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13 sept 2012

Laugar Brewery (2). Cervezas.



Hace unos días charlábamos con Eneko para conocer un poco más a la gente de Laugar y cual es su filosofía. Hoy es el turno de sus elaboraciones, las cuales empezaron a sonar con mucha fuerza tras el Birrasana 2011, una de las razones por las que me puse en contacto con Eneko, quien a su vez tuvo el detallazo de pasarnos cuatro de sus elaboraciones en la pasada edición de Mediona.

Cómo nos decía en la citada entrevista, no tienen elaboraciones fijas aunque sí unas cuantas que intentan tener más o menos disponibles como Gorri, Pasote, Ehun IBU, CCVII IBU, Tripa, Ortobeltz y Txorrañejo. Para los que no sigáis sus peripecias feriales, son unos auténticos cachondos con muchas ganas de fiesta. Prueba de ello son algunas de las perlas que usan para definir sus cervezas y que os dejo más abajo junto con nuestras impresiones.


Lau Pasote (Tostada con pasas, 6,4%, 23 IBU). Palabras suyas literales: “Análisis gusto: Ligero recuerdo a Plumcake de pasas, nueces y avellanas. (Nota: la cata la hizo mi perro)”.

Una vez servida posee un aspecto inmejorable, con un color ambarino oscuro, turbidez media y una bonita espuma beige compacta y de buena retención. En nariz es muy sugerente y expresiva ofreciendo notas a frutos secos sobre una base de fruta muy madura que recuerda a ciruelas y pasas, con un toque marcado a alcohol y un punto a regaliz y plátano. En boca se muestra más redonda que en nariz. Entra ligeramente sedosa, con carbonatación abundante pero bien integrada. Destacan otra vez las notas a frutos secos y pasas, junto con algo de ciruela. Calidez elevada durante todo el trago, aportando un leve punto seco que recuerda a madera. Amargor no contundente pero si presente, sobretodo hacia el final. Una cerveza sorprendente y muy bien hecha.


CCVIII IBU (Doble IPA, 7%, 208 IBU). Ellos definen a esta “Hardcore Doble IPA” elaborada con maltas base, caramelizadas y centeno, como “Lúpulo a cañón”.

En aspecto podemos ver que forma una abundante espuma beige, esponjosa y duradera, bajo la cual ofrece un líquido color ambarino de turbidez media alta y copiosa carbonatación de burbuja pequeña. En nariz entra con mucha resina y hierba seca, sobre una base malteada sólida que ofrece notas acarameladas, ligero toffee y chocolate. Con más temperatura muestra cierto recuerdo a albaricoque y melocotón, así como fruta tropical tipo papaya o mango. Muy seductora. En boca entra cremosa, con una buena base de toffee, bizcocho y caramelo, que compensa estupendamente el potente amargor. De medio trago hacia el final vuelven a mostrarse las notas afrutadas de melocotón en un principio y a fruta tropical después. Final amargo, cálido y resinoso. Concluyendo, una cerveza de perfil lupulado potente pero bien compensada.


Tripa (6,9%, 60 IBU). “Perdí el sentido del olfato al verla” y en boca “puede que te tiña de rubio este tornado lupulado y si logras soportarlo, te verás recompensado”.

En aspecto muestra un torrente de carbonatación de burbuja pequeña que asciende hasta formar una espuma de poco espesor, poco porosa y de color beige. Bonito color cobre (que por cierto, no se aprecia nada bien en la foto...) y turbidez media. En nariz muestra resina pero también bastante caramelo, toffee y un punto cítrico, además de fruta fresca como melocotón y golosina de plátano, junto a un punto alcohólico y vainilla. En boca entra cremosa, con una sensación de calidez que perdura todo el trago. Carbonatación media y bien integrada. Las notas vuelven a ser las mismas, con resina y fruta fresca tipo tropical, así como caramelo y vainilla. Final ligeramente cítrico y resinoso, de amargor medio y con un recuerdo a frutos secos. Ligero toque alcohólico también hacia el final, duradero. Una IPA un tanto distinta, quizás un punto empalagosa para mi gusto, pero bien terminada.


Ortobeltz (Porter, 6,2%, 43 IBU). Más perlas made in Laugar: “Mira a tu alrededor, busca una churrería que el chocolate ya lo ponemos nosotros.”

Luce un color caoba casi opaco (otra vez en la foto parece otra cosa...) en el que únicamente se dejan entrever unos tímidos reflejos cobrizos. Un torrente de burbujas minúsculas ascienden hasta formar la espuma de color beige intenso, de porosidad pequeña y buena retención. En nariz muestra notas a frutos secos y recuerdos a madera recién cortada. En un segundo plano aparecen torrefactos y café, así como un ligero recuerdo a chocolate y toffee. También se perciben notas como a hinojo y pasas. En boca entra sedosa, con una carbonatación muy bien integrada y de burbuja fina. Destacan los torrefactos, el café y la madera, y luego también notas más dulzonas como a ciruelas y uvas pasas, pero con un contrapunto muy curioso tipo cítrico y medicinal, que deja un final seco y fresco que combina sorprendentemente bien con los torrefactos. Muy curiosa.


