Mostrando entradas con la etiqueta Mikkeller. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mikkeller. Mostrar todas las entradas

29 may 2011

Mejores cervezas del mes: Mayo.

Ya estamos otra vez a finales de mes por lo que también llegan las diferentes cervezas que más nos han gustado. Este mayo la cosa se ha presentado verdaderamente movidita y hemos tenido nuestras "dificultades" para poder elegir sólo unas pocas así que esta vez el listado ha aumentado en número. Ojalá todos los meses se nos presentaran estas mismas "complicaciones"…

Si recordáis, durante el pasado abril, el lúpulo no tuvo tanta presencia en esta lista como otras veces, pero este mayo, como queriendo recuperar su trono, nuestras queridas florecillas verdes vuelven con más fuerza si cabe.

La primera de las cervezas es la danesa Mikkeller I Beat You, una elaboración que nos dejó realmente impresionados por su cremosa textura en boca y porque pese a los sabrosos y corpulentos que se presentaban los lúpulos, estos estaban realmente bien compensados.


La siguiente es la Thornbridge Jaipur. Varios conocidos nos habían hablado muy bien de ella y de sus elaboradores así que cuando vimos la oportunidad de conseguirla ni lo pensamos (aunque tuviera que venir desde U.K.). Se trata de una IPA inglesa con cierto toque yankie por sus lúpulos, aunque estos, a pesar de no esconder su procedencia, no saturan los sentidos como un tsunami, más bien todo lo contrario, están muy pero que muy bien neutralizados. Refrescante, cítrica, herbal, un punto dulzona de fondo pero bien equilibrada y con una entrada y paso por boca realmente fácil. Ideal para tomarse unas cuantas pintas sin salir perjudicado. Otra que se vino de viaje junto con la anterior fue la americana Goose Island IPA. Hacía tiempo que no probábamos una yankie lupulera tan ligera y a la vez tan redonda, casi mascable, con mucho lúpulo pero también contrarestado por un sabroso fondo afrutado con destellos herbales y un punto especiados. Y lo mejor de todo es que tan solo tenía 5,9% de alcohol. Verdaderamente espectacular.


Por si no había bastante lúpulo en todo el mes, gracias al amigo Ramón de Cervezalandia pudimos probar la Rogue Yellow Snow en barril de 5L. Los que leáis de normal este blog sabéis de sobra que hasta el momento las diferentes Rogue que habíamos probado nos habían decepcionado casi siempre, a pesar de su fama (y sobretodo de su precio). Pero esta IPA con sólo 6,2% de alcohol, aparentaba un cuerpo mucho mayor y se dejaba tomar muy, muy bien, con la carbonatación justa y cargada con jugosos lúpulos amarillo (70 IBUs). Sin duda marca un antes y un después aunque también os tengo que decir que por lo visto en botella de 66cl vuelve a decepcionar según nos comentó Ramón, así que ya no se que pensar con esta cervecera…


Pero dejemos tanto lúpulo por un momento… A mediados de mes también probamos por fin algunas muestras de la famosa cervecera belga Urthel. He de reconocer que tanto la Vlaamse Bock como la Hop-it se nos quedaron algo cortas, pero la Urthel Samaranth es sin duda una de las mejores belgas que hemos probado en este último año. Una quadrupel muy proporcionada, sabrosa, con las lógicas notas dulzonas, tostadas y especiadas pero con el alcohol, aunque presente, nada cansino. Todo a través de una excelente y fina carbonatación y una textura sedosa realmente agradable. Deliciosa.


Tras ésta, la sorpresa llegó con las japonesas Hitachino, aunque también es verdad que su precio tampoco era precisamente bajo como para no esperar algo de ellas… En primer lugar la Hitachino Japanese Classic Ale, una especie de IPA madurada lentamente en barrica de cedro (las mismas que se utilizan para elaborar sake), emulando a las IPA que por lo visto llegaron por estas tierras durante el s. XIX. Esta perla ambarina ofrecía notas acarameladas junto a otras más alicoradas en nariz, y en boca mucha fruta y especias, con el lúpulo y el amargor presentes pero bien integrados y compensados por el sabroso fondo malteado, dando en conjunto una cerveza de cuerpo medio y nada cansina.


