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20 oct 2014

Novedades desde Crusat.


Hace unas semanas la gente de Crusat tuvo el gran detalle de mandarnos tres muestras de cerveza pero no fue hasta hace unos días cuando pude probarlas tras finiquitar algunas referencias de máxima prioridad / necesidad de la bodega. Así que a continuación tenéis las impresiones personales que me han dejado.

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La primera es la Vote Sepp, una cerveza de los irreverentes, ocurrentes pero también en ocasiones algo fatigosos, escoceses de BrewDog con la cual se mofan de Joseph Blatter, el actual presidente de la FIFA, pidiendo la organización del Mundial de la FIFA 2022 para Escocia. Para quienes no estéis muy puestos en esto del balompié, “Sepp” se ha visto envuelto en varios escándalos de corrupción, entre ellos la designación de Qatar como organizador del mundial en 2022 y de ahí en parte esta cerveza.

Foto de BrewDog.

Pero dejando estrategias de marketing a un lado, sobre el papel nos encontramos ante una witbier con hibisco, lúpulo Motueka neozelandés y un contenido alcohólico realmente comedido, concretamente 3,4%, algo sobre el papel curioso y bastante interesante.


Servida en copa nos encontramos con una cerveza de color anaranjado con cierto punto rosáceo (no se aprecia bien en la foto), derivado del uso de la flor de hibisco, con una espuma blanca de fácil formación pero poco consistente y de escasa persistencia. Ya en nariz destacan las notas florales así como también a frutos rojos y bayas, quizás frambuesa y un punto de arándano rojo, y también algo de golosina. En boca entra muy ligera con una acidez comedida y esas citadas notas florales y a frutos rojos, pero sin demasiado protagonismo de trigo, y de base aparece un fondo algo dulce, tenuemente jarabeado, y similar a lo antes descrito como golosina.

En definitiva estamos ante una cerveza peculiar, refrescante y muy liviana, que pese a algunas críticas poco favorables que había leído y aunque seguramente no repetiría puesto que no me aportó demasiado, tampoco me ha disgustado. Por echar de menos algo quizás sería que tuviera más personalidad en la base aún asumiendo los grados de alcohol que posee.

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La segunda cerveza a probar es la American Mother Fucker, una IPA elaborada por La Calavera, cervecera catalana con una imagen también atrevida y que busca provocar con sus etiquetas y nombres.


Centrándonos en el contenido, nos encontramos con una cerveza de color anaranjado con un punto de turbidez y coronada por una buena espuma de persistencia media. En nariz destacan los esperados recuerdos a lúpulo cítrico, especialmente a pomelo y naranja, sin olvidar una base acaramelada sugerente. Ya en boca destacan nuevamente las notas cítricas en este caso acompañadas de lúpulo resinoso, que se ven compensadas con esas maltas acarameladas pero también con un punto de biscuit, dejando un intenso y persistente amargor en boca.

En definitiva, nos encontramos con una IPA (en el lindar con una APA) que pese al nombre se deja beber sin excesivas estridencias, con un claro corte actual y pensada para esa creciente cantidad de cerveceros amantes del lúpulo como gran (o único) protagonista. Aún así, y en mi opinión, todavía queda a cierta distancia de otras IPAs de corte estadounidense y de grandísimo nivel que han salido en los últimos tiempos por el panorama artesano peninsular.

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Por último nos dejamos para el final la oscura U-Boat, una colaboración entre la estadounidense Victory Brewing y la escocesa BrewDog elaborada en las instalaciones de la segunda. Según palabras suyas se trata de una “Smoked Porter fermentada con levadura de baja fermentación” (no me van las batallitas estilísticas pero lo cierto es que a esto yo lo llamaría Baltic Porter o más concretamente B. Porter ahumada).


En copa posee un bonito color marrón oscuro prácticamente negro, coronado por una sugerente espuma marronácea de mediana persistencia y burbuja fina. Ya en nariz destacan unas sugerentes notas a cacao (más que chocolate), además de un buen conjunto de maltas oscuras y torrefactas, con un leve punto ahumado pero mucho más sutil de lo esperado por el nombre, y de fondo aparecen ligeros toques a frutos secos y también herbales. Ya en boca sorprende primeramente su bebibilidad, la textura ligeramente untuosa y una carbonatación muy bien integrada en el conjunto y destaca nuevamente el cacao al que se le suma un punto de café, además de notas algo dulzonas que no empalagosas, tipo café con leche. Posee un final ligeramente amargo pero especialmente cálido y alcohólico. En definitiva, una cerveza sorprendentemente fácil de beber, más sugerente y compleja en nariz que en boca y a la que como únicas pegas le echaría en falta un punto más de potencia ahumada (supongo que es lo que esperas quizás en una smoked) y le quitaría un par de graditos de alcohol para terminarla de redondear. Pero aún así en conclusión quedo bastante satisfecho, cosa que últimamente no me ocurría con algunas BrewDog que había probado.

