22 oct 2013

Una gran velada en el BierCaB.


Cómo bien sabréis, el pasado viernes 18 se celebró en Barcelona la inauguración oficial del BierCaB, un concepto de cervecería que va un paso más allá de todo lo que he podido conocer por estos lares, apostando lógicamente muy fuerte por la cerveza, con treinta grifos y una carta de rarezas verdaderamente alucinante, pero sin olvidar dar la importancia que se merece a la buena comida, cosa que celebro enormemente.

Cuestiones de trabajo me impidieron subir a Barcelona el mismo viernes pero nada más terminar el sábado a mediodía nos fuimos lanzados a Barcelona temiendo que hornadas  de freaks sedientos se hubieran terminado los mejores barriles durante el día anterior. Por suerte no fue así, pero mejor vayamos por partes…


Sobre las siete de la tarde llegamos al local. Mucha gente se agolpaba sobre la barra y las mesas colindantes. Más al fondo, más de lo mismo, así que se preveía una intensa jornada de codos por ganarse un rincón.

Aquí no cabe un alfiler…

Pero primero, y antes de empezar a disfrutar de los cervezones, cómo no, saludamos a los amigos y conocidos: Gabriel (Zombier), Ivan (5Titius), Sven, Manolo, Jose y Ana Cufí (cuarteto BierCaB), Juan, Api y Josu (Napar), Antonio Bravo (diseñador etiquetas Napar), Glenn (Alvinne), John (DeMolen), Oliver (Lupuloycebada), y más tarde también a Marya y Anna.. También pudimos conocer a Jeppe, el cervecero de Evil Twin, y a los cerveceros de la sueca Närke, muy grandes estos últimos.

 “¿30 grifos? Esto me lo apaño en un pis pas…”

Dados los besos, saludos y abrazos empezamos ya con el buen bebercio que, para no entretenerme mucho y obviando cañas y sorbos furtivos, se resumiría en el siguiente listado:

< De barril >

- Evil Twin Imperial Biscotti. Pedazo imperial stout, cremosa y rebosante de sabor a chocolate. Impresionante.
- Magic Rock High Wire. Muy rica, lupuladita, rebosante de notas a fruta tropical. Para beber litros y litros.

 Nada mejor para empezar…

- Närke Tanngnjost & Tanngrisnir (¿quién decía que los nombres de De Molen eran difíciles?). Una doppelbock con malta ahumada y enebro, realmente muy rica, curiosa, aunque quizás no apta para los poco amantes del “humo”.
- Evil Twin Femme Fatale Yuzu. Refrescante y muy cítrica pero un poco artificial y sin mucho fondo. No nos terminó de convencer.
- Alvinne Malaga Red. Posiblemente la mejor cerveza que probamos de barril, un ejemplo más de la maestría de estos belgas con las sours. A los que no queréis ver la grandeza de Alvinne, no sabéis lo que os perdéis ;).
- Alvinne Pur Sang. Otra sour realmente muy rica, más equilibrada y redonda que la anterior, aunque personalmente me quedaría con el punto extra de acidez de la Malaga Red.
- Narke Huvill. Una buena IPA, maltosilla y cítrica, muy bien hecha.
- Southern Tier Unearthly IPA. Estos yanquis son unos ases con el lúpulo y esta Imperial IPA es una buena muestra de ello, más redonda que en botella, rebosante a notas resinosas.
- Haandbryggeriet Oddin’s Tipple. Este peazo cervezón es una de mis I.stout nórdicas favoritas y en barril es realmente sublime.

< En botella >

- Fantôme & Hill Farmstead 5 Sciences Bier. Me atrevo a decir que esta es una de las mejores saison que he probado en mucho tiempo. Una demostración bárbara de que las colaboraciones entre dos o más cerveceras por suerte también pueden ser algo más que marketing. Compleja como ella sola y al mismo tiempo realmente fácil de beber. Tal fue el placer al tomarla que me olvidé de hacerle la foto.
- Struise One. ¿Qué decir de estos avestruces belgas? Simplemente este “bourbonaco” es una pasada.

El gran Antonio Bravo parece estar de acuerdo… ;)

- Närke Stormaksporter Konjaks Porter. Versión en barrica de coñac de una de las i.stout más reputadas (y buscadas) de Europa. Sencillamente maravillosa, para estar disfrutándola durante horas…

 ¡Gracias por el detallazo!

- Firestone Sucaba. Estos yanquies tienen muchos cervezones entre su portafolio y esta grandísima barleywine no se queda atrás.

 A ver a quien no le tiembla el pulso ante tal “energúmena”…

- De Cam Kriek Lambiek. Tres y media de la madrugada, había que elegir una última joyita para cerrar la gran velada. Cómo no, la elegida fue una espontánea, concretamente esta kriek. Placer, mucho placer a cada sorbo.

Jose y Manolo, haciendo como que trabajan… ;)
Ah, y sobre la botellita de la derecha ya os hablaré muy pronto...

Para comer disfrutamos de un soberbio steak tartar de buey wagyu, además de unas bravas espectaculares por dentro y por fuera, y también un bocadillo (recomendación de la casa) a base de chistorra, queso Chimay Gran Cru y algo más que no recuerdo (curiosa pero lograda combinación).