Otras elaboraciones que no pudimos probar pero que merece la pena recordar (ahora veréis el porqué…) son:

- Gorri (Red ale, 7,8%, 23 IBU). “Estas navidades olvídate la botella del mono, coge tu Gorri y siéntate en tu trono”.
- Ehun IBU (Doble IPA, 8,6%, 107 IBU). “Como un racimo de ostias de lúpulo”.
- Paleto (Pale ale, 8,9%, 32 IBU). “Visual: color marcelino, miel, mostaza y pino” “Olfato: mueble viejo de Luis XV”. “Gusto: mueble viejo de Felipe II (ojo, sin barnizar)”. “Análisis general: cerveza madurada en barrica de Secuolla, si soplás más de 3 se te irá toda la olla”.
- Kanelo (Pils Ale, 6,4%, 19 IBU). “Olfato: ¿Recuerdas a que huele el arroz con leche?”. “Gusto: arranca tu "Delorean" y viaja al pasado para disfruta con esta reinterpretación cervecil de tu postre favorito.”
- Rye EHPA. “Estilo: Euskal Herriko Pale Ale” (6%, 20 IBU). “Visual: Creo que rojo pero como soy daltónico...Verde!!” “Olfato: Pollo británico(Do you know?)” “Gusto: Yogurt de Platúpolo de Canarias.” “Análisis general: Como una ensalada César puesta en la mesa compartida con una mujer con un sola pierna (adivina donde se encuentra la otra).”
- UdaLager “Pils Lager” (6%, 20 IBU). “Visual: Color sueco.”. “Olfato: Notas a fruta mediterráneas.” “Gusto: Melón de piel de sapo, y mucho follón.” “Análisis general: Triglicéridos altos, tensión por las nubes, cirrosis permanente... Laugar aconseja el consumo responsable.”.

No me diréis que algunas de las frasecitas no son para reírse pero bien… ;). Pero dejando los cachondeos a un lado, estos chicos a parte de buen humor demuestran con sus cervezas también un muy buen saber hacer. Todas las cervezas que probamos tienen un nivel medio bueno (recuerdo que no tienen micro propia), y alguna de ellas como por ejemplo Pasote apuntan muy alto. Desde aquí les deseamos que sigan igual de atrevidos y con la misma naturalidad. Eso sí, un consejo/petición ¡por dios, montad un stand con vuestras cervezas para que todos las podamos disfrutar!! ;)

4 jun 2012

1er Aplec de Benissa (I).


Después de un necesario reposo con el que hemos recuperado tenuemente el aliento (aunque no del mismo modo el hígado ni la voz) volvemos a la carga para relataros nuestras sensaciones sobre el 1er Aplec de cervesa de Benissa.

Llegamos el viernes por la tarde preparados para lo que imaginábamos iba a ser un intenso fin de semana. Como suele ser costumbre en este tipo de eventos, muchas cervezas por probar, no menos gente interesante por conocer, pero un matiz con respecto a los anteriores festivales a los que habíamos asistido con anterioridad, y es que íbamos a estar metidos de lleno en el meollo. Un stand para dar a conocer cervezas de micros europeas (Alvinne, De Molen, Struise, De Dolle y BrewDog), una cata para 20 personas o ser juez infiltrado en un par de eventos son algunos ejemplos de ello.

Sería muy largo de relatar todos los pormenores y anécdotas vividas durante los tres días así como todas las cervezas probadas, por lo que voy a dividir la experiencia en dos posts, este primero en el que os hablaré de las sensaciones que me dejaron los diferentes elaboradores asistentes y sus cervezas, y en un segundo post os comentaré las conclusiones que he sacado a nivel personal sobre el festival, organización y demás.

Cervezas.

- Lluna (Valencia). Situados entre nuestro stand y el de Yakka, estos veteranos de Agullent que elaboran cervezas ecológicas me dejaron sensaciones contrapuestas. Por un lado, una sorprendentemente mejorada Lluna Negra. Por otro, una novedad llamada Happy Trip la cual he de reconocer que no me terminó de convencer por estar un pelín descompensada y extrañamente ácida. Se echaron en falta David y Maria con quienes me hubiera gustado charlar, pero Orestes y su carisma cumplieron con creces con el papel.


Orestes y cervezas Lluna.


- Yakka (Murcia). Esta gente tan maja venida desde Murcia (aunque con instalaciones en El Pinoso, Alicante) empezó hace 4 años y trajo consigo un amplio repertorio de cervezas que tuvieron gran aceptación, además de un “chiringuito” que fue la auténtica sensación del festival (de hecho tanto los elaboradores como ambos Lúpuloadictos terminamos ambas noches allí hasta bien entrada la madrugada debatiendo lo divino y lo humano). Esta cervecera con nombre atrayente a la par que histórico (Yakka es el antiguo nombre de Yecla en árabe) tengo que reconocer que me dejó gratísimamente sorprendido con sus elaboraciones. Trajeron dos ediciones especiales para este evento de Benissa, de las cuales quisiera destacar la WBB, una weizenbock negra sorprendentemente bien hecha, fácil de tomar, suave pero sabrosa. Además de estas dos, tenían ni más ni menos que ¡nueve! cervezas a cual más interesante: Especias (una tostada tipo belga con jengibre, cilantro y naranja), Rauch Pale (una ahumada muy pero que muy rica), una IPA un tanto distinta (con Saaz, Hallertau y Cascade) muy equilibrada, una “Rural Stout” que me enamoró… En definitiva y por no hacerlo más largo, una cervecera que creo dará que hablar. Mi más sincera enhorabuena a Siul y a J. David.

 

 Arriba Siul y una estupenda cerveza ahumada de barril. Abajo una de las gratas sorpresas.

 

- Yria / Guinea Pigs (Toledo). Por fin pudimos conocer en persona a Ani y Ernesto, los cuales se trajeron un stand con Guinea Pigs y Dougall’s de barril así como un amplio surtido en botella, tanto de cervezas internacionales (Kernel, Cigar City…) como de la península (Domus, Dougalls, Sr. Bu…). A parte de disfrutar y compartir numerosas cervezas, sensaciones y experiencias a lo largo de todo el fin de semana, quisiera destacar que sus Guinea Pigs de barril fueron un tremendo goce, tanto la Guinea95 (imperial IPA con madera) como sobretodo la Guinea Flow (¿imperial porter?), de las cuales esperaba un torbellino desmedido y descontrolado de lúpulo y fueron más bien cervezas contundentes, aromáticas y muy sabrosas pero muy bien atadas por una buena base. Otra grata sorpresa que quisiera destacar de su stand fue la Domus Europa en botella de 66cl., una cerveza con maltas y lúpulos europeos que compartimos junto con Pau de Spigha y con quien coincidimos que se trataba de una cerveza verdaderamente excelente, con predominio de lúpulo europeo en nariz, redonda y muy sabrosa. Un placer conoceros compañeros! Nos vemos en Mediona!


