29 abr 2010

Hablando euskera (III)… y de cervezas rojas.

No me malinterpretéis, que no voy a hablar sobre cervezas y política… Como recordareis, estaba comentando las Pagoa pero quedaron interrumpidas ya que me acordé a tiempo de la Ronda nº23 (un poco más y se me pasa…). Pues retomando el hilo, vamos con las otras notas de esas Euskal garadardoas (cervezas vascas). Hoy le toca el turno a la Pagoa Red Ale, una cerveza que me sorprendió muy gratamente entre otras cosas por ser bastante expresiva pese a sus 4,6% de alcohol.

Según la web, se trata de una cerveza no tan afrutada como una Irish Red, pero esa no es la impresión que me causó a mi, ni mucho menos. Se trata de una cerveza de color entre caoba y rojizo, transparente, bastante carbonatación a la vista y una espuma poco compacta de color blanco pálido. En nariz destacan notas malteadas tipo caramelo, muy bien complementadas por notas a frutas del bosque, cereza, arándanos y similares, muy sugerentes y apetecibles, para posteriormente salir a la palestra notas más de tipo licorosas y algo tostadas. En boca entra con una carbonatación nada excesiva (aparentaba en vista una cosa pero luego en boca estaba bien integrada). Aparecen notas dulces como a fruta madura (muy similares a las encontradas en nariz, sobretodo a cereza y algo de plátano maduro). Final amargo de persistencia media así como ligeramente picante.

Me recordó, sorprendentemente, a las Zeliv checas, en cuanto a las notas licorosas de cereza . Muy pero que muy recomendable cerveza que por desgracia hasta el momento no conocía y eso a pesar de que llevan bastantes años en el mercado como ya dije en la primera entrada sobre las Pagoa. De las mejores cervezas de una micro peninsular que he probado últimamente.

27 abr 2010

Nos vamos de Ronda... y van 23!!!

Llega fin de mes, momento en que algunos cerveceros despistados ultimamos nuestro aporte a La Ronda. En este caso se cumple la número 23, y son los compañeros argentinos de la Logia Cervecera los encargados de invitar a todo el personal. La cuestión sobre la que nos piden reflexionar es la siguiente:
"Qué actitud tomar cuando uno va a un bar y desembolsa una buena cantidad de dinero para disfrutar una buena cerveza y lo que le sirven no está en buen estado? O bien no es el producto que uno jura y recontrajura que iba tomando y ya no es lo mismo? Reclamamos? Nos quejamos? Hacemos tripas corazón y nos tomamos hasta la última gota jurando nunca más volver pero sin decir palabra alguna? Y en caso que uno se haya quejado... cómo fue la reacción del lugar? Nos cambiaron la cerveza por una que sí estaba bien? Nos dijeron que es lo que hay y a otra cosa? Nos dieron explicaciones raras de porque la cerveza sabía así".

En la actualidad soy un cervecero de costumbres, por lo que suelo frecuentar la mayoría de las veces una única cervecería: mi favorita desde hace unos años, dado que tampoco hay muchas cervecerías por mis alrededores en las que pueda probar buenas cervezas. Voy casi siempre a la misma ya que se que no me van a fallar. En ella he disfrutado muchas cervezas pero en alguna ocasión me he topado con alguna cerveza que no estaba en su mejor versión.

Vamos con un caso concreto. En una de mis primeras visitas a esa cervecería, iba a tomar una Leikeim Steinbier y uno de los dos hermanos que llevan el negocio me la sirvió y me dijo que me la iba a retirar. Yo, extrañado (por aquellas primeras visitas aún estaba bastante pez en el tema y tragaba muchas cosas sin plantearme posibles defectos…), pregunté el porqué y me dijo que no estaba bien, ya que no subía bien la espuma o algo así (apenas recuerdo que pasaba). Entonces, la cogió y la echó por el fregadero, cosa que me impactó ya que no había visto hacer nada similar hasta el momento. Así que para lo planteado en La Ronda, en este caso no tuve ni que reclamar ya que fueron ellos amablemente los que me la retiraron.

