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21 ene 2016

3 buenas cervezas de gigantes estadounidenses.


Hoy me apetece compartir con vosotros las notas de tres cervezas elaboradas por dos gigantes de la industria como son Boston Beer Company y Sierra Nevada, respectivamente la segunda y tercera cervecera en volumen de ventas dentro de las crafts estadounidenses (5ª y 7ª respectivamente si tenemos en cuenta también las cerveceras no “craft”, según la Brewers Association*). Pero esos números y su enorme tamaño no van reñidos con que sus productos sean frecuentemente muy recomendables, como es el caso que nos ocupa.

Sierra Nevada Pale ale.

La primera de las tres es un clásico entre los clásicos, una elaboración icónica ya que su etiqueta verde es una de las primeras que me vienen a la mente no solo cuando pienso en el estilo American Pale Ale sino también cuando me remonto unos cuantos años atrás y recuerdo aquellas primeras cervezas que llegaban por estos lares y que tenían el lúpulo como protagonista. Pese a que hoy en día pasa más desapercibida por la vasta oferta que disponemos en las tiendas, tuve ocasión de reprobarla para escribir este post y la disfruté realmente muchísimo.


Servida en copa ofrece un color brillante, entre ambarino y cobrizo, con una espuma blanca de fácil formación y de persistencia media. En nariz destacan sobre todo las notas frescas a limón y también en menor medida a naranja, así como un punto herbal, a caramelo y bizcocho. En boca posee un trago muy redondo, nuevamente cítricos, notas herbales y a cereal, con un punto amargo y resinoso notable, acentuándose a medida que avanza el trago, y dejando un final largo, amargo y seco, aunque nada cansino por la buena base de fondo. Trago limpio y directo, sin demasiadas distracciones, fresco y chispeante por la carbonatación. Un clásico que siempre merece la pena reprobar mientras que esté fresco. Además, y como curiosidad, si queréis identificar el lúpulo Cascade y no tenéis ninguna single-hop a mano con este lúpulo, echadle un tiento a esta cerveza ya que el Cascade es muy reconocible en este caso.

Samuel Adams Rebel IPA.

Saltamos de la costa oeste a la este y a diferencia de la anterior, en este caso nos encontramos una elaboración bastante nueva en comparación con otras cervezas de la casa como puede ser su clásica Boston Lager. Se trata de una West Coast IPA de 6,5% y 45 IBUs elaborada con lúpulos Cascade, Simcoe, Chinook, Centennial y Amarillo.


Servida en copa posee un color ambarino muy limpio, sin posos ni turbidez, con un torrente intenso de burbujitas minúsculas que ascienden vigorosamente hasta formar una espuma blanca, esponjosa y de buena retención. En nariz destaca el golpe a lúpulos aromáticos, especialmente herbales y resinosos, y más de fondo también ligeramente cítricos. También aparecen recuerdos leñosos y a fruta madura como el albaricoque, y por debajo hay una buena base maltosa, destacando notas a caramelo pero también ligeramente a cereal. Ya en boca vuelven a aparecer las mismas notas descritas en nariz, destacando los recuerdos a resina, pino y algo leñosos, junto con las notas a melocotón (suaves) y ligeramente cítricas. Carbonatación viva pero fina, final amargo, muy limpio y no agresivo. En definitiva se trata de una cerveza muy fresca, aromática, balanceada y bebible que puede gustar a los amantes del lúpulo pero con miras a públicos más amplios y también menos iniciados.

Sierra Nevada Kellerweis.

Por último volvemos a cruzar los Estados Unidos de costa a costa para detenernos en California con una elaboración bastante atípica dentro del catálogo de Sierra Nevada, cervecera más dada a elaboraciones con el lúpulo como protagonista. Se trata de una cerveza de trigo (weiss) con lúpulos Perle y Sterling que alcanza los 4,8% de alcohol y perteneciente a la gama de elaboraciones fijas de la cervecera californiana. Su nombre, he de reconocerlo, me descoloca ya que no sé si pretende conjugar los nombres de dos estilos alemanes como el de las Kellerbier y las Weisse, o quizás tiene que ver con la particularidad de que se elabora en fermentadores abiertos a diferencia de la mayoría de cervezas actuales.


