
El horario será de 08.30 a 18h con la siguiente programación:
Además, para aquellos que no conozcan nada sobre La Sènia, aquí tenéis algo de información y la dirección de su página web.

Hoy volvemos a vestirnos de El Lúpulo Cocinero para hacer una receta clásica de Centroeuropa, concretamente de Austria y el sur de Alemania: el apfelstrudel.
Preparación:
Pelamos y despepitamos las manzanas (preferiblemente de la variedad Reineta por la textura que toman al cocinarlas, aunque como se puede apreciar en la foto no las encontramos en el supermercado). Las cortamos en pequeños dados y las mezclamos con las pasas, las nueces (troceadas), la mantequilla, el azúcar, la canela y el pan rallado. Precalentamos el horno a 200º.
Extendemos bien la masa de hojaldre para que quede bien fina. Una vez bien estirada, la colocamos sobre el banco enharinado (o directamente sobre un papel de horno).
Ponemos el relleno en un extremo de la masa, doblamos los bordes para que se pueda enrollar bien sin salirse y con un poco de mantequilla fundida pintamos los bordes para que se peguen bien. Luego enrollamos con cuidado.
Pintamos por encima con huevo batido y lo colocamos en una fuente de horno. Horneamos a 200º unos 25-30 minutos, hasta que la masa quede dorada.
Sacamos del horno y espolvoreamos con azúcar glasé. Servir templado.
En cuanto al maridaje, nos gustó bastante (aunque quede mal decirlo), ya que era difícil que las notas de canela y ese punto de jengibre presentes en la cerveza no funcionaran con el postre. Además, el alcohol relativamente elevado (8,6%) también aportaba suficiente cuerpo. Por ponerle un pequeño pero, quizás a la cerveza le faltaba un punto de dulzor para no quedar tan escondida tras todo el azúcar de las pasas, y las manzanas.

Pensamos que otros maridajes que podrían funcionar con el postre serían las cervezas de trigo tipo witbier por su punto afrutado (naranja) y especiado (coriandro) o las weissbier alemanas. También podrían funcionar muchas cervezas de navidad belgas por el elevado contenido en notas dulces y especiadas, y también aquellas cervezas de frutas que sean dulzonas y no muy ácidas.
¿Se os ocurre algún otro?
En mi entorno más cercano existe una persona a la que no le gusta nada la cerveza. Aún así, siempre he estado insistiéndole en que tenía que probar alguna de las que tengo en casa. Por su parte siempre había recibido la misma negativa: “No me gusta la cerveza. Sólamente olerla ya me echa para atrás…”, a lo que yo siempre le respondía “yo te daré de probar algo muy distinto a lo que seguramente conoces”. Pero siempre se quedaba ahí la conversación.
Como no quería darme por vencido hasta verla tomar alguna, hará un par de meses llegué a la conclusión de que gustándole mucho el café, la solución iba a ser alguna Stout o Imperial Stout muy cargada de notas de ese torrefacto.
Entonces empecé a buscar y probar cervezas más o menos “acafenadas”, hasta que hace poco encontré una posible solución: una Imperial Stout macerada con granos de café. Cuando la tuve en mi posesión, buscando información sobre ella me enteré que esos granos además tenían una curiosa historia detrás.