La segunda de la casa fue la Espresso Stout, una cerveza que literalmente hacía honor a su nombre por las predominantes notas a café y torrefactas tanto en nariz como en boca, aunque en esta segunda era bastante más comedida. Ofrecía una ligera y agradable textura cremosa y un amargor bastante más controlado de lo esperado. Desde luego estas cervezas nos abren los ojos (o nos los cierran, por aquello de los “ojos rasgados”…) hacia el lejano oriente, que como era lógico, va mucho más allá de lo que hasta el momento nos habían dado a entender las omnipresentes Sapporo, Kirin o Asahi.

Y para terminar, en cuanto a artesanales la cosa ha sido con mucha diferencia lo que menos nos ha costado elegir, y no por comparación con la enorme cantidad de chascos y decepciones varias que nos han golpeado en toda la cara, sino por méritos propios. Hablo de Cotoya, unas cervezas que Diego, su elaborador, nos regaló el pasado verano en nuestro viaje a Asturias, y que tras estar guardadas en la despensa durante casi un año por fin nos decidimos a desempolvarlas, no sin algo de dudas por la excesiva tardanza. Concretamente con una de ellas, la Cotoya Extra 1080, ocurrió precisamente lo contrario ya que al compararla con la supuesta versión nueva, que nos la trajo el amigo Andrés (Lúpulo Feroz) hace un par de meses, la envejecida estaba mucho más redonda y reposada, con la carbonatación adecuada y con unas sabrosas y seductoras notas a chocolate y tostados. Nos gustó mucho.


De las otras dos que teníamos, Ultramar y Llambic de nisos, esta última fue la que más nos gustó. Una cerveza que no sabíamos por donde nos saldría ya que supuestamente era espontánea y con el viaje en coche en pleno julio (y el consiguiente calor) nos temíamos lo peor. Los nisos (una fruta de aspecto similar a la ciruela) le daban un curioso toque, que para entendernos nos recordaron a las notas de la piel de cereza y a endrina, algo herbales, áspera y un punto ácida, dando una sensación seca en boca pero sin que ello fuera en perjuicio de cara a su facilidad para tomarla. Ambas, muy gratas sorpresas. Para que no sirva de excusa eso de que el transporte es la causa de que algunas artesanas lleguen en condiciones dudosas…

Pues con estas dos cervezas artesanas ya está todo el “pescado” vendido. Veremos qué nos depara el caluroso junio, aunque parafraseando a un genio, “mañana más pero no mejor porque es imposible” ya que este mes las gratas sorpresas han sido muchas.

P.D.: No pensaréis que me iba a olvidar de mi querido conjunto azulgrana... Y es que con la de ayer ya van cuatro "orejudas", jeje! Barça, Barça, Baaarça!!!

6 may 2011

Segundo día: llegada a Barcelona y 2d2dspuma.

Seguimos con el peregrinaje por tierras catalanas.

Tras la orgía cervecera vivida en el Drunk Monk de Mataró, y el consecuente achuchón físico posterior, la mañana se presentaba, por decirlo sin muchos rodeos, un pelín complicada. La idea de ir a Barcelona tras el riguroso achaque nocturno, por momentos, parecía peligrar. Pero como casi siempre en estos casos, el inalterable estómago “anti-resacas” de Rosana parecía salir a flote.

Así que con la penosa situación física, y tras un no menos sufrido atasco a través de la ultra-saturada y agónica Ronda de Dalt, llegamos a nuestro destino. Pero aquí no acababa la cosa… Como si la parte más cruel de mi consciencia quisiera cebarse aún más con mi persona, el suplicio aún no había terminado ya que ¡faltaba encontrar sitio para aparcar! Una, dos, tres vueltas por las manzanas colindantes… y nada… “¿Rosana, que hacemos?”. Ella, inalterable, “pues… buscar sitio…”. Y casi una hora después, como si Ceres, nuestra querida diosa romano-cervecera, por fin tuviera algo de piedad con nosotros, encontramos un dichoso sitio (aunque a tomar por saco...).

Pero la marcha matutina aún no había terminado. Cerca del albergue teníamos dos locales que Txema nos había recomendado para comer, así que con no pocas dificultades (físicas) llegamos al primero y… ¡sorpresa! ¡miércoles cerrado! “No importa, Pau, vamos al otro”. Otra vez a caminar con resaca y bajo un sol de justicia… Llegamos al segundo local y con toda amabilidad un señor nos sentencia: “No, es que este sitio únicamente abre de noche”… Con el estómago revuelto y empezando a perder la paciencia, volvió a salir esa serenidad personificada llamada Rosana, “tranquilo, ahora vamos y comemos en cualquier sitio”. Y entonces, por fin, algo empezó a ir bien: un local con buen aspecto ofrecía algo de comer y mi estómago no parecía repudiarlo… De primero "butifarra amb mongetes" (butifarra con judías) que me sentó como agua de mayo a pesar de aparentar ser una bomba sobre el papel. Además, algo de pasta y una ensalada calmaron la tormenta estomacal.