Más allá del bonito color anaranjado de mediana turbidez, en copa sorprende primeramente su espuma, menos vigorosa y persistente que no tarda en quedar reducida a un fino anillo, cosa explicable por una carbonatación aparentemente menos viva, características a priori poco asociadas a las clásicas Weizen alemanas. En nariz destacan en primer lugar los recuerdos especiados a clavo y recuerdos a fruta madura de hueso (también algo de banana pero no tan excesiva como en las clásicas Weizen). De fondo aparece cereal crudo, masa de pan y ligeros recuerdos cítricos. En boca posee una entrada con una carbonatación viva y un trago refrescante, con una textura ligeramente sedosa pero nada que ver con la clásica cremosidad de las Weizen alemanas, y destacan las notas a pan y cereal acompañadas del citado punto especiado. Se trata de una weizen distinta, con menos cuerpo y que llena menos el paladar en comparación con las clásicas bávaras, y donde la levadura ofrece notas más a fruta madura de hueso y menos a banana. 

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Y esto es todo por hoy. En resumen estamos ante tres cervezas recomendables y a precio competitivo pese a venir del otro lado del Atlántico. No quisiera terminar sin agradecer una vez más a Crusat el detalle de mandar estas muestras para disfrutarlas así como la total libertad para opinar sobre ellas, como siempre.

Salut!


* En este enlace tenéis los datos de la Brewers Association publicados en marzo de 2015 sobre el volumen de venta en USA.


13 dic 2015

BrewDog Lizard Bride.


Hoy os queremos presentar Lizard Bride, un prototipo de cerveza lanzado por la escocesa BrewDog, quienes la definen como un encuentro entre dos mundos: el del amargor propio de una American IPA y el del ácido que ofrecen las frutas como la frambuesa, los arándanos y también las cerezas agrias.


Servida en copa lo que más sorprende es su color borgoña algo violáceo, coronado por una bonita (a la par que curiosa) espuma de color rosa, que no tarda demasiado en caer hasta formar un fino anillo de unos pocos milímetros. En nariz destacan las notas a fruta tropical, mango y maracuyá, pero también a melocotón, bayas, limón y también un curioso punto vegetal como a hoja y piel de baya de zarzaparrilla. Ya en boca en primer lugar ofrece una acidez cítrica bien marcada, a la que le sigue la ya citada explosión de frutas y bayas, sobre todo de las segundas, también un punto a lúpulo cítrico y resinoso y también un toque seco y amargo como a piel de pomelo que corta todo lo anterior dejando una sensación final amarga bastante duradera. También aparece un cierto toque metálico. Carbonatación viva pero no molesta que ayuda a que sea una cerveza muy bebible, de cuerpo medio-bajo.


Personalmente me parece una elaboración interesante, muy refrescante y con bastante lógica a priori por combinar por un lado las notas cítricas, a bayas y a frutas tropicales provenientes de lúpulos como Citra, Mosaic o Bramling Cross, entre otros, y por otro las notas aportadas por los diferentes frutos rojos. Desgraciadamente toda esa hipotética lógica en mi humilde opinión no termina de concretarse en una elaboración redonda sobre todo por ese amargor citado y ese final áspero además de ligeramente metálico.

Y hasta aquí la cerveza. Por último quisiera terminar agradeciendo nuevamente a Crusat el detalle de mandarme esta cerveza.


Salut!

26 oct 2015

Novedades desde Crusat (oct’15).


Hoy quiero compartir con vosotros las impresiones de las últimas muestras de la distribuidora barcelonesa Crusat, empresa que una vez más vuelve a confiar en este blog para daros a conocer algunas de sus últimas incorporaciones. Sin más, os dejo con las notas de la Harviestoun Orach Slie, la Fyne Ales Sanda Black IPA y la Brooklyn Sorachi Ace (en formato 33cl, ya la había en 75cl).

