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13 may 2013

Cata de quesos en Beers&Travels.



Una de las cosas más estimulantes que me ha aportado el hecho de escribir este blog, y reconozco que ni por asomo lo imaginaba cuando hace más de tres años me lancé a esta aventura bloguera, ha sido la posibilidad de encabezar unas cuantas sesiones de degustación, las llamadas popularmente catas. En ellas, con la excusa tomar unas cervezas, aprendemos unas cuantas cosas al tiempo que lo pasamos realmente bien.

En la última, que tuve el placer de comandar el pasado jueves en la tienda Beers & Travels, en pleno corazón del barrio del Carmen y pegada a las torres de Serranos de Valencia, tocamos uno de los temas que más disfruto: el maridaje, y concretamente el maridaje con quesos, un mundo realmente maravilloso y con bastantes más puntos afines con nuestra querida cerveza de lo que mucha gente cree.



Ya sabéis que en en este y otros temas las reglas no dejan de ser orientaciones fácilmente quebrantables porque cada cual tiene sus gustos así que simplemente hicimos cuatro propuestas de maridaje pensando en contrastes y armonías que, aunque suene mal que yo lo diga, terminaron gustando mucho.

 

 Arriba y abajo, dos matrimonios reveladores: el queso de leche cruda de cabra Los Corrales con la Galana Albaricoque; y el rico cheddar Isle of Mull, también de leche cruda y con sus ligeras vetas azules, con la lupuladita Stout de Sierra Nevada.



Tras la cata continuamos la velada en Birra&Blues hasta bien entrada la madrugada, pero esa ya es otra gran historia que quedará en el recuerdo de unos cuantos amigos. Solo me queda dar las gracias a todos los asistentes por hacer que un servidor se sintiera tan lleno a todos los niveles, y cómo no, también a los amigos de Beers&Travels por ofrecerme esta oportunidad, la segunda ya juntos, y por apostar de una forma tan decidida por la cerveza. Parafraseando al gran Bogart diría aquello de “compañeros, presiento que este es el comienzo de una gran amistad…”.


14 abr 2011

Cata Abril en La Boutique de la Cerveza.

Desde La Boutique de la Cerveza nos informan que el próximo 19 de abril a las 20h se organiza una nueva cata de cervezas. Al igual que la última vez, esta tendrá lugar en Ruzanúvol y el encargado de dirigirla será Ramón, de Cervezalandia.

El precio será de 15€ y en ella se podrán degustar 6 cervezas: Slaapmutske blonde (Bélgica), Augustijn Donker (Bélgica), Straffe Hendrik (Bélgica), Revelation Cat & Mikkeller Cream Ale (Italia & Dinamarca), Struise Pannepot 2009 (Bélgica) y Lambrate Salta Foss (Italia).


Como siempre, es imprescindible la inscripción previa.

Para más información: La Boutique de la Cerveza. C/ Luis Santángel, nº19. Valencia. Tlf: 963810807.

29 dic 2010

Un día de los inocentes gélido aunque interesante.

Ayer fue uno de esos días en los que a uno lo que más le apetece es quedarse dentro de la cama todo el día, o como mucho salir de ella para tomar una buena cerveza y ver una película interesante. Y es que a pesar de que los pobres meteorólogos se afanaron en advertirnos de que las gélidas temperaturas iban a remitir, nada de nada... Frío, frío y más frío (aunque alguno pensará que eso depende del punto de vista con el que se mire, pero en Valencia estar por debajo de 5ºC ya hablamos de frío).

A pesar de ese día tan desangelado, a las 20h nos esperaban en Valencia para una especie de cata llevada a cabo conjuntamente entre la tienda de La Boutique de la Cerveza y la cervecería Ruzanúvol, de las cuales ya os he hablado varias veces por el blog. No es que frecuente habitualmente este tipo de eventos, pero el poder reencontrarse con algunos amigos y tomar unas cuantas cervezas es un pretexto más que suficiente para apuntarse a lo que sea, y si de paso sirve para aprender alguna cosa, pues mejor que mejor.

Como buen día de los inocentes, tras un pequeño imprevisto, tuvimos que cambiar los planes y en lugar de hacer la cata en el local de Ruzanúvol, nos fuimos a una tienda de productos gourmet italianos de la Avenida Regne de València que abrirá sus puertas dentro de poco. Por un momento parecía que el día de los inocentes quería cobrarse algunas víctimas, pero dentro de lo malo de no tener los barriles de Lambratte o Birrificio Italiano al alcance, no estuvo nada mal el cambio, probando cervezas entre estanterías repletas de pasta, confituras, vinos, quesos y demás delicatessen italianas.

