Mostrando entradas con la etiqueta Black Albert. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Black Albert. Mostrar todas las entradas

22 oct 2012

Desenmarañando las variaciones con Struise Black Albert.



Hace unos días nos enterábamos de una notícia estupenda gracias a la cual a partir de ahora podremos disponer de elaboraciones de De Struise Brouwers que hasta hace muy poco no podíamos ver más que en sueños. Así que aprovechando esto y que a finales de semana asistiremos a la fiesta que Zombier celebrará en el Drunk Monk y en la que podremos probar algunas de esas joyas, he pensado en publicar un post aclarador sobre la enorme cantidad de variaciones de su reputada Black Albert.

Aunque seguramente muchos de vosotros ya la conocereis, la Black Albert es la “Belgian Royal Stout” que fue ideada como tributo al Ebenezer’s Pub, un local cervecero situado en la costa nordeste de USA, reputadísimo como pocos en ese país e incluso es considerado por algunos algo así como el famoso Kulminator de Amberes pero a lo yankie. En cuanto a la cerveza se trata de una bomba oscura repleta de torrefactos, café, caramelo, frutas oscuras, muy elegante y verdaderamente compleja. Y lo mejor de todo, por si no fuera suficiente por ella misma, es la infinidad de elaboraciones en las que ha funcionado como base y de las que a continuación os hablamos. La etiqueta es obra de Vincent Hocquet.



Cuvée Delphine. Se trata de la versión de la Black Albert envejecida unos meses en barricas del conocido whiskey bourbon 4 Roses. En cuanto al nombre, aunque en un principio pensaron en llamarla ocurrentemente 4 Black Roses, tras el consejo de los colegas de Kentucky decidieron no hacerlo y terminaron inspirándose en el nombre de la ilustradora, Delphine Boël. En cuanto al lema que podeis ver "Truth can set you free" por lo visto hace referencia a que la citada ilustradora es la hija bastarda del "rey" de Bélgica.



Kabert. En este caso se trata de un blend entre la Black Albert de Struise y Kate the Great, una Russian Imperial Stout de la estadounidense Portsmouth Brewing. 11% alcohol. También poseen una versión de la misma en barrica de Porto.



Las tres anteriores se pueden encontrar en botella pero hay dos elaboraciones que por el momento sólo han salido en barril:
- Black Berry Albert. Tomando como base la misma Black Albert pero fermentada con bayas negras y envejecida en barrica de Porto. 13%.
- Woody Albert. Misma base pero paso por dos barricas distintas, de vino Jerez y del reputadísimo whisky Lagavulin.

Pero la Black Albert también ha servido para la elaboración de otras cervezas fuera de las instalaciones de Struise. Uno de las más tentadoras podría ser la Three Floyds Baller Stout, conmemorativa del XV aniversario de esta craft estadounidense, un blend en el que intervinieron su Dark Lord, Surly Darkness (Surly Brewing), Beer Geek Brunch (Mikkeller) y la citada Black Albert (Struise).



Serie Black Damnation.

Además de todas las anteriores, una de las contribuciones más productivas al tiempo que conocidas que ha dado la Black Albert es la serie Black Damnation, que empezó con una colaboración con la holandesa De Molen y ha ido evolucionando hasta alcanzar verdaderas barbaridades. Todo empezó cuando Urbain, el maestro cervecero de Struise, pensó en elaborar 12 cervezas usando como base su Black Albert. Seis de ellas (la I, II, III, IV, V y XI) han salido embotelladas para el público general, otras cinco (VI, VII, VIII, IX y X) sólo se pudieron disfrutar en algunos festivales, pubs o eventos concretos. Pero además, hay otras dos cervezas elaboradas en exclusiva por De Molen (666 y Molen’s Steam Edition).



La primera de ellas, Black Damnation I, fue una colaboración con De Molen, concretamente un blend 50-50% con la Hel & Verdoemenis, con 13% de alcohol.



BD II Mocha Bomb también mezcla Black Albert con la Hel & Verdoemenis de De Molen pero con algunas particularidades: 50% es Black Albert madurada con granos de café colombiano, 25% Hel & Verdoemenis envejecida 6 meses en barricas de Jack Daniels en las instalaciones de Struise, y el 25% restante es la Struise Cuvée Delphine mencionada más arriba. En total alcanza 12% de alcohol.



La BD III Black Mes se elaboró con Black Albert añejada durante 3 meses en barricas de whisky Caol Ila’s Distillers Version 1995, el favorito de Paul Melia’s, también conocido como Mes y de ahí el nombre de la cerveza. 13% de alcohol.