La primera de ellas es la escocesa Harviestoun Orach Slie, una lager perteneciente a su serie de envejecidas en barricas, concretamente en este caso en barricas de la destilería Glenfarclas, de Speyside.


En copa snifter ofrece un bonito color dorado brillante, ligeramente anaranjado, completamente transparente, con una carbonatación viva de burbuja de tamaño medio que asciende formando una espuma no muy abundante pero si persistente en una finísima capa blanca compacta. En nariz destaca claramente su carácter maltoso, acaramelado y un punto vago a fruta de hueso madura, confitura de naranja amarga y bizcocho borracho, acompañado todo ello por notas avainilladas y a frutos secos que recuerdan su paso por madera. En boca entra muy equilibrada y con un trago muy limpio, algo blanda de carbonatación para lo que aparentaba en copa, como un whiskey muchísimo más ligero, con todo lo citado ya en nariz, añadiendo al conjunto un punto a cereal, una ligera calidez alcohólica bien integrada en el conjunto y agradable, y una textura ligeramente sedosa. Cuerpo medio. Al tomar temperatura muestra un notable carácter cítrico, cortado por un final ligeramente amargo y seco. Una cerveza realmente muy interesante, muy bien balanceada tanto en aroma como en boca, sin extremos que desentonen, ideal para disfrutar como copa, con mucha más calma de lo que una cerveza de baja fermentación con tan poco alcohol y de ese color apuntarían a priori. Maestría la de Harviestoun.

Proseguimos con otra escocesa, en este caso la Fyne Ales Sanda Black IPA.


Servida en copa snifter nos ofrece un color negro impenetrable, coronado por una espuma beige consistente y de buena retención, con una burbuja muy pequeña. En nariz se aleja de los estándares esperables en una clásica black IPA de corte estadounidense, el lúpulo es menos protagonista de lo esperado y aparece en forma de un punto cítrico, a bayas como grosella y también muy sutilmente fruta de hueso, así como también recuerdos leñosos y vegetales de carácter británico. Todo ello se entremezcla con una base menos torrefacta de lo que su aspecto vende, con algo de bizcocho, sutil caramelo quemado y algo también de grano de café, un punto torrefacto también y regaliz, pero todo ello con una intensidad baja. Ya en boca posee un trago aparentemente muy fácil y bebible, con una carbonatación viva pero de burbuja muy pequeña y nada molesta, pero rápidamente aparece ese amargor y esos torrefactos que anteriormente se esperaban, y destacan hacia el final junto con las notas leñosas y a bayas citadas anteriormente muy persistentes. Vuelven a hacer presencia las notas a bizcocho ya citadas y destacan sobre todo hacia el final algunas notas a frutos secos aún verdes, como almendras y nueces tiernas y también algunos recuerdos vegetales, que acentúan la sensación de sequedad final. No tiene una base maltosa destacable que compense tanto torrefacto y amargor, el cuerpo es muy bajo y ofrece un trago ligeramente desequilibrado. Así que resumiendo, en mi opinión se trata de una cerveza fácil de beber, con un marcado punto amargo y vegetal, ligeramente falta de fondo así como un tanto desequilibrada.

Por último vamos con Brooklyn Sorachi Ace, según palabras de la cervecera neoyorquina se trata de una Farmhouse ale con dry-hopping del lúpulo japonés Sorachi Ace, que da nombre a la cerveza y que es un cruce entre el Brewer's Gold inglés, el japonés Beikei no.2, y el checo Saaz.