Arriba  la gente de Yria y su estupendo repertorio de cervezas. Abajo Ernesto con la Guinea '95.

 

Abajo la Domus Europa. Muy rica.


- Spigha (Alicante). Con anterioridad ya había tenido ocasión de probar las dos cervezas que este dueto de Alcoi, el tocayo Pau y Toni, elaboran: Spigha Gurugú y Spigha Na Valora. Concretamente ésta última, una APA muy aromática y seductora en boca, es una de las cervezas que suelo recomendar cuando alguien me pregunta por elaboraciones interesantes de estos lares. Pero la grandísima sorpresa del festival para mí fue la Spigha Voramar de barril, una cerveza más suave y rebajada de lúpulo que su hermana de etiqueta verde con un curioso toque final que según me dijo Pau se debía al lúpulo Mt. Hood, el cual me maravilló, refrescante y orientada para un público más general pero que no dudaría en tomar todos los días si tuviera un barril cerca de casa (habrá que hacer algo al respecto, chicos!). A seguir així, alcoians!

 Arriba el James Bond del festival. Se me pasó haceros una foto juntos! :(

- Gram (Valencia). Josep y Maite, son unos cerveceros de Ontinyent, en la Vall de Albaida (igual que Cervesa Lluna), y llevan casi dos años en marcha, desde que en agosto de 2010 fundaran Cerveses Montcabrer, que es realmente su nombre y el cual hace referencia al pico más alto de la Serra Mariola. Gram Prima, como bien dice su nombre en latín, fue su primera elaboración, una pale ale con 33 ibus que me dejó gratísimas impresiones (y terminó entre las 3 mejores valoradas en el concurso). Posteriormente se unió a su cartel la Gram Freda, más suave e ideal para los calores que se acercan, con trigo y un punto de lúpulo cascade. Gente muy llana y natural de los que me llevé una grata impresión, con las ideas muy claras y que quieren ir avanzando poco a poco, apostando por un portafolio de cervezas reducido pero bien hechas. Excelente forma de avanzar.


 Josep, Maite y la Gram Freda.


- Far West (Almería). Venido cual llanero solitario con la pistola aún humeante desde las áridas tierras almerienses, apareció Claudio por Benissa, un arquitecto argentino que lleva viviendo unos 10 años en España y que decidió apostar por la cerveza hace unos 2 años y medio, cuando el boom inmobiliario daba los bandazos que han desembocado en la triste realidad actual. Viendo que no había una cerveza autóctona por Almería (de hecho la otra que existe actualmente por allí tiene orígenes más bien centroeuropeos…) decidió apostar por cervezas poco usuales, inspirándose en algunos estilos pero sin las cansinas constricciones de éstos. Su nombre, Far West, lo relaciona con aquellos tiempos del spaghetti-western, y podría parecer una simple estrategia de márketing, pero si os digo que en el concurso que tuvo lugar el sábado y en el que participaron dos cervezas de todos los elaboradores asistentes, quedó como ganador, colocando sus dos elaboraciones entre las 3 primeras junto a la Gram citada líneas arriba, es que hay algo más que un simple reclamo publicitario. Se trajo consigo un buen repertorio de cervezas, una Golden Light ale (rubia con 3,8% de alcohol), Red Wine (una especie de red ale, caramelizada pero muy fácil de tomar), Black Diamond (una cerveza negra muy bien equilibrada pero con carácter), una Barley Wine y una Rauchbier (estas dos fueron las 2 ganadoras) además de algunas otras. Una muy grata sorpresa que pienso seguir muy de cerca. Enhorabuena, Claudio, y a seguir batallando por esos páramos cerveciles almerienses.


Arriba las cervezas Far West. Abajo Claudio posando con el galardón al mejor elaborador del festival.


Abajo el podio de las cervezas ganadoras que lógicamente se supieron tras una cata a ciegas.


- Tyris (Valencia). Los chicos cuyas instalaciones se asientan en Riba-Roja de Túria, dejaron sus cervezas a la venta en el stand de la organización y no estuvieron presentes salvo una corta visita de Dani, una auténtica pena porque me hubiera gustado tener una charla con ellos. En cuanto a su única novedad, la Smoky Porter, tengo que decir que me esperaba más de ella ya que en la visita que les hicimos hace ya unos meses junto con los amigos coleccionistas Txema y J. Ramón, pudimos probar la versión de prueba y tenía un toque ahumado más marcado. Aún así, se trata de una cerveza suave, ligera y de entrada fácil, como el resto de sus elaboraciones. Se me pasó hacer alguna foto... :P

- Stand con las cervezas europeas. Haciendo nuestros primeros pinitos en esto de la hostelería cervecil, tengo que decir que quedé gratamente sorprendido y satisfecho por la acogida aún a pesar de la baja asistencia de público. Por problemas técnicos con los barriles, que gracias a Víctor de la cervecería La Torxa, a Ernesto de Yria y a la gente de Spigha terminamos solucionando (mil gracias a los tres), finalmente solo pudimos pinchar uno de los dos tipos que traíamos, el de Brewdog Punk IPA. Éste gustó mucho por lo general, algo de lo que me alegro y de lo que no estaba muy seguro a priori ya que el público asistente no tenía un recorrido cervecero muy extenso y la Punk es una cerveza con un marcado perfil a lúpulo. Supongo que el calor del fin de semana combinado con una cerveza tan refrescante fue la razón del éxito. La segunda grata sorpresa del stand fue que lo más vendido en botella fueran las cervezas negras y más concretamente las Imp. stout, algo que tampoco esperábamos por la misma razón y es que cervezas no aptas para paladares poco educados en principio no suelen ser las más vendidas. En la cata que tuve el placer de dar y disfrutar el viernes, lo que más gustó fue (en orden decreciente) la Struise Pannepot, la De Dolle Boskeun y la Alvinne Morpheus Tripel, en detrimento de la De Molen Rasputin y la Brewdog Punk IPA en botella, que extrañamente no tuvieron el mismo éxito que en el stand.