En otra ocasión, mucho más reciente, en busca de “la etiqueta perdida” (soy coleccionista por si aún hay alguien que no lo sepa) por cervecerías de Valencia, me topé con un caso algo peculiar. Se trataba de una cervecería un poco cutre con una nevera pequeña pero repleta de algunas marcas con etiqueta antigua (Maes, una Chimay azul de 2006…). Sorprendido quise mirar la contraetiqueta y cuál fue mi sorpresa al ver que no tenían contraetiqueta o si la tenían estaba cortada por donde pone la fecha de consumo preferente. Entre extrañado y con la mosca detrás de la oreja me acerqué de nuevo a la barra y pregunté, para entonces decirme que simplemente se habrían roto por la cámara (en realidad se me ocurre que en lugar de eso era Freddie Krueger con las manos heladas quien jugaba con las botellas). Al insistirle en que todas estaban igual, rotas o sin contraetiqueta, y que no podía ser de otra forma que haberlas roto me respondió “no creo que le hayan quitado las etiquetas, pero no se…”. Entonces si pillé un buen cabreo y me marché sin tomar nada. Ni diciéndole a la cara que los había pillado me lo quiso reconocer… Increíble!

Así que para esta Ronda, una de cal y una de arena… Un saludo a todos!

26 abr 2010

Hablando euskera (II)…y de pilsners.

Como ya dije ayer, este fin de semana me encontré con una grata sorpresa: las Pagoa vascas. Hoy voy a comentar la Pagoa Pilsner, que es la que menos me sorprendió de las tres que elaboran, pero aún así es bastante pasable viendo algunas cositas que hay por según que micros españolas.

Como ya indica su nombre, se trata de una típica Pilsner y posee unos suaves 4,9% de alcohol. Por cierto, que lo de Horia, por aquellos que no hablamos euskera, significa rubia. Por lo que he visto en el blog de Joexx han cambiado la etiqueta tres veces al menos (la mía es diferente a las 2 que comentaba él en su blog, ya que en lugar de la palabra Orhi centrada aparece Basque beer encuadrada de negro).

Vamos con la nota. Se trata de una cerveza de color dorado limpio y transparente, posee una espuma blanca poco duradera, así como una carbonatación abundante y de burbujas relativamente grandes. En nariz posee ligeras notas a lúpulo, así como a cereal hervido, algo de miel y de levadura. En boca entrada bastante carbonatada y chispeante, con amargor media muy agradable. Posee las mismas notas ameladas y a cereal que en nariz (este último levemente tostado en boca, que confiere algo de amargor). Refrescante y ligera, con un paso fluido por boca.

Como veis, es una cerveza que no aporta nada novedoso (ya os he dicho que es la que menos me sorprendió de las tres) pero la tomaría sin ningún problema muchos días de verano para quitar la sed ya que se deja tomar bastante bien y a diferencia de algunas artesanales tipo pilsen no es tan levadurosa y no posee notas metálicas ni otro tipo de notas desagradables.

25 abr 2010

Hablando euskera…

Decir que el fenómeno de las microcerveceras es una realidad que se está extendiendo por todos los rincones de la península ibérica (desde levante, pasando por Castilla, Aragón y recorriendo toda la cornisa cantábrica hasta llegar a Galicia), no es ninguna novedad. A este paso, dentro de poco no habrá región que no elabore cervezas…y me alegro de ello (siempre que todas esas novedades aporten algo nuevo y/o lleven detrás un buen producto).

Y os preguntaréis: y eso que tiene que ver con el título del comentario? Decir esto que he comento es una obviedad, lo sé. Pero lo que quizás es más sorprendente es que una cervecera como Pagoa, una micro vasca nacida en 1998, casi 10 años antes que la mayoría de micros actuales, pueda tener mucha menos distribución (o al menos por regiones como Valencia no se encuentra fácilmente) que otras cervezas bastante recientes como las Lluna, las Montmirà o la Altura de Vuelo de mi Valencia natal. Quede por delante que me alegro que estas valencianas posean buena distribución, sólo faltaría siendo de mi tierra, pero lo que no entiendo son las razones de que las Pagoa posean una distribución tan restringida fuera del País Vasco.