Arriba el steak tartar regado con Oddin’s Tipple… Abajo las bravas. ¡Placer infinito!



En cuanto al local, dejando a un lado el altísimo nivel de las cervezas y la comida, me sorprendió muy gratamente que fuera más espacioso y cálido de lo que imaginaba por las fotos vistas en la red. Muy destacables también las pizarras digitales con las cervezas pinchadas e información adicional muy útil, por no hablar de las curiosas notificaciones llegadas a través de Facebook, Twitter y Foursquare. Otro detallazo para nota es que todos los barriles los tienen en cámara de frío.

Agullons en buena compañía...

Sven, Juan y Jeppe... ¡Cualquier cosa puede salir de ahí!

En cuanto a comentarios que había leído sobre el precio elevado de la comida sinceramente no me lo pareció tanto por la calidad de lo comido. Además, es de agradecer que existan locales como este en los que a parte de la buena cerveza también  se apueste por el buen producto y una elaboración más cuidada en la cocina. Otro punto a priori negativo que había leído era la tardanza en servir la comida pero a este respecto no puedo opinar ya que la dinámica habitual del bar no tiene nada que ver con lo vivido en un evento especial como este.

Algunas joyitas que cayeron durante la noche...

Las reinas de la fiesta...

Un genio tan grande como humilde...

En resumen, un evento enorme que sirve como excelente carta de presentación para un bar que dará mucho que hablar, dentro y fuera de nuestras fronteras, no tengo ninguna duda. Y aquí termino mi mini-post sobre el BierCaB. Espero volver muy pronto para disfrutar con más calma y menos saturación de gente, el único punto negativo de este tipo de eventos, aunque algún precio hay que pagar por poder disfrutar de tal elenco de birrotes. Solo me queda dar la enhorabuena al equipo del BierCaB por haber montado algo tan y tan grande, marcando el camino a recorrer con mucha profesionalidad, seriedad y humildad. ¡¡Mucha suerte, amigos… aunque creo que no os va a hacer falta!!

Seriedad ante todo... ;)

18 oct 2013

Doble celebración o benditas casualidades.

Lo cierto es que no dejan de sorprenderme esas continuas casualidades que nos brinda la vida y precisamente hoy viernes 18 se da otra de ellas realmente linda.

Muchos de vosotros, especialmente quienes viváis en Barcelona o alrededores, seguramente sepáis que hoy 18 de octubre se celebra la apertura oficial del Biercab, un auténtico templo con treinta grifos de cerveza, una carta de comida alucinante en la que el maridaje con cerveza tiene gran protagonismo, además de decenas de detalles más que lo hacen encaramarse directamente en el olimpo de los mejores bares especializados en cerveza dentro y fuera de nuestras fronteras.

Pero tal y como decía, existe una curiosa coincidencia y es que justo hoy es mi cumpleaños. Sí, con la cantidad de días que hay en todo el año, pudiendo elegir cualquiera de los otros 364 días, la panda comandada por Manolo, Sven, Zombier y los Napar justo han decidido inaugurar oficialmente su bar el día de mi cumpleaños.

Lo malo, que hasta mañana no podré subir a Barcelona por el proyecto que os comenté hace un par de semanas, La Boutique de la Cerveza. Lo bueno, que tendré que compensarlo todo en un solo día. Y es que no hay mal que por bien no beba venga… ¿no creéis?

¡¡Salut y mañana nos vemos!!


P.D. No seáis tan cabrones de pimplaros los mejores barriles, eh?!!

14 oct 2013

San Lúpulo 2013: santificados sean tus IBUs.


Queramos o no reconocerlo, la mayoría de cerveceros somos un tanto frikis (bueno, según el compañero Fran, también los hay snobs, iniciados… pero parece que son minoría) así que nos hacen faltan muy pocas excusas para montarnos una fiesta y luego contar las batallitas… Cuando no son armarios, es el beerano o la navidad, el #IPAday y cuando no los santos… Sí, sí, habéis leído bien… ¡santos!. Y es que tal y como nos descubrieron el año pasado los compañeros de Cervecearte, existe un santo muy cervecero y con muchos IBUs llamado San Lúpulo de Capua. Así que, ¡¡a beber lúpulo se ha dicho!!

La cosa es que en mi armario últimamente escasean bastante las elaboraciones sobradas de lúpulo así que haciendo una especie de all-in pokeriano pero a lo cervecil he conseguido encontrar cuatro elaboraciones que se podrían acoger a esta especie de oda a los alfa-ácidos.

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- Naparbier / Zombier Hoptopus from outer space IPA, en “Hopcuentros en la octava fase”.

Nos encontramos ante una IPA que hicieron los navarros de Naparbier a principios del verano en colaboración con el conocido distribuidor Zombier y cuya botella tenía guardada desde entonces, en una especie de afrenta a ese tiempo que tan en contra juega de nuestro querido, fresco y aromático lúpulo. Así que cualquier descripción dada a continuación en principio debería distar bastante de la cerveza fresca y lupuladita que idearon para refrescar el verano y no para tomar tantos meses después.