Arriba, con unos cuantos y buenos amigos, algunos de ellos viejos conocidos y otros que pronto lo serán.

A parte de la cata de las cervezas europeas tuvo lugar un concurso de homebrewing que dio como ganador al albaceteño José Luis Rodriguez (el Azor Manchego) con una barleywine de 9º llamada Corona de adviento, quien además presentó dos cervezas más, una hefeweizen y sobretodo una stout que me gustó mucho. Para quien no lo sepa, Jose Luis ha ganado con anterioridad el concurso que la Asociación de Cerveceros Caseros Españoles realiza cada año.


Arriba Jose Luis con el trofeo. Abajo las cervezas que presentó, las cuales podrían competir perfectamente con muchas ya en el mercado.



Y esto es más o menos por encima lo que dio de sí la cerveza líquida a nivel personal. En el próximo post hablaré de algunos puntos que he obviado como el encuentro de coleccionismo, y daré mis sensaciones y conclusiones con respecto a la organización, participación y demás menesteres.

29 abr 2012

Mejores cervezas del mes: Abril'12


Después de un parón bloguero de una semana, cuyas razones son principalmente la falta de tiempo y cierta apatía por escribir, aquí estamos de nuevo con la entrada de las mejores cervezas del mes.

A primeros de abril nos juntamos Txema y la pareja Lúpuloadicta para una de esas quedadas "cervezo-breweriano-alcahuetísticas", o lo que es lo mismo, sentarnos a charlar de lo humano y lo divino mientras cambiamos “cachivaches” de breweriana diversa y tomamos unas buenas birras. En este sentido cayeron sobretodo dos de las que no me puedo olvidar.

La primera es la Anchorage Bitter Monk, una Belgian Imperial IPA yanquie con nada más y nada menos que 100 IBUs, envejecida en barrica de roble que en su día contuvo Chardonnay y el amigo Brett haciendo de las suyas. Lo mejor de todo es que detrás de tanta parafernalia nos encontramos con una cerveza tremendamente equilibrada, con un lúpulo verdaderamente sugerente (cítrico, floral y levemente resinoso) y para nada molesto, es más, se encuentra integrado maravillosamente en un todo en el que además de encontrarnos con el lógico punto ácido y astringente, tenemos mucha fruta y un toque a levadura. En cuanto a sus 9% de alcohol, aún los estoy buscando por lo bien escondidos que estaban. En conclusión, una cerveza curiosa pero muy, muy tomable** a pesar de su aspecto aterrador.


La segunda y última que voy a comentar del piscolabis cervecil (los más avispados quizás descubráis algunas botellas desenfocadas en las fotos) es una de esas cervezas que tenía guardada para momentos especiales y que se convirtió en una de las mejores cervezas en barrica que he podido tomar hasta la fecha (y mira que me cuesta dejar aseveraciones con tal rotundidad): la Lost Abbey Angel’s Share en barrica de bourbon. Aún me entran escalofríos al pensar en ella… Servida pone a temblar al más pintado, con un color marrón oscuro y sin a penas espuma. Tras ello empezó el goce, primero en nariz y luego en boca. Complejísima y tremendamente seductora a cada sorbo, con vainilla, pasas, chocolate, caramelo, notas a vino porto, un lógico punto alcohólico pero nada cansino… En fin, un portento de copa para cerrar una estupenda velada en mejor compañía.


Tras el festín anterior con el que estrenábamos la semana santa, el mes continuó con una muy sorprendente De Molen Lentehop. He de reconocer que tenía mucha curiosidad por ésta cerveza, no tanto por ver qué tal funcionaba la combinación de lúpulos (Saaz, Premiant, Columbus y Cascade), ya que el gran Menno Olivier utiliza de tanto en tanto las dos variedades de raíz checa, sino por el hecho de que hubiera sido elaborada con levadura de baja fermentación. El resultado es una perfecta cerveza de sesión, muy sugerente pero cuya maestría va más allá del bombo y platillo que las florecillas verdes puedan aportar. Sugerente pomelo, melocotón y naranja, punto ligero especiado, terroso y cítrico, sobre una base malteada sabrosa y con un contrapunto amargo. Desconozco si se trata de un híbrido o verdaderamente de una lager, pero en cualquier caso se trata de una cerveza refrescante, ligera al tiempo que sabrosa, dejando en muy buen lugar a esas denostadas levaduras.


La penúltima del post es la De Dolle Boskeun, una cerveza que me dejó satisfecho hará más o menos un año pero que en esta segunda tentativa sobrepasó mis mejores recuerdos. En cuanto al aspecto, se nos muestra con un precioso color marrón anaranjado, abundante espuma blanca abierta y de buena retención, carbonatación copiosa de burbuja pequeña y turbidez media. En nariz ofrece mucha fruta, melocotón, mango, ciruela amarilla, algo de limón y toques cítricos, un curioso recuerdo a coco y un sugerente fondo especiado. En boca entra sedosa, con carbonatación media pero bien integrada, con las notas cítricas, afrutadas así como algo dulzonas y de bizcocho, y va haciéndose más amarga a medida que avanza el trago, dejando un final herbal, especiado y ligeramente seco. Cerveza sabrosa, que no esconde sus raíces belgas pero para nada es cansina ni empalagosa como otras de sus paisanas. Muy bien ejecutada.


Y para terminar este festín mensual vamos con una artesana que me dejó boquiabierto, la Dougall’s 942. Estamos ante otra cerveza que podríamos catalogar como de sesión, ligera y que no pararías de tomar una tras otra. Con un claro predominio del lúpulo yanquie (sin estridencias, eso sí), tanto en nariz como en boca, aportando una combinación de notas que recuerdan a fruta tropical y especiadas (mango, fruta de la pasión, lichi…) así como algo resinosas, con una base malteada sutil pero necesaria. Una cerveza redonda, sugerente y muy pero que muy bien hecha, con unos 4,2% de alcohol que permiten tomarse alguna licencia de más… Sin duda una de las mejores cervezas de la península que he probado.


