23 ago 2012

Bretaña francesa. (III). Côtes d’Armor.


Tras unos días por Ille-et-Vilaine, llegó el turno de ir hacia el oeste, concretamente a Côtes d’Armor, donde entre otras muchas cosas se aloja la famosa costa del granito rosa. Pero sin dejar el mar y sus acantilados de lado nos sumergimos en un plan más cervecero si cabe que en el departamento anterior.


Sin conocer nada de ella, la primera referencia que visitamos podría haber sido el blanco perfecto de ese refrán que afirma aquello de que quien mucho abarca poco aprieta.


Y es que alojar en un mismo sitio la producción de sidra de manzana, perada, cerveza, vinagre, hidromiel… entre otros productos apunta en esa dirección. Pero si nos desplazamos de la ruta hasta St. Cast Le Guildo para visitar La Ferme des Landes, fue precisamente por las referencias que ésta lleva a sus espaldas. Sin duda alguna de aquí salió el mejor hidromiel que probamos en toda Bretaña (elaboran 3 distintos), pero es que sus sidras (más las secas que las dulces) les quitaron un buen sitio del maletero a posibles futuras compras de cerveza. Con eso digo todo. En cuanto a la cerveza que embotellan bajo el nombre de Brasserie des Diaouligs, no las pudimos probar in situ pero compramos una caja para casa y espero poderos dar alguna buena nueva muy pronto al respecto.


Arriba algunas de las cosillas que nos llevamos. Abajo, los interiores, rústicos pero de verdad…



La segunda parada cervecera de la región fue una microcervecera que abrió sus puertas hace casi un año, en septiembre de 2011.


Como bien apunta el logo de la foto anterior, hablo de la Brasserie Guernouillette, una pequeñísima micro que se aloja en el garaje trasero de la casa de Franck y Florence, los capitanes de la nave. Franck, quien en su día trabajó durante muchos años como cocinero, es un enamorado de las especias vengan de donde vengan y por ello no duda en experimentar con ellas en sus cervezas. Nos encantó su trato cercano pero más aún la pasión y el amor que profesaba a todas esas especias.

Arriba Franck enseñándonos una curiosísima galanga y varias pimientas.

En su portafolio cuenta con 10 elaboraciones, 7 de las cuales en botella, que van desde las clásicas Blonde, Brune o Ambrée, hasta una american IPA con azafrán, una barleywine con 11 especias distintas o una imperial stout. Ahí es nada.

 Sobre estas líneas, las botellas con un divertido diseño.

Por aquello del conducir no probamos más que una blonde de barril muy bien hecha (suavemente especiada y cítrica, sin estridencias) así como un proyecto de imperial stout bastante avanzado, pero aún así no dudé en llevarme una caja con sus diferentes elaboraciones para probarlas con más tranquilidad en casa. Por último, además de regalarnos un buen fajo de etiquetas repetidas (a quien corresponda, id preparando los intercambios…), nos obsequió con una versión Millesimé que lleva en botella unos cuantos meses y estará lista a partir de noviembre.



Y siguiendo con otro refrán, como no hay dos sin tres, la última referencia cervecera de la que os voy a hablar en este post es uno de esos lugares mágicos que marcan todo viaje para bien. Hablo de Les Fous, una microcervecería perdida en el interior de Bretaña que funciona al mismo tiempo como pub y ofrece la posibilidad de quedarse a dormir. Es decir, el sueño de todo cervecero en un mismo pack. Era una de las citas obligadas del viaje que bajo ningún concepto nos queríamos perder y cumplió con creces.


Arriba los dos artífices. Abajo la barra con sus hand-pumps y unos bonitos lúpulos secos por encima.


Para no extenderme mucho ya que la tarde-noche allí dio para mucho, destaco sus maravillosas cervezas de barril tiradas en hand-pump, las cuales muestran orgullosas los orígenes de sus propietarios (inglesa Tricia, irlandés Don). Cuerpo ligero que no aguado, prácticamente nada de carbonatación, matices sutiles que enamoran a cada sorbo… ufff!! De corazón os digo que fue una gozada disfrutar estas cervezas. De las 7 que elaboran, aunque el nivel general es muy alto, me quedo con una Mild asombrosa (¿cómo diantres una cerveza con tan poco alcohol – 3,1% - puede ofrecer tal dispendio de placer y sabor?) y una Stout para perderse en ella varias horas… Sin duda dos de las mejores cervezas que probamos durante todo el viaje (hablo de las versiones de barril, ya que en botella nos sorprendió no tan positivamente su elevada carbonatación).