Esto no sería nada sorprendente si las Pagoa fuesen unas cervezas mal hechas, sosas, aburridas o que se yo… que no gustaran tanto como las valencianas que he citado. Entonces no tendría nada que obviar. Pero después de haber probado las Pagoa este fin de semana gracias a la amabilidad del compañero Elgolforastitas (gracias otra vez tío, eres un crack!), os digo que realmente me sorprende que eso sea así, ya que aún siendo cervezas que nada excepcionales (la Red ale si me ha gustado bastante) creo que merecerían ser bastante más conocidas dado el tiempo que llevan en el mercado.

Se que todo esto puede responder a estrategias de marketing del propio elaborador, o igual el hecho de ser vascas tira para atrás a algunos vendedores/importadores (no creo que sea por esto último ya que en el caso de las catalanas podría ocurrir lo mismo por cuestiones políticas y no ocurre así). Así que en mi humilde opinión, está muy bien que salgan muchas micros (siempre que sea con ganas de hacer bien el trabajo y ofrecer un buen producto) pero el caso que os cuento de Pagoa me han hecho plantearme si realmente no existen más casos de cervezas decentes que lleven un tiempo ya en el mercado y que no sean conocidas.

Dicho todo esto, en los próximos días comentaré las diferentes variedades de Pagoa: una Pilsen, una Red Ale y una Stout.

22 abr 2010

Cap d'Ona, cervezas lindando con Catalunya... (II)

Ayer os hablé brevemente sobre la Brasserie Artisanal des Alberes y su cerveza Cap d’Ona Bio. Como ya os dije, hoy os voy a hablar de la otra cerveza de la micro que probé recientemente, la Cap d’Ona Aromatisée Au Muscat (33cl, ABV 6%).

Esta es una cerveza que contiene un 8% de Muscat VDN (Vins Doux Naturels, vinos generosos naturales, en los que a diferencia de los chaptalizados, el azúcar proviene únicamente de la uva) que a su vez posee un 15% de alcohol (el muscat! la cerveza tiene solamente 6%...). En cuanto al aspecto, es una cerveza de color ambarino muy claro, con una ligerísima turbidez y una espuma blanca de poca persistencia. En nariz se perciben notas a cereal y a levaduras, aunque con un poco de tiempo acaban sobresaliendo notas a fruta madura y a miel. En boca sabe como a zumo de uva, y más concretamente a mistela (=muscat?), junto con esas mismas notas a miel y a fruta madura. Entrada bastante chispeante, gracias a la carbonatación. Final con un punto amargo pero que desaparece muy rápidamente dejando lugar a esas notas dulces que si perduran mucho tiempo. Cuerpo medio.

Tanto mi pareja como yo coincidimos en que se hace un tanto pesada por tanto dulce y tanta fruta, y también nos supo a los dos como si fuera una cerveza de mistela muy suave (la mistela es un vino licoroso típico de muchas regiones circummediterráneas, pero en mi tierra, Valencia, se hace con uva Moscatel de Alejandría, conocida también como Muscat). Que conste que no hay nada de sugestión por el hecho de saber que contiene ese moscatel, de verdad que sabe a mistela pero gasificada...

21 abr 2010

Cap d'Ona, cervezas lindando con Catalunya...

En Argelès-Sur-Mer, un pequeño pueblo situado entre Perpignan (Francia) y Roses (Cataluña), dentro del Languedoc-Roussillon francés, se encuentra la Brasserie Artisanale des Alberes, la microcervecera que elabora las Cap d’Ona. Cabe destacar que ésta fue una de las primeras micros que vieron la luz por esa zona, allá por el 1999, mucho antes que otras catalanas actuales, que han aprovechado la creciente cresta de la ola en la que nos encontramos. Actualmente elaboran 6 cervezas básicas (Blonde, Pils, Blanche, Ambrée, Spéciale y Bio) pero además poseen entre sus productos algunas estacionales (Noël, Bière de printemps, Au muscat,…), algo más difíciles de conseguir y que no aparecen ni en la propia web. Hasta ahora solamente conocía la Blonde, la Ambrée y la Spéciale, y no tengo nada que destacar de ellas ya que son correctas sin más, pero hace un tiempo pude conseguir la Bio y la Au Muscat, que las voy a comentar entre hoy y mañana.