Servida en copa ofrece un color amarillento apagado, con una turbidez baja sin posos, carbonatación media de burbuja minúscula que asciende formando una espuma blanca persistente que no tarda en quedar en una fina capa. En nariz es muy golosa, ofrece mucha fruta, por un lado cítrica como limón y hierbas aromáticas (terminamos concluyendo algo así como el eneldo) así como un punto ligeramente floral, sobre una base de fruta más madura como melocotón y naranja, además de algo de levadura y pan. También ofrece un punto alcohólico. En boca posee un trago muy fácil y elegante con la carbonatación muy fina, ligerísimamente sedosa en paladar. Nuevamente aparecen las citadas notas cítricas acompañadas en este caso por vagos recuerdos a fruta tropical como mango y maracuyá, sobre una base maltosa con caramelo como protagonista pero muy bien equilibrada e integrada en el conjunto que deja ser protagonista al lúpulo cítrico y herbal, con un trago fresco y muy bebible. Pese a tener 7,2%, del alcohol ni rastro más allá del cuerpo medio. El amargor está presente pero de una forma muy elegante, marca de la casa. Como conclusión, estamos ante una cerveza muy redonda a la que quizás se le empieza a intuir un punto de oxidación al lúpulo (personalmente lo detecto en este tipo de cervezas por ese punto a naranja amarga y sobremadura), muy agradable y elegante pero que no termina de entusiasmar.

Y hasta aquí las notas de estas tres cervezas de corte actual, todas ellas interesantes pero especialmente me gustaría destacar el trabajo con la Harviestoun, que pone las lager en el lugar que merecen con un lavado de cara actual pero sin aspavientos. Por último agradecer nuevamente a Crusat el detalle de mandarme las cervezas.

Salut!

20 oct 2014

Novedades desde Crusat.


Hace unas semanas la gente de Crusat tuvo el gran detalle de mandarnos tres muestras de cerveza pero no fue hasta hace unos días cuando pude probarlas tras finiquitar algunas referencias de máxima prioridad / necesidad de la bodega. Así que a continuación tenéis las impresiones personales que me han dejado.

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La primera es la Vote Sepp, una cerveza de los irreverentes, ocurrentes pero también en ocasiones algo fatigosos, escoceses de BrewDog con la cual se mofan de Joseph Blatter, el actual presidente de la FIFA, pidiendo la organización del Mundial de la FIFA 2022 para Escocia. Para quienes no estéis muy puestos en esto del balompié, “Sepp” se ha visto envuelto en varios escándalos de corrupción, entre ellos la designación de Qatar como organizador del mundial en 2022 y de ahí en parte esta cerveza.

Foto de BrewDog.

Pero dejando estrategias de marketing a un lado, sobre el papel nos encontramos ante una witbier con hibisco, lúpulo Motueka neozelandés y un contenido alcohólico realmente comedido, concretamente 3,4%, algo sobre el papel curioso y bastante interesante.


Servida en copa nos encontramos con una cerveza de color anaranjado con cierto punto rosáceo (no se aprecia bien en la foto), derivado del uso de la flor de hibisco, con una espuma blanca de fácil formación pero poco consistente y de escasa persistencia. Ya en nariz destacan las notas florales así como también a frutos rojos y bayas, quizás frambuesa y un punto de arándano rojo, y también algo de golosina. En boca entra muy ligera con una acidez comedida y esas citadas notas florales y a frutos rojos, pero sin demasiado protagonismo de trigo, y de base aparece un fondo algo dulce, tenuemente jarabeado, y similar a lo antes descrito como golosina.

En definitiva estamos ante una cerveza peculiar, refrescante y muy liviana, que pese a algunas críticas poco favorables que había leído y aunque seguramente no repetiría puesto que no me aportó demasiado, tampoco me ha disgustado. Por echar de menos algo quizás sería que tuviera más personalidad en la base aún asumiendo los grados de alcohol que posee.

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La segunda cerveza a probar es la American Mother Fucker, una IPA elaborada por La Calavera, cervecera catalana con una imagen también atrevida y que busca provocar con sus etiquetas y nombres.


Centrándonos en el contenido, nos encontramos con una cerveza de color anaranjado con un punto de turbidez y coronada por una buena espuma de persistencia media. En nariz destacan los esperados recuerdos a lúpulo cítrico, especialmente a pomelo y naranja, sin olvidar una base acaramelada sugerente. Ya en boca destacan nuevamente las notas cítricas en este caso acompañadas de lúpulo resinoso, que se ven compensadas con esas maltas acarameladas pero también con un punto de biscuit, dejando un intenso y persistente amargor en boca.