El aspecto es inmejorable, con un bonito y limpio color anaranjado coronado por una espuma blanca y de buena retención. En nariz es más suave de lo esperado, intuyo que por el tiempo de espera y/o quizás por el vaso (otro caso a favor de mi cruzada en contra de la pinta americana para retener aromas). Destacan notas dulzonas y acarameladas acompañadas por naranja, melocotón y ligerísimamente fruta tropical tipo piña, además de un vago recuerdo resinoso. En boca posee una carbonatación muy atenuada y bien integrada, es tremendamente fácil de beber, con las citadas notas cítricas y resinosas, acompañadas por un intenso toque amargo, muy largo y persistente, sin que el aparente toque maltoso percibido en nariz lo amortigue demasiado. Muy bebible, refrescante y ligera. En conclusión, una nueva muestra del amor que le tienen estos navarros al lúpulo y el amargor. Personalmente la esperaba más ligera y más sabrosa, aunque repito nuevamente que dudo que cualquier tipo de conclusión sacada a estas alturas tenga alguna validez ya que estamos ante una cerveza hecha para consumir muy fresca.


- Toccalmatto Oceania, en “Saison… el otro lado de la fruta”.

Al bueno de Bruno Carilli le encanta jugar con los lúpulos y esta saison italiana con variedades neozelandesas y australianas es una buena muestra de ello.


En aspecto llama la atención su color amarillo pálido además de la elevada carbonatación que se consagra en una espuma de aparencia frágil, abierta y poco persistente. En nariz destacan recuerdos especialmente citricos a limón y naranja, muy frescos y sugerentes, acompañados por fruta de la pasión y en segundo plano algo de pan pero sin un claro predominio del característico dueto terroso/especiado de las saison. En boca es muy curiosa, refrescante y ligera, con predominio de las notas propias de lúpulos de las antípodas como fruta tropical, fruta de la pasión, pomelo, algo de piña, naranja amarga, acompañadas por una ligera acidez y marcada astringencia. En segundo plano y dejando toda esa frutosidad aparece un claro recuerdo especiado que no sabría definir y que se asemeja a nuez moscada y cardamomo. Tiene una carbonatación viva aunque menor de lo esperada por el aspecto. Una cerveza realmente muy peculiar ya que al intentar mezclar mentalmente una típica saison y una IPA no me imagino este resultado. En conclusión, una gran cerveza, muy refrescante y en la que personalmente mejoraría esa carbonatación y redondearía ese toque agrio/astringente para terminar de hacerla más bebible si cabe.


- Nogne & Rennaissance & 8 Wired For Awesome, en “El Hobbit 3: Bilbo en la isla desnuda” (*).

En este caso nos encontramos con una elaboración hecha por un tridente demoledor que mezcla tres de sus más conocidas elaboraciones: la noruega Nogne con su #100, y las neozelandesas Rennaissance y 8 Wired con Stonecutter Scotch Ale y Hopwired IPA respectivamente, un triplete que también he tenido el placer de probar.


Servida en copa llama la atención su color caoba profundo, prácticamente opaco, con una espuma beige alucinantemente compacta. En nariz es una auténtica maravilla, con recuerdos a toffee, caramelo, frutos secos, un curioso toque vinoso ligeramente avinagrado, mucha fruta confitada, ciruela, cereza, recuerdos vagos a madera, lúpulo leñoso y afrutado. Incluso se llega a intuir un ligero toque a hoja de tabaco. En boca no se queda atrás, nuevamente dulzona y acaramelada con la citada abundancia de fruta en confitura pero al mismo tiempo una acidez avinagrada y un toque cítrico del lúpulo que corta todo y la hace fresca y más accesible de tomar. Una pasada los matices que recuerdan a madera, toffee, vainilla y frutos secos. El alcohol (9%) está maravillosamente bien integrado. Una especie de scotch ale corpulenta pero más fresca, lupulada y menos empalagosa de lo habitual, realmente peculiar pero en definitiva un auténtico cervezón.

(*) Nogne Ø significa “isla desnuda” en noruego.


- Adams Innovation, en “Imagine, by Hop Lennon”.

El nombre nos lo dice todo, ya que innovación en forma de lúpulo es lo que vamos a encontrar en esta inglesa. Bueno, es cierto que los lúpulos foráneos no son precisamente una novedad en UK pero aún así no deja de ser llamativa la permeabilidad con la que este mercado, aparentemente tan clásico y conservador, ha integrado la moda del lúpulo también como propia.


Centrándonos en la cerveza posee un aspecto atractivo, muy limpio, con un precioso color ambarino claro y una espuma blanquecina cremosa con buena retencion. En nariz entran sugerentes recuerdos cítricos a pomelo, limón, algo de níspero y melocotón, acompañado todo ello por una base maltosa acaramelada muy suave. Muy aromática, fresca y atractiva. En boca entra también refrescante y muy equilibrada a pesar del protagonismo del lúpulo. Seca y astringente, otra vez con los recuerdos cítricos tipo pomelo y fruta tropical a piña. Una cerveza ligera y muy bebible en la que a pesar del lúpulo y la carbonatación ligeramente subida, no esconde el carácter inglés. Lo malo, que la botella solamente sea de 33cl… ;)



Y con este particular hop-lifting cierro el cuarteto con el que he querido honrar al santo y me despido de él hasta el año que viene, aunque intuyo que hasta entonces vendrán unas cuantas excusas más para poder disfrutar de las buenas cervezas… ¡Que viva el santo lúpulo!

