13 may 2013
Cata de quesos en Beers&Travels.
14 abr 2011
Cata Abril en La Boutique de la Cerveza.
29 dic 2010
Un día de los inocentes gélido aunque interesante.
A pesar de ese día tan desangelado, a las 20h nos esperaban en Valencia para una especie de cata llevada a cabo conjuntamente entre la tienda de La Boutique de la Cerveza y la cervecería Ruzanúvol, de las cuales ya os he hablado varias veces por el blog. No es que frecuente habitualmente este tipo de eventos, pero el poder reencontrarse con algunos amigos y tomar unas cuantas cervezas es un pretexto más que suficiente para apuntarse a lo que sea, y si de paso sirve para aprender alguna cosa, pues mejor que mejor.Como buen día de los inocentes, tras un pequeño imprevisto, tuvimos que cambiar los planes y en lugar de hacer la cata en el local de Ruzanúvol, nos fuimos a una tienda de productos gourmet italianos de la Avenida Regne de València que abrirá sus puertas dentro de poco. Por un momento parecía que el día de los inocentes quería cobrarse algunas víctimas, pero dentro de lo malo de no tener los barriles de Lambratte o Birrificio Italiano al alcance, no estuvo nada mal el cambio, probando cervezas entre estanterías repletas de pasta, confituras, vinos, quesos y demás delicatessen italianas.
Tras un poco de retraso empezó la cata. Jose Tomás Acosta, sumiller y actualmente trabajador en Rosita, entre otras ocupaciones, hizo de capitán de la velada. Entre explicaciones, diapositivas, botes con lúpulos y maltas, empezaron a desfilar las cervezas. Una Lambrate Ligera suave pero muy rica abrió la batalla. Luego aparecieron Rosita Original, Fantôme, Lupulus, Abadía Española, La Chouffe Blonde y para terminar una Leikeim Steinbier, todas relativamente ligeras pero muy bien acompañadas con quesos que según Jose Tomás maridaban bien.
De las cervezas, poco que decir. De hecho en nuestro caso las conocíamos todas menos la Lambrate. Pero según Jose Tomás, la idea era empezar desde algo sencillo, introduciendo a los asistentes con cervezas suaves, para en ocasiones venideras ir profundizando en otro tipo de estilos. En general esperábamos un poco más de las cervezas (Rosita y Abadía Española no terminaron de gustar en comparación con otras pruebas anteriores) y entre unos cuantos tampoco nos terminó de gustar el orden de las cervezas ya que algunas se vieron atenuadas en cuanto al sabor por las precedentes. Pero quitando esos pequeños detalles en general fue un evento ameno, entretenido e incluso en algunos momentos, divertido.
Tras las despedidas y, como no, de los trapicheos oportunos (algunos de los cuales podéis ver en la siguiente foto, ¡¡gracias Txema!!) nos fuimos para casa, con más frío aún si cabe calando nuestros huesos.
Hoy, de buena mañana, tras descansar bien (hay que aprovechar los días sin curro ni estudiar), nos levantamos con muchas ganas a pesar de que las borrascas y los anticiclones seguían insistiendo en congelarnos por dentro. Un aviso de correos era razón más que suficiente para saltar de la cama ilusionados. Nos llegaba un paquete desde Italia gracias a Raúl, homebrewer y amigo afincado temporalmente en el país transalpino aunque de vez en cuando se vuelve para Barcelona (o mejor dicho, L’Hospitalet, como sus cervezas bien nos recuerdan…). Desde ese país, del cual cada vez estoy más enamorado cerveceramente hablando, llegaban dos artesanales, Black Rebel, una “Mint Stout”, de 5,5% de Birrificio CitaBiunda, y Milady, una Bitter de 5,6% de Birrificio Rurale. Acompañando estas dos perlas venía además una Santa’s Butt, en este caso una cerveza británica, pero hacía tiempo que iba tras ella y Raúl tuvo el detalle de conseguirla. ¡¡Mil gracias amigo!!
Pero es que la cerveza no termina aquí. Esta tarde nos vamos a “convertir” a una amiga al lado oscuro (y adictivo) de las Imperial Stout, como hace tiempo le prometimos. Veremos que tal…
Así que como podéis comprobar, ni el frío, ni el día de los inocentes, ni los empachos de comida navideña, ni nada de nada evita que la cerveza siga inundando estas fiestas.
¡¡¡Feliz año a todos y próspero 2011!!!!