La cuarta versión es la BD IV Coffee Club y vuelve a usar la Black Albert como base pero en este caso envejecida 6 meses en barricas de ron muy viejo. Alcanza los 13% de alcohol.



La BD V Double Black usa como base la Cuvée Delphine a la cual se le aumentó el contenido alcohólico mediante el método de congelado propio de las Eisbock hasta alcanzar nada más y nada menos que 26% de alcohol.



Aún rizaron más el rizo con la BD VI Messy, que alcanza los 39%, aunque según he leído, éste se encuentra muy bien escondido y sigue conservando rasgos propios de una cerveza como es el gas y la espuma a diferencia de otras elaboraciones más cercanas a un destilado propiamente dicho.

Después de tal barbaridad sacaron la BD VII Single Black, también oscura pero con muchísimo menos alcohol, concretamente 2%.

La octava, BD VIII S.H.I.T., es una especie de híbrido entre la Black Albert y la Shark Pants, la doble IPA de 300 IBUs hecha en colaboración con la estadounidense Three Floyds, obteniendo lo que los yankies llamarían una Black IPA. Aunque la traducción del nombre apunta a algo un tanto escatológico, en realidad es un juego de palabras: Super High Intensive Taste. 12% de alcohol.

La novena versión, la BD IX Beggar’s Art, es la Black Damnation primigenia pero envejecida en barricas del whisky escocés Ardbeg. 18.1% de alcohol.

Con la BD X Double Wood se le añadió levadura fresca a la Black Albert y se dejó envejecer en barricas de otro whisky escocés de Islay, concretamente Balvienie. 15% de alcohol.

Y la última de la serie de la que vamos a hablar, la BD XI Special Kay, es una mezcla de la ya mencionada Kate The Great de Portsmouth Brewing con la Black Albert. La cerveza fue congelándose fraccionadamente hasta los -15ºC durante un período de 20 días, para así separar el agua del alcohol y aumentar el porcentaje de éste último. Por tanto se trata otra vez del proceso de las Eisbock pero modificado por Struise. Previo a este proceso, la cerveza tuvo un añejado en barricas de porto Noval durante 10 meses.



Cómo os comentaba al principio de ésta serie, hay dos elaboraciones relacionadas que sacó De Molen:

- Black Damnation 666: es una mezcla de la Black Albert con la Hel & Verdoemenis 666, y ésta última es una versión de la H&V con chips de barrica de cognac de 40 años. 13%.

A la izquierda, Black Damnation 666. A la derecha, Hel & Verdoemenis 666.


- Black Damnation Molen’s Steam Edition: la base en este caso es la Black Damnation I, se deja madurar con chips de whiskey single malt Old Potrero, de la cervecera y destileria californiana Anchor Brewery, conocida por su Steam Beer. 13%.

La etiqueta apenas se diferencia de la primera Black Damnation.


Y con esta última joya damos por finalizado el post. Espero y deseo que a parte de una tremenda resaca por tanto alcohol os haya quedado algo más claro este batiburrillo de nombres, números y barricas.

* Todas las fotografías han sido tomadas de diferentes páginas y por lo tanto tienen sus respectivos derechos de autor.

30 ago 2010

Bordeando el Mediterráneo…

Seguimos con la aventura, tras asistir al Oktoberfest veraniego de Alicante.

Tras llegar al coche, y como aún era muy pronto (5 de la tarde) pensamos en irnos para el sur, con destino a Murcia y su encantadora (aunque últimamente bastante venida a menos por tanta construcción) manga del Mar Menor. Dado que los kilómetros se hicieron más llevaderos de lo que en un principio teníamos pensado, nos replanteamos la parada murciana y decidimos “Ya que estamos, ¿porqué no nos vamos a Almería y entramos por primera vez en Andalucía?” Era una ocasión perfecta para ver el desierto de Tabernas (a pesar de la coña recurrente, no tiene nada que ver con cervecerías ni pubs...) y la costa almeriense. Y así sin ningún tipo de idea preestablecida, ni saber donde terminaríamos, seguimos triturando kilómetros hacia el sur.