Tras un poco de retraso empezó la cata. Jose Tomás Acosta, sumiller y actualmente trabajador en Rosita, entre otras ocupaciones, hizo de capitán de la velada. Entre explicaciones, diapositivas, botes con lúpulos y maltas, empezaron a desfilar las cervezas. Una Lambrate Ligera suave pero muy rica abrió la batalla. Luego aparecieron Rosita Original, Fantôme, Lupulus, Abadía Española, La Chouffe Blonde y para terminar una Leikeim Steinbier, todas relativamente ligeras pero muy bien acompañadas con quesos que según Jose Tomás maridaban bien.


De las cervezas, poco que decir. De hecho en nuestro caso las conocíamos todas menos la Lambrate. Pero según Jose Tomás, la idea era empezar desde algo sencillo, introduciendo a los asistentes con cervezas suaves, para en ocasiones venideras ir profundizando en otro tipo de estilos. En general esperábamos un poco más de las cervezas (Rosita y Abadía Española no terminaron de gustar en comparación con otras pruebas anteriores) y entre unos cuantos tampoco nos terminó de gustar el orden de las cervezas ya que algunas se vieron atenuadas en cuanto al sabor por las precedentes. Pero quitando esos pequeños detalles en general fue un evento ameno, entretenido e incluso en algunos momentos, divertido.

Tras las despedidas y, como no, de los trapicheos oportunos (algunos de los cuales podéis ver en la siguiente foto, ¡¡gracias Txema!!) nos fuimos para casa, con más frío aún si cabe calando nuestros huesos.


Hoy, de buena mañana, tras descansar bien (hay que aprovechar los días sin curro ni estudiar), nos levantamos con muchas ganas a pesar de que las borrascas y los anticiclones seguían insistiendo en congelarnos por dentro. Un aviso de correos era razón más que suficiente para saltar de la cama ilusionados. Nos llegaba un paquete desde Italia gracias a Raúl, homebrewer y amigo afincado temporalmente en el país transalpino aunque de vez en cuando se vuelve para Barcelona (o mejor dicho, L’Hospitalet, como sus cervezas bien nos recuerdan…). Desde ese país, del cual cada vez estoy más enamorado cerveceramente hablando, llegaban dos artesanales, Black Rebel, una “Mint Stout”, de 5,5% de Birrificio CitaBiunda, y Milady, una Bitter de 5,6% de Birrificio Rurale. Acompañando estas dos perlas venía además una Santa’s Butt, en este caso una cerveza británica, pero hacía tiempo que iba tras ella y Raúl tuvo el detalle de conseguirla. ¡¡Mil gracias amigo!!


Pero es que la cerveza no termina aquí. Esta tarde nos vamos a “convertir” a una amiga al lado oscuro (y adictivo) de las Imperial Stout, como hace tiempo le prometimos. Veremos que tal…

Así que como podéis comprobar, ni el frío, ni el día de los inocentes, ni los empachos de comida navideña, ni nada de nada evita que la cerveza siga inundando estas fiestas.

¡¡¡Feliz año a todos y próspero 2011!!!!

31 oct 2010

Gozando del roble belga…

Como ya os comenté en la anterior entrada, el pasado miércoles fue uno de esos días inolvidables en cuanto a cerveza se refiere. Tras la visita a Txema y el paso por la italiana Ruzanúvol, nos fuimos hacia el templo cervecero que Ramón tiene en la Vall d’Uixó (Cervezalandia), sin saber exactamente muy bien qué nos íbamos a encontrar.

Allí pudimos conocer a su mujer, Rosa, una cervecera bastante más apasionada de lo que me esperaba (aunque conociendo un poco a Ramón no había más remedio…). También conocimos a Robert Schillebeeckx, un belga con mucho recorrido en el mundillo de la distribución de cerveza. Imaginaros un varón de mediana edad, pelo grisáceo, nariz afilada, vestido con deportivas y camisa de rayas, amante de la naturaleza y con mucha aprensión a las fotos y a las cervezas de “gringolandia” (como el las llamó en tono jocoso), pero sobretodo lo que más me gustó, con unos conocimientos de cerveza verdaderamente pasmosos. Según me dijo Ramón se le conoce como “el anticuario de la cerveza”, así que imaginaros las perlas que mueve entre manos.

Hechas las presentaciones, Robert nos explicó que íbamos a ver diferentes ejemplos de cerveza envejecida, tanto en barrica de roble como en botella, así como algún experimento suyo.