11 oct 2013

Mi Beerano Cervecero… By Biirkonnen.

Si hacéis un poco de memoria, cuando convoqué el evento #MBC13 (Mi Beerano Cervecero) ofrecí la posibilidad de publicar un post en este mismo blog a quien no tuviera blog propio. Los amigos Aine y Jota decidieron aprovecharlo así que hoy les cedo el protagonismo enteramente a ellos. Espero que disfrutéis su post tanto como yo.

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Tras las incursiones germánicas de lupuloadictos y labirratorios, escapadas fugaces de algún birrapédico a templos romanos, disfrutes de birraires en los Oberland berneses (que gratos recuerdos nos ha traido tu post ;) ) y carboncillos y churrascos en la gran fragua del cerveriano de Colmenar Viejo… sólo nos queda un clásico entre los clásicos: Bélgica... ¡Ah! Que estuvo algún que otro jardinero del lúpulo, pués bueno, qué vamos a hacer... os lo contamos igual.

1. Lo mejor de lo mejor (el momento)

No es por desmerecer otras visitas a grandes fábricas (en calidad, claro) como Fantôme o Cantillon, pero visitar al genial Glenn Castelein y a su camarada Davy en las nuevas instalaciones de Alvinne y que te pongan a currar ¡¡No tiene precio !!


Glenn nos dijo que llegamos el día en que tenía que controlar la calidad de toooodas las barricas que allí maduran y qué tremenda faena para nosotros tener que probar cositas como la Wild West en barrica de roble americano, su maravillosa Melchior en barrica de bourbon y la explotada Mano Negra en sus respectivas barricas de roble francés, una antigua barrica donde había reposado la genial Struise O.N.E. y a la que además habían añadido chili (tremenda), y una antigua barrica reutilizada varias veces y que le aportaba unos curiosos toques de chocolate con naranja (O_o).


También probamos la Undressed Foederbier directamente del tonelaco inmenso, una Kerasus 2010 procedente de un barril olvidado y que encontraron durante el traspaso de fábrica y por último y más reposadamente Mano Negra del grifo habilitado en su Proefloft (un bonito loft de degustación desde donde puedes observar toda la fábrica)

No sabemos si fue la levadura Morpheus, la particular acidez de Alvinne o las gratas conversaciones con Glenn y su sonrisa de niño travieso; pero esta visita perdurará muchos años en el recuerdo.

2. En casa del herrero, cuchillo de palo (la cerveza)

Cuando hablamos de cervezas belgas hay dos conceptos que llegan muy rápido a la mente: dulce y ácido (no juntas claro), y al visitar tierras flamencas y brabantinas lo normal es toparse con cientos de estas cervezas.

Y no es que no las bebiéramos y disfrutáramos con ellas, pero por desmentir que los Belgas no saben hacer buenas Pales e IPA's. Destacamos 4 y un encuentro americano en la tercera fase:

De menor a mayor sorpresa:

Band of Brothers:

Colaboración entre la cervecería Moeder Lambic y la Brasserie de la Senne. Una pale ligeramente cítrica, con suaves aromas frutales y a pino y tremendamente bebible. Un gran acierto que la sirvan también en 50cl (cosa rara en Bélgica)

Delhaize Xtrem Hops Series (Citra, Columbus, Sorachi Ace)

Elaboradas en De Proefbrouwerij para la cadena de supermercados Delhaize, esta serie de IPA's monolupuladas y muy bien hechas nos dejaron gratamente sorprendidos. ¿Quien no querría que el super de la vuelta de la esquina vendiera unas IPA's de marca blanca excelentes, en botellones de 75cl y por el razonable precio de 4€?

¿Quién puso eso ahí?

Sí, todavía no sabemos en que extraña situación nos vimos envueltos o que pasó para que todo acabará así o simplemente estuvimos en el lugar y en el momento adecuado.

Nosotros sólo fuimos a visitar la fábrica de Cantillon (ese “sólo” ya es decir mucho) y sorprendernos de sus ácidas sensaciones, pero esta visita ya por si sola merece un post, así que vamos al meollo.

Una vez acabada la “tournée” nos sentamos a degustar un par de copitas de gueuze en la zona habilitada para ello. Más o menos era la hora del almuerzo, y algunos de los trabajadores de Cantillon hacen un descanso y se sientan en una mesa cercana a almorzar, acompañando el refrigerio de espontáneo líquido.

Nosotros seguimos disfrutando de un par más de lámbicas (Iris y Kriek) cuando en esa mesa contigua aparece una botella de verde etiqueta con un círculo rojo O_o. ¡¡ Pliny the Elder señoras y señores!!  ¿¡Qué hacía eso ahí!?

5 minutos más tarde, los empleados recogieron el campamento y muy amablemente conversamos con ellos acerca de esa cerveza y cómo había llegado allí. Nos dijeron que no les había gustado, que era muy amarga y que si nos apetecía probarla les quedada media botella todavía, que no la iban a tomar.

En este mismo momento empezamos a creer en los milagros y lógicamente no desestimamos la oferta.

La cerveza es increíble, explosión de aromas, mucho pino, resina, cítricos; para estar olfateando un buen rato, entra muy suave y cremosa, nada de lúpulos agresivos, deja un retrogusto amargo medio  bastante prolongado entre floral y frutal. No es de extrañar que sea la 2º mejor DIPA del mundo por detrás de su hermana Pliny the Younger y una de las 50 mejores cervezas del mundo.

