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29 abr 2012

Mejores cervezas del mes: Abril'12


Después de un parón bloguero de una semana, cuyas razones son principalmente la falta de tiempo y cierta apatía por escribir, aquí estamos de nuevo con la entrada de las mejores cervezas del mes.

A primeros de abril nos juntamos Txema y la pareja Lúpuloadicta para una de esas quedadas "cervezo-breweriano-alcahuetísticas", o lo que es lo mismo, sentarnos a charlar de lo humano y lo divino mientras cambiamos “cachivaches” de breweriana diversa y tomamos unas buenas birras. En este sentido cayeron sobretodo dos de las que no me puedo olvidar.

La primera es la Anchorage Bitter Monk, una Belgian Imperial IPA yanquie con nada más y nada menos que 100 IBUs, envejecida en barrica de roble que en su día contuvo Chardonnay y el amigo Brett haciendo de las suyas. Lo mejor de todo es que detrás de tanta parafernalia nos encontramos con una cerveza tremendamente equilibrada, con un lúpulo verdaderamente sugerente (cítrico, floral y levemente resinoso) y para nada molesto, es más, se encuentra integrado maravillosamente en un todo en el que además de encontrarnos con el lógico punto ácido y astringente, tenemos mucha fruta y un toque a levadura. En cuanto a sus 9% de alcohol, aún los estoy buscando por lo bien escondidos que estaban. En conclusión, una cerveza curiosa pero muy, muy tomable** a pesar de su aspecto aterrador.


La segunda y última que voy a comentar del piscolabis cervecil (los más avispados quizás descubráis algunas botellas desenfocadas en las fotos) es una de esas cervezas que tenía guardada para momentos especiales y que se convirtió en una de las mejores cervezas en barrica que he podido tomar hasta la fecha (y mira que me cuesta dejar aseveraciones con tal rotundidad): la Lost Abbey Angel’s Share en barrica de bourbon. Aún me entran escalofríos al pensar en ella… Servida pone a temblar al más pintado, con un color marrón oscuro y sin a penas espuma. Tras ello empezó el goce, primero en nariz y luego en boca. Complejísima y tremendamente seductora a cada sorbo, con vainilla, pasas, chocolate, caramelo, notas a vino porto, un lógico punto alcohólico pero nada cansino… En fin, un portento de copa para cerrar una estupenda velada en mejor compañía.


Tras el festín anterior con el que estrenábamos la semana santa, el mes continuó con una muy sorprendente De Molen Lentehop. He de reconocer que tenía mucha curiosidad por ésta cerveza, no tanto por ver qué tal funcionaba la combinación de lúpulos (Saaz, Premiant, Columbus y Cascade), ya que el gran Menno Olivier utiliza de tanto en tanto las dos variedades de raíz checa, sino por el hecho de que hubiera sido elaborada con levadura de baja fermentación. El resultado es una perfecta cerveza de sesión, muy sugerente pero cuya maestría va más allá del bombo y platillo que las florecillas verdes puedan aportar. Sugerente pomelo, melocotón y naranja, punto ligero especiado, terroso y cítrico, sobre una base malteada sabrosa y con un contrapunto amargo. Desconozco si se trata de un híbrido o verdaderamente de una lager, pero en cualquier caso se trata de una cerveza refrescante, ligera al tiempo que sabrosa, dejando en muy buen lugar a esas denostadas levaduras.


La penúltima del post es la De Dolle Boskeun, una cerveza que me dejó satisfecho hará más o menos un año pero que en esta segunda tentativa sobrepasó mis mejores recuerdos. En cuanto al aspecto, se nos muestra con un precioso color marrón anaranjado, abundante espuma blanca abierta y de buena retención, carbonatación copiosa de burbuja pequeña y turbidez media. En nariz ofrece mucha fruta, melocotón, mango, ciruela amarilla, algo de limón y toques cítricos, un curioso recuerdo a coco y un sugerente fondo especiado. En boca entra sedosa, con carbonatación media pero bien integrada, con las notas cítricas, afrutadas así como algo dulzonas y de bizcocho, y va haciéndose más amarga a medida que avanza el trago, dejando un final herbal, especiado y ligeramente seco. Cerveza sabrosa, que no esconde sus raíces belgas pero para nada es cansina ni empalagosa como otras de sus paisanas. Muy bien ejecutada.


Y para terminar este festín mensual vamos con una artesana que me dejó boquiabierto, la Dougall’s 942. Estamos ante otra cerveza que podríamos catalogar como de sesión, ligera y que no pararías de tomar una tras otra. Con un claro predominio del lúpulo yanquie (sin estridencias, eso sí), tanto en nariz como en boca, aportando una combinación de notas que recuerdan a fruta tropical y especiadas (mango, fruta de la pasión, lichi…) así como algo resinosas, con una base malteada sutil pero necesaria. Una cerveza redonda, sugerente y muy pero que muy bien hecha, con unos 4,2% de alcohol que permiten tomarse alguna licencia de más… Sin duda una de las mejores cervezas de la península que he probado.


Y así, entre lúpulos muy bien ensamblados por un inglés afincado en Cantabria, damos por concluido el mes. A ver que nos depara el próximo mayo...


** ¿Para cuando un vocablo sinónimo de drinkability que suene así de bien en la lengua de Cervantes?

24 abr 2011

Un dia pascua y… ¡a Barcelona!

Mañana es lunes, un día festivo que al menos en los pueblos valencianos la gente lo suele celebrar de una forma muy especial. Independientemente del fondo religioso, muchos nos vamos de excursión al campo con la familia o con los amigos, bien cargados con una buena retaíla de cachivaches y sobretodo con mucha comida para disfrutar de una típica a la par que divertida merienda festiva. No puede faltar en la cesta de mimbre, o en el “cabasset d’espart”, la arquetípica “mona de pasqua” (un dulce con forma semiesférica elaborado en muchos sitios de la geografía valenciana y catalana, pero con gran renombre en la valenciana población de Alberic, en la Ribera Alta), su correspondiente huevo cocido (ou dur) pintado, unas longanizas secas de pascua, unas hojas de lechuga (enciam), un poco de pan y una pizca de sal. Este es el “menú” básico al completo.


Cuando uno se dispone al ágape debe de seguir el siguiente rito. Toma el huevo con una mano y recitando la curiosa rima que tenéis a continuación, se lo frota primero por una mejilla, después por la otra, se lo pasa por delante de la boca y finalmente se lo termina rompiendo en el medio de la frente:

Ací em pica, ací em cou, ací em menge la mona i ací em trenque l’ou”.
(Aquí me pica, aquí me escuece, aquí me como la mona, y aquí me rompo el huevo).

Y como este es un blog de cerveza, pues nada mejor para acompañar la merendola que una cerveza de Pascua belga, dulzona y bien rica, la De Dolle Boskeun.


Y para rizar el rizo más aún, si se tiene un “catxirulo” (cometa), y se consigue hacerlo volar (cosa, no siempre fácil), entonces el pack festivo estará al completo…

¡Salut!

¡Ah!, casi se me olvida… este martes nos vamos a Barcelona (previo paso por Mataró) por lo que lógicamente dejaremos el blog unos días un tanto descuidado. A la vuelta ya os contaremos que tal ha ido la experiencia cervecera, con todos los locales y cervezas que nos crucemos (y bebamos…).