 Mild y Bitter… ¡qué cosa más rica!

Por si fuera poco, tienen un restaurante en el mismo pub y comimos un rico magret de pato en salsa y un estofado de ternera acompañados de verduras, todo de un nivel bárbaro!


Sobre estas líneas, el acogedor comedor donde más tarde nos pusimos las botas cenando mientras fuera llovía intensamente y hacía una temperatura no precisamente cálida. Abajo los dos platos principales… ¡Mamma mía que rico!

 

Antes de cerrar el post con algunas recomendaciones no quería obviar algo que nos sorprendió mucho, y es que llegadas las 7 o las 8 de la tarde empezaron a llegar ingleses e irlandeses de edad avanzada como salidos de la nada hasta llenar este este pequeño paraíso perdido en medio del bosque bretón. Unos a jugar al Scrabble, otros al billar, otros simplemente charlando y alguno mirando con cierto recelo a unos servidores que desentonaban por el acento y por los rasgos, pero todos sin excepción bebiendo esas maravillosas ales británicas de libro. Un momento único.


Y como no solo de cerveza vive el hombre, os recomiendo que si visitais Côtes d’Armor disfrutéis pero bien de su precioso litoral con infinidad de rincones únicos (Cap Fréhel, Castel Meur, Plage Saint Guirec…), menos repletos de turistas que en otras partes de Bretaña.

 
 
Como recomendaciones gastronómicas, unos panes prodigiosos y algunos dulces de una panadería que traíamos apuntada de casa llamada La Flûte, en Dinan, pero también las terrinas de paté y de foie que casi me hacen llorar de placer también compradas en una carnicería de Dinan y cuyo nombre olvidé apuntar (aún me doy contra la pared…), y finalmente también las ubicuas y muy ricas (y en ocasiones también algo caras) conservas de pescado, sobretodo de sardina preparadas de mil formas. En cuanto a música tengo que reconocer que se nos quedó la espinita clavada de no ir a ningún Fest-Noz, unos festivales de música y danza tradicionales que tienen lugar por toda Bretaña, así que aquellos que os lancéis hasta aquí no desaprovechéis el primero que se os cruce.

 Arriba, un almuerzo memorable que nos dimos en uno de los omnipresentes “aires” (zonas de descanso) franceses.

Y esto es todo. En el próximo post entramos en Finistère, la parte más oriental de Bretaña, antes de empezar a bordear el sur hasta llegar a Nantes. Pero tiempo al tiempo…

20 ago 2012

Bretaña francesa (II). Ille-et-Vilaine.


Tras paladear breve pero intensamente la ciudad de Rennes, capital de Ille-et-Vilaine, continuamos navegando por las carreteras de este departamento situado al noroeste de Bretaña. En cuanto a lo cervecero lo bien cierto es que fueron los dos días más relajados del viaje, cosa que ya sabíamos de antemano y por ello nos dedicamos a otros menesteres relacionados principalmente con el buen manducar y el mucho patear.

En la bonita ciudad amurallada de Vitré encontramos un par de tiendas con pocas pero interesantes referencias tanto bretonas como francesas: Le Chai D’Anthon’, el cual tenía un pub propio pegado a la misma, y Ets Gautier, en la que además de algunas cervezas tenían una selección de vinos y champagnes muy cuidada. Por aquello de levantarse pronto, nos encontramos cerrado un brewpub llamado Bressan en el número 3 de la Rue Tremoille (si alguno se anima a emular el viaje en un futuro ya nos contará).

Aunque no encontramos nada cerveceramente destacable, os recomiendo muy mucho una visita a la también ciudad amurallada de Fougères, una verdadera pasada.


Arriba, una panorámica de Fougères. Abajo uno de los habituales picnics que monopolizaron muchas comidas a mediodía y en los cuales dimos rienda suelta a nuestra “quesofília”.



Sobre éstas líneas, las Sainte Colombe, una buena prueba de que unos cautivadores exteriores pueden contener unas cervezas más que decentes. Cítrica, suave y un punto especiada la Blonde y algo más afrutada y dulzona pero nada cansina Dorée, con el único pero del exceso de gas para mi gusto.