¡¡ Menuda visita a Cantillon !!


3. Lo que el Drunk Monk une … (la breweriana)

Como dice el amigo Pau, lo mejor de este mundo siempre será las amistades que te llevas y la gente que conoces, y durante nuestra estancia en Bélgica aprovechamos para visitar y saludar a un joven belga que conocimos durante un pre-BBF en el Drunk Monk.

Nos invitó a tomar unas cervezas en su casa, concretamente en el sótano, y qué decir… ¡¡ Malditos sótanos siempre repletos de sorpresas !!

Allí tenía habilitado un mini espacio cervecero, para pequeñas reuniones, rodeado de estanterías que albergaban una colección de más de 500 cervezas y otros tantos vasos, copas, carteles, placas, figuritas de la Chouffe, salvamanteles, posavasos, cubos … de nuevo ¡Increíble!

El sueño de más de un coleccionista y no tan coleccionista.


Y con esto ya finalizamos un viaje repleto de anécdotas, donde dejamos muchas cosas en el tintero: la visita a Fantôme, una rápida incursión en t'Gaverhopke, el albergue de St. Bernardus, las Westvleteren en In de Vrede, la abadía de Westmalle y alguno bares bruselenses.

Todo sin desperdicio ;) ¡Hasta otras amig@s!

8 oct 2013

Improvisando una Oktoberfest en casa o segundas partes pueden ser buenas.


No pocas veces me habréis leído maldiciendo ese “macrobotellón” en el que se ha convertido la Oktoberfest en la actualidad y a pesar de que hace poco el buen amigo Diego me habló de una especie de fiesta muy interesante en plan recreación original en petit comité y bastante alejada de lo que todos asociamos con esta conocida fiesta alemana, lo cierto es que por el momento sigo en mis trece. Así que tal y como hicimos el año pasado por estas alturas, esta vez aprovechando que el pasado fin de semana terminaba la Oktoberfest en Munich, nos montamos en casa un festín a la alemana con lo poco que pude encontrar de comida teutona por estos lares y con un surtido variado de cervezas en cuanto a estilos (nada de cerrarnos solamente a base de Oktoberfest/Märzen) y con referencias completamente desconocidas para mí hasta el momento. Así que aquí os paso las conclusiones y algunas curiosidades y notas extra sobre las siete cervezas degustadas.

Allgauer Bräuhaus Zwickel Kellerbier. Empezamos con una Zwickel del Allgäu (Algovia), región situada entre los dos länder sureños alemanes, Baviera y Baden Württemberg. Este estilo del que tan pocos ejemplos me habían dejado asombrado antes del viaje a Alemania, es a día de hoy uno de mis favoritos cuando pienso en el país teutón. Muy cercano a las kellerbier (de hecho en la etiqueta aparecen ambas denominaciones) aunque estrictamente no idénticos ya que sobre el papel las “zwickl” son cervezas turbias pero con una vida útil más corta, ofreciendo una mayor carbonatación y menor cantidad de lúpulo, entre otras particularidades. En este caso nos encontramos con una cerveza turbita, con un aroma fresco, a pan crudo y levadura así como cítrico a limón. En boca tiene una carbonatación realmente muy viva (demasiada para mi gusto) y destaca un toque marcado a lúpulo herbal, un recuerdo agrio como a limón, y también muy levaduroso, como masa de pan. El amargor es bastante marcado pese a lo dicho líneas más arriba, astringente y un punto ácida, muy refrescante. Personalmente prefiero otras zwickl franconas que he probado en las que el protagonismo lo tiene casi en exclusiva la levadura.



Rachel Rotfux Frauenauer Pale ale. Un ejemplo de cómo la moda actual por el lúpulo todo lo alcanza, incluso ollas de un pueblo tan perdido como Zwiesel, en plena selva Bávara, justo en el límite del país teutón con la República Checa. Lo bueno es que los alemanes no son tan dados a denominar Pale ale a cualquier “cosa rubia con cierta predominancia de lúpulo” como tanto nos gusta a nosotros, y nos encontramos con una más que decente APA, muy aromática en nariz, con un predominio de recuerdos cítricos a pomelo pero también a mango en menor medida, y en boca es muy suave, menos amarga de lo esperado y con un carácter afrutado dominante y un final ligeramente astringente. Además presenta un atractivo toque leñoso más propio de las cervezas centroeuropeas, pero que no ocultan el dominio a fruta tropical citado. Una cerveza ligera, para beber a litros, muy bien hecha y una carbonatación ajustada y bien integrada.



Ritter St. Georgen Weisser Franke. Tengo que reconocer que si hablamos de trigo me pierden las elaboraciones del centro y sobretodo sur de Baviera ya que hasta el momento, y salvo  alguna excepción, Franconia no me ha seducido con muchas “trigueñas” asombrosas. Aún así, ya se sabe que las reglas están para romperse y esta es una buena excepción. En nariz sorprende el menor carácter a plátano, goma de mascar y especiado tan propio del estilo y son los recuerdos a pan y cereal los dominantes. En boca es lógicamente muy refrescante, con el citado y característico recuerdo a plátano y también chicle y también clavo, con una carbonatación viva pero bien integrada y el puntito imprescindible de acidez. Menos empalagosa y más ligera y refrescante que otras primas del sur bávaro. Mejor en boca que en nariz, realmente muy bien hecha. Una gratísima sorpresa.