Con los lúpulos bien cargados de resina nuevamente, nos fuimos a hacer de típico turista. Los que conozcáis Barcelona, os podéis hacer una idea: plaça catalunya, rambles… Pero como ya conocíamos la ciudad, nos decidimos por algo más tranquilo: el maravilloso y armonioso Park Güell. Allí entre el cantar de los pájaros, el sonido del viento meciendo los árboles, las maravillosas vistas de toda Barcelona y un murmullo de turistas de fondo, casi entramos en trance.


Ya repuestos (para ser justos, repuesto en singular, ya que Rosana seguía con su inquebrantable salud), nos fuimos a lo que habíamos venido: visitar locales de cerveza. Para este miércoles el planning contemplaba uno de los locales más conocidos de la ciudad, el 2d2dspuma.

Ya allí, durante un segundo pensamos que otra vez el gafe se nos volvía a aparecer. Al llegar a la esquina de la calle Manigua con Pinar del Río nos topamos con la persiana cerrada y un graffiti que nos miraba con algo de sorna.


Un tanto atemorizados, seguimos unos metros y tras ver la cervecería abierta en el nº 8 de la c/ Manigua y unos metros más adelante la tienda, volvimos a tomar aire.

Primero entramos a la tienda y tras conocer in vivo a María y a Susana, nos contaron que por lo visto ese local cerrado era la antigua tienda y que no éramos los primeros en pensar que no abrían ese día. Tras una charla escueta pero cordial (ellas mismas se afanan en reconocer que no son de primeras impresiones…) empezamos a observar lo que más nos gusta: la cerveza. Imaginábamos la tienda bastante más pequeña (no se por que casi nadie pone fotos de los locales, así que tampoco vamos a romper la norma…). En cuanto a botellas tenían un surtido muy variado (aunque bien es cierto que ya lo conocíamos por su web ;P) Entre todas, destacaba un amplio repertorio de la danesa Mikkeller (la famosa serie Single Hop, las Beer Geek…) pero también bastantes de la escocesa Brew Dog, la italiana Baladin y la no menos conocida holandesa De Molen. Junto a todo esto también había una buena gama de americanas (Anchor, Flying Dog, Great Divide…) y, como no, mucha cerveza belga y alemana. Además, lógicamente, tenían un amplio muestrario de cerveza local: artesanales catalanas (Bleder, Guineu, Agullons…) pero también del resto de la península (Domus, Loca Juana, Illa, Sènia…). Junto con todo lo anterior poseían una estantería exclusivamente para el material de homebrewing (esto, por el momento, no nos ha picado la curiosidad…).


Tras las compras pertinentes entre las que había una Stillwater Autumn, dos To Øl danesas, y unas cuantas de la ya mencionada Mikkeller, nos fuimos al local vecino, la cervecería.

Allí nos topamos con unos viejos conocidos de Mediona, Raul y Dani, de Bevirra, unos homebrewers de L’Hospitalet. Tras una agradable charla, de repente alguien comentó algo que me devolvió a la Tierra (aún estábamos en el limbo tras el festín del Drunk Monk): el Barça jugaba la semifinal de Champions y un servidor que se jacta en decir que es culé apenas lo recordaba…

Pero dejando el fútbol de lado (tampoco del todo…) nos empezamos a centrar en la cerveza. En primer lugar, de barril tenían Mikkeller Funky E Star, Great Divide Fresh Hop, Mikkeller Cream Ale, Budvar negra sin pasteurizar y Pura Pale de Agullons. Nos decantamos por las dos primeras. Fermentación espontánea la una y ricamente lupulada la segunda, eran demasiada tentación para obviarlas (concretamente la Fresh Hop estaba realmente increíble).

Tras estas dos, vino el esperado momento “bravas”. Si seguís el blog de 2d2d os habréis percatado de que este plato (y sus famosas 6 salsas) gozan de una formidable fama entre sus parroquianos. Aún gustándonos bastante, la verdad es que decir que son “las mejores”, como suele ocurrir en estos casos, es algo difícil de asegurar (y más, si días después pruebas otras bravas que según otros muchos son las mejores de BCN), así que nos quedamos en que nos gustaron.