En definitiva, nos encontramos con una IPA (en el lindar con una APA) que pese al nombre se deja beber sin excesivas estridencias, con un claro corte actual y pensada para esa creciente cantidad de cerveceros amantes del lúpulo como gran (o único) protagonista. Aún así, y en mi opinión, todavía queda a cierta distancia de otras IPAs de corte estadounidense y de grandísimo nivel que han salido en los últimos tiempos por el panorama artesano peninsular.

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Por último nos dejamos para el final la oscura U-Boat, una colaboración entre la estadounidense Victory Brewing y la escocesa BrewDog elaborada en las instalaciones de la segunda. Según palabras suyas se trata de una “Smoked Porter fermentada con levadura de baja fermentación” (no me van las batallitas estilísticas pero lo cierto es que a esto yo lo llamaría Baltic Porter o más concretamente B. Porter ahumada).


En copa posee un bonito color marrón oscuro prácticamente negro, coronado por una sugerente espuma marronácea de mediana persistencia y burbuja fina. Ya en nariz destacan unas sugerentes notas a cacao (más que chocolate), además de un buen conjunto de maltas oscuras y torrefactas, con un leve punto ahumado pero mucho más sutil de lo esperado por el nombre, y de fondo aparecen ligeros toques a frutos secos y también herbales. Ya en boca sorprende primeramente su bebibilidad, la textura ligeramente untuosa y una carbonatación muy bien integrada en el conjunto y destaca nuevamente el cacao al que se le suma un punto de café, además de notas algo dulzonas que no empalagosas, tipo café con leche. Posee un final ligeramente amargo pero especialmente cálido y alcohólico. En definitiva, una cerveza sorprendentemente fácil de beber, más sugerente y compleja en nariz que en boca y a la que como únicas pegas le echaría en falta un punto más de potencia ahumada (supongo que es lo que esperas quizás en una smoked) y le quitaría un par de graditos de alcohol para terminarla de redondear. Pero aún así en conclusión quedo bastante satisfecho, cosa que últimamente no me ocurría con algunas BrewDog que había probado.

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Y hasta aquí las apreciaciones sobre estas tres cervezas distintas y a la vez interesantes. Pero antes de despedirme quería volver a agradecer el buen detalle al equipo de Crusat al mandar estas cervezas.


¡Salud!

1 jul 2012

Crusat & Harviestoun.

En su momento recordareis (aquí os dejo el post a los desmemoriados…) que la distribuidora Crusat nos dio la grandísima noticia de que iban a distribuir algunas cervezas de la reputada y norteamericana Brooklyn Brewery. Pues bien, poco más de medio año después nos vuelven a sorprender con otra excelente novedad.

Hablo de Harviestoun Brewery, una pequeña cervecera escocesa nacida en 1985 que después de algún cambio de manos y de emplazamiento vuelve a ser una empresa independiente desde 2008 y se sitúa en la población de Alva. Lo que no ha cambiado es que desde un principio sus productos han ido cosechando éxito tras éxito en forma de premios y reconocimiento por parte de cerveceros de cualquier punto del planeta.


El acuerdo llegado con la distribuidora catalana nos permitirá probar su Bitter & Twisted, la Old Engine Oil, así como 3 ejemplares distintos de la gama exclusiva Ola Dubh, más concretamente la 12la 18 y la 30 years, en los tres casos hablamos de cervezas envejecidas en barricas de whisky Highland Park.


 

Desde aquí solo nos queda agradecer a Crusat el gran detalle que tuvieron de enviarnos unas muestras de la Bitter & Twisted y la Old Engine Oil, aunque tengo que reconocer que ya las habíamos probado y disfrutado enormemente con anterioridad a este acuerdo de importación. También habíamos probado la Ola Dubh 12, la cual nos dejó tan absolutamente maravillados que la metimos sin dudarlo entre las mejores cervezas del pasado mes de diciembre.