Schübel Bräu Drachenseidla. Esta peculiar cerveza, cuya etiqueta debe haberla dibujado algún crío de 5 años, tiene la particularidad de ser una weizen ambarina tal y como indica ese palabro de la etiqueta, “bernsteinfarbenes”, que es como se denominan habitualmente las weizen que poseen un color a medio camino entre una hefeweizen y una dunkelweizen. Si nos ceñimos a la cerveza, sorprende su carácter muy maltoso e incluso un punto demasiado alcohólico para lo que se espera en la mayoría de keller, en las cuales esperas pan, levadura y cereal. En aspecto también decepciona la rapidez con la que cae su espuma, cosa que me hace sospechar que quizás en su momento no aguantara muy bien el viaje en coche hasta Valencia. En boca vuelve a decepcionar, como esas cervezas de baja fermentación que están cerca de la fecha de consumo preferente y que han perdido todo el fuelle y se las ve un tanto “descompuestas”. Una pena ya que la etiqueta prometía…



Wagner Märzen. La única märzen del festín es francona como casi todas las demás cervezas del post, concretamente de un pueblecito situado al norte de Kulmbach. De buenas a primeras sorprende su color dorado en lugar de los clásicos ambarinos o cobrizos. En nariz se perciben toques a paja y cáscara de cereal, así como lúpulo seco, recuerdos también más propios de otros estilos de baja fermentación. En boca en cambio entra más maltosa pero tampoco se echa en falta el lúpulo, presente con recuerdos herbales, leñosos y ligerísimamente cítricos, realmente muy bien atados por la base malta acaramelada. La carbonatación también se encuentra muy ajustada. Una märzen peculiar y de hecho a ciegas más que posiblemente hubiera afirmado estar ante una Helles Bock.



Hebendanz Edel Pils. Pils francona, concretamente de Forchheim, población donde se celebra el conocido Annafest en ese edén boscoso y cervecil llamado kellerwald. En cuanto a la cerveza destaca una nariz actractiva con un toque agradable a lúpulo leñoso y cítrico y también ligerísimamente acaramelado y floral. En boca es maltosa, acaramelada, bastante plana de carbonatación y un ligero toque metálico algo amargo. Apunta más en nariz que en boca, pero aún así es muy fácil de beber sin que se eche en falta cuerpo y sabor. Conociendo el nivelazo mostrado por otras pils alemanas, esta se queda unos cuantos escalones por debajo.



Löwenbräu Ungespundetes. Aunque el nombre de la cervecera es idéntico al de la “leonil” y bastante conocida marca muniquesa, ésta cervecera es de Franconia y por lo visto goza de bastante prestigio por la zona. El término “ungespundetes” nos indica que la cerveza tiene una carbonatación menor a lo habitual debido a un sistema peculiar con el que se cierran las barricas de madera que contienen la cerveza. En este caso encandila su color dorado viejo y pese al color y el marcado carácter maltoso, con recuerdos a caramelo, miel y cereal en menor medida, es bastante refrescante por el lúpulo herbal y cítrico que corta el dulzor dejando un toque final astringente y muy refrescante. También ofrece recuerdos a pan y cereal. Una lager distinta, muy fácil de beber pero con carácter, y me gustó tanto que se me pasó hacerle una foto en condiciones…


Y con esta cerveza doy por cerrado esta oktoberfest casera. A continuación os dejo una foto con el ágape con el que nos pusimos las botas: salchichas, sauerkraut, puré de patatas, mostaza dulce… pero también pepinillos a la polaca, mostaza Dijon francesa, salmón ahumado (Diego tiene la culpa de mi adicción tras el viaje a Munich…), surtido de panes made in “la tienda del barrio”… Sí, más que bávara la cena fue un batiburrillo internacional… XD


¡Que viva la cerveza alemana!

4 oct 2013

Viaje por Baviera (3): escapada corta a Salzburgo.

…o una(s) de cal y otra de arena.


Hoy voy a retomar los post del viaje a Baviera para relataros otra de las excursiones que pudimos realizar, en este caso a la ciudad austríaca de Salzburg. Y es que estando a menos de 150km de Munich, o menos de dos horas en tren (ver nota al final del post), y siendo una de esas ciudades que tanta gente califica como una de las más bonitas de Europa, no podía quedársenos en el tintero.

Lo cierto es que me gustaría empezar a explayarme contándoos que caímos perdidamente enamorados de esta ciudad, que sus mil torres, campanarios, callejuelas y decenas de rincones a cual más atractivo nos dejaron fascinados. Pero siendo sincero he de reconocer que aún siendo todo eso anterior cierto, la cantidad abrumadora de turistas y de negocios dedicados a ellos por todas partes, con el universo Mozart a la cabeza de todo, desgraciadamente, y en mi opinión, lo echa todo a perder. Pero como este blog va sobre cervezas, mejor me centro solo en ello.