Para acompañar nos decidimos por dos artesanales. En primer lugar Zulogaarden Norai, una cerveza que probamos al principio de comercializarse y que, al contrario de lo que habíamos leído en numerosas ocasiones, nos dejó patitiesos (por lo negativo) pero después de probarla esta vez llegamos indudablemente a la conclusión de que alguna cosa no deseable pasó en su excursión Barcelona-Valencia. Esta vez si nos gustó y mucho. Sedosa en boca, sabrosa, redonda, con mucho tostado dominándolo todo. Muy rica. La segunda artesanal fue Domus Aurea, una interesante IPA de unos elaboradores afincados en Toledo.


A continuación (con el fútbol de fondo, no lo olvidemos…) pedimos unas hamburguesas de entre la variada gama que disponían. En nuestra opinión, estaban más que ricas, y si además las acompañabas con alguna de las muchas mostazas Pyrène que tenían, aún mejores.

Para hacer frente a la carne, no se nos ocurrió otra cosa que una Mikkeller It’s Alive, que según he leído por la red se trata de un tributo a Orval, pero si queréis que os sea franco, de ella a penas tenemos poco más que un lejano recuerdo tipo Brett.


Para no perder el ritmo de las cervezas nos pedimos una cerveza algo más contundente y a la cual le habíamos puesto el ojo encima nada más entrar: Great Divide Espresso Oak Aged. Como ya sabéis, nos chiflan las imperial stout y concretamente ésta, envejecida, era una delicia “cafeínica”.


Ya para terminar, y de paso también celebrar el favorable resultado futbolístico en casa del eterno rival, nos pedimos una De Molen Tsarina Esra Reserva, una Porter envejecida y bastante subida de tono (¿imperial?) pero con un curioso fondo afrutado y algo marcado de lúpulo que no nos terminó de convencer.


Tras esto, nos dio por aclarar algunos malentendidos surgidos a raíz de los dichosos blogs y después empezamos una interesante y muuuy larga conversación (que en mi opinión sigue pendiente de terminar…) sobre el manido tema de lo que se puede o no considerar cultura cervecera (antes de seguir con el viaje prometo publicar un post al respecto). Tras esto, con las manillas del reloj bastante avanzadas, nos despedimos quien sabe si para reencontrarnos dentro de poco en Mediona…

Antes de terminar, como alguien nos comentó por mail si podíamos decir lo que consideramos en nuestra opinión lo mejor y lo peor de los locales visitados, aquí va. ¿Lo peor para nosotros? Quizás la situación del local, un tanto alejado del centro, aunque con dos paradas de metro al lado (Congrés y Maragall), esto tampoco es demasiado problema. Sobre lo que algunos comentan del carácter de las chicas, siendo verdad que no son la alegría de la huerta a bote pronto, hacen su trabajo sin florituras ni agasajos pero tampoco se echa nada en falta (aunque también es verdad que si no fuera por el blog, chicas, también tendríais menos broncas ;P). Lo mejor, pues que además de la interesante y extensa carta de cervezas, tenían algo que hemos comentado alguna vez por este blog, y es que creemos firmemente que todas las cervecerías deberían tener carta de comida, más allá de las cansinas bolsas de patatas fritas y cacahuetes, aunque es una humilde opinión que seguro volverá a caer en saco roto. Sin sobradas pretensiones pero más que correctas, en 2d2d tenían muchas hamburguesas, salchichas, bocadillos y no pocas cosas para picar (de caliente)… Ah, y los precios de la comida más que adecuados, muy lejos de lo que encontramos por algunos locales de Valencia con la moda de meterte un sablazo por una salchicha alemana o un codillo “prefabricado”.

P.D. Siento no poder poner ninguna foto de los interiores de la cervecería, pero aunque parezca increíble nos olvidamos entre el "fúrbol" y las birras ^^.

27 feb 2011

Las mejores del mes: Febrero

Ya estamos a finales de mes y por lo tanto es hora de dar nuestro particular podio. Como ya anticipábamos hace unas entradas, este febrero ha sido un mes de beber mucha cerveza, algunas buenas, otras regulares, pero por desgracia más de las esperables un auténtico chasco. Aún así hay unas cuantas que en nuestra opinión despuntan sobre las demás y que os comentamos a continuación.

