. Aún así, por suerte la cerveza tampoco era tan cara dentro de lo que es el nivel estándar de la ciudad (según compruebo en el ticket, todas costaron 5 euros). Además, en la carta de comida si se indicaba el precio. Otro punto, el precio de la comida, quizás para alguien pueda ser algo negativo, pero por la enorme calidad y por el precio medio que se mueve en la ciudad al menos a mí no me parece ni mucho menos algo negativo.

Así que con todo no dudaría en recomendar muy mucho este local, por la variedad y calidad de cervezas pero también por la enorme calidad de la comida.


Donkey Punch / Nel Buco del Mulo.

Y para cerrar el post de hoy quiero hacerlo con un local situado cerca del Ma Che Siete, en pleno corazón del Trastevere, y que teníamos apuntado como opción de socorro para pillarnos algún bocadillo o sándwich de esos que uno suele tomar deprisa y corriendo cuando el dinero y/o el tiempo escasean. Y así fue como llegamos aquí.


Pero cual fue nuestra sorpresa cuando lejos de encontrarnos con un local de comida rápida en realidad se trataba de un pequeño templo con una carta de cervezas no muy larga pero sí muy cuidada, con bastantes referencias interesantes de micros italianas y también algunas craft estadounidenses o europeas.


Pero tampoco os voy a engañar ni quiero generaros falsas impresiones a quienes podáis visitarlo en un futuro. No se trata más que de un local minúsculo especializado en paninos, pero de verdad, su carta de cervezas en botella era muy destacable y llevan a esta “bocatería” un nivel más allá. De hecho, y sin saberlo, para beber nos pedimos una Lariano La Grigna porque nos hizo gracia el gato de su etiqueta, y ya de vuelta a casa nos enteramos que este año le habían dado el premio a la mejor lager en el Birra dell’Anno justo por encima de mi queridísima Birrificio Italiano Tipopils.

Cerrano jornada a base de paninos y birrotes... 

Además, la buena música (Led Zeppelin, ACDC…) y las pinturas y objetos en las paredes de grupos y cantantes como Freddy Mercury, Black Sabbath, Kiss, Jimmy Hendrix, Lynyrd Skynyrd… le daban un punto extra para quienes amamos este tipo música. Por si fuera poco, al final de la cuenta rezaba la siguiente frase: “let’s rock…” ;).


Así que también os recomiendo este local, por ejemplo tras una visita al cercano Ma Che Siete, ya que allí no sirven comida.


10 mar 2014

Arqueología cervecera etrusca. Entre yankies e italianos anda la cosa…


Aún tengo muy verdes las entradas de la escapada a Roma pero aún así hoy quiero compartir un post sobre una de las cervezas más curiosas que tomamos ese fin de semana. Hablo de Archeobirra Etrusca, una "cerveza" a la que le seguía el rastro desde que saliera al mercado en diciembre de 2012, una colaboración a tres bandas entre la estadounidense Dogfish Head, y las italianas Birra del Borgo y Baladin, que cada cual llamó de un modo: Birra Etrusca (DFH), ArcheoBirra Etrusca (BdB) y Etrusca (Baladin).

Botellas de B. del Borgo, Baladin y Dogfish Head.

En marzo de 2012 Sam Calagione viajó a Roma con Patrick McGovern, arqueólogo e investigador con quien ha desarrollado la mayoría de sus Ancient Ales (serie de la que os hablé por aquí). Allí se reunieron con Leo di Vincenzo (Birra del Borgo) y Teo Musso (Baladin) con quienes hablaron de la posibilidad de recrear las bebidas fermentadas que supuestamente habrían contenido unas vasijas de 2800 años de antigüedad encontradas en unas tumbas etruscas en diferentes puntos de Italia.

Con las conclusiones extraídas elaboraron una bebida con cebada malteada de dos carreras o hileras (os lo dejo a vuestra elección…) y una variedad de trigo italiano muy antigua, además de harina de avellana, granadas, miel (de castaño y de flores silvestres), uvas pasas, raíz de genciana, resina de mirra... Un batiburrillo como para no aburrirse.

Los implicados en el proyecto.
Foto tomada del blog de B. del Borgo.

