Seguimos con el peregrinaje por tierras catalanas.
Tras la orgía cervecera vivida en el Drunk Monk de Mataró, y el consecuente achuchón físico posterior, la mañana se presentaba, por decirlo sin muchos rodeos, un pelín complicada. La idea de ir a Barcelona tras el riguroso achaque nocturno, por momentos, parecía peligrar. Pero como casi siempre en estos casos, el inalterable estómago “anti-resacas” de Rosana parecía salir a flote.
Así que con la penosa situación física, y tras un no menos sufrido atasco a través de la ultra-saturada y agónica Ronda de Dalt, llegamos a nuestro destino. Pero aquí no acababa la cosa… Como si la parte más cruel de mi consciencia quisiera cebarse aún más con mi persona, el suplicio aún no había terminado ya que ¡faltaba encontrar sitio para aparcar! Una, dos, tres vueltas por las manzanas colindantes… y nada… “¿Rosana, que hacemos?”. Ella, inalterable, “pues… buscar sitio…”. Y casi una hora después, como si Ceres, nuestra querida diosa romano-cervecera, por fin tuviera algo de piedad con nosotros, encontramos un dichoso sitio (aunque a tomar por saco...).
Pero la marcha matutina aún no había terminado. Cerca del albergue teníamos dos locales que Txema nos había recomendado para comer, así que con no pocas dificultades (físicas) llegamos al primero y… ¡sorpresa! ¡miércoles cerrado! “No importa, Pau, vamos al otro”. Otra vez a caminar con resaca y bajo un sol de justicia… Llegamos al segundo local y con toda amabilidad un señor nos sentencia: “No, es que este sitio únicamente abre de noche”… Con el estómago revuelto y empezando a perder la paciencia, volvió a salir esa serenidad personificada llamada Rosana, “tranquilo, ahora vamos y comemos en cualquier sitio”. Y entonces, por fin, algo empezó a ir bien: un local con buen aspecto ofrecía algo de comer y mi estómago no parecía repudiarlo… De primero "butifarra amb mongetes" (butifarra con judías) que me sentó como agua de mayo a pesar de aparentar ser una bomba sobre el papel. Además, algo de pasta y una ensalada calmaron la tormenta estomacal.
Con los lúpulos bien cargados de resina nuevamente, nos fuimos a hacer de típico turista. Los que conozcáis Barcelona, os podéis hacer una idea: plaça catalunya, rambles… Pero como ya conocíamos la ciudad, nos decidimos por algo más tranquilo: el maravilloso y armonioso Park Güell. Allí entre el cantar de los pájaros, el sonido del viento meciendo los árboles, las maravillosas vistas de toda Barcelona y un murmullo de turistas de fondo, casi entramos en trance.
Ya repuestos (para ser justos, repuesto en singular, ya que Rosana seguía con su inquebrantable salud), nos fuimos a lo que habíamos venido: visitar locales de cerveza. Para este miércoles el planning contemplaba uno de los locales más conocidos de la ciudad, el 2d2dspuma.
Ya allí, durante un segundo pensamos que otra vez el gafe se nos volvía a aparecer. Al llegar a la esquina de la calle Manigua con Pinar del Río nos topamos con la persiana cerrada y un graffiti que nos miraba con algo de sorna.
Un tanto atemorizados, seguimos unos metros y tras ver la cervecería abierta en el nº 8 de la c/ Manigua y unos metros más adelante la tienda, volvimos a tomar aire.
Primero entramos a la tienda y tras conocer in vivo a María y a Susana, nos contaron que por lo visto ese local cerrado era la antigua tienda y que no éramos los primeros en pensar que no abrían ese día. Tras una charla escueta pero cordial (ellas mismas se afanan en reconocer que no son de primeras impresiones…) empezamos a observar lo que más nos gusta: la cerveza. Imaginábamos la tienda bastante más pequeña (no se por que casi nadie pone fotos de los locales, así que tampoco vamos a romper la norma…). En cuanto a botellas tenían un surtido muy variado (aunque bien es cierto que ya lo conocíamos por su web ;P) Entre todas, destacaba un amplio repertorio de la danesa Mikkeller (la famosa serie Single Hop, las Beer Geek…) pero también bastantes de la escocesa Brew Dog, la italiana Baladin y la no menos conocida holandesa De Molen. Junto a todo esto también había una buena gama de americanas (Anchor, Flying Dog, Great Divide…) y, como no, mucha cerveza belga y alemana. Además, lógicamente, tenían un amplio muestrario de cerveza local: artesanales catalanas (Bleder, Guineu, Agullons…) pero también del resto de la península (Domus, Loca Juana, Illa, Sènia…). Junto con todo lo anterior poseían una estantería exclusivamente para el material de homebrewing (esto, por el momento, no nos ha picado la curiosidad…).

Tras las compras pertinentes entre las que había una Stillwater Autumn, dos To Øl danesas, y unas cuantas de la ya mencionada Mikkeller, nos fuimos al local vecino, la cervecería.