Desde Dinamarca se suben al estrado tres Mikkeller: Overall IIPA, L.A. Lager y Texas Ranger.

La primera de ellas, Mikkeller Overall IIPA, como su nombre indica, se trata de una doble IPA, en este caso elaborada en colaboración entre Mikkeller y los también daneses To Øl. Según Mikkel, “se trata de un homenaje a la cultura americana, cuyas cervezas tienen aroma, sabor y estilo, a diferencia de la pseudocerveza de color de orín frecuentemente consumida en Dinamarca”. Yo no me atrevo a decir tanto, pero si queréis la verdad, si al recital de tres heavy-rockers como son en este caso el Amarillo, el Centennial y el Simcoe, aportando los omnipresentes recuerdos de cítricos, pino, resina y notas florales, añadimos frutas dulzonas por doquier, alcohol atado por todos sus cabos y un equilibrio más que notable, la función está más que asegurada.

La segunda, Mikkeller L.A. Lager, es una elaboración destinada para una hamburguesería de Copenhagen de nombre Burger & Bun. En cuanto a la cerveza, sinceramente lo más sorprendente es que sea una lager ya que aparenta tanto en nariz como en boca ser una auténtica Pale Ale con unos apetecibles y sugerentes puntos lupuleros. Quien pudiera encontrar esta cerveza en cualquier burger de la esquina…

La tercera es Mikkeller Texas Ranger, una elaboración para el mercado estadounidense, donde se vende bajo el nombre de Chipotle Porter. Si os decimos que está elaborada con chilis, seguro que más de uno se echa para atrás, pero igual esto cambia si añadimos que estos se ocultan tras un sabroso fondo de chocolate, tostados y ahumados, especias e infinidad de matices más. En comparación con otras cervezas elaboradas con chiles, cayena o similares que hemos probado, esta sobresale claramente por encima de todas ellas. Espectacular de todas todas.

Además de las Mikkeller por fin pudimos probar una Cantillon, más concretamente su Gueuze. Poco os podemos decir sobre este fabricante belga que aún no conozcáis, un clásico entre los clásicos, y es que la fama de sus lambic atraviesa fronteras con total soltura. Tras un tiempo en la estantería aguardando su momento oportuno, y sobretodo tras disfrutar sobremanera de alguna otra gueuze (Girardin a la cabeza de todas ellas), nos lanzamos a por ella. Un maridaje que próximamente colgaremos en el blog, consiguió que esta cerveza astringente, ácida, seca y un punto cítrica, nos diera un momento verdaderamente único.

La siguiente, en este caso bastante singular, vino de las islas británicas. Si me dieran esta cerveza sin etiqueta, solamente con ver su color anaranjado-cobrizo, oler sus puntos de pomelo y limón sobre un fondo también frutal pero más dulzón, y en boca una mezcla de doble IPA con todo su lúpulo y contundencia, pero también con un punto picante y cálido debido al alcohol, así como notas licorosas y mucha fruta como si de una barleywine se tratara, a ojos cerrados hubiera afirmado que se trataba de una cerveza yanqui. Pero no fue así. La perla de 9,5% de alcohol se llamaba Moor JJJ IPA y es que por lo visto no tenían bastante con llamarla doble IPA… En resumen, una sabrosa y rotunda sorpresa.

Ya para finalizar, no nos podíamos olvidar de unas artesanales que nos asombraron. Se trata de dos Bleder, Espurna de Drac y Presen. La primera de ellas, Espurna de Drac, refrescante y ligera (3,5% alcohol), con un punto afrutado aportado en parte por los higos secos que lleva entre sus ingredientes. Sorprendentemente equilibrada y muy apetecible para cuando empiezan a apretar los calores. La segunda, Presen, es una cerveza también interesante ya que entre sus ingredientes incluye zumo de naranja, el cual complementa perfectamente con las notas aportadas por el lúpulo amarillo. Una cerveza sabrosa, con cuerpo y con un interesante contrapunto amargo. Realmente de las mejores artesanales que hemos probado en tiempo.

En resumen, tres danesas, una belga, una británica y dos catalanas. Por este mes ya es suficiente. Veremos que nos depara el marzo.

6 dic 2010

Únicamente separados por el Mar del Norte...

Para combatir este frío contundente que nos ha calado los huesos a lo largo de las dos últimas semanas, nada mejor que una cerveza con cuerpo, esas que son ideales para degustarlas lentamente, cerca de una buena lumbre y a buen recaudo del viento frío.