Tras visitar algunas ciudades y villas de por medio llegamos a Saint Malo, uno de los centros turísticos de Bretaña. A las afueras, también en una zona industrial como en el caso de Rennes, teníamos visita obligada al Gardenbier, medio tienda medio bar, pero exclusivamente dedicada a nuestra querida cerveza.


Si uno se dejara llevar por las primeras impresiones… cuantas cosas se perdería…


Un número de referencias bestial (+350), otra vez a precios muy ajustados, mayoritariamente belgas y alemanas, infinidad de cristalería, alguna referencia que se resiste a aparecer por aquí como la trapense de la Abbaye des Monts des Cats (elaborada por Chimay aunque tras probarla no lo diría…), un bar con 7 neveras repletas de cervezas como mucho a 3,50€… en fin, una referencia muy a tener en cuenta si se está por la zona.



Pero dejando atrás las afueras de la ciudad y una vez dentro de los intramuros, la parte con más carácter de Saint Malo, visitamos La Java Café, un local abarrotado de decoración hasta el último centímetro de pared, con carteles, marionetas, luces… y con unos curiosos columpios como asiento para la zona de la barra. En cuanto a cerveza, muy pocas cosas y de interés relativo en barril (Affligem, Pelforth…) y mucho menos en botella (nada más y nada menos que a 8€ las de 33cl). Así que tras la foto, para fuera que nos fuimos… Como curiosidad tenían Picon Bière, un aperitivo que mezcla una bebida de marcado sabor a naranja con cerveza de trigo.


Mucha cerveza no, pero no me negareis que los interiores, aunque algo recargados, merecen mucho la pena.


Pero la mejor referencia de Saint Malo, con el permiso del Gardenbier, es sin duda el Bar L’Aviso.


Arriba un bonito cartel anunciante que en su día colgaba de los exteriores del local, pero que unos descerebrados obligaron a su recolocación a buen resguardo. Abajo los interiores, repletos de cuadros y carteles curiosos hasta el último rincón.



Y es que un bar con 11 referencias en barril de la talla de la totémica Sint Bernardus 12, la rica Tripel de la misma casa, otra joya como Hopus, Roddenbach (aunque venida a menos, de barril es una auténtica rareza por la península), Tripel Karmeliet… no me diréis que no merece la pena. Y en cuanto a las botellas, más de 300 referencias mayoritariamente belgas, aunque cierto que a un precio algo más subido que en otros bares.

 ¡¡La S. Bernardus 12 y la Hopus de barril son una auténtica locura!!


En este bar pasamos una larga y magnífica velada, sobretodo gracias a su patrón, Jean Françoise, quien lleva nada más y nada menos que 35 años sirviendo cerveza tras esta barra. Una auténtica barbaridad. Nos obsequió con una etiqueta de la cerveza que la cervecera belga Van Eecke embotella para él (el contenido es Hommelbier, una de sus cervezas favoritas… y de las nuestras sea dicho de paso), aunque no pudimos beberla porque le mandan unos pallets en septiembre y las va consumiendo hasta que se terminan y llega el siguiente septiembre.

 Arriba la curiosa etiqueta.

Como anécdota, decir que no he visto demasiada gente beber una cerveza como S. Bernardus Tripel tanto, tan rápido y reincidentemente sin verse lo más mínimamente perjudicado. Por lo visto es su cerveza favorita…


Y aquí cerramos lo que por encima nos dio de sí Ille-et-Vilaine en cuanto a bares y tiendas con cerveza. A parte, como imaginareis, bebimos muchísima más cerveza gracias a las compulsivas compras que la reina Lúpula no consiguió impedir… ;P

Pero antes de dar por cerrado el post, para los que no os quedéis únicamente con la cerveza os digo que el recorrido por este bonito departamento francés también nos dio para comer muchas ostras en el puerto de Cancale (a 4 o 5€ la docena – y no precisamente de las pequeñas - recién sacadas del mar), ver muchas playas y disfrutar de bonitos paisajes, beber sidra a mansalva, disfrutar de pueblos pequeñitos sobrados de encanto, enamorarme de la guitarra de Albert Niland (gracias Jean-Françoise!!), adentrarnos en Normandía para disfrutar de una escapada al Mont Saint Michel (a pesar del clavazo de 8,5€ por dejar el coche aparcado a más de 1km de la abadía…), soportar las repentinas trombas de agua seguidas de un sol maravilloso, rememorar un pedacito de la 2ª Guerra Mundial en el Memorial 39-45 de S. Malo… Y así cerramos el primer bloque del viaje para adentrarnos en Côtes d’Armor, un departamento situado en la parte centro-norte y en el que la cerveza tomó, si cabe, más protagonismo aún, pero eso mejor lo dejamos para el próximo post.