Allí nos topamos con unos viejos conocidos de Mediona, Raul y Dani, de Bevirra, unos homebrewers de L’Hospitalet. Tras una agradable charla, de repente alguien comentó algo que me devolvió a la Tierra (aún estábamos en el limbo tras el festín del Drunk Monk): el Barça jugaba la semifinal de Champions y un servidor que se jacta en decir que es culé apenas lo recordaba…
Pero dejando el fútbol de lado (tampoco del todo…) nos empezamos a centrar en la cerveza. En primer lugar, de barril tenían Mikkeller Funky E Star, Great Divide Fresh Hop, Mikkeller Cream Ale, Budvar negra sin pasteurizar y Pura Pale de Agullons. Nos decantamos por las dos primeras. Fermentación espontánea la una y ricamente lupulada la segunda, eran demasiada tentación para obviarlas (concretamente la Fresh Hop estaba realmente increíble).
Tras estas dos, vino el esperado momento “bravas”. Si seguís el blog de 2d2d os habréis percatado de que este plato (y sus famosas 6 salsas) gozan de una formidable fama entre sus parroquianos. Aún gustándonos bastante, la verdad es que decir que son “las mejores”, como suele ocurrir en estos casos, es algo difícil de asegurar (y más, si días después pruebas otras bravas que según otros muchos son las mejores de BCN), así que nos quedamos en que nos gustaron.
Para acompañar nos decidimos por dos artesanales. En primer lugar Zulogaarden Norai, una cerveza que probamos al principio de comercializarse y que, al contrario de lo que habíamos leído en numerosas ocasiones, nos dejó patitiesos (por lo negativo) pero después de probarla esta vez llegamos indudablemente a la conclusión de que alguna cosa no deseable pasó en su excursión Barcelona-Valencia. Esta vez si nos gustó y mucho. Sedosa en boca, sabrosa, redonda, con mucho tostado dominándolo todo. Muy rica. La segunda artesanal fue Domus Aurea, una interesante IPA de unos elaboradores afincados en Toledo.
A continuación (con el fútbol de fondo, no lo olvidemos…) pedimos unas hamburguesas de entre la variada gama que disponían. En nuestra opinión, estaban más que ricas, y si además las acompañabas con alguna de las muchas mostazas Pyrène que tenían, aún mejores.
Para hacer frente a la carne, no se nos ocurrió otra cosa que una Mikkeller It’s Alive, que según he leído por la red se trata de un tributo a Orval, pero si queréis que os sea franco, de ella a penas tenemos poco más que un lejano recuerdo tipo Brett.
Para no perder el ritmo de las cervezas nos pedimos una cerveza algo más contundente y a la cual le habíamos puesto el ojo encima nada más entrar: Great Divide Espresso Oak Aged. Como ya sabéis, nos chiflan las imperial stout y concretamente ésta, envejecida, era una delicia “cafeínica”.
Ya para terminar, y de paso también celebrar el favorable resultado futbolístico en casa del eterno rival, nos pedimos una De Molen Tsarina Esra Reserva, una Porter envejecida y bastante subida de tono (¿imperial?) pero con un curioso fondo afrutado y algo marcado de lúpulo que no nos terminó de convencer.
Tras esto, nos dio por aclarar algunos malentendidos surgidos a raíz de los dichosos blogs y después empezamos una interesante y muuuy larga conversación (que en mi opinión sigue pendiente de terminar…) sobre el manido tema de lo que se puede o no considerar cultura cervecera (antes de seguir con el viaje prometo publicar un post al respecto). Tras esto, con las manillas del reloj bastante avanzadas, nos despedimos quien sabe si para reencontrarnos dentro de poco en Mediona…
Antes de terminar, como alguien nos comentó por mail si podíamos decir lo que consideramos en nuestra opinión lo mejor y lo peor de los locales visitados, aquí va. ¿Lo peor para nosotros? Quizás la situación del local, un tanto alejado del centro, aunque con dos paradas de metro al lado (Congrés y Maragall), esto tampoco es demasiado problema. Sobre lo que algunos comentan del carácter de las chicas, siendo verdad que no son la alegría de la huerta a bote pronto, hacen su trabajo sin florituras ni agasajos pero tampoco se echa nada en falta (aunque también es verdad que si no fuera por el blog, chicas, también tendríais menos broncas ;P). Lo mejor, pues que además de la interesante y extensa carta de cervezas, tenían algo que hemos comentado alguna vez por este blog, y es que creemos firmemente que todas las cervecerías deberían tener carta de comida, más allá de las cansinas bolsas de patatas fritas y cacahuetes, aunque es una humilde opinión que seguro volverá a caer en saco roto. Sin sobradas pretensiones pero más que correctas, en 2d2d tenían muchas hamburguesas, salchichas, bocadillos y no pocas cosas para picar (de caliente)… Ah, y los precios de la comida más que adecuados, muy lejos de lo que encontramos por algunos locales de Valencia con la moda de meterte un sablazo por una salchicha alemana o un codillo “prefabricado”.
P.D. Siento no poder poner ninguna foto de los interiores de la cervecería, pero aunque parezca increíble nos olvidamos entre el "fúrbol" y las birras ^^.