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Y hasta aquí las apreciaciones sobre estas tres cervezas distintas y a la vez interesantes. Pero antes de despedirme quería volver a agradecer el buen detalle al equipo de Crusat al mandar estas cervezas.


¡Salud!

31 ago 2011

Cervezas del mes: Agosto.

Con las botas aún calientes después de la tunda de quilómetros por el pirineo aragonés y ya estamos otra vez con Las mejores cervezas del mes. Para empezar, este ha sido un agosto del todo atípico y es que de todo el año, este ha sido con diferencia el mes en el que menos cantidad y variedad de cerveza hemos bebido. Siendo verano y más concretamente agosto, con el insufrible calor que ha hecho por Valencia, esto puede parecer un sinsentido, pero es lo que hay. Con la cartera prácticamente cerrada anticipando los dos viajes que teníamos entre manos, uno a finales de agosto por el pirineo oscense y otro dentro de poco más de una semana, las cervezas que cayeron fueron principalemente lagers comerciales y un sinfín de artesanas nuevas que unos amigos nos trajeron en junio de la Feria de Mediona.

Tras leer las palabras de pesimismo anteriores y ver las cervezas que publicamos a continuación, quizás alguien pueda pensar que le estoy vacilando, pero os puedo asegurar que quitando las que publicamos más abajo, prácticamente no hay nada convincente que haya pasado por nuestras manos. Evidentemente, como siempre, sobra decir que esa es nuestra humilde opinión. Así que sin enrrollarme más, vamos pues con las cervezas.

En primer lugar, la primera gran sorpresa (aunque he de reconocer que alguna cosilla esperábamos de ella) fue la Steve’s Best Bitter, una artesana que seguramente ya os sonará a unos cuantos. Se trata de la tan esperada elaboración de Steve Huxley, el autor del maravilloso libro “La cerveza… poesía líquida”, una cerveza que por fin se presentó en la última edición Mediona. Se trata de una bitter con toques bastante marcados a lúpulo yankie en boca, dejos mayoritariamente herbales, pronunciado amargor, cuerpo medio, una carbonatación algo superior a la esperada pero aún así de trago relativamente fácil. Cerveza realmente conseguida.


La segunda es otra artesana, en este caso asturiana, la Cotoya Lager Tostada. He de reconocer que hasta el momento todas las cervezas de Diego que hemos probado no han dejado de sorprenderme muy gratamente y de no ser por los 800 km. de carretera que nos separan serían unas cervezas que podría tomar todos los días perfectamente sin cansarme nunca de ellas. En este caso, una cerveza de aspecto inmejorable, cuerpo medio-bajo, con un toque acaramelado y tostado bastante marcado pero no por ello deja de ser tremendamente bebible, en lo cual tiene bastante que ver una carbonatación muy bien ajustada. Imagino como se deben poner las botas los asturianos por El Lúpulo Feroz con esta elaboración servida de barril…


Tras estas dos, la siguiente en caer fue una sorprendente barleywine (no me negaréis que para nada tiene el aspecto de ello) hecha en colaboración entre BrewDog y Three Floyds: la Bitch Please. Precioso aspecto marrón oscuro con algunos reflejos más claros y aroma muy marcado a tabaco (que no ahumado), tostados, avellanas, regaliz y caramelo. Un auténtico festival. En boca se muestra cremosa, con las mismas notas que en nariz pero destacan más aún a tabaco y “rollo barrica”. Corpulenta, carbonatación media y final amargo. Espectacular de todas todas.


Y ya para finalizar, por las tierras agrestes de Sobrarbe y el pirineo oscense tomamos Sigtuna Summer IPA. Una cerveza sueca repleta de fruta (melocotón, albaricoque…) y lúpulo cítrico y resinoso, ligera y fácil de tomar (pese a los 7%), aunque no por ella falta de sabor, y con una carbonatación sorprendentemente ajustada. Muy rica.


Y nada más por este mes. Como decíamos al principio, en septiembre nos vamos de viaje, por fin y por primera vez (aunque parezca increíble tras tantos años bebiendo cerveza) a la gran Bélgica. Durante los próximos días publicaremos unas cuantas viñetas de Salty Dog (mira que le hemos sacado provecho en este blog al dichoso perro yankie cervecero…) ya que creo que reflejan perfectamente muchas de las anécdotas que cualquier novato puede encontrarse en su primer viaje a Bélgica. A ver si os gustan.