Para añadir más complejidad todavía Dogfish fermentó su lote en un recipiente de bronce, Baladin en barricas de madera y Birra del Borgo en ánforas de terracota. Finalmente utilizaron una cepa de levadura muy antigua (de unos 1500 años) proporcionada por el profesor Duccio Cavalieri, del centro de investigación Emund Mach en San Michele all'Adige.

Ánfora en la cual fermentó la cerveza B. del Borgo.
Foto tomada de aquí.

Con todo lo dicho anteriormente podéis imaginar la ilusión que me hizo encontrarla en una tienda de Roma así que para disfrutarla como merecía, una cerveza con tanta historia (y bastante cara, todo hay que decirlo…) había que tomarla en un lugar también emblemático por lo que elegimos los alrededores del Coliseo.


En cuanto a la cerveza (por llamarla de algún modo) a penas formaba espuma y ésta rapidísimamente desaparecía, ofreciendo un color naranja intenso y una viva carbonatación. En nariz destacaban recuerdos ácidos y al mismo tiempo dulzones como de miel, fruta y también de fondo frutos secos, un punto herbal y especiado. Realmente peculiar. En boca poseía bastante carbonatación, la cual cortaba una sensación inicial algo densa que recordaba a un mosto dulce, aunque rápidamente hacía su presencia una marcada acidez, recuerdos a limón, manzana, pera, algo terrosos y especiados también pero que no sabría definir muy bien y un final bastante seco. En conclusión, una Sour Ale muy peculiar, muy refrescante y compleja que merece la pena probar aunque por el precio hay muchas otras "sour" más asequibles y también muy interesantes.

Aún asumiendo que es más que posible que los etruscos no bebieran exactamente esta bebida, el solo hecho disfrutar de un pequeño sorbo de historia mientras admirábamos el Coliseo es una sensación difícil de describir y de la que guardo un muy buen recuerdo.

28 oct 2011

Mejores cervezas del mes: Septiembre y Octubre.

Aquellos que sigáis el blog habitualmente puede que el mes pasado echarais en falta una de las secciones habituales: “Las Mejores Cervezas del Mes”. Con tantas entradas como me terminó dando de si el viaje por Bélgica, el septiembre pasó literalmente volando sin un hueco libre. Así que tras el parón del mes pasado, volvemos de nuevo a la carga.

Como decía (y pudísteis leer en los correspondientes posts), en Bélgica bebimos muchas y muy ricas cervezas, así que para no volver a incidir en todas y cada una de ellas, he pensado hacer un breve listado de las que en mi opinión fueron las mejores. En primer lugar, sin ningún tipo de dudas, Cantillon de barril (Vigneronne, Gueuze o Kriek por ejemplo). Por fin he podido comprobar como cambian radicalmente respecto a su versión en botella, increíblemente equilibradas y con una acidez mucho mejor compensada. También nos dejaron pasmados Struise Tjeeses y su versión Reserva, así como la De Dolle Extra Export Stout y Stille Nacht Reserva, todas ellas, cervezas que tardaré tiempo en olvidar. Además de las Cantillon, una deliciosa 3 Fonteinen Kriek de barril fue otra grata y “espontánea” sorpresa (independientemente que las kriek me chiflen…). Y para finalizar no me quiero olvidar de una cerveza sobre el papel más humilde, sin tanto nombre ni autobombo, pero sorprendentemente fresca y lupulada y con un fondo malteado muy conseguido, la St. Feuillien Saison de barril.

Y con poco más pasó el septiembre, ya que tras el viaje, como comprenderéis, vino una semana sin probar un solo mililitro de cerveza para así dar un merecido respiro a nuestros hígados.

Ya en octubre, llegó el mes de las celebraciones y los cumpleaños, con lo que algunas de las mejores cervezas que hemos ido recogiendo en los últimos meses por fin pudieron ver la luz (aunque esa luz fuera breve porque rápidamente entraron en otra despensa…).

La primera fue una colaboración sorprendentemente equilibrada de la mano de la italiana Birra del Borgo y la yankie DogFish Head: My Antonia. Esperábamos una bomba descontrolada de lúpulo y en cambio nos topamos con una cerveza repleta de sugerentes pero comedidos lúpulos nobles en nariz, con notas herbales y cítricas, sobre un fondo cereal muy interesante. En boca mucha fruta tropical así como melocotón y naranja, pero lo mejor, como decía al principio, su tremendo equilibrio. Ni de lejos aparentaba tener 7,5% de alcohol ya que entraba con suma facilidad.