31 oct 2010
Gozando del roble belga…
Allí pudimos conocer a su mujer, Rosa, una cervecera bastante más apasionada de lo que me esperaba (aunque conociendo un poco a Ramón no había más remedio…). También conocimos a Robert Schillebeeckx, un belga con mucho recorrido en el mundillo de la distribución de cerveza. Imaginaros un varón de mediana edad, pelo grisáceo, nariz afilada, vestido con deportivas y camisa de rayas, amante de la naturaleza y con mucha aprensión a las fotos y a las cervezas de “gringolandia” (como el las llamó en tono jocoso), pero sobretodo lo que más me gustó, con unos conocimientos de cerveza verdaderamente pasmosos. Según me dijo Ramón se le conoce como “el anticuario de la cerveza”, así que imaginaros las perlas que mueve entre manos.
Hechas las presentaciones, Robert nos explicó que íbamos a ver diferentes ejemplos de cerveza envejecida, tanto en barrica de roble como en botella, así como algún experimento suyo.
Un poco confundidos por la grata sorpresa pasamos a las Alvinne. Para quien no los conozca, se trata de una brasserie belga relativamente reciente que en el poco tiempo que llevan en marcha se han caracterizado por hacer cerveza de mucha calidad y continuamente están probando nuevas cosas. Tienen una serie, la Oak Collection, en la que podemos encontrar 11 de sus cervezas maduradas en barrica, ya sea de whisky, calvados o vino.
La primera que probamos, y de la que directamente me enamoré, fue la Alvinne Alvino, madurada en barrica de roble de vino de Borgoña. Muy compleja, destacando por encima de todo unas notas ligeramente ácidas, así como de fruta madura, y con un final muy “avinado”. Lo mejor de todo es que tenía tan solo 5,5% de alcohol, cosa que nos dejo boquiabiertos ya que por cuerpo aparentaba muchísimo más. Realmente espectacular.
A continuación pasamos a la versión de la Alvinne Mano Negra en barrica de whisky escocés Bladnoch. Tuvimos la mala suerte de que por lo visto con el transporte y algún que otro golpe, se había abierto ligeramente el tapón y había sido contaminada. La verdad, en mi opinión y la de alguno más (llamarnos ignorantes) estaba bastante decente, incluso me atrevería a decir que muy buena, pero viendo la cara que puso Robert y sobretodo viéndolo echar la copa efusivamente por el fregadero, pues era plan de dejarla estar. Una verdadera pena.
Extasiados de placer hasta límites inconcebibles pasamos a otra de las brasseries belgas de la cual hace poco conocí sus cervezas y más me ha sorprendido por su enorme calidad. Se trata de Struise Brouwers que según la opinión de Robert, son los mejores belgas haciendo cervezas “fuertes”, mientras que con las cervezas más ligeras son menos competentes (repito, según su opinión). Robert había hecho una especie de experimento y había guardado una Struise Pannepot 2007 madurando en botella 2 años hasta día de hoy, y nos la quiso dar a comparar con la Pannepot Reserva 2006, esta ya con barrica. Quería que nosotros evidenciáramos las diferencias y que comprobáramos si en este caso si era mejor añejar en barrica o dejar madurar en la propia botella.
En la foto no se aprecia tan bien como quisiera pero la de 2006 (con barrica) poseía un color más oscuro (casi negro) además de que era menos expresiva en nariz y poseía un deje alcohólico más marcado. La del 2007 en cambio era más amarronada, más turbia y mucho más expresiva en nariz. En boca que os voy a contar… la 2007 era espectacular, con esas notas tostadas mezcladas con fruta madura tipo pasas y ciruelas, ensalzadas por notas especiadas, y mucho más sedosa y cremosa en cuanto a textura. La de 2006, en comparación, era como si le faltara tiempo para abrirse y ganar en complejidad. En conclusión, y en este caso concreto, guardar en botella sienta mucho mejor que añejar en barrica.
La velada nos dejó más que alucinados, embelesados, pasmados y toda clase de sinónimos que le queráis poner. Así que no pudimos evitar llevarnos "alguna" que otra joya que tenía por la tienda. Si es que al final me voy a arruinar con la dichosa afición por la cerveza (más bien diría obsesión ya...)!!!!
Gracias por todo Robert, y sobretodo mil gracias Rosa y Ramón. Nos disteis entre todos un día verdaderamente memorable. ¡Ahora sueño todos los días con la cerveza belga en barrica!