Cuando llevábamos varias horas en el coche y ya estábamos algo hartos de que tanto invernadero monopolizara el paisaje, como seguíamos lanzados a conquistar la península por carretera nos vino otro impulso similar al anterior y nuestra “planificada y muy organizada” idea de ir a Almería se fue al garete. Llamamos a Gabriel para ver si nos podíamos ver en Málaga y tras comprobar el lógico asombro, el plan malagueño fructificó (bueno, eso de plan es un decir, ya que no teníamos ni idea donde terminaríamos pasando la noche, ni por que carreteras iríamos, ni nada de nada… ya que a los valientes valencianos "triturakilómetros" sin saber muy bien el porqué se nos sigue resistiendo la compra del GPS).
A las 23h llegamos a Torremolinos, donde nos esperaban Gabriel y Marya. Tras explicarles la improvisada batallita, les dijimos (y ahora viene lo mejor) que el día siguiente por la noche nos esperaban de vuelta por Llombai (el pueblo de Rosana, en Valencia) por un compromiso. Así que la aventura de bajarnos 610 Km. a Torremolinos en una tarde y volvernos al día siguiente puede parecer en pocas palabras una locura, pero dado que servía para reencontrarnos con Gabriel y Marya, e iba a ser una excusa perfecta para tomarnos algunas cervecitas, pues entonces la escapada se convertía en una locura muy interesante…
Tras juntarnos en su casa con unas amigas, los anfitriones nos sacaron ni más ni menos que una Alvinne Hop Trilogy Simcoe (que locura de cervezón!!!!), una Founders Breakfast y una Great Divide Hibernation Ale (ambas muy ricas), para acompañar algo de picoteo… ¡Que delicia! (Entre tanta cerveza y algo de cansancio se me pasó hacer las fotos de turno…).

Después de estos cervezones nos fuimos a visitar la Cervezateca (C/ Casablanca, 22), una cervecería de Torremolinos llevada por un tipo belga y de la cual ya habíamos hablado con Gabriel en Carrizo de la Ribera. Tenía más de 100 referencias en botella, mayoritariamente belgas (entre las cuales había una embotellada para el local, la Cerveza TK) y varios barriles. Nos decantamos por XX Bitter, Slapmutske Tripel, Dulle Teve y Oerbier (entre las cuales me quedo con la XX y la Dulle Teve… muy ricas ambas).
Más tarde seguimos con La Divine, Hommel Bier, Guillotine y una Gruut (se nota que las belgas no son lo nuestro... jejeje). Esta Gruut fue la que menos gustó con diferencia de toda la noche y como curiosidad decir que supuestamente estaba elaborada sin lúpulo pero su contraetiqueta no juraba lo mismo… Pero bueno, ser “frikicoleccionista” (como alguien del norte me llamó) tiene de bueno que aunque una cerveza no te guste, siempre te queda el consuelo de que una etiqueta nueva se va para el bote.

Tras terminarnos (casi) todas las cervezas, nos volvimos a casa Gabriel, y tras despedirnos de una amiga suya fuimos a que nos enseñara in vivo su "pequeña" despensa cervecera. Tras disfrutar de ella, Gabriel nos dijo que nos tenía guardadas unas sorpresitas en la nevera: Struise Pannepot 2008, Struise Black Albert y De Molen Vuur & Vlam. Creo que estos elixires se definen por si mismos, así que cualquier palabra sobra. Pero lo mejor de todo no fue tomarnos esas cervezas sino saber el aprecio que le tenía Gabriel a esas botellas en concreto y que las quisiera compartir con nosotros. No hay palabras para agradecértelo! Solamente te digo que sigo relamiéndome con mi primera Pannepot una semana y media después…

Por si fuera poco, tras la dilatada y realmente encantadora charla con Gabriel y Marya, nos dijeron que nos habían preparado cama para quedarnos a dormir en su casa y que el día siguiente pudiéramos marcharnos con tranquilidad. No me salen las palabras para agradecer el tremendo detalle.

Algunas horas después (más bien pocas) nos despertamos, tras pasar una noche bastante más placentera y mucho menos abrasadora de lo que Gabriel y Marya nos habían anticipado (realmente la cálida noche malagueña no dista mucho de la valenciana). Tras otro agradable ratito de charla y una rápida y fresquita comida nos despedimos (no por ganas, precisamente) de esta encantadora pareja. Os debemos una bien gorda!!! Nos disteis una velada realmente fascinante en todos los sentidos.

Unas cuantas horas de carretera hasta volver a casa y un poco de prisa por llegar a tiempo no iban a deslucir lo que fue una escapada de lo más intensa e interesante.
P.D. El GPS no se nos resistirá mucho más tiempo…
P.D.2. Para que después digan que solamente hay cervezas en 2 sitios de toda la península...