Otra cerveza que en este caso 100% yankie es la Dogfish Palo Santo, muy provocadora en nariz, con recuerdos a barrica, whisky, vainilla, chocolate, frutos rojos y regaliz, principalmente (si, ya sé que parece que esté hablando de algún postre, pero no…). En boca, una entrada afrutada y ácida, con mucha cereza y en menor grado frambuesa, un alcohol que aparece pero se compensa excelentemente bien, y en segundo plano ciruelas y uvas pasas. Cuerpo elevado pero nada empalagoso pese a su textura ligeramente cremosa. Final ligeramente ácido y un punto amargo. Lo mejor, es que todo lo anteriormente descrito se encuentre en perfecta armonía (estos tipos de Dogfish son la repera…).


Para rebajar tanta corpulencia quería comentar dos cervezas belgas. La primera porque nos reconquistó tras una inesperada primera decepción, Urthel Hop-It. La segunda, Urthel Saisonaire, simplemente porque nos pareció una muy buena cerveza. Como decía, hace unos meses pudimos probar la Hop-It (cuando comentamos en esta misma sección su hermana, la Urthel Samaranth) y por cuestiones que desconozco (¿almacén?, ¿transporte?, ¿una mala tirada?), nos llevamos una gran decepción, pese al excelente crédito de que goza esta microcervecera. Así que hace unas semanas la pudimos probar de nuevo, y por fin pudimos comprender esa merecida fama. Una “belgian IPA” en todo su esplendor, mucha fruta, algo dulzona pero excelentemente bien balanceada, sugerentes y aromáticos lúpulos y un atractivo punto amargo. En cuanto a su hermana, la Saisonnere, más ligera y “tomable” (qué mal suena en español y qué fácil lo tienen los ingleses con su dichoso “drinkability”), pero que cumple su función más que de sobras (no me quiero imaginar una tarde de verano delante de una neverita llena…).


Tras este inciso belga, vamos con otra americana, pero que al contrario de lo que pueda aparentar, y más sabiendo su fabricante, no se trata de ninguna bomba de lúpulo ni de una cerveza extrema. Me refiero a Stone Smoked Porter, una cerveza que, como decía, solo con pensar en su fabricante ya te lleva a equívoco. Sus más que discretos 5,9% de alcohol demuestran que algunos yankies también saben hacer cervezas sin multiplicarlo todo por 2 o por 3. En cuanto al aspecto, fascina su color marrón oscuro con preciosos reflejos cobrizos, así como una espuma beige muy esponjosa y duradera. En nariz un sugerente y suave ahumado viene acompañado por maltas torrefactas y en menor medida por café y fruta madura. En boca, paso ligero, ahumados y chocolate, algo de regaliz y un punto final a café que aporta algo de acidez a un final amargo comedido. En conclusión, fácil de tomar, un ahumado contenido, menor del esperado y bien compensado, con la carbonatación justa. Sencillamente genial.


La penúltima es otro ejemplo de maravilloso equilibrio que en ocasiones nos brinda la tierra del tio Sam (no todo lo hacen a lo bestia…), la Sierra Nevada XXX Anniversary Gran Cru. Elaborada tras ensamblar tres de sus más afamadas cervezas (Bigfoot Oak aged, Celebration Ale y la estupenda Pale ale), y tras darle un paso por barrica de bourbon a ¾ partes y el resto dejarla sin barrica. No me negaréis que no apunta alto… En cuanto al aspecto, en mi humilde opinión, quizás la mejor de todas las de este mes (pese a que reconozco que en la foto no se ve una p.m.), rojiza, con destellos ambarinos y naranjas, todo coronado por una espuma ligeramente beige. Espectacular. En nariz y posteriormente en boca, mucho lúpulo jugoso, fruta tropical, maracuyá, piña y mango, un punto ácido y una carbonatación media pero bien integrada. Cuerpo medio-alto y un amargor compensado de forma extraordinaria. Magnífica. Sigo sin comprender como una cervecera con una producción tan elevada como Sierra Nevada mantiene el nivel tan alto en casi todas sus cervezas. Sin duda, una de las mejores cervezas ya no del mes, sino probablemente del año.