Arriba, las ricas ostras recién recogidas del mar, en Cancale. Abajo, unos boles de sidra casera que voy a echar muuuucho de menos…

16 ago 2012

Bretaña francesa (I): Rennes.


Tras un breve respiro después de regresar de tierras bretonas me dispongo a relataros con toda la concisión que ya sabéis que me suele caracterizar (ehem…) un compendio de lo que mi mente consigue recordar y que allí vivimos principalmente en lo relativo a cerveza, que como imaginareis no fue lo único. Así que allá vamos…

La ruta con la que dimos la vuelta a la Bretaña francesa a lo largo de unos 10 días empezó en la universitaria ciudad de Rennes, la capital de esta turística e histórica región costera francesa.

Tras pasar noche en Angoulême para hacer más llevadero los más de 1300 km. en coche desde Valencia hasta la capital bretona, llegamos con muchas ganas a esta bonita ciudad del departamento de Ille-et-Vilaine.

 Sobre estas líneas, lo más destacable cerveceramente que nos encontramos en el trayecto de ida. Y es que 2,40€ por una botella de 75cl más que decente merece como mínimo ese calificativo.


La cosa no podía empezar mejor. Entramos en el V&B Rennes (las siglas, de Vin & Bière), una franquicia que se encuentra extendida por toda Francia, medio tienda medio cervecería, situada en pleno polígono industrial a las afueras de la ciudad, algo que nos encontramos repetidamente en numerosas poblaciones de toda Bretaña como ya veréis.


A bote pronto nos sorprendió muy gratamente un número de referencias verdaderamente elevado (más de 350), prácticamente monopolizado por cervezas belgas y alemanas más o menos comunes pero también con muchos ejemplos de cervezas francesas, bretonas y de territorios de ultramar o antiguas colonias (Hinano de Tahití, Lorraine de Martinica, Bourbon de Islas Reunión, Corsaire de Guadalupe…), cierto que en su mayoría únicamente destacables como curiosidad para el coleccionista, pero también algunas referencias inglesas y escocesas.

 

Los precios en tienda muy ajustados, pero es que en el bar ninguna de las referencias existentes en sus 8 neveras grandes y 2 pequeñas superaba los 4€, siendo los 3,50€ la norma. A parte de cerveza, como reza su nombre, también tenían un buen repertorio de vinos, principalmente franceses, así como whiskys y licores.


Estas Philomenn de arriba fueron dos de las más gratas sorpresas del viaje, la Rousse, floral, afrutada y con un toque a canela y vainilla, y la soberbia Stout, con mucho torrefacto pero de amargor ajustado y muy fácil de beber. Abajo, la compra de un coleccionista en su máximo esplendor.


Tras picar unos muy ricos sausissons (otro de los tópicos que se repitió por todas las cervecerías bretonas), nos fuimos hacia el centro histórico, neoclásico en algunos puntos pero surcado por infinidad de casas con entramado de madera y calles adoquinadas. Una preciosidad. En cuanto a cerveza, la tarde-noche nos dio para conocer tres locales.


El primero, muy sencillo por fuera pero cálido y acogedor por dentro, fue el Oan’s Pub, con 9 referencias en barril, prácticamente todos ellos de la Brasserie Lancelot, cervecera que nos encontramos frecuentemente por la parte norte de Bretaña. Además de cerveza, el buque insignia del local eran los cocktails, los rones y whiskys, que aunque muy tentadores dejamos para otra ocasión.


Arriba a la izquierda el bonito cartel que anunciaba los barriles. A la derecha otra de las mejores cervezas del viaje, la Lancelot Telenn Du, y la Blanche Hermine, ambas de barril. Abajo, los exteriores del Oan's.


Tras un par de rondas en las que cayeron otras medias pintas de Duchesse Anne (una tripel rica e interesante) y Bonnet des Rouges (algo más floja, si no me equivoco elaborada con bayas de saúco), todas ellas de Lancelot, nos fuimos a comer unas riquísimas crêpes acompañadas de sidra bretona y rematadas con unas copitas de nuestro primer chouchen (hidromiel) y pommeau, antes de proseguir con más pubs.