Resulta que en Indonesia, Filipinas y Timor Oriental, entre otros países de los alrededores, existe un animalejo llamado civeta común de las palmeras cuya gran obsesión es la de comerse las bayas carnosas que a su vez contienen en su interior granos de café. Como esta civeta no le hace ascos a los granos, los ingiere y tras el proceso químico sufrido dentro del tracto digestivo, los saca por “ese otro orificio”. Una vez fuera, los granos (rodeados de los que os podréis imaginar…) son objeto de una insistente búsqueda por parte de los lugareños, y una vez en sus manos, tras la limpieza, secado y tostado, los granos alcanzan un precio desorbitado (parece ser que los yanquis no son los únicos a los que se les va la cabeza…). Según la recurrente Wikipedia, en la actualidad, el café en cuestión, de nombre Kopi Luwak, es el más caro del mundo. En Estados Unidos (tenían que aparecer los yanquis por alguna parte…), el principal punto de venta junto con Japón de este café, ha llegado a alcanzar precios de hasta 6600€/kg, y en una cafetería de Reino Unido la taza ha llegado a costar hasta 79$. Sin palabras…
Pero retomemos el hilo. Como os decía, conseguí una cerveza que contenía este curioso ingrediente en su maceración así que nada mejor para sorprender a mi cobaya cervecera. Tras una cenita interesante (donde tampoco faltaron otras cervezas) llegó la hora de la prueba. Sin relatarle la curiosa historia del café (por si a caso se nos echaba para atrás), sacamos la cerveza y unas copas de vino (a ver si así le quitábamos del todo de la cabeza que no se encontraba ante su temida "cerveza normal") y al verterla salió un líquido de textura y color prácticamente idénticos al petróleo, coronado por una estupenda espuma marrón oscuro. Al olerla y posteriormente saborearla, unos deliciosos y muy marcados matices de café nos inundaron. Tras conseguir que la probara y quedar sorprendidos por no ver ninguna mueca extraña en su cara, nos dijo: “esto no huele a café… pero aún así está bueno” tras lo cual os podéis imaginar mi cara de asombro…
La cerveza, de nada más y nada menos que 10,9% de alcohol y en botella de 65cl, nos la pimplamos a medias entre tres, y teniendo en cuenta que la “cobaya” anteriormente sólo había probado una vez la cerveza y evidentemente era una Lager corriente y moliente (razón para ella tan categórica como para afirmar que no le gustaba la cerveza), nos dimos por más que satisfechos, ya que conozco a no pocas personas que se habrían echado atrás frente a este “petróleo acafenado”.
Por cierto, la cerveza es la danesa Mikkeller Beer Geek Brunch Weasel, y para rizar el rizo, además es la versión añejada 3 meses en barrica de Bourbon (aquí tenéis la explicación de la versión sin barrica y aquí la que si tiene barrica). Lo de “weasel” es un vocablo que hace referencia a una versión de ese café que en lugar de hacerlo pasar por las entrañas del animal es tratado químicamente en laboratorio.
Así que cuando a alguien se le ocurra aquello de “las imperial stout no son aptas para paladares poco iniciados” aquí tenéis un ejemplo que lo contradice rotundamente... y con barrica incluída.
P.D. La fotografía de la civeta está sacada de Wikipedia.
Hoy volvemos con las Entrevistas, tras unos días de parón. Es el turno de uno de los veteranos en esto de los blogs cerveceros. Jorge, más conocido por la mayoría de nosotros como Neo Manza, autor del blog colombiano Manzapivo. En él, hace más de 3 años (se dice pronto…) que nos informa de la situación en su país de nuestro querido elixir así como de otros muchos aspectos relacionados. Sin más dilación, vamos allá con las preguntas.
Para empezar con la sección de El Lúpulo Cocinero vamos con una opción de maridaje que probamos hace poco y nos gustó bastante. Se trata de una receta muy sencilla y rápida de elaborar y que a continuación os detallamos. Al final de todo tenéis una cerveza como recomendación de maridaje, que es la que utilizamos nosotros.
Ingredientes (para 2 personas):

200g salmón fresco (preferiblemente lomos de salmón)
50g salmón ahumado.
1 aguacate (maduro).
1 chalota.
1/2 tomate.
1 pepinillo grande.
1 cucharada de alcaparras.
50g huevas de salmón.
2 limas.
Aceite de oliva virgen extra.
Sal.
Cebollino.
Germinados de cebolla.
Elaboración:
Congelar el salmón fresco unas 24h antes para evitar problemas ya que se consumirá crudo (realmente crudo no está del todo ya que sufrirá un macerado).