Qué diría el pobre Wolfgang si viera
en lo que se ha convertido su ciudad…

Tras abandonar la estación de trenes y tras un paseo de una media horita hasta el centro histórico y después de subir la empinada pero breve cuesta que asciende en dirección a la fortaleza de Hohensalzburg llegamos al primer destino cervecero del día: el Stieglkeller de la cervecera local Stiegl.



Después de tanto gentío, encontrar un remanso de paz en pleno monte Monchberg donde poder tomarte alguna buena cerveza no tiene precio.


Se mire por dónde se mire, Salzburgo es preciosa.



Pero como si la ciudad estuviera empeñada en caernos mal, aquí, igual que monte más abajo, tampoco íbamos a gozar de un momento precisamente placentero. En este caso reconozco que las webs consultadas previamente al viaje avisaban de la rudeza e incluso brusquedad en el trato de sus camareros. Aún así, la realidad superó las expectativas: más de ¡40 minutos! de espera sin ser atendidos. Así que tras rebasar el límite de mi paciencia varias veces, sin entender porqué 6 camareros miraban de reojo a los clientes sin inmutarse en lugar de atendernos (no éramos más de 5 mesas), cuando ya estábamos hartos de esperar y nos disponíamos a marcharnos, entonces, y solo entonces, vino un tanque armado con falda a atendernos. Pero la cosa lejos de mejorar iba a seguir cayendo en picado…

Tras haber tenido tiempo más que de sobra para decidir las cervezas (además de poder memorizar letra por letra la carta en inglés) le comentamos nuestras elecciones: una Weiss y una Zwickl, ambas de barril. Tras recibir una respuesta negativa por parte de la camarera, ya que según ella no existía ninguna cerveza Weiss y solo podía elegir las de esa carta que afirmaba todo lo contrario, le insistí (asumiendo que mi pronunciación en alemán no había sido muy acertada) esta vez con un gesto con mi dedo índice apuntando a la cerveza en la carta. Pero empeñada en intentar aguarnos la fiesta la camarera insistía en decirme que no, que justo de esa no le quedaba. Sorprendido tras ver que en la mesa de al lado habían pedido (a otro camarero, eso sí) esa misma weisse (la serigrafía de Stiegl Weisse en el vaso era suficiente pista) volví a hacer uso de mi vocabulario gestual señalándole la cerveza de la mesa vecina a lo cual la camarera respondió con un silencio y quedándose unos segundos observando la carta tras lo cual se marchó sin decir nada. Sorprendidos y empezando a asumir que lo mejor era irnos definitivamente, de repente llegó nuevamente la ruda camarera pero esta vez con las dos cervezas en mano. Estupefacto y sin entender nada de nada miré a la Reina Lúpula y nos dispusimos por fin a tomar las cervezas.

Las codiciadas cervezas…

La zwickl tenía un aspecto tentador, ligerísimamente turbia, y en boca entraba muy suave, refrescante, con agradables recuerdos a cereal y algo cítricos al igual que en nariz, pero sin mucho recorrido, algo corta e incluso diría que algo aguada. La weiss estaba algo mejor, especialmente en aroma ya que en boca también se quedaba algo escasa y tenía demasiada carbonatación.

Tras terminárnoslas, con bastante brevedad y muy pocas ganas, he de reconocerlo, dejamos encima de la mesa el dinero justo para así marcharnos sin más demora. Eso sí, entonces si reaccionaron no uno sino dos camareros para comprobarlo…

Con tanta espera se iba haciendo hora de decidir dónde comer pero se nos planteaba un dilema: o bien habíamos tenido muy mala suerte con los camareros y asumíamos aquello de que todos pueden tener un mal día o bien era cierta esa dicha de que los camareros austríacos eran tan maleducados, cosa que me negaba a asumir pese a los numerosos comentarios en este sentido encontrados en bastantes webs de viajeros. Aún así y por si las moscas, finalmente decidimos alejarnos del centro, tomarnos con cierta filosofía la sorprendente situación y disfrutar de lo que restaba de tiempo en la ciudad. Por ello nos fuimos al Urban Keller, un sitio del que a penas sabíamos nada pero el hecho de que tuvieran de barril una Steinbier producida por una micro de allí y sobretodo que el bar estuviera bien lejos del gentío atronador fue determinante.

Tras llegar al local y sentarnos en su acogedor biergarten llegaron dos atentos camareros que nos atendieron maravillosamente bien, como sabedores de las jugarretas que nos habían gastado sus colegas de Stiegl. La cosa empezaba a mejorar.

Aunque bastante alejado del centro,
mereció y mucho la pena venir hasta aquí.

El sitio, realmente agradable, con las mesas rodeadas de árboles y con el monte Kapuzinerberg a un flanco, tenía una carta cuidada, con muchos platos con productos ecológicos, verduras de proximidad, algunos platos vegetarianos, pan elaborado por ellos mismos, y a diferencia de lo que suele ocurrir en este tipo de locales, los precios bastante baratos (ni comparación con los del turístico y céntrico Stiegl).