 Arriba unas crêpes de trigo sarraceno rebosantes de calorías para amortiguar el alcohol venidero…

Continuamos con otro pub que teníamos ganas de conocer, Le Barantic, sito en una de las calles más concurridas y animadas de la ciudad.


En cuanto a cerveza tenían 18 referencias en barril con gran predominio de cervezas belgas (Chouffe Blonde, Tripel Karmeliet, Cuvée des Trolls, Chimay Blanche, Barbar, Lindeman’s Faro…) pero al igual que en el anterior local, no tenían casi nada en botella. Así que nos decidimos por un clásico que nunca falla, Chouffe, y por repetir la refrescante Blanche Hermine de Lancelot.


Arriba las cervezas y barriles disponibles. Abajo, una oración que había allí colgada para los más devotos…



Con varias rondas a las espaldas nos fuimos a cerrar noche al Ty Anna Tavern, enclavado en plena plaza de Santa Ana, en mi opinión una de las maravillas de Rennes. Tras dejar atrás sus exteriores preciosos con madera entramada entramos en este local de interiores bastante sobrios.

 Los exteriores.

Los símbolos bretones y el sentimiento patrio estaban por todas partes, incluida una muy buena selección de música principalmente rock. En cuanto a la cerveza había menos barriles, 8 referencias otra vez copadas por Lancelot, pero al fin pudimos encontrar varias en botella (el corazón del coleccionista empezaba a ponerse nervioso). La mejor, otra vez la Telenn Du de Lancelot, aunque a una distancia considerable de la probada en barril.

 La citada perla de Lancelot en botella…

Y así dimos por cerrada la primera jornada por tierras bretonas. La mañana siguiente la pasaríamos también en la misma ciudad, haciendo buen acopio de quesos, patés y embutidos en su mercado (el 2º en volumen de toda Francia), pero también disfrutamos de algún que otro dulce típico bretón como el kouign amann.


Arriba los citados dulces, algo así como un hojaldre enrollado con mucho sabor a mantequilla y caramelo. Los símbolos patrios que no falten ni en la comida! :P. Abajo una típica foto de turista, pero los flancos de la plaza de S. Ana la merecían.



P.D. Siento no haber colgado más fotos de los interiores de los pubs pero entre la oscuridad de los mismos y mi odio hacia ese quema-fotos llamado flash

9 ago 2012

Cantillon: el secreto está en la mezcla...


Hace tiempo ya desde la última vez que publiqué alguno de los numerosos y en ocasiones ingeniosos cómics sobre cerveza que hay por la red. Concretamente hay unos que seguía bien de cerca, Trouble Brewing, y que salían en la web estadounidense The Full Pint (aquí os dejo el enlace a las tiras cómicas http://thefullpint.com/category/trouble-brewing/ ) pero en febrero, el autor, Arne Frantzell, dejó de publicar en esa página así que tristemente nos tenemos que conformar con releerlos una y otra vez…

Aquí abajo os dejo uno en un inglés bastante asequible sobre un jovenzuelo que visita Cantillon y conoce a Jean, el actual propietario y quien encabeza la cuarta generación de elaboradores en dicha cervecera. Como esta entrada la he dejado programada y no se si la imagen se podrá ampliar, por si las moscas más abajo del dibujo os he dejado una traducción para que así los que no controléis mucho de la lengua de Shakespeare también podáis leerlo.



1.
Llega un chicuelo al bar que hay en la entrada de la Brasserie Cantillon…

2.
De repente al chico le entra un bajón de azúcar y se empieza a tambalear…

3.
El chico le comenta a Jean: Tengo el contenido de azúcar en sangre bajo, ¿tienes algún zumo?
Jean – ¡Naturalmente!

4.
Jean - ¡Aquí tienes!
Chico – ¡Gracias!

5.
El chico lo bebe en un típico vaso para gueuze… pero le parece tan repulsivo que no puede beberlo y le pregunta: ¿¿¿Pero esto qué es????

6.
Jean – Es una mezcla de zumos de uno, dos y tres años de antiguedad. Cualquiera puede hacer zumo de naranja. El verdadero arte está en la mezcla.
Chico - ¿Y tienes un poco de agua?