Y para finalizar, otra de las cervezas (como muchas de las anteriores) que aguardaba su preciso momento desde hace año y medio aproximadamente en la bodega para una celebración muy especial con mi querida Lúpula (el colofón de tantos aniversarios…). Se trata de otra colaboración entre dos cerveceras de sobra conocidas, Struise y De Molen: la Black Damnation I. Sí, la primigenia (si no me equivoco ya van por la versión nº10…). Una combinación al 50% entre la Black Albert de Struise y la Hel & Verdoemenis de De Molen. Al servirla acojona y atrae al mismo tiempo casi tanto como su etiqueta. Densa, negra, opaca, apenas forma espuma hasta que de repente, como salida de la nada, aparece una fina capa beige oscura. En aroma, explosiva. Detrás de los acaparadores chocolate y café, aparece regaliz, ciruela, pasas y recuerdos tostados. Ya en boca entra cremosa, llenando la boca aún con un pequeño sorbo, el café se apodera de todo aunque deja ciertos resquicios por los que se cuelan un punto de chocolate, regaliz y algún recuerdo similar a madera. Amargor realmente pronunciado, cuerpo elevado, una carbonatación muy comedida y excelentemente integrada que potencia la textura tan cremosa. Posgusto muy largo y cálido (que no alcohólico, ya que a pesar de tener 13% se disimula excelentemente bien detrás de la sugerente amalgama de sabores). Cerveza muy sabrosa, para tomar con mucha, mucha calma (mucho más de lo que ya sería habitual en cualquier imperial stout). No apta para los que no estén muy iniciados con este tipo de cervezas. En mi opinión, casi perfecta (aunque ese casi le falta no sabría decir qué es… ;P).


Y así vestidos de un azabache profundo terminamos esta ronda tan intensa de cervezones que corona este octubre, nuestro mes de los aniversarios. Veremos qué nos depara el próximo noviembre.

17 mar 2011

¡Feliz día de San Patricio!


Hoy 17 de marzo se celebra el día de San Patricio, patrón de Irlanda. Se trata de una fiesta con mucho arraigo en este país, aunque como buenos emigrantes que fueron los irlandeses esta también viajó junto a sus maletas hasta sus muchas tierras adoptivas (EEUU, Reino Unido, Canadá, Argentina…).

En los EEUU, como ocurre con otras festividades, posee una mayor pompa y tirón comercial. En la foto de abajo podéis ver como se encontraba el río Chicago teñido de verde en 2005.


Desde este blog, con la evidente proximidad hacia el color verde que engalana el día (dejando de lado el verdadero fondo religioso del festejo y centrándonos en lo que la cerveza representa para Irlanda), nos sumamos a la celebración brindando con una buena pinta. Por cierto, según algunas informaciones la cerveza también debe vestirse de color verde, ¡así que agudizar el ingenio!

Aunque no tenga mucho que ver con el tema, ayer, como anticipando la fiesta, llegó nuestro segundo pedido desde tierras inglesas (que no irlandesas…) gracias a la inestimable ayuda de un amigo que todos conocéis, por lo que aprovecho el post para enseñároslas (alguna no aparece en las fotos ya que pasó a mejor vida…).

Aquí arriba tenéis unas cuantas yanquis… Dogfish (90 min. y Palo Santo), una colaboración de Dogfish con la italiana Birra del Borgo (My Antonia) y dos Goose Island (Matilda y Père Jacques).

Sobre estas líneas otras yanquis pero en botella grande… Brooklyn Local 1 y 2, Sierra Nevada Hoptimum y la 30th Anniversary.

Por si no hubiera bastantes que cruzaron el “charco”… Anglers, Ballast Point, Odell (5 Barrel e IPA), junto con una sueca, Carnegie Porter.

Y para finalizar tres inglesas a las que les tengo muchas ganas… Thornbridge Jaipur (que ya nos habían recomendado unos cuantos), Marble Chocolate y Oakham Citra.

Por cierto, que conste que para celebrar este día brindamos con una buena pinta irlandesa, O’Hara’s.

El dibujo del duende verde con las cervezas está tomado de aquí y la foto del río Chicago de aquí.