Para beber nos pedimos esa tentadora Steinbier y una Zwickl. La primera y curiosa “cerveza de piedra” (aquí os dejo el enlace en el que hace tiempo hablé de este estilo) la elabora la micro Gusswerk en exclusiva para este local. Muy limpia, sin nada de turbidez, con una espuma persistente y pese a la aparentemente elevada carbonatación tenía un paso por boca realmente fácil, con unas interesantes notas frescas a lúpulo herbal y ligeramente leñoso que cortaban las notas suaves de la malta caramelizada a la piedra, nada empalagosas. En cuanto a la zwickl (una cerveza turbia como las kellerbier pero con un punto menos marcado de lúpulo), en aspecto era lógicamente turbia, rebosante de notas a cereal, pan y cítricos, con una textura sedosa y un final ligeramente astringente pero muy refrescante.

Una gozada poder disfrutar de la Steinbier... 

Para comer elegimos un schnitzel vienés realmente bueno (aunque lejos nivel asombroso del que nos tomamos en local muniqués de Schneider Weisse) y un plato alucinante a base de pechuga de pollo estofada con verduras y la citada cerveza Steinbier, acompañado con arroz. Una auténtica delicia éste último.

Fantástico ágape.

Y tras repetir un par de rondas más a base de la adictiva Steinbier y disfrutar en plan contemplativo de un tiempazo excelente (durante el verano por estos lares no suele faltar la lluvia así que los días soleados como el que pudimos disfrutar son recibidos como agua de mayo…), nos despedimos de la ciudad con sensaciones un tanto contrapuestas y sin haber disfrutado de otros locales que teníamos previstos pero aún así nos fuimos más que satisfechos por haber descubierto ese auténtico edén llamado Urban Keller.

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* Para los futuros e interesados viajeros, existe un billete de tren llamado Bayern Ticket (ticket bávaro) con el cual puedes viajar en tren por toda Baviera durante un día por unos 22€ para una persona. Pero el chollo viene cuando vas acompañado ya que entonces solamente hay que abonar 4€ más por acompañante, costando así 26€ para una pareja o 34€ para cuatro personas, lo cual está más que bien. Ah, y si os dejo aquí esta explicación es porque aunque Salzburgo está en Austria ésta ciudad es una excepción del Bayern Ticket así que hay que aprovechar…

30 sept 2013

Un paso adelante…


No creo en el destino, ya que eso de vivir un camino marcado e inalterable me parece demasiado aburrido y carente de alicientes. En cambio sí creo en la idoneidad, eso de estar en el sitio justo en el momento adecuado, o más aún con las personas adecuadas. Y el post de hoy va en esta línea.

Conocí al amigo Txema poco después de empezar a escribir este blog. Rápidamente hicimos buenas migas y desde entonces hemos visto juntos como iba creciendo el panorama cervecero peninsular, y más al detalle el existente por Valencia. Pero centrándome en Valencia, alguna gente de otras partes de la península que veía desde fuera nuestro panorama cervecero por lo visto tenía la sensación de cierta vivacidad y fuerza por las continuas novedades en forma de cervezas y micros nuevas, aunque la triste realidad para los que vivimos aquí es que en el fondo todo eso no era más que una cortina de humo que tapaba la falta de bares y tiendas especializadas, festivales, ferias, o en definitiva de cualquier tipo de evento medianamente interesante. Desgraciadamente, la falta de líquido, y no precisamente del de cebada, y de una buena oportunidad nos habían impedido hacer demasiado al respecto.

Hace unos meses, Txema, Jose Ramón y Víctor lanzaron un proyecto ilusionante que ya conoceréis, la Birrapedia, y no hicieron falta más que unas cañas en el templo italiano de Ruzafa, Ruzanúvol, para sellar esa luz verde que daba paso a mi adhesión al grupo. Al proyecto, inicialmente sólo pensado a nivel online, empezaban a crecerle ramales físicos  que iban más allá de la red de redes.

Pero de repente y sin esperarlo, tal y como ocurre con las cosas buenas con las que te sorprende la vida, llegó una oportunidad irrechazable: Vicente Sorlí traspasaba La Boutique de la Cerveza y su tienda online estucerveza.com tras más de 5 y 6 años respectivamente de modo que esa ocasión inmejorable que habíamos estado esperando tanto tiempo por fin llegaba.

Como algunos sabéis, la docencia pública, mi verdadera pasión, no pasa por los mejores momentos debido a ese comodín tan usado en la actualidad que es la crisis económica. Por ello, en un acto de eso que algunos vienen a llamar últimamente como reciclaje profesional, me embarco en un proyecto en el que junto con los otros camaradas birrapédicos vamos a darlo todo para intentar poner la cerveza en el lugar que se merece por estos lares.


En ambos espacios os ofreceremos una cuidada selección de cervezas tanto de aquí como de fuera aunque a día de hoy aún podáis encontrar bastantes referencias que con el tiempo dejaremos de tener y que en un futuro no muy lejano sustituiremos por novedades más actuales e interesantes. Además, y como no podía ser de otro modo siendo tres de los cuatro coleccionistas, también tendremos un apartado de breweriana, además de insumos para homebrewers, libros y muchas más novedades en forma de actividades de las cuales ya os iremos informando poco a poco a través de las redes sociales.


Finalmente, y en lo que respecta a este blog, intentaré seguir ofreciéndoos entradas que espero puedan resultaros interesantes aunque el tiempo dirá si saldrán con una periodicidad igual o algo menor.

Así que nada, muchas gracias a todos por vuestro tiempo y a partir de hoy ya sabéis donde tenéis una tienda física y una online en la que os esperamos con los brazos bien abiertos. ¡Salut!