7.
Jean, ofreciéndole otro vaso le dice – ¡Claro que sí!

8.
El chico se acerca el vaso a la boca y le pregunta de nuevo – ¿Es también cuvée?
A lo que Jean le responde – No, está sin mezclar…

9.
El chico levanta el vaso y se dispone a beber cuando Jean termina la frase “...de 1983…”.
Con lo que el jovenzuelo no puede sostener el sorbo dentro de la boca y lo expulsa violentamente…

 FIN
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Espero que os haya divertido tanto como a mí en su momento. Por cierto, Arne Frantzell es el autor de la Struise Motuecha, por si os sonaban de algo los dibujos…


6 ago 2012

Elysian: una cerveza al mes hasta el fin del mundo.


Seguramente estaréis al tanto del anuncio agorero que el calendario maya nos tiene preparados para el día 21 de diciembre de este año 2012, según el cual por lo visto nos iremos todos al garete. Bueno, todos menos las cucarachas, las bacterias extremófilas… ya sabéis. Viendo que la economía y algunos políticos parecen estar empeñados en facilitar esta labor hoy os quiero comentar una propuesta muy curiosa de la craft estadounidense Elysian Brewing Co. para hacernos esta hecatombe un poco más llevadera.

Todo tuvo su origen en diciembre de 2011 cuando Fantagraphics Books y la citada Elysian Brewing, ambas de Seattle, se plantearon elaborar una serie que apodaron muy ocurrentemente 12 Beers of Apocalypse (las 12 cervezas del apocalipsis). Así que el día 21 de cada mes desde enero hasta la llegada del fatídico desenlace en diciembre están sacando elaboraciones en las que se emplean ingredientes peculiares. Abajo os dejo las que ya han sacado, todas ellas engalanadas con ilustraciones de Charles Burns sacadas de su libro Black Hole.


Enero: NIBIRU Yerba Mate Tripel. Llamada así por el misterioso planeta X que supuestamente viene de camino para colisionar contra la Tierra. Se trata de una Belgian tripel con infusión de yerba mate, con lúpulos alemanes Northern Brewer, Saaz checos y Amarillo norteamericanos.


Febrero: RAPTURE Heather Ale. Elaborada con brezo, maltas pale, Munich y Patagonia Especial, lúpulo Magnum para amargor y Northwest Glacier para el final.


Marzo: FALLOUT Green Cardamom Pale Ale. Elaborada con cardamomo, según ellos para añadir un poco de chispa a lo que nos queda de vida.


Abril: PESTE Chocolate Chile Ale. Elaborada con cacao de Perú, canela de Ceylán, y pimientos chipotle, guajillo pasilla y de tipo cayena.


Mayo: RUIN Rosemary Agave IPA. Elaborada con néctar de ágave y cáscara de limón.


Junio: WASTELAND Elderflower Saison. Elaborada con flores secas de saúco. Según ellos, la perfecta seasonal para un verano con invierno nuclear.


Julio: TORRENT Pale Beet Bock. Elaborada con remolacha en polvo, para dar un color que recuerde al infierno que nos espera, además de un toque dulzón y terroso que combina bien en esta bock hecha con maltas pale, munich y cara-hell, lúpulo Northern brewer para amargor y Styrian para el final.



Próximamente para agosto: MAELSTROM Blood Orange Ale.

Para seguir las novedades que vayan saliendo e info adicional aquí tenéis el enlace de su web: http://www.elysianbrewing.com/beer/apocalypse.html

Todas esas cervezas se encuentran disponibles en botellas de 22 oz (65cl) o en barril aunque por desgracia para nosotros, como en tantas otras ocasiones, me temo que no nos queda otra que verlas desde la distancia. Así que para terminar este post os dejo la misma pregunta que hacen ellos: ¿qué 12 cervezas beberías si supieras que van a ser las últimas?

1 ago 2012

Lúpulos en territorio celta.

Aunque el blog y la publicación de entradas seguirá como si nada, como algunos de vosotros ya sabéis, durante las dos próximas semanas nos escapamos a nuestra vecina del norte, más concretamente a la Bretaña francesa.


Excelente comida, un mundo de cervezas que tenemos muchísimas ganas de conocer y del que a penas nos llegan referencias, y naturaleza por doquier, o lo que es lo mismo, tres de nuestras máximas pasiones juntas en una misma odisea.

Esta imagen no pinta mucho que digamos pero me molaba... :P

Pero antes de despedirnos temporalmente, quería pediros que si tenéis cualquier propuesta o recomendación que hacernos estaremos encantados de recibirla e incorporarla a un plan de viaje ya de por sí bastante cargado de objetivos :P.

Así que nada más, ¡feliz verano a todos y nos encontramos virtualmente de nuevo muy pronto!