Descongelamos, quitamos la piel (en caso de que tenga) y las espinas, y lo cortamos en dados pequeños, intentando no coger la parte más grisácea (tanto por el aspecto final del plato como por el sabor). Cortamos del mismo modo el salmón ahumado. Mezclamos todo y dejamos macerar con el zumo de una lima, un chorrito de aceite de oliva virgen extra y un pellizco de sal durante 30 minutos. Reservamos.
Por otro lado picamos las cebolletas, las alcaparras, el pepinillo, el tomate pelado y sin semillas. Quitamos la piel y el hueso del aguacate y cortamos la carne en dados similares a los del salmón fresco. Lo introducimos todo en un bol y agregamos el zumo de la otra lima.
Para terminar, colocamos en un molde de aro el tartar de salmón en el fondo. Luego añadimos el picadillo de aguacate y cubrimos todo con las huevas de salmón. Ya para finalizar decoramos con un poco de cebollino picado y algunos germinados (en este caso hemos pensado usar de cebolla) y con cuidado retiramos el molde. ¡Y ya está!

Como ya os anticipábamos antes, se trata de una receta en la que empleareis poco esfuerzo y obtendréis relativamente buenos resultados siempre que no haya aprensivos al pescado crudo de por medio ;P
En nuestro caso decidimos maridar esta receta con una De Molen Vuur & Vlam, una holandesa de “chasis” pero IPA americana de corazón. Sus suaves 6,2º de alcohol y mucho lúpulo ayudan al maridaje ya que el pescado graso, las notas ahumadas y cítricas así como el vinagre de los pepinillos y las alcaparras son presa fácil frente a todo este lúpulo. Para los que quieran datos más técnicos de esta cerveza (cosa que se agradece en la mayoría de De Molen) posee Galena para dar amargor y un cuarteto de americanos para el final (Chinook, Cascade, Simcoe y Amarillo) quedando una IPA con 42,6 en la escala de amargor (IBUs).
A pesar de que el maridaje nos pareció muy acertado, pensamos que quizás otra IPA con notas más herbales y/o florales (y no por ello con más amargor) que esta Vuur & Vlam irían como la seda con el plato. Todo es cuestión de probar… ¿Se os ocurre alguna otra opción? ¿Quizás algo que no sea una IPA, Bitter o similares?
P.D. Por cierto, seguro que habréis advertido que he incorporado una marca de agua en las fotos con la dirección del blog ya que varias experiencias poco deseables por la red así como fuera de ella no me han dejado otra opción. De ahora en adelante serán la tónica en todas las fotos del blog y esperemos así no encontrar “sorpresillas” inesperadas…
Para este año que hace pocos días que ha empezado, hemos pensado en incorporar una nueva sección al blog llamada El Lúpulo Cocinero. Como nos gusta bastante cocinar, se nos ocurrió ¿qué mejor que conjugar dos aficiones tan íntimamente relacionadas como son la cocina y la cerveza, y además, publicarlo en el blog? Así que, del mismo modo que otras secciones, iremos publicando entradas de forma intermitente y sin ningún orden en particular, en las que se comenten diferentes recetas que tengan cerveza entre sus ingredientes pero también algunas opciones de maridaje entre platos y cerveza.
No hace falta recordar que ni somos cocineros ni vamos de entendidos, por si las moscas… Simplemente queremos publicar las recetas que vayamos haciendo, ya sea sacadas de libros o de páginas Web, por si alguien las quiere hacer y/o quiere comentar su impresión, y del mismo modo queremos comentar aquellas opciones de maridaje que se nos ocurran para esas recetas o para otros platos.
Esperamos vuestras opiniones y si hay cualquier recomendación o receta que se os ocurre no dudéis en decirlo ya sea en los comentarios o a través del correo.
Por llamar el post de algún modo no se me ha ocurrido nada mejor que “Los Oscars Cerveceros del 2010”. En varios países, por la cantidad de cervezas probadas, he puesto dos listados: por una parte “Novedades 2010”, que son aquellas que aún no conocía antes de este año, y por otro lado, bajo el nombre de “Viejas glorias que nunca fallan” están aquellas cervezas que ya conocía de años anteriores y que nunca dejan de gustarme.