En cuanto a la Cap d'Ona Bio (33cl, ABV 4,5%), como ya hace suponer el nombre, está elaborada con maltas de cultivo ecológico. He de decir que en un principio muchos de los productos (ya sean cervezas u otras cosas) con el apelativo “bio” o relacionados, me causan algo de rechazo porqué por desgracia muchas empresas alimentarias utilizan esa denominación para tener mayor tirada, cosa que no comparto ya que muchas veces se engaña al consumidor. Dejando “rollos marketineros” a un lado, la cerveza en sí posee un color pajizo oscuro, una ligera turbidez, espuma blanca y persistente y una carbonatación media-baja con burbujas pequeñas. En nariz destacan notas a levaduras, algo lácticas, junto con notas afrutadas y a miel. Ya en boca, la entrada es levemente carbonatada y chispeante, muy fresca, en la que destacan primeramente esas mismas notas que recuerdan a miel, así como notas florales y a fruta tropical (algo de piña y notas cítricas en general). Posee un cuerpo y un paso por boca ligero. El final es suavemente amargo pero muy ligero también. En este caso, los prejuicios “Bio” se van al traste claramente, ya que es una cerveza que se toma fácil pero que da bastante juego pese a su ligereza.
Antes de terminar quería decir que aunque algunos tratan las Cap d'Ona como catalanas (o de Catalunya Nord) realmente está en territorio francés, y como tal la he etiquetado. Aunque ya sabemos que la política da para mucho y una zona como el Rossellón más aún.

Mañana ya comentaré la Au Muscat, por no hacerlo demasiado pesado hoy.

19 abr 2010

Sobre cervezas turbias…

La semana pasada, Max, el filósofo cervecero, comentó un artículo publicado en Directoalpaladar sobre los tipos de cervezas existentes, y se generó mucho revuelo entre los cerveceros. En ese artículo se comentaba de forma errónea, entre otras cosas, que las cervezas turbias eran un estilo, aunque por suerte después se corrigió. Esto me hizo pensar en una cerveza turbia cuya cata tenía retrasada por pura holgazanería. Se trata de la Hacker Pschorr 1417, una kellerbier, uno de los múltiples tipos de cervezas turbias que existen.

En cuanto al estilo, Kellerbier se podría traducir literalmente como cerveza de bodega (keller beer = cellar beer). Son cervezas sin filtrar con un ABV entre los 5 y los 5,5%. Según el instituto alemán de la cerveza, de dónde he sacado la mayor parte de la información, son cervezas de coloración ambarina profunda con tintes rojizos debido a la adición de maltas Munich. Las auténticas Kellerbier son muy poco carbonatadas y la explicación es que son maduradas en barricas de madera sin tapar y presentan levaduras aún activas. Éstas fermentan los azúcares y generan una carbonatación que escapa a través del agujero del tapón, de ahí la poca espuma que poseen. Originalmente se sirven a nivel local directamente de las barricas en las que maduran, pero varias marcas, para ofrecerla a un público más amplio, las embotella y las filtra ligeramente para eliminar parte de la turbidez. Además, en ocasiones se le añade carbonatación para darle un toque de efervescencia (cosa en mi opinión justificable, pero que no comparto ya que no es la misma cerveza que en origen).

Un ejemplo concreto del que os voy a hablar es la Hacker Pschorr 1417 (5,5% ABV, Vol. 50cl). En el nombre viene el año en el que se fundó la cervecera, 1417, curiosamente 99 años antes de que viera la luz la tan polémica Reinheitsgebot, la ley de pureza alemana, en 1516. En cuanto a la cerveza en sí, posee un color entre el dorado y el anaranjado, mediana turbidez y una espuma blanca abundante aunque de rápida bajada. En nariz es muy suave, aunque sugerente, con notas a cereales y afrutadas, así como unas notas ligeras de levadura. En boca presenta poca intensidad y variedad de matices, y destacan esas mismas notas afrutadas (cítricas) y un equilibrio entre el dulce de las maltas y el suave amargor de los lúpulos. Final chispeante y ligeramente amargo. Posee un cuerpo bastante ligero y un paso muy fluido por boca a pesar de la turbidez, lo que la hace bastante refrescante y apetecible para épocas calurosas como las que van llegando poco a poco.