La de hoy, tal y como anticipo en el título del post, se trata de una de esas cervezas de colaboración que tanto abundan últimamente, en este caso concreto entre los escoceses de Brewdog y los daneses de Mikkeller. Así que como os imaginareis el resultado no podía ser menos que satisfactorio...



Se trata de la Devine Rebel 2010 y está elaborada en las instalaciones escocesas, donde se le ha dado un proceso de añejado en barrica de whisky escocés Speyside a un cuarto de la cerveza, además de otro añejado parcial con virutas de roble francés en el tanque de acondicionamiento. En su factura han intervenido tanto levaduras Ale así como de Champagne, y se ha utilizado un solo lúpulo (Nelson Sauvin). A diferencia de la edición del año anterior (2009), la actual posee mayor alcohol (13,8%, respecto los 12,1% anteriores), así como más malta, lúpulo y barrica.


En aspecto presenta un precioso color caoba que se ve atravesado por unos bonitos reflejos cobrizos, todo coronado por una espuma cremosa de color beige y con una buena retención. Ya en nariz es muy sugerente, con recuerdos predominantemente malteados y dulces. Aparecen notas licorosas, a caramelo y a tostados, a miel, pasas así como un punto de vainilla algo más escondido. Verdaderamente impresionante. Ya en boca posee una entrada potente, incluso diría que agresiva. Desde el principio destacan unas notas licorosas y a madera algo ásperas y muy marcadas, y continúan apareciendo las mismas notas que en nariz, quizás potenciándose más esas notas alcohólicas y un tanto picantes. Final muy largo, predominantemente amargo y ligeramente seco. Textura muy fluida para el alcohol que posee, aunque a poco que adquiere temperatura se vuelve más y más viscosa hasta parecer un tanto jarabeada. Cerveza de cuerpo elevado y contundente, pero muy balanceada, sin dejar que las notas de madera, licorosas o alcohólicas lleguen al punto de ser estridentes ni cansinas (se toma relativamente bien en comparación con otras Barleywine que he probado).

Nada mejor para ir preparando el cuerpo de cara a las cervezas navideñas que se avecinan.

30 jun 2010

Resolviendo el enigma italo-danés…

Hace poco os comentaba que en Mediona estuvo la gente de Brasserie 4:20. En su paradita traían carteles de Revelation Cat y varias cervezas de barril (DeMolen, Mikkeller, etc). Tal era mi ignorancia hasta ese momento, que para mi eran empresas independientes, pero tras varias horas rebuscando por internet (la información al respecto es más bien escasa…), por fin creo que he entendido cual es su situación. Brasserie 4:20 es una cervecería de Roma (que, sea dicho de paso, algún día me gustaría visitar por las buenas referencias sobre su envidiable carta de cervezas de barril, vintages, etc.). Por lo visto, además, su dueño elabora cerveza, y aquí es donde aparece el nombre de Revelation Cat. Se trata de una micro italiana que ha hecho diferentes colaboraciones con cerveceros de prestigio, entre otras con los daneses de Mikkeller, los holandeses de DeMolen, etc. Y así queda resuelto este embrollo de cervezas y fabricantes.

En Mediona, los de Brasserie 4:20 trajeron cervezas realmente espectaculares y la única que no llegué a tomar (uno no da abasto para todo…) fue la Mikkeller Cream Ale. Pero por suerte, poco tiempo antes había conseguido una muestra, que es la que hoy os voy a comentar. La etiqueta es muy original. Si se presta un poco de atención (no se aprecia bien en la foto al ser la etiqueta tan larga), de un fusil sale una muestra de cereal mientras que del otro salen unos lúpulos, y además se encuentran los logos de cada fabricante en los extremos. En cuanto a la cerveza propiamente dicha, posee un color amarillo-anaranjado, mediana turbidez y una espuma blanca y esponjosa. En nariz se muestra muy sugerente, lupulada, con notas florales y cítricas, además de un leve recuerdo a hierba seca (heno?). Ya en boca, entra fluida y suavemente amarga, pero esta sensación rápidamente se intensifica… Más lupulada, picante y cítrica, con un final áspero (como de cáscara tipo pomelo). En conclusión, una cerveza de cuerpo suave (tan solo 5% ABV…) y muy refrescante. Realmente apetecible.

Hasta el momento, todas las Revelation Cat que he probado me han dejado un muy buen sabor de boca. Que pena que no sean más fáciles de encontrar por aquí…