Y así, entre lúpulos muy bien ensamblados por un inglés afincado en Cantabria, damos por concluido el mes. A ver que nos depara el próximo mayo...


** ¿Para cuando un vocablo sinónimo de drinkability que suene así de bien en la lengua de Cervantes?

29 mar 2012

Mejores cervezas del mes: Marzo’12.


Aún a pesar de quedar como un esquirol (dada la huelga general a todas luces necesaria que celebramos hoy), llegamos a las postrimerías de marzo y por tanto es momento de que, como viene siendo costumbre, comentemos aquellas cervezas que más nos han gustado durante el último mes. Si el pasado febrero fue prácticamente un monográfico alrededor de las cervezas ataviadas de negro, este mes las tinieblas líquidas vuelven a ser mayoría, pero de forma muy diferente en cada caso.

Pero antes de tanta oscuridad, la típica excepción que confirma toda regla: una sour ale añejada en barrica de vino Borgoña verdaderamente espectacular, hecha en colaboración entre la picobrewery belga Alvinne y la norteamericana Stillwater (aunque como buena “gypsy brewery” es una cervecera con mucho mundo a sus espaldas…), la Wild West. Se presenta comedida, con un color marrón-ambarino bastante homogéneo, mediana turbidez y una espuma que cuesta de formar y mantener. Tras la “humilde” presentación empieza la fiesta, con notas vinagre de manzana, limón, grosella y manzana ácida, junto con un punto de frutas del bosque ácidas y piel de cereza. Redondea la sugerente comparsa el lógico toque a madera así como leve pan. En boca entra con una acidez importante, seca y muy astringente, con notas a fresitas del bosque y otra vez limón y manzana ácida. A medida que desarrolla el trago pierde esa estridencia inicial y gana un toque láctico, como de yogur. Detrás, en el fondo, leves matices herbales, como a menta y ligerísimamente picante. En definitiva estamos ante una sour ale de cuerpo ligero y carbonatación comedida con una acidez y astringencia no apta para los no iniciados pero con una base suficientemente trabajada para satisfacer a los más exigentes con las espontáneas. Maravillosa.


La segunda perla es la inglesa Robinson’s Old Tom, una cerveza a la que hacía tiempo que le venía siguiendo la pista dadas sus sobradas credenciales así que nada más la vi no dudé un segundo en hacerme con ella. Desde aquí quiero dar las gracias a Cervezas Especiales por el detalle. En cuanto a la presentación, inmejorable, tanto la preciosa botella como el líquido color caoba oscuro con leves reflejos granates que de ella surge, coronado por una espuma esponjosa beige de buena retención. En nariz es una gozada para los sentidos, claramente desplazada hacia las maltas dulzonas, caramelo, ciruela, pasas, leve pan y ligerísimos tostados y frutos secos, así como un fondo alcohólico. En boca entra ligeramente jarabeada, con las mismas notas dulzonas y a fruta madura, como un pastel líquido de ciruelas y pasas con leves apuntes de chocolate y regaliz, pero a pesar de lo que aparenta, no es empalagosa ni cansina sino verdaderamente redonda gracias en parte a un ligero contrapunto herbal. No quiero ni imaginar como estará en cask.


Tras la Old Ale anterior, seguimos con una cerveza curiosa e interesantísima a partes iguales, Freigeist Deutscher Porter Prunus Aurelius. Como bien dice el nombre, se trata de una porter alemana, una cerveza inspirada en un estilo propio de la época de la República Democrática Alemana y del cual quedan un puñado de cerveceras que lo elaboran. Evidentemente no sigue los estándares de elaboración que dicta la famosa Reinheitsgebot, o ley de pureza alemana, y por ello entre sus ingredientes posee sal y ciruelas. Por si no fuera poco, después de la primera fermentación es transferida a una barrica en la cual el amigo espontáneo Brettanomyces hace de las suyas (una tradición que por lo visto era bastante frecuente en el pasado germano). En cuanto al contenido, posee un color marrón muy oscuro, prácticamente opaco, aunque aún así deja entrever unos leves reflejos granates. Por encima, una espuma beige esponjosa de poca persistencia. En nariz se muestra repleta de fruta negra madura (ciruelas y pasas) así como rebosante de vinagre balsámico y vino porto. Muy pero que muy sugerente. En segundo plano aparecen notas a regaliz, leve chocolate y recuerdos como a frutos rojos un punto ácidos. Bárbara. En boca entra ácida, sin querer esconderse ni arrugarse un ápice, una mezcla curiosa y explosiva, con muchos frutos rojos, regaliz, vinagre balsámico y un punto de oliva negra. Muy astringente. Hacia mitad de trago empiezan a tomar protagonismo las maltas con notas a chocolate y tostados, aparece un punto amargo necesario y el citado toque de sal que redunda más si cabe en la sensación balsámica y a umami. Carbonatación excelentemente integrada y el alcohol ni se deja ver. Curiosísima elaboración viniendo de un país con tanta homogeneidad y constreñimiento. De lo más interesante que he probado en mucho tiempo.