28 jul 2011

Que lata de vida…

Este último fin de semana ha sido un poco más largo de lo habitual y es que al típico domingo se le unió un lunes y un martes como quien no quiere la cosa. La razón de ello fue una deliciosa escapadita a Málaga en la que pudimos disfrutar de unas relajantes vacaciones bebiendo mucha y sobretodo muy rica cerveza, acompañándola con otros placeres de la vida como son el buen comer, un poco de playa (sin pasarse… somos más de montaña…) y sobretodo de mucha tertulia con una excelente compañía.

Como suele ser costumbre cada vez que bajamos a ver a los amigos malagueños, la cerveza suele ser la protagonista, sobretodo por la cantidad y calidad de joyas que desfilan delante de nuestros ojos. Pero hoy no os voy a dar la chapa detallando todas y cada una de las que nos bebimos. He pensado que como en unos días publicaremos las mejores cervezas del mes y seguro que en este listado saldrán unas cuantas de ellas, en el post de hoy mejor os voy a hablar de otro tema interesante.

Seguramente más de uno conoceréis la cervecera escocesa BrewDog, y es posible que también su Punk IPA. Quizás también recordareis que hace un tiempo el amigo Gabriel publicó en su blog que estos cerveceros iban a sacar una versión en lata, cosa que me dejó un tanto indiferente y a la par algo desconfiado. Muchas latas de cerveza y casi todas grandes decepciones son la razón de tal apatía.

Pero el viernes pasado llegó el momento de hacer una cata a ciegas para comparar ambas versiones, botella vs. lata.


Con algo nerviosismo me llegaron ambas copas. En primer lugar he de decir que habitualmente las “catas” que hacemos en casa no pasan de apuntar en la libreta unas pocas características básicas que se nos ocurren al probar las diferentes cervezas y así tener un recordatorio escrito de todo lo que probamos, sin ningún tipo de presión. Pero en esta ocasión teníamos que dar la talla y afinar el hocico, no fuera que por alguna de aquellas nos gustara más la lata… ¡Menudo sacrilegio!

Viendo el aspecto externo no sacamos demasiadas conclusiones. Pasamos rápidamente a nariz, en la que ambas fueron abismalmente distintas, una con muchas notas y muy frescas principalmente de frutas tropicales (mango, guayaba, lichi…). La otra nada que ver en comparación, muchísimo menos expresiva. Llegó el momento de saborearlas y siguió la misma tónica, fruta por doquier en una de las dos y muy comedida la otra. Pero misteriosamente ningún sabor metálico…

Tras el desconcierto llegó el momento de poner nombre a cada una y así vino la sorprendente confirmación: la joya que expresaba tantas notas y tanta frescura resultó ser la sacada de la lata. Confundido es poco para expresar como me sentí en ese mismo momento, una sensación compartida por la totalidad de los contertulios...

De hecho varios de la mesa pensamos que la versión en lata estaba más cerca de una de esas harvest hop estacionales que de una IPA al uso. Pero no, una mísera y tan denostada lata era la responsable de preservar tan bien todos los aromas y sabores. Lo sigo pensando y aún no lo creo.

Así que a nivel particular esta sorprendente experiencia marca un antes y un después en la tan preconcebida idea de que las latas dejan notas metálicas y las botellas son siempre mejores. Sé que podría caber la posibilidad que la botella no estuviera en sus mejores condiciones o que tuviera algún tipo de problema, por eso próximamente haremos más pruebas. Pero desde luego tan abismales diferencias parecen algo difícil de volcar. Estoy por creer que el hecho de aislar tan bien como lo hace una lata, conservando y protegiendo de la luz mucho más que una botella de vidrio, puedan ser las causas de tal grata sorpresa.

Bueno, reconozco que al final no me he podido resistir. Aquí abajo os dejo un par de fotos con algunas de las cervecitas que tomamos…


En la foto de arriba están Sigtuna Red Ale (Suecia), Pliny The Elder (USA), Mikkeller & Three Floyds Rugoop (Dinamarca+USA), AleSmith Speedway Stout (USA), Stillwater Existent (USA). En la foto de abajo, la  resplandeciente Stormaktsporter de Närke (Suecia)*, BrewDog Abstrakt 02 (Escocia), Stone & Dogfish & Victory – Saison du Buff (USA), Three Floyds Pride & Joy (USA), Hair the Dog Adam (USA), Southern Tier Hop Sun (USA), Southern Tier Harvest (USA), Guldenberg (Bélgica).


* La Närke Stormaktsporter de la foto en realidad no la tomamos. La botella es un regalo que Gabriel nos hizo al acordarse de un friki-coleccionista en pleno crucero de Un Mare Di Birra a saber por qué punto del Mediterráneo. Esta joya es una de esas míticas cervezas que uno sueña con probar algún día en su vida al igual que Pliny the Elder, aunque al menos esta última ya ha pasado por nuestras tripas!!!