Arriba la foto que le hicimos en su momento a la Ola Dubh 12. En este enlace tenéis la correspondiente reseña.

Así que no nos queda otra que celebrar tal acuerdo. Personalmente ya estoy esperando con ganas poder encontrarlas por las diferentes tiendas, sobretodo esas Ola Dubh que aún no hemos probado.

22 nov 2011

Brooklyn & Crusat S.A.

Aunque seguro que muchos habréis oído hablar de las ubicuas cervezas Brooklyn por varios blogs e incluso es más que probable que las hayáis encontrado por las tiendas que frecuentáis (realmente se han extendido como setas), quería hablar brevemente de ellas ya que la gente de Crusat tuvo el detalle de enviarme unas muestras. Desde aquí nuevamente les quiero dar las gracias.


En cuanto a la marca, anteriormente ya había tenido ocasión de probar algunas de sus cervezas y quedé bastante satisfecho por lo que tenía muchas ganas de ver que me ofrecían esta Lager, la Brown Ale y la East India Pale Ale.


Respecto a la Lager, fue con diferencia la que más me gustó de las tres, aunque sobre el papel imaginaba todo lo contrario. Atractivo aspecto anaranjado coronado por una espuma blanca y esponjosa de bajada lenta. En nariz se muestra sorprendentemente expresiva, repleta de notas a fruta tropical así como herbales, acompañadas por un fondo malteado donde las notas a bizcocho y a maltas acarameladas ofrecen en conjunto un auténtico espectáculo. Ya en boca vuelve a aparecer el lúpulo, en este caso herbal pero también resinoso. Muy fresca, amarga, realmente sabrosa y equilibrada. Lo dicho, una muy grata sorpresa.

En cuanto a la Brown, sugerente aspecto marrón con un cierto toque cobrizo, leve turbidez y espuma beige que persiste en una fina capa. En nariz se muestra comedida, suave, pero también sugerente, con notas a chocolate y en menor medida a café, acompañando un fondo de ciruelas y pasas. Ya en boca, vuelve a ofrecerse ligera, con textura ligeramente sedosa, notas a café (más pronunciadas) y notas tostadas, toffee y frutos secos. Posee un ligerísimo punto ácido así como un amargor muy comedido pero interesante. Muy equilibrada de nuevo y carbonatación excelentemente integrada. Maravilloso ejemplo de que los yankies también saben hacer cervezas ligeras y bien compensadas.

Y finalmente, la East IPA, nuevamente muy equilibrada como las tres anteriores, quizás incluso demasiado y todo en mi opinión. Y es que en aroma pese a ser realmente atractiva (cítricos, melocotón, notas herbales y ligeramente resinosas…) se mostraba un tanto comedida para lo que los yankies nos tienen acostumbrados. En boca se presenta muy amalgamada, sin ninguna nota que desafine, mucha fruta y malta de fondo sobre las que aparecen unas notas cítricas y resinosas sugerentes pero poco estridentes. Evidente aumento de amargor y cuerpo respecto a las anteriores, pero excelentemente bien compensado. En mi opinión una IPA americana más cerca de la nueva generación de IPAs británicas que de sus compatriotas californianas.

Además de las tres anteriores, Crusat nos ofrece la Brooklyn Local 1, que por suerte ya pudimos probar anteriormente junto con su hermana Local 2. De nuevo, dar las gracias y la enhorabuena a Distribuciones Crusat por apostar por estas cervezas. A ver si tenemos suerte y próximamente podemos encontrar alguna otra variedad de esta prestigiosa cervecera norteamericana.

Por cierto, para los que seáis amantes de la comida además de la cerveza, desde aquí os recomiendo un libro que conjuga ambas materias, The Brewmaster’s Table, escrito por el maestro cervecero de la Brooklyn Brewery, Garrett Oliver. Realmente puedo dar fe de que es una obra de referencia.