Y para finalizar, una de las últimas perlas negras que han aparecido entre nuestras artesanas, la Naparbier Black in Black IPA. Estos navarros me tienen robado el corazón con sus cervezas pero es que ésta maravilla es algo fuera de serie. Dejando la espectacular presentación a un lado, etiqueta, botella de vidrio negro opaco y su correspondiente corcho, nos ofrece con un color marrón muy oscuro que prácticamente no deja pasar la luz, coronado por una espuma beige de buena retención. En nariz es literalmente una explosión de lúpulo carnoso y frutal (lichi, uva, melocotón…) así como herbal y muy resinoso. En el fondo se perciben ligeras notas tostadas, a bizcocho y chocolate. Un amor a primera vista. En boca la explosión de lúpulo pasa a ser una bomba nuclear de halo verde. Entra mentolada y picante, muy lupulada, resinosa, cítrica y herbal pronunciado. Las notas a maltas tostadas y regaliz, aunque quedan en un segundo plano, sin ellas no se entiende la cerveza. Aún con ellas es muy bestia, de amargor muy marcado y seco. Textura sedosa y final muy largo. Cuerpo medio-alto, carbonatación viva pero no molesta. Una cerveza negra hiperlupulada (dejo los apelativos estilísticos para quien los necesite), con mucho carácter y que se puede hacer algo cuesta arriba a alguien poco aficionado al lúpulo dado que la botella es de 75cl. Ya nos avisaba el “lindo gatito” con su “dulce” mirada…


Así que resumiendo, la larga parrafada da como resultado una sour ale y tres cervezas oscuras de perfiles muy distintos como podio de este marzo. Veremos que nos depara el cercano abril (esperemos, que además de esas ansiadas lluvias…).

28 feb 2012

Mejores cervezas del mes: Febrero’12.


Cuando aún me pregunto cómo puede haber pasado tan rápido éste mes de febrero llega el momento de recopilar las mejores cervezas que han pasado por nuestras manos desde finales de enero. Si tuviera que elegir una sola palabra que resumiera éste post sin duda sería “negro”, y a continuación entenderéis el porqué.

La primera gratísima sorpresa que cayó en nuestras manos fue la Schneider Tap X Nelson Sauvin. La verdad es que cualquier cosa que venga de ésta cervecera bávara suele gustarnos y mucho por lo que las expectativas para con ella eran bastante elevadas. De color amarillento turbio y coronada por una espuma blanca de mediana retención, ofrece notas cítricas por doquier, con el lógico plátano y clavo, pero también notas a bizcocho, manzana asada, melocotón y leve fruta tropical, así como toques herbales y ligero cereal. Entrada ligera con carbonatación muy comedida, sedosa. En boca toma protagonismo el lúpulo cítrico, herbal, muy afrutado y carnoso pero sin que los demás contertulios se vean desplazados. En conclusión, una cerveza muy redonda y sabrosa pero a la vez fresca y muy fácil de tomar.

Bien arriba del podio también y por merecidos y “oscuros” méritos se suben un nutrido grupo de representantes venidas de Reino Unido.

En primer lugar, Kernel Export Stout, una cerveza de textura casi petrólea, prácticamente mascable, rebosante de café y sobretodo torrefactos, café y frutos secos, y en menor medida fruta oscura y regaliz. Amargor comedido pero presente que termina por redondear una cerveza voluptuosa de todas todas. Un ejemplo de cómo un diseño austero pero elegante puede contener una auténtica joya en su interior.

La segunda es Moor Old Freddy Walker, una reconocida y laureada Old Ale venida de la misma fábrica de la que ya comentamos alguna otra joya en ésta misma sección. Mucha fruta oscura, chocolate, regaliz y leve café consiguen un trago redondo y muy equilibrado, con un cuerpo rotundo eso sí, pero con la facilidad para tomar que caracteriza a las buenas brit, con una textura sedosa y una carbonatación excelentemente integrada. Maravillosa.

Finalmente, y para cerrar la tripleta británica tenemos la Thornbridge St. Petersburg, una imperial stout detalle de Gabriel de Zombier bastante alejada de los cánones que marcan los yankies desde el otro lado del Atlántico, con menor cuerpo, los lógicos tostados, café y leve fruta oscura, un sugerente punto ahumado, así como regaliz, dejes balsámicos, herbales y ligerísima menta, con un contrapunto amargo final que no impide que la sensación final sea la de una cerveza corpulenta pero muy bebible y bastante alejada de otras muestras actuales del estilo.

Siguiendo con la oscura línea cromática, Haandbryggeriet Bestefar, cuyo contenido, aunque peculiar, va acorde con la espectacular etiqueta que la engalana. Tras la rápida bajada de la espuma de color beige, queda desnudo un precioso elixir marrón oscuro con leves ribetes cobrizos. Lluvia de contrastes, con regaliz, frutos secos, fruta oscura, balsámicos, acidez marcada así como carbonatación sorprendentemente elevada (quizás el único punto negativo) configuran una ale bastante peculiar y con menor protagonismo de las maltas de lo que cabría esperar, pero no por ello deja de ser una más que recomendable cerveza.

Para terminar con las cervezas extranjeras, entre las varias joyas que compartimos hace a penas unos días con Marya y Gabriel, quisiera destacar la magnífica Hair of the Dog Fred. Ofrece mucha fruta madura, melocotón, mango y fruta confitada (orejones), así como notas cítricas y levemente especiadas. Fondo dulzón pese al punto herbal venido por el lúpulo y alcohol marcado pero bien compensado, con una textura ligeramente jarabeada. Trago redondo y muy completo. En mi opinión unos pocos peldaños por debajo de su hermana Adam, pero igualmente soberbia.

Y en cuanto a artesanas, a parte de la riquísima Naparbier Amber Ale que ya mencionamos en su debido post, no podíamos terminar el mes de otra forma que con tres ejemplos más vestidos de color azabache. La primera, Moon Three Threads, con muchos torrefactos, pronunciado amargor y trago sedoso y envolvente. La segunda, Popaire Tinta de Pop, sorprendentemente fácil de tomar pese a la marcada acidez, lógicos torrefactos pero muy comedidos y un punto herbal y de regaliz.
 