Empezamos con una Duchesse de Bourgogne presentada en una botella de 75cl muy conseguida en cuanto a diseño. He de decir que nos sorprendió un poco empezar con esta cerveza, sobretodo sabiendo la admiración que tiene Robert por Alvinne y Struise, y también sabiendo que es amigo de Danny de Fantôme. Pero fue tomarla y nos quedamos todos desconcertados ya que la recordábamos mucho más dulce y un poco más empalagosa, pero en esta versión en botella de ¾ se dejaba tomar sorprendentemente bien. En cuanto a barrica, se trata de una cerveza con 18 meses en roble que luego se mezcla con una cerveza más joven de unos 8 meses.


Un poco confundidos por la grata sorpresa pasamos a las Alvinne. Para quien no los conozca, se trata de una brasserie belga relativamente reciente que en el poco tiempo que llevan en marcha se han caracterizado por hacer cerveza de mucha calidad y continuamente están probando nuevas cosas. Tienen una serie, la Oak Collection, en la que podemos encontrar 11 de sus cervezas maduradas en barrica, ya sea de whisky, calvados o vino.

La primera que probamos, y de la que directamente me enamoré, fue la Alvinne Alvino, madurada en barrica de roble de vino de Borgoña. Muy compleja, destacando por encima de todo unas notas ligeramente ácidas, así como de fruta madura, y con un final muy “avinado”. Lo mejor de todo es que tenía tan solo 5,5% de alcohol, cosa que nos dejo boquiabiertos ya que por cuerpo aparentaba muchísimo más. Realmente espectacular.


Seguidamente pasamos a la Alvinne Cuvée Freddy, una mezcla entre una Oud Bruin y su Mano Negra (stout), madurada durante un año en barrica de vino de Borgoña. En este caso se percibían notas afrutadas y ácidas similares a la anterior pero con un agradable y lógico fondo de maltas tostadas por la Mano Negra. Impresionante.
 

A continuación pasamos a la versión de la Alvinne Mano Negra en barrica de whisky escocés Bladnoch. Tuvimos la mala suerte de que por lo visto con el transporte y algún que otro golpe, se había abierto ligeramente el tapón y había sido contaminada. La verdad, en mi opinión y la de alguno más (llamarnos ignorantes) estaba bastante decente, incluso me atrevería a decir que muy buena, pero viendo la cara que puso Robert y sobretodo viéndolo echar la copa efusivamente por el fregadero, pues era plan de dejarla estar. Una verdadera pena.


Extasiados de placer hasta límites inconcebibles pasamos a otra de las brasseries belgas de la cual hace poco conocí sus cervezas y más me ha sorprendido por su enorme calidad. Se trata de Struise Brouwers que según la opinión de Robert, son los mejores belgas haciendo cervezas “fuertes”, mientras que con las cervezas más ligeras son menos competentes (repito, según su opinión). Robert había hecho una especie de experimento y había guardado una Struise Pannepot 2007 madurando en botella 2 años hasta día de hoy, y nos la quiso dar a comparar con la Pannepot Reserva 2006, esta ya con barrica. Quería que nosotros evidenciáramos las diferencias y que comprobáramos si en este caso si era mejor añejar en barrica o dejar madurar en la propia botella.


En la foto no se aprecia tan bien como quisiera pero la de 2006 (con barrica) poseía un color más oscuro (casi negro) además de que era menos expresiva en nariz y poseía un deje alcohólico más marcado. La del 2007 en cambio era más amarronada, más turbia y mucho más expresiva en nariz. En boca que os voy a contar… la 2007 era espectacular, con esas notas tostadas mezcladas con fruta madura tipo pasas y ciruelas, ensalzadas por notas especiadas, y mucho más sedosa y cremosa en cuanto a textura. La de 2006, en comparación, era como si le faltara tiempo para abrirse y ganar en complejidad. En conclusión, y en este caso concreto, guardar en botella sienta mucho mejor que añejar en barrica.

A pesar de la cantidad de cerveza acumulada (y de alcohol…), aún convencimos a Robert (un poco a regañadientes... ya sabeis, historias de holandeses y belgas... ) para que probara la I’j Struis, una holandesa espectacular que Ramón tenía en la tienda. Me pareció realmente buena la primera vez y me lo sigue pareciendo ahora. Ojalá te traigas todas las de la casa, Ramón!!

La velada nos dejó más que alucinados, embelesados, pasmados y toda clase de sinónimos que le queráis poner. Así que no pudimos evitar llevarnos "alguna" que otra joya que tenía por la tienda. Si es que al final me voy a arruinar con la dichosa afición por la cerveza (más bien diría obsesión ya...)!!!!

Gracias por todo Robert, y sobretodo mil gracias Rosa y Ramón. Nos disteis entre todos un día verdaderamente memorable. ¡Ahora sueño todos los días con la cerveza belga en barrica!