Para finalizar, la increíble Marina Grim North, colaboración con la cervecera británica Steel City de la que esperábamos mucho y no decepcionó un ápice. Espuma beige con maravillosa retención que cubre un precioso líquido marrón muy oscuro con reflejos cobrizos, ofrece un suntuoso lúpulo cítrico así como algo resinoso sobre un fondo de chocolate, café comedido, frutos secos y ligero caramelo, con una textura cremosa y envolvente y carbonatación muy bien integrada. Unas curiosas notas a menta/tabaco (que no ahumadas) acaban por darle el toque de gracia a una cerveza de trago largo y repleto de matices que corona a las artesanas de éste febrero. ¡Ah! Y no me olvido de que el diseño y la presentación de la botella de 75cl es maravillosa!


Y con ésta amplia representación de artesanas venidas del lado oscuro damos por cerrado el mes. Veremos que nos depara el cercano marzo.

13 feb 2012

Numerología cervecera encriptada.


Para la sección de Las Reflexiones de un Hophead de este mes tenía un post medio pensado pero algo que me ha pasado hace apenas dos días me ha abierto otro filón que no quería dejar pasar.

Os pongo en situación. El sábado fui a comprar a un supermercado que goza de amplia representación por la provincia de Valencia pero que no suelo frecuentar demasiado. Así que podéis imaginar cual fue mi sorpresa al ver que en la sección de cervezas tenían una “nueva” artesana valenciana. Tras el subidón de adrenalina que me suele caracterizar en estos casos, rápidamente me sobrevino la duda ya que somos pocos los blogueros cerveceros valencianos pero solemos estar bastante bien comunicados. Me sorprendía cómo una notícia como ésta podía haber pasado inadvertida tanto por consumidores como por coleccionistas. Así que tras el asombro me puse a echarle un vistazo al elaborador cuando entonces me topé con un escueto a la vez que cansino y recurrente número de registro sanitario. Ya en casa las puse a enfriar y ayer domingo las probamos.


Arriba las botellas y abajo su particular “DNI”.



Tengo que reconocer que no hace falta ser ningún hacha de las catas para reconocer las elaboraciones de las micros valencianas porque son pocas y cada una tiene su puntillo particular bastante definido, así que tras probarlas no me quedó ninguna duda de la cervecera que las elaboraba. Pero aún así, y para corroborar dicha suposición me fui a comprobar el número en mi colección de etiquetas cuando… ¡Oh, sorpresa! Las originales de la supuesta cervecera no tenían este número impreso en las etiquetas originales y solamente estaba en las versiones contratadas para el supermercado. Así que me tocaba currármelo un poco más y consulté un archivo que tienen en ésta interesante web que enlazo, en el que efectivamente comprobé que el número de la cerveza del súper y la supuesta micro coincidían.

Ésto, por desgracia, no deja de ser un caso más entre el nutrido número de elaboraciones que muchas micros de la península hacen para otros escondiéndose bajo el susodicho numerito. Así que no quiero cebarme con este caso concreto, ya que por otra parte en el fondo no hay ningún engaño. En realidad, y aquí es donde viene la verdadera reflexión, lo que me planteo es ¿por qué el ocultar el nombre de la verdadera micro, o peor aún, atribuirse méritos que no deberían, cuando es tan fácil descubrir el pastel con dos simples clicks de ratón? No se si por tanto merece la pena (supongo que económicamente y a corto plazo sí, tanto para el contratante como para el contratado), o por el contrario (esto viene después…) esto no es perjudicial para ambas. Además, las cervezas elegidas por el supermercado no siempre son los mejores ejemplos para un consumidor poco acostumbrado a sumergirse en el maravilloso mundo que hay fuera de las lagers comerciales, cuando no se encuentra con que la calidad de las mismas (y creo que todos pensamos en el mismo nombre) roza lo ofensivo.

Como decía, ya son varias las micros que han visto un filón en esto de los hípers/súpers haciendo caja con un simple cambio de etiqueta pero manteniendo el contenido. Y quede claro que no es ahí donde veo el problema ya que tal y como está la economía, cualquier estrategia que vaya encaminada a intentar salir adelante me parece más que digna de elogio. En realidad, y según mi opinión, el problema son las formas y en parte los contenidos.

¿Cuántas veces habéis leído en alguna artesana aquello de “cerveza elaborada en…” cuando en realidad sabéis más que de sobras que no existe ninguna fábrica en esa población/región? ¿Quien tiene la culpa de ello? ¿El contratante por quererse aprovechar del incauto consumidor lanzando una cerveza cuando muchas veces ni él mismo sabe cuáles son los ingredientes básicos de cualquier cerveza, o bien el contratado por permitir que uno de sus productos aparezca etiquetado bajo una gran farsa?

Conozco, al igual que seguramente vosotros también, demasiados casos en este sentido y podría detallarlos uno por uno pero a parte de ganarme unos cuantos enemigos tampoco creo que me ganara mucho más que un simple dolor de cabeza, que por otra parte tampoco me apetece. Así que si no lo hacíais ya, quizás después de este post os interese mirar más hacia ese curioso número (y las letras asociadas) que hay detrás de muchas de esas cervezas que pagamos frecuentemente a precio de oro. Desde ya os digo que no son pocas las que dicen ser de una región cuando la letrita del registro apunta hacia otra provincia que en ocasiones está a cientos de kilómetros…

Así que en conclusión, desde aquí felicito a todos aquellos elaboradores que aún en estos tiempos tan difíciles económicamente deciden por apostar por la sinceridad e informar correctamente al consumidor sin patrañas ni cuentos chinos. Y a los que no lo hacen, podéis estar seguros de que el tiempo los terminará poniendo en su lugar ya que en el fondo no dejamos de ser cuatro gatos que nos conocemos muy bien.

30 ene 2012

Mejores cervezas del mes: Enero'12.

Ya estamos a finales de enero así que vamos con Las Mejores Cervezas del Mes. Esta vez la cosa ha estado verdaderamente reñida ya que entre elaboraciones del Fes-t’hi, el no menos amplio repertorio navideño y el resto de joyitas que aguardaban su momento en la despensa, ha dado como resultado un “podium” abarrotado de buenas cervezas en el que por desgracia no han cabido algunas (pero me las guardo para febrero... ^^).

En cuanto a navideñas, aunque han sido muchas las probadas y por tanto podría dedicar un post únicamente para ellas, quería destacar tres nombres. El primero es una cerveza que teníamos guardada desde el año pasado, la Sierra Nevada Celebration 2010. Ofrece un precioso color ambarino/rojizo y leves reflejos amarillentos, muy limpia y apenas ligerísima turbidez (aunque la foto apunte lo contrario, al rato quedó impecable) y carbonatación apenas perceptible. En nariz es muy sugerente a la vez que equilibrada, con notas a lúpulo cítrico y resinoso sobre un fondo de bizcocho, caramelo y fruta (uva, lichi, melocotón…) muy conseguido. En boca se muestra más agresiva, con más fruta, más resina pero también frutos secos. Amargor pronunciado, notas herbales y sequedad final marcada. Carbonatación muy bien escondida. Pese al amargor, las maltas consiguen que tenga un trago fácil y relativamente equilibrado. Maravillosa.

Otra de navidad que me gustaría destacar es la danesa Evil Twin Soft Christmas, muy compleja en nariz, con chocolate, toffee, licor de café y dulce de leche, caramelo butterscotch, fruta oscura, regaliz… Impresionante. En boca posee una entrada peculiar, ácida y con bastante carbonatación, vuelven las mismas notas de toffee, caramelo y chocolate pero aparece más el café, acompañando unas notas de regaliz, fruta oscura y madura por doquier y un punto ligero a cereza. Textura sedosa, alcohol bien compensado (pese a ser bastante elevado, 10,9%). Gusta más a cada trago.

Y la última cerveza del trío de navideñas/invernales es St. Peters Winter Ale, una inglesa que me gustó muy mucho. Color marrón muy oscuro que deja entrever unos pocos reflejos marrones, coronado por una espuma cremosa de color beige, muy reducida pero persistente. En nariz ofrece notas a chocolate y ciruelas pasas, algo de frutos secos, tostados y caramelo, y muy poco toffee. Tras el espectáculo olfativo, en boca entra cremosa pero sorprendentemente carbonatada (quizás incluso demasiado y todo siendo inglesa), muy sabrosa, otra vez con el chocolate y las ciruelas marcando la línea principal, a lo que se añaden uvas pasas y regaliz. Amargor justa, final seco y amargo (a café y herbal). Una inglesa diferente pero muy recomendable, como todas las demás elaboraciones de St. Peters.

Otra cerveza de temporada que nos dejó verdaderamente asombrados fue la Anchor Bock, de la que no esperábamos mucho pero que se mete entre las mejores de enero con muchísima fuerza. En cuanto a la foto, un despiste ^^. Color marrón oscuro con reflejos más claros y espuma cremosa y persistente de color beige intenso. En nariz posee un perfil similar a la St. Peters anterior, con chocolate y ciruela como actores principales pero con un punto a frutos secos, regaliz y café muy interesante. En boca posee un trago cómodo, con carbonatación de burbuja pequeña nada molesta, nada dulzona, con tostados, nueces y un curioso fondo ligeramente amargo y herbal. Quizás desentone para aquel que espere una típica bock alemana bien dulzona pero fuera de las constricciones estilísticas en definitiva se trata de una cerveza muy redonda y muy bien hecha.

Aquellos que sigáis el Facebook quizás recordéis aquella Cantillon Iris que tomamos hace ya unos cuantos fines de semana. Y es que a pesar de que me apasionan la mayoría de las cervezas espontáneas, tengo que reconocer que siempre me encuentro con cervezas al respecto que me dejan boquiabierto. Es el caso de esta Cantillon, una cerveza que se presenta con una pequeña capa de espuma blanca que baja rápidamente y deja todo el protagonismo a un elixir de color anaranjado con una carbonatación mayor de lo que suele ser habitual en estas elaboraciones. En nariz aparece manzana ácida, algo de grosella, frutos secos y quizás algo de madera y queso maduro. En boca se muestra más fresca y lupulada de lo habitual, lógicamente ácida y muy seca, pero menos estridente y con menos fruta (manzana y limón) que otras lambic, con unas ligeras notas a madera cruda. Cuerpo medio y final seco y amargo duradero. Sencillamente maravillosa. Sin que sirva más que de apunte, es la primera cerveza a la que le doy un 10 en muchos meses.

Y para cerrar el post, no quería olvidarme de tres micros de la península. La primera, Marina de Blanes, por dos elaboraciones muy bien hechas siendo cervezas con poco cuerpo y ligeras: Summer Ale, cítrica, herbal, y levemente resinosa, conformando un trago fácil pero muy completo, y Mas Cremat, seca, torrefacta, con recuerdos a café, chocolate y frutos secos, maravillosa como cerveza de varias pintas.


La segunda micro es La Cibeles, cuyas cervezas tan bien hechas me parecen dignas de elogio. La última que probamos fue la nueva IPA con dry-hopping, lógicamente muy sugerente en nariz, con notas cítricas, a fruta tropical y también algo de resina. En boca, fluida, cuerpo medio-bajo, mucha fruta pero amargor comedido. IPA muy bien lograda, sin estridencias y muy bien balanceada. Quizás el único pero fueron los excesivos sedimentos.


Y para finalizar, una Yria IPA, cerveza que aún no ha visto la luz pero que muy amablemente me adjuntaron en el pack que les compré por navidad. Tenía mis dudas al pensar que se trataría de alguna elaboración en fase de pruebas pero al encontrar una bomba de lúpulo muy jugosa, resinosa y marcadamente amarga pero que al mismo tiempo poseía una base malteada suficiente, todas las dudas quedaron despejadas. Al igual que con La Cibeles, quizás mejoraría el exceso de sedimentos (en este caso aún mayor), pero me muero de ganas por ver la versión definitiva!

Y así, con estas elaboraciones de la península que poseen el lúpulo como principal protagonista, damos por finalizado este mes. A